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martes, 19 de junio de 2012

Seis mujeres para el asesino




Valoración personal: 9/10.

Ficha técnica:

Título: Seis mujeres para el asesino

Título original: Sei donne per l'assassino

Año: 1964

Duración: 88 min.

País: Italia

Director: Mario Bava

Guión: Mario Bava, Marcello Fondato, Giuseppe Barilla (Historia: Marcello Fondato)

Música: Carlo Rustichelli

Fotografía: Ubaldo Terzano

Reparto: Cameron Mitchell, Eva Bartok, Thomas Reiner, Ariana Gorini, Dante DiPaolo, Mary Arden, Franco Ressel, Claude Dantes, Luciano Pigozzi

Productora: Coproducción Italia-Mónaco-Francia

Género: Terror. Thriller. Intriga. / Giallo. Asesinos en serie.

¿De qué va?:

La historia comienza en Roma, en una casa de modas de alta costura. Una de las chicas que trabajan allí es asesinada por alguien vestido de negro que oculta su rostro tras una máscara blanca. Sin embargo, las muertes no se detienen ahí. Más modelos son asesinadas, una detrás de otra. Todo indica que el asesino está muy interesado en obtener un diario de tapas rojas que perteneció a la primera modelo asesinada.



Comentario:

Si en "La muchacha que sabía demasiado" (1962, Mario Bava) ya veíamos ciertos elementos del giallo, en "Seis mujeres para el asesino" Mario Bava define y potencia las bases del mismo, marcando las pautas a seguir de cara a futuras producciones italianas enmarcadas dentro de dicho subgénero. Años después, se estrenaría "El pájaro de las plumas de cristal" (1970, Dario Argento), el primer giallo en ser considerado como tal, y el cual estaría dirigido por Dario Argento, quien popularizó el género durante los años 70.

De primeras, tenemos un asesino que comete unos crímenes de una forma un tanto peculiar e innovadora; innovadora, claro está, teniendo en cuenta la época en la que se estrenó el film. A lo largo de la cinta, le veremos matar de formas tan brutales como violentas para el espectador de aquella época; golpeando a una de sus víctimas en la cara con un guante lleno de pinchos, o estampando la cara de otra joven contra un caldero al rojo vivo.

Además, se produce un asesinato cada diez minutos apróximadamente, dando lugar, de esta forma, a un body count similar a los que se verían con posterioridad en los slashers protagonizados por Jason Voorhes, Michael Myers y otros tantos psycho-killers americanos más.

Y hablando de psycho-killers, es en éste, el segundo antecedente del giallo, en donde tenemos por primera vez a un asesino en serie que oculta su cara con una máscara blanca. Su aspecto me parece bastante original. Vistiendo completamente de negro, con una amplia gabardina, sombrero y guantes de cuero, consigue camuflarse entre las sombras, y lo único que atisbamos a ver de lejos es su blanquecino e inexpresivo rostro. O lo que es lo mismo, el rostro de la muerte; un rostro que no sabemos cómo es ni en el momento en el que ésta nos alcanza.

Así mismo, el hecho de que el asesino sea tan difícil de capturar por la policía y tan difícil de combatir por sus víctimas le da cierto toque de omnipresencia y, a la par, de omnipotencia, como si fuera una especie de ser fantasmal difícil de atrapar y de derrotar, que puede aparecer en cualquier momento. Al fin y al cabo, como muchos dicen, el giallo es como un thriller; pero con toques fantásticos y sobrenaturales.

Una de las cosas que más me gustó de "Seis mujeres para el asesino" es el contraste que se genera entre multitud de elementos que componen la cinta.

Por ejemplo,  tenemos la forma en la que Bava representa los asesinatos. Nosotros, los espectadores, somos testigos del crimen; pero es en ese momento cuando Bava hace uso de unas técnicas visuales preciosas que contrastan completamente con lo que estamos viendo. De esta forma, los asesinatos son mostrados en pantalla como una especie de arte macabro.

Luego tenemos un lugar bonito como una casa de modas; pero Bava lo retrata como un lugar tenebroso gracias a la atmósfera que se crea; onírica, extraña y malsana. Esto último lo consigue gracias al uso de las sombras, del color y a la inclusión de diversos elementos de despersonalización como bustos y maniquíes; maniquíes rojos como la sangre. A todo esto, el rojo tiene una presencia bastante significativa; teléfono rojo, broche rojo, diario de tapas rojas, cortinas de terciopelo rojo... No me extraña que con tanto rojo tengamos la sensación de que hemos visto mucha sangre, cuando en realidad no es así.

Por otra parte, dejando de lado la parte estética y ateniéndonos a los personajes, tenemos a las chicas. Todas ellas muy guapas, como suele ocurrir en las producciones de Bava; pero tras esa belleza se ocultan personas deleznables. Curiosamente, estas bellas víctimas del asesino siempre reciben un ataque directo a la cara que desfigura sus rostros, como si su atacante se empeñara en aflorar a la superficie la verdadera cara de éstas.

No me puedo olvidar de las personas que regentan la casa de modas. Gente elegante, pulcra y de buenos modales; pero que, en realidad, y al igual que las modelos, ocultan su verdadera y deleznable forma de ser tras una fachada de estilo y finura. Todos parecen ocultar algo oscuro y, también, parecen haber cometido algún crimen usando la casa de modas como tapadera, por lo que podríamos considerar al asesino como una especie de letal castigo por sus actos.

El reparto de "Seis mujeres para el asesino" da vida a unos personajes simples, planos y, para colmo de males, despreciables; pero Bava los definió así a propósito. De hecho, ya en los créditos de apertura nos lo deja bien claro, mostrándonos a distintos personajes al lado de inexpresivos maniquíes. Toda una declaración de intenciones por parte del realizador.

El argumento tampoco es nada de otro mundo, y actúa como hilo conector a la hora de mostrarnos lo que de verdad importa; o sea, las matanzas perpetradas por el asesino.

Otro elemento a destacar, por encima de los personajes (simples peones que cumplen su cometido como sospechosos y como carne de cañón) y del argumento en sí (simple hilo conector entre asesinato y asesinato), es la intriga que se crea.

No sabemos quién es el asesino, ni siquiera si es uno o dos, ni cuáles son sus motivaciones a la hora de matar. Y cuando averiguamos que lo que persigue tan tenazmente es el diario de su primera víctima, seguimos sin saber exactamente por qué lo quiere. A medida que avanza la historia, se nos van dando multitud de pistas falsas que desvían nuestra atención de los detalles verdaderamente importantes.

En fin, como decía al principio de este comentario, "Seis mujeres para el asesino" es una película que marcó las pautas a seguir del giallo, y en ella encontramos, incluso, perfectos antecedentes del slasher. Tan sólo hay que ver al omnipresente asesino enmascarado dejando tras de sí un reguero de víctimas. Posteriormente, en los giallos se nos mostrarían muertes más brutales, más explícitas y, sobre todo, más originales. De hecho, el propio Bava haría gala de tal brutalidad en "Bahía de sangre" (1971, Mario Bava), giallo del que espero poder hablar en este ciclo de cine de terror dentro de dos o tres meses, si no hay novedad.

La cinta dura unos 88 minutos apróximadamente, y no se hace aburrida ni pesada en ningún momento. Al igual que "La muchacha que sabía demasiado", su visionado se pasa bastante rápido gracias a su historia llena de intriga. Así que, ya sabéis, si tenéis cerca de una hora y media libre, no dudéis en ver este film, sumamente importante de cara al futuro del giallo, del slasher y, faltaría más, del cine de terror en general.

Imágenes:



























4 comentarios:

Raül Calvo dijo...

Aclarar simplemente un simple detalle: esto ES un giallo, igual que La chica que sabía demasiado y todas las películas de suspense italianas.

En Italia "giallo" es un término aplicado a las películas de suspense y algunas policíacas, debido a que las portadas de los libros de intriga eran de color amarillo, y se aplica a todas las películas del género incluídas aquellas anteriores a El pájaro de las plumas de cristal.

Fuera de Italia se tiene la costumbre de utilizar el término giallo para las películas de suspense estrenadas entre 1970 y 1978 (aunque se estrenaran giallos tan tardíos como Stagefright aka Aquarius a finales de los 80) que compartían una estética violenta y colorista propia de la época. Pero, como digo, Dario Argento no inventó un género, sí lo revolucionó, un poco como Hitchcock hizo con el suspense en Inglaterra y América.

Por supuesto, como supongo mencionarás en Bahía de sangre, las películas giallo de los 70 fueron muy influyentes en la creación del slasher.

Roy D. Mustang dijo...

Muchas gracias por tu comentario, Raül. Ayer algunas personas me preguntaban qué era un giallo, y yo les decía que fueran al artículo de "La muchacha que sabía demasiado", en donde más o menos explicaba las principales características de dicho subgénero.

Será porque soy de fuera de Italia, o algo, porque yo tenía entendido que los giallos autodenominados como tal fueron los que se crearon a partir de 1970, después del estreno de "El pájaro de las plumas de cristal", y todo lo anterior simples antecedentes aunque podrían entrar perfectamente en la categoría de giallos.

Raül Calvo dijo...

Yo pensaba lo mismo, y de hecho podríamos decir que fuera de Italia es así, pero a base de leer libros y documentales sobre el tema me di cuenta de la diferencia. Lo que sucede es que es durante los 70 que se produce una gran explosión y estas películas se hacen populares dentro y fuera de Italia. Ten en cuenta que las películas de Bava no funcionaban en taquilla, pero las de Argento sí, así que es Argento el que hizo que se popularizara el género. En realidad sólo es la manera italiana de decir peli de suspense o intriga.

Roy D. Mustang dijo...

Una vez más, muchas gracias por tu comentario. Lo tendré en cuenta para cuando comente "El pájaro de las plumas de cristal", película de la cual tengo pensado hablar la próxima semana.