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jueves, 14 de junio de 2012

La muchacha que sabía demasiado




Valoración personal: 9/10.

Ficha técnica:

Título: La muchacha que sabía demasiado

Título original: La ragazza che sapeva troppo

Año: 1962

Duración: 83 min.

País: Italia

Director: Mario Bava

Guión: Mario Bava, Enzo Corbucci, Ennio De Concini, Eliana De Sabata, Mino Guerrini, Franco Prosperi (AKA F.E. Prosperi)

Música: Roberto Nicolosi

Fotografía: Mario Bava

Reparto: Leticia Román, John Saxon, Valentina Cortese, Titti Tomaino, Luigi Bonos

Productora: Galatea Film / Coronet

Género: Thriller. Intriga. Terror. / Giallo.

¿De qué va?:

Nora Davis (Letícia Román) es una chica de nacionalidad estadounidense que viaja a Roma para visitar a su anciana tía, quien se encuentra muy enferma. La primera noche en casa de su tía, ésta muere de un ataque cardíaco. Nora, al ver que no funciona el teléfono de casa, se desespera y sale corriendo a la calle a pedir ayuda. En la Plaza de España de Roma, es atracada por un ladrón, quien la roba el bolso y la deja inconsciente de un golpe. Nora se despierta unos segundos, tan sólo para ver a un hombre arrastrando el cadáver de una mujer con un cuchillo clavado en la espalda... Tras esto, vuelve a desmayarse y no se despierta hasta la mañana siguiente. Nora confiesa haber sido testigo de un crimen; pero nadie la cree, ni siquiera la policía, ya que no hay ningún rastro de asesinato. La joven testigo, al ver que nadie la cree, decide comenzar a investigar por su cuenta, ayudada por el doctor de su difunta tía, el doctor Marcello Bassi (John Saxon). Ambos descubrirán cierta trama criminal relacionada con un asesino que mata a sus víctimas por orden alfabético de apellidos...



Comentario:

Mario Bava no sólo es, junto a Riccardo Freda, el inaugurador de la escuela del terror italiano, sino también el creador del giallo. O, mejor dicho, el que sentó las bases de lo que sería dicho género, el cual fue bastante popular en Italia durante la década de los 70 gracias a directores como Dario Argento o el propio Bava.

Giallo es una palabra italiana que, traducida al español, significa amarillo. Las novelas policíacas, de misterio y de suspense que se publicaban antiguamente en Italia tenían la portada de color amarillo. De ahí el origen del término.

La principal característica del giallo es que se le da más importancia al crimen y a la forma en que se ha cometido que a la identidad del criminal, de ahí que un buen número de directores italianos hiciesen del giallo un arte macabro del que beberían futuras producciones estadounidenses como la saga "Viernes 13", y es que algunos asesinatos eran terriblemente originales... Es más, el slasher es un subgénero surgido, en parte, a raíz del giallo, como comentaré en futuros comentarios.

Normalmente, en los giallos, quien obtiene más resultados en la investigación del crimen no es la policía, sino un personaje que decide comenzar a investigar por su cuenta al estar relacionado, en cierta forma, con alguna de las víctimas del asesino. En la mayoría de los casos, este personaje suele ser una chica que se nos acaba revelando como la protagonista de la historia. También solemos ver, siempre en primera persona, lo que el asesino ve. Dicho asesino suele vestir guantes negros y tiene su rostro oculto tras una máscara.

Estéticamente y técnicamente, todos los giallos tienen una serie de características en común: al uso de colores irrealmente vivos, normalmente de tonos rojos, azules y verdes, se le suma la presencia de maniquíes, muñecas y elementos similares. Se tienden a realizar largos travellings y, en ocasiones, un uso excesivo del zoom. Así mismo, hay cierta tendencia en mostrarnos distintas calles y estructuras icónicas de las ciudades en las que se desarrolla la historia de estos films, normalmente ciudades de nacionalidad italiana, como el género en sí.

Muchos de estos elementos serían definidos y potenciados por Mario Bava en "Seis mujeres para el asesino" (1964, Mario Bava), film que es considerado el primer antecedente del giallo, y del que espero poder hablar muy pronto en este blog. Sin embargo, muchas personas, entre las que yo me incluyo, consideramos como auténtico antecedente del giallo a "La muchacha que sabía demasiado". Y ahora, sin más dilación, paso a hablar de la película en sí.

Como decía en la superficial y breve introducción al giallo que acabo de redactar, este género surgió a raíz de las novelas italianas policíacas y de misterio, y ese tipo de novelas son las que le encantan a la protagonista de "La muchacha que sabía demasiado", una joven de veinte años llamada Nora Davis. De hecho, la primera vez que la vemos es en una escena que me pareció realmente simbólica, y me pregunto si Bava era consciente de dicha simbología, ya que en ella vemos a Nora sosteniendo una novela policíaca o, como dirían los italianos de aquella época, un giallo.

Curiosamente, aunque la cinta tome muchos, muchísimos elementos de esas novelas, no adapta ninguna de ellas en concreto. Es más, no son pocos los que ven a "La muchacha que sabía demasiado" como una especie de homenaje o tributo por parte de Bava al maestro del suspense, Alfred Hitchcock, y no me extraña. Tan sólo hay que ver el título de la película, claro guiño a "El hombre que sabía demasiado" (1934, Alfred Hitchcock y 1956, Alfred Hitchcock). 

La historia está más cerca de los terrenos del suspense que de los del terror (género en el que Hitchcock también demostró ser todo un maestro) y, además, Bava introduce en su cinta diversos elementos propios de la filmografía del orondo director inglés, como Mac Guffins (en forma de paquetes de marihuana) o ese uso de la subjetividad, el cual queda totalmente patente en el momento en el que nadie cree que la protagonista ha presenciado un crimen cuando nosotros, al igual que ella, también lo hemos visto. Esto último hace que el interés e incertidumbre en torno a lo que le pueda pasar a Nora aumente.

La ambientación es bastante urbana. De primeras, Bava nos presenta Roma como un lugar idílico; un destino turístico de ensueño, lleno de lugares preciosos y de gran interés histórico y cultural en el que nada malo puede pasar. Posteriormente, nos mostrará cómo algunos de los sitios más bonitos durante el día se pueden convertir en zonas peligrosas en cuanto cae la noche, como la Plaza de España, lugar en torno al cual tienen lugar la mayoría de los hechos.

Al igual que en "La máscara del demonio" (1960, Mario Bava), la fotografía en blanco y negro, a cargo de Bava, es muy buena. Sin duda, ayuda a engrandecer esa atmósfera inquietante y de peligro inminente que se crea en lugares que, sin dicha atmósfera, serían de lo más tranquilos. El uso de las luces y de las sombras es, simplemente, espléndido.

En cuanto a las actuaciones, por una parte tenemos a una Letícia Román que consigue que el espectador empatice con su personaje y se preocupe por él, lo cual es bueno; y por otra, a un jovencísimo John Saxon haciendo del compañero de investigación de Nora, quien se quedará prendado de ella al poco de conocerla. Marcello, que así se llama el personaje de Saxon, dota a la historia de cierto toque cómico; toque cómico que en la versión estadounidense se acrecentó perjudicando sobremanera el resultado final de la cinta (sobra decir que huyáis de dicha versión, a la cual incluso se le cambió la idónea banda sonora original por una partitura compuesta por Les Baxter).

La película tiene un inicio en el que los hechos no se dan tregua, sucediéndose uno tras otro rápidamente y con firme pulso narrativo. Sin prisas pero sin pausa. Durante los primeros quince minutos de metraje hay varias escenas de tensión. Por ende, el espectador no tarda en sumergirse en la trama.

Durante los 83 min. apróximados que dura la película no hay tiempo ni para aburrirse. Es más, pasan tantas cosas, que al terminarla uno tiene la sensación de que ha durado más. Así que si no habéis visto "La muchacha que sabía demasiado" y tenéis una hora y cuarto libre, ya sabéis qué hacer. Echadle un ojo a éste, un film entretenido e imprescindible de cara al futuro del giallo, del slasher, y del cine de terror en general.

Imágenes:
























2 comentarios:

Macdonald dijo...

Ay, supongo que en una dimensión alternativa a la nuestra algún programador de televisión con gusto y criterio habrá preparado un ciclo para los viernes por la noche con todas las películas que comentas. Pero como digo eso será en otra dimensión.
Desde luego, esta peli de Bava, que no he visto, tiene una pinta estupenda. Deseando estoy ver tus próximos comentarios sobre las películas de Argento (aunque últimamente sólo hace argendros, ¿lo pillas? Argento, engendros, qué chispa) y, sobre todo, de Lucio Fulci. Recientemente, he descubierto a este director, que despierta amor y odio sin ningún matiz de gris, y me ha dejado sorprendido y encantado con su estilo.
Por cierto, y ya que estamos con Italia, ¿has leído algo de Dylan Dog? ¿Qué te parece?
Un saludo

Roy D. Mustang dijo...

Macdonald, la verdad es que no estaría mal vivir en esa realidad alternativa. Yo cuando era crío disfrutaba de ciclos similares gracias al programa de La noche temática, en la 2, y si no fuera por ese programa nunca habría visto peliculones como Freaks, entre otras joyas.

Tengo pensado hablar de gran parte de la filmografía de Bava y de algunas películas de Argento, empezando por la de El pájaro de las plumas de cristal. Por supuesto, más adelante, hablaré de Suspiria, que para mí es una auténtica obra de arte y una de mis pelis de terror favoritas.

Lucio Fulci no puede faltar en este ciclo; pero aún le queda para aparecer por estos lares.

No he leído Dylan Dog, pero me la han recomendado muy a menudo. Quizás algún día la lea. Espero que pronto.