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lunes, 4 de junio de 2012

Drácula vuelve de la tumba




Valoración personal: 9/10.

Ficha técnica:

Título: Drácula vuelve de la tumba

Título original: Dracula Has Risen from the Grave

Año: 1968

Duración: 92 min.

País: Reino Unido

Director: Freddie Francis

Guión: Anthony Hinds

Música: James Bernard

Fotografía: Arthur Grant

Reparto: Christopher Lee, Rupert Davies, Veronica Carlson, Barbara Ewing, Barry Andrews, Ewan Hooper, Marion Mathie, Michael Ripper, John D. Collins, George A. Cooper

Productora: Hammer Films

Género: Terror. / Vampiros.

¿De qué va?:

El monseñor Ernest Mueller (Rupert Davies) llega a una aldea en donde sus habitantes han dejado de ir a misa. El motivo es porque hace un año apareció colgada de cabeza en la campana de la iglesia una joven víctima del conde Drácula (Christopher Lee). Mueller, indignado, les dice a los vecinos de la comunidad que no tienen nada que temer, ya que Drácula murió, y que el Señor es grande; pero los aldeanos siguen teniendo miedo, creyendo que el espíritu maligno del conde prevalece en el lugar. Sin pensárselo dos veces, un enfadadísimo Mueller se ata una cruz gigante de hierro a la espalda y se dirige, en compañía del cura local (Ewan Hooper), al castillo de Drácula para exorcizar el lugar. Tras recitar un rezo y purificar la zona, deja la enorme cruz en la puerta del castillo para que ningún ser maligno pueda entrar dentro. El problema es que el cura que le acompañaba se cae en su descenso de la montaña, y se hace sangre en la cabeza. Parte de esa sangre va a parar a una zona de agua helada, en donde se encuentra congelado Drácula, quien resucita al entrar en contacto con la sangre del herido... Una vez revivido, clama venganza contra el monseñor por lo que éste le ha hecho a su hogar.



Comentario:

No me negaréis que el cartel de "Drácula vuelve de la tumba" es de los mejores carteles de cine que se han hecho...

Dos años después del éxito de "Drácula, Príncipe de las tinieblas" (1966, Terence Fisher), continuación directa de "Drácula" (1958, Terence Fisher), la Hammer estrenó la tercera parte, titulada "Drácula vuelve de la tumba". En un principio, el director de este nuevo capítulo del conde transilvano interpretado por Christopher Lee sería Terence Fisher, quien ya había dirigido las dos primeras entregas de la serie y un spin-off (por llamarlo de algún modo) protagonizado por Peter Cushing en el papel de Van Helsing. Desgraciadamente, tuvo un accidente de tráfico y fue sustituido por Freddie Francis, quien por entonces ya había dirigido alguna que otra película de la casa del martillo, como, por ejemplo, "The Evil of Frankenstein" (1963, Freddie Francis).

La historia de "Drácula vuelve de la tumba" se desarrolla un año después de los hechos acontecidos en "Drácula, Príncipe de las tinieblas". Recordemos que al final de ésta última el conde acababa congelado en un lago que estaba al lado de su fortaleza, y así le vemos por primera vez en la presente película. Congelado y en perfecto estado de conservación.

En esta entrega se hace especial énfasis en lo religioso.

Al principio de la historia, el protagonista es el monseñor Ernest Mueller, un hombre de férreos principios católicos que se dedica a ir de pueblo en pueblo asegurándose de que no se ha perdido la fe en Dios y de que los habitantes continúan yendo a misa todos los domingos. Menos mal que este personaje sólo fue el protagonista al principio, porque no me cayó nada bien...

Durante la mayor parte del film, el protagonismo recae en Paul (Barry Andrews), un personaje bastante simpático que ya desde un primer momento, y a diferencia del monseñor, me cayó bastante bien.

Paul va a casa de su novia, llamada Maria (Veronica Carlson), para conocer a la madre de ésta; pero, nada más llegar, se topa con que el tío de la joven, que no es ni más ni menos que el monseñor Mueller, también esta allí. A Ernest no le cae bien Paul simplemente porque es ateo y, por ende, se opone a que su sobrina salga con alguien así. Paul no cree en Dios ni en ninguna otra divinidad; pero, como buen ateo que es, respeta las opiniones y las creencias de los demás. De todas formas, de nada sirve que el chico intente explicar de forma sincera y educada sus ideales, ya que el monseñor no tolera ni respeta a todo aquel que no sea cristiano y se niega a escucharle.

¿Entendéis ahora por qué me cayó tan mal el personaje de Ernest Mueller? La forma que tiene de ir imponiendo a los demás sus creencias e ideales me pareció realmente irritable, y ese comportamiento de "si no piensas como yo eres escoria" fue el colmo.

Otro ejemplo de la importancia que se le da en este film al elemento religioso es el personaje que aquí se nos presenta como el Renfield de turno. En esta ocasión, el sufrido y patético sirviente del conde es un cura al que no le queda otra opción que ayudar a su nuevo amo y señor si quiere continuar viviendo, lo cual demuestra que en situaciones límite la fe en algo puede desvanecerse.

Así mismo, de nada sirve que se le clave a Drácula una estaca enorme en el corazón. Si inmediatamente después no se reza una oración, el conde se arrancará la estaca y no perecerá. Esto último causó bastante polémica en su día, ya que la gente de por aquel entonces no recibió de buena gana este cambio en el mito del vampirismo. Drácula se nos presenta como si fuera una especie de representación ancestral del mal cuya mayor antítesis y, a la par, debilidad está en el cristianismo.

Otros aspectos destacables de la cinta son los estupendos escenarios a cargo del siempre brillante Bernard Robinson y la banda sonora compuesta por James Bernard, la cual, como de costumbre, es genial. Sus partituras hacen justicia a la grandeza y majestuosidad del Drácula interpretado por el señor Christopher Lee. Y si no me creen, escuchen.

En esta ocasión, el conde se muestra más hablador que en "Drácula, Príncipe de las tinieblas". No mucho más, todo sea dicho, pero sus pocas líneas de diálogo son de las que se quedan grabadas en la mente del espectador. Y es que la voz de Christopher Lee, al igual que su porte y su capacidad como actor, es única, magnífica e imponente. Sobre todo imponente.

Lo que menos me gustó de la cinta fue la fotografía de Arthur Grant. Freddie Francis decidió darle un toque especial a las escenas en las que aparecía el conde, de tal forma que éste tuviera un aspecto fantasmal, propio de un ser de leyenda como el que es. Así que, sirviéndose de las lentes que se habían usado en la maravillosa "The Innocents" (1961, Jack Clayton), se añadieron unos bordes de horribles tonos rojos y anaranjados en dichas escenas.

"Drácula vuelve de la tumba" fue una producción que vino acompañada de una descomunal campaña publicitaria y, como resultado, fue una de las cintas más exitosas de la Hammer, independientemente de las críticas.

A muchos esta película no les gustó. Es más, el propio Christopher Lee mostró su desagrado hacia ella, ya que desaprobaba la idea de que Drácula no muriera si no se rezaba una oración justo después de clavarle una estaca en el corazón.

Personalmente, pienso que "Drácula vuelve de la tumba" es una tercera entrega que hace justicia a las dos anteriores y que, además, resulta ser  bastante innovadora respecto a anteriores producciones con el conde transilvano de por medio. No se centra en la típica lucha entre Drácula y el Van Helsing de turno, aunque en un principio pueda parecer así. Además, los personajes son carismáticos, cada uno tiene su propia personalidad bien definida y uno teme por lo que les pueda pasar, lo cual se agradece sobremanera en este tipo de historias. Y lo más importante: es divertida y su visionado se pasa volando.

En mi opinión, la decadencia de la serie no comenzó en ésta, la tercera entrega, sino en la cuarta, titulada "El poder de la sangre de Drácula" (1970, Peter Sasdy).

Imágenes:

























4 comentarios:

Javier Simpson dijo...

Lo religioso aporta seriedad a estas pelis. A veces lo consigue.
Muy de acuerdo con las capacidades de Christopher Lee para este tipo de papeles.
Creo que confundo ésta de la que hablas con la del 70 de Sasdy, cuando, como bien dices, comienza la decadencia del personaje protagonizado por C. Lee.

Un saludo, Roy. Muy buen post.

Sidhe dijo...

La primera imagen de Drácula era yo esta mañana jajaj...No en serio, como bien dices la saga ya empezaba a echar aguas y los primeros planos de Drácula son malísimos (bueno, la fotografía de la peli en general lo es). De todos modos, tiene ese puntillo perdonable que solo la Hammer sabía poner.


Saludos!!

Andaluzz dijo...

Discúlpame, pero un ateo puede ser tan integrista como un beato religioso.
De hecho, suele ser así.
Conozco muchos ateos fanáticos, también algunos tolerantes.
Pero también conozco muchos creyentes tolerantes, y otros fanáticos.

La tolerancia consiste básicamente en que no debería molestarme que alguien piense diferente a mí. Y como vemos, a ti sí te molesta que alguien pueda ser creyente.

Yo no creo en vampiros o zombies (tan de moda). Pero no me molesta que haya legiones que hasta organicen desfiles en su honor.

Roy D. Mustang dijo...

Andaluzz, pues la verdad es que no me molesta en absoluto que alguien crea en algo. No sé muy bien qué escribí en este comentario, ya que esta entrada tiene ya sus años; pero vamos, que centrándonos en el aquí y ahora, soy una persona que respeta a cualquier persona que sea creyente. Lo que no respeto son los fanatismos, y sí, tienes razón en lo de que un ateo puede ser fanático en el sentido de que no tolera las religiones.

Un saludo.