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viernes, 25 de mayo de 2012

La novia del Diablo




Valoración personal: 9/10.

Ficha técnica:

Título: La novia del Diablo

Título original: The Devil Rides Out

Año: 1968

Duración: 95 min.

País: Reino Unido

Director: Terence Fisher

Guión: Richard Matheson (Novela: Dennis Wheatley)

Música: James Bernard

Fotografía: Arthur Grant

Reparto: Christopher Lee, Charles Gray, Nike Arrighi, Leon Greene, Patrick Mower, Gwen Ffrangcon Davies, Sarah Lawson, Paul Eddington, Rosalyn Landor, Russell Waters

Productora: Hammer Films

Género: Terror.

¿De qué va?:

El Duque de Richleau (Christopher Lee), Rex Van Ryn (Leon Greene) y Simon Aron (Patrick Mower) son tres amigos que siempre se reúnen una vez al año. Sin embargo, en la última reunión, el más joven de los tres, Simon, no se presenta. Richleau y Rex, preocupados, acuden a la residencia de Simon para ver qué le ha sucedido. Una vez allí, se encuentran con que su joven compañero está reunido con un grupo de gente un tanto extraña. No tardarán en darse cuenta de que ha ingresado en una secta satánica, por lo que deciden alejarle de ella cuanto antes y como sea. El principal problema es que el líder de la secta, llamado Mocata (Charles Gray), no está dispuesto a permitirlo bajo ningún concepto.



Comentario:

"La novia del Diablo" y "La monja poseída" (1976, Peter Sykes) fueron las únicas incursiones de la Hammer sobre temas relacionados con el satanismo. De forma explícita, quiero decir. Ya en otras producciones, como "El beso del vampiro" (1963, Don Sharp), se había abordado esta temática de una forma mucho más sutil.  Así mismo, muchos la consideran un film bisagra entre la Hammer clásica y la Hammer contemporánea, ésta última más proclive a obtener fracasos en taquilla en lugar de éxitos.

Terence Fisher, el director más importante de la compañía, fue el encargado de dirigir la cinta, la cual estaba basada en una novela de Dennis Wheatley, un autor especializado en temas satánicos. Dicha novela se titulaba, al igual que el film, "The Devil Rides Out". Lo mejor de todo es que Fisher contaría con un guión escrito nada más y nada menos que por Richard Matheson. Creo que este hombre no necesita presentación; pero, para los despistados, diré que es uno de los mejores y más influyentes escritores de literatura fantástica de la historia. Al fin y al cabo, fue quien escribió novelas como "Soy leyenda" o "El increíble hombre menguante". Además, antes de ponerse a trabajar en el guión de la presente película, ya había realizado numerosos guiones cinematográficos, como los de algunas de las Poe-movies de Roger Corman. Para terminar, en el reparto estaría otro grande del cine fantástico: Christopher Lee. Casi nada.

Christopher Lee, al ser un fan del ocultismo y de la esotérica, fue quien le propuso a la productora la adaptación de la novela de Wheatley. Según el propio actor, esta es su película favorita de la Hammer. Y no me extraña. En ella, aparte de hacer de héroe, un rol con el que parecía sentirse más agusto que con el de villano, conseguía mantener ese porte tan elegante y ese semblante tan serio y propio de él, así como su presencia, única, indistinguible y digna de respeto. Sin embargo, aunque la película fuera su favorita de la casa del martillo, le parecía poco terrorífica. Lo mismo dijo el autor de la novela original.

Por otro lado, está su antítesis, el líder de la secta satánica, llamado Mocata, interpretado por un genial Charles Gray. Quizás muchos le reconozcáis como el simpático narrador de la divertidísima "The Rocky Horror Picture Show" (1975, Jim Sharman). Este actor apenas coincide en pantalla con el personaje de Lee, pero el duelo interpretativo entre ambos actores se palpa en todo momento.

Continuamente vemos a Richelau y Mocata esforzándose para que los que les rodean no sigan los caminos de la religión opuesta a la que creen. Pero mientras Richleau se sirve únicamente de su palabra, los métodos de Mocata son mucho más pérfidos y bajos, recurriendo a la hipnosis y a ciertos poderes psíquicos en no pocas ocasiones.

El film cuenta con una historia dinámica con cierto toque de aventuras pulp. No se desperdicia más de media hora de metraje mostrándonos a Richelau y Rex investigando en qué se halla metido Simon, puesto que eso es algo que hasta el espectador más crédulo intuye de primeras y, por ende, el misterio es prácticamente nulo. Teniendo en cuenta que estamos ante una producción de la Hammer, esto último se agradece.

La historia se desarrolla prácticamente en dos o tres días, y a nuestros protagonistas no les sobra precisamente tiempo, por lo que las distintas escenas duran lo justo y necesario. Durante los 95 min. que dura la cinta hay escenas realmente inolvidables; la persecución de autos de los años 20, que recuerda a las que salían en las pelis de agentes secretos de finales de los 60; el rito nocturno en el bosque, presidido por el mismísimo Satanás; la atmosférica escena del círculo...

Desgraciadamente, aunque la ambientación que recrea los años 20 es excelente, y la atmósfera que se crea resulta envidiable, es en los momentos en los que el film alcanza sus clímax (y hablo en plural porque hay más de uno, en concreto dos) cuando se nota cierta deficiencia técnica en los efectos especiales, así como algunos fallos de iluminación en el montaje de las escenas rodadas en el exterior. De hecho, los mandamases de la Hammer decían que este film no podía ser estrenado, ya que no cumplía los requerimientos de calidad necesarios para su estreno.

Al final, para contrarrestar los pobres efectos visuales, cuya pobreza notamos claramente en la tarántula y en el ángel de la muerte que aparecen durante la escena del círculo (ya se podía haber optado por algo más sugerente en vez de mostrar a estas dos criaturas, como habría hecho Jacques Tourneur), le pidieron al compositor James Bernard que diera lo mejor de sí en la banda sonora. Y así fue. Aquí tenemos una de las mejores composiciones de este músico, aunque, en algunos momentos, algunas partituras recuerden a las de "Drácula" (1958, Terence Fisher).

De hecho, hay algunas escenas (como la del colgante de la cruz) y conceptos (como el hecho de que los protagonistas luchen por evitar que gente inocente caiga en las garras del mal) que recuerdan a ese otro gran film de Fisher; pero, claro, no era nada raro que la Hammer bebiera de éxitos con los que había triunfado una década atrás. Y así le fue. Tras este film, a la gente le empezó a interesar cada vez menos las producciones de dicha compañía, puesto que las consideraban anticuadas y pasadas de rosca.

En fin, teniendo en cuenta que estamos ante un film que cuenta con los nombres de Fisher, Matheson y Lee, no es de extrañar que esta sea una de las mejores películas de la Hammer. Sin embargo, yo no la consideraría la mejor. De todas formas, es innegable que estamos ante un film más que notable. Aunque los efectos especiales dejen mucho que desear, cuenta con un dinamismo y con un sentido de la maravilla dignos de un aplauso. Así mismo, aparte de no haber envejecido de la misma forma que otras producciones de la casa del martillo, el primer visionado de la cinta instiga a un segundo o, incluso, tercer visionado. De hecho, es lo que pienso hacer ahora mismo. Verla por tercera vez (y estoy seguro de que no será la última).

Imágenes:


























2 comentarios:

Javier Simpson dijo...

Me acuerdo sobre todo del rito satánico un tanto impactante del bosque.
Del resto no me acuerdo demasiado, pero tengo la sensación de que no me había desagradado para nada. Una de esas de la Hammer que se ven bien, bastante entretenida y con esa atmósfera tan bien conseguida.

Un saludo, Roy. Buena entrada.

Roy D. Mustang dijo...

Pues ya sabes, Javi, a verla de nuevo, jeje.

Muchas gracias :).