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jueves, 17 de mayo de 2012

Witchfinder General




Valoración personal: 9/10.

Ficha técnica:

Título: Witchfinder General

Título original: Witchfinder General

Año: 1968

Duración: 82 min.

País: Reino Unido

Director: Michael Reeves

Guión: Tom Baker, Michael Reeves (Novela: Ronald Bassett)

Música: Paul Ferris

Fotografía: John Coquillon

Reparto: Vincent Price, Robert Russell, Ian Ogilvy, Rupert Davies, Hilary Heath, Nicky Henson

Productora: American International Productions, Tigon British Film Productions

Género: Terror. / Brujería.

¿De qué va?:

La historia transcurre en la inglaterra del siglo XVII, en plena guerra civil. Matthew Hopkins (Vincent Price), el autoproclamado cazador general de brujas, va de pueblo en pueblo, en compañía de su despreciable ayudante, John Stearne (Robert Rusell), buscando, juzgando y matando a cualquier persona acusada de practicar brujería o de oponerse a la iglesia católica en pos del satanismo. Un día, llega a un pueblo en el que un cura es acusado por los habitantes del lugar de realizar prácticas paganas. El cura, por supuesto, niega dicha acusación, ya que es mentira. Sin embargo, de nada sirve que se declare inocente. Como tampoco sirve que su sobrina, llamada Sara Lowes (Hilary Heath), se ofrezca a satisfacer los placeres sexuales del cazador de brujas noche tras noche. Lo que Hopkins no sabe es que Sara está prometida con un soldado, llamado Richard Marshall (Ian Ogilvy), que en esos momentos se encuentra participando en la guerra. Cuando Richard se entere de todo lo sucedido, jurará vengarse del causante o, mejor dicho, de los causantes de todos los males de su amada... La venganza está servida.


Comentario:

"Witchfinder General" está basada en la novela homónima de Ronald Bassett. En ella, se nos relataba el día a día de Matthew Hopkins, un cazador de brujas que existió de verdad en el siglo XVII. Resulta increíble saber el número de personas a las que mató este personaje. Unas 300, apróximadamente. La mayoría de ellas mujeres. Actuando en nombre de la iglesia y de la justicia, Hopkins mataba a cualquier persona acusada de brujería sin realizar siquiera una investigación en torno al acusado.

Michael Reeves dirigió esta película. Por entonces, este director de no más de 25 años de edad era una joven promesa del cine de terror que ya había colaborado con grandes estrellas del género en distintos films; estrellas como Christopher Lee o Boris Karloff.

Finalmente, y tras intentar que Donald Pleasence adoptara el rol de villano de la función, fue Vincent Price el encargado de dar vida en la gran pantalla al infame cazador de brujas. Y lo hizo de maravilla. Aquí no se comporta de forma tan histriónica como en el ciclo de Edgar Allan Poe de Roger Corman, ni tampoco sobreactúa tanto. Tenemos, pues, a un Vincent Price que no se deja llevar por su papel, manteniendo siempre la compostura y su serio e imponente semblante haga lo que haga, lo cual hace que su personaje de Matthew Hopkins parezca aún más, si cabe, amenazador e inquietante de lo que ya es.

En "Witchfinder General", Hopkins se nos presenta como en la novela original y en los escritos históricos. En realidad, y al igual que su repulsivo secuaz, es un sádico sin sentimientos. Un ser despreciable, cruel y abominable al que tan sólo le interesan dos cosas: el dinero y las mujeres. Escudándose tras su labor de inquisidor, obtiene ambas cosas cuando y donde quiere. Lo único que necesita es gente que haya sido culpada de realizar ritos satánicos o de practicar magia negra.

Una de las cosas que más me gustan del film es esa historia de venganza que se crea hacia la mitad del metraje. Y es que, como suelo decir, me encantan las historias de venganza. Esas historias en las que un supuesto héroe decide tomarse la justicia por su mano hasta tal punto que la diferencia entre el héroe y el villano de la función se hace algo confusa hacia el final...

Es una lástima que Reeves muriera de sobredosis al año siguiente del estreno de esta película, porque, viendo este film de bajo presupuesto, el cual es considerado por muchos como el mejor de su corta filmografía, el chico prometía bastante. La falta de medios fue compensada sobremanera rodando la mayor parte de la cinta en exteriores, a lo largo y ancho de la campiña inglesa, por lugares en los que los hechos que aquí se nos narran sucedieron de verdad en tiempos pasados. La verdad es que esos planos en los que se nos muestran bellos y vastos paisajes, acompañados por la banda sonora, me parecieron preciosos. Incluso me emocioné viendo algunos, no exagero.

Lo que no me pareció tan precioso fueron esas escenas en las que se torturan a los culpables de brujería. Son impresionantes y, a la vez, fascinantes, a pesar de que se note a kilómetros que la sangre que se usa es de mentira. La verdad es que lo pienso, y es increíble que un film de finales de los 60 tuviera escenas así de violentas. Sobre todo teniendo en cuenta que es de nacionalidad británica, en donde la censura era sumamente férrea. Algunas escenas fueron censuradas (en la actualidad ya hay versiones sin censurar), y otras, directamente, no llegaron ni a rodarse por lo brutales que eran. Hoy en día dichas escenas no impactan en demasía; pero, por entonces, debieron de resultar horribles para los espectadores de la época. De entre todas ellas, destacaría, aparte de la escena de la violación (la cual hace que el espectador se enfurezca), aquella en la que se quema a una joven muchacha acercándola previamente poco a poco a la hoguera. Es una escena escalofriante...

Tan escalofriante como los métodos de los que se sirve Hopkins para juzgar a aquellos a los que ha de ajusticiar. El muy desgraciado lo que hace es sumergirles en un río de aguas profundas. Los que se hundan, es que no son culpables. Los que floten, es que lo son. También tiene otros métodos, como el torturar con materiales de tortura o, simplemente, con sus propias manos a muchachas hasta que éstas admitan que son unas brujas. ¿Cómo no lo van a admitir si incluso les clava objetos punzantes en el cuerpo? Luego, sin que nadie lo supiera, si una chica le ofrecía dinero (el cual decía que era para la iglesia, cuando en realidad era para él) o su cuerpo, la consideraba no culpable (si le pillaba de buenas, claro está). Lo peor es que tal y como estaban las cosas, en plena guerra civil, el pueblo apoyaba estas actividades tan atroces, inhumanas y, sobre todo, basadas en la más absoluta ignorancia. La verdad es que viendo esta película, uno se hace a la idea de lo verdaderamente jodidos que eran los viejos tiempos en todo el mundo... Otros países, como Austria, tampoco se salvaban, como bien demostraría aquel film posterior y de temática similar a éste, "Las torturas de la inquisición" (1970, Michael Armstrong, Adrian Hoven).

En fin, en resumidas cuentas, "Witchfinder General" es un film sórdido y muy entretenido, en el que no hay lugar para el aburrimiento. Lo único malo que le veo es el final. Aunque acertado y lógico, me pareció bastante apresurado y repentino. Lo que más me gustó, aparte de la historia de la venganza y la ambientación, es la actuación de Vincent Price. Por aquel entonces, este actor ya había demostrado de sobras ser bastante polifacético, e interpretó a multitud de personajes a lo largo de su carrera. Algunos eran buenos, otros malos. Pero lo que está claro es que no interpretó a ninguno tan vil y despiadado como el Witch-finder general.

Por último, antes de las imágenes, os dejo con esto. Disfrutad:



Imágenes:
























4 comentarios:

Raül Calvo dijo...

Esta creo que la comentamos en mi blog. ¿Qué te pareció el final? Muy atípico en cuanto a desesperanza y consecuencias para la época.

Roy D. Mustang dijo...

Como digo al final de mi comentario, era la única forma de que terminara la historia. Pero, joder, la peli podía haber durado unos cinco minutos más... Es un final muy en plan: "venga, todos fuera, ya no hay nada más que ver, la función ha terminado".

Raül Calvo dijo...

No, a lo que yo me refería es que la pareja protagonista acaba traumatizada y dudo mucho que sean "felices para siempre". No me pareció apresurado ni nada en el sentido que dices.

Roy D. Mustang dijo...

¡Ahhh, vale! Pues la verdad es que tampoco me pareció tan atípico. Ten encuenta que en 1968; perdón, en 1967, ya se comenzaba a notar que el cine estaba cambiando (adios, cine clásico; hola, cine contemporáneo). Muchas películas de aquel entonces presentaban historias más realistas, con finales de ese estilo; finales desesperanzadores, pesimistas, etc... Así que "Witchfinder General", que trataba el tema de la caza de brujas en Inglaterra sin cortarse un pelo, no iba a tener precisamente un final propio de un cuento de princesas, jeje...