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martes, 15 de febrero de 2011

Los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby - Parte VIII


Este artículo de los 4 Fantásticos es un punto y aparte respecto a los anteriores. De hecho, hasta he pensado en reiniciar la numeración y en titular este y los siguientes como "Los 4 Fantásticos de Stan Lee, Jack Kirby y Joe Sinnot - Parte I"... Joe Sinnot llegó a los 4 Fantásticos en el nº 44 de The Fantastic Four. Desde ese momento, nada volvió a ser igual... Todo comenzó a mejorar progresivamente. Los números del 44 al 102 de los 4 Fantásticos, sobre todo los que van desde dicho número hasta el 67, son una obra maestra del cómic universal. Desde el nº 44 se empezaron a incorporar nuevas ideas, nuevas formas de contar las historias... The Fantastic Four experimentó una mejora cualitativa tan grande que en ocasiones daba la sensación de estar leyendo otro cómic, y es que ya lo venía vaticinando el título desde su cuarto número: the world´s greatest comic magazine! Los Inhumanos, Galactus, Estela Plateada, la Zona Negativa, Pantera Negra, Wakanda, Él... Son ejemplos de los ingredientes que mejorarían esta gran epopeya de ciencia ficción. Pero vayamos por partes...


Los 4 Fantásticos fueron creados en 1961, con fecha de portada del primer número de Noviembre del mismo año. El éxito de ese primer número fue notable, y hasta 1965 la colección, que era como un cajón de sastre que contenía elementos de cómics de décadas pasadas, nos contaba las aventuras de la primera familia enfrentándose a enemigos de lo mas variopinto, desde monstruos gigantescos, pasando por alienígenas del espacio exterior y monarcas de reinos perdidos en las profundidades submarinas, hasta villanos de opereta tan humanos como ellos que mezclaban lo científico con lo esotérico, todo aderezado con el drama humano marca de la casa... Todas estas primerizas historias sentaron las bases de lo que sería la colección, y muchas de ellas seguian el siguiente planteamiento esquemático, en este orden: se inicia la historia con los 4 Fantásticos, se presenta a la amenaza, 4 Fantásticos y amenaza chocan en conflicto, y tras la hora de las tortas se resuelve la historia. Aunque este planteamiento u orden de los hechos no era tan frecuente en esta serie como en otras de la época, lo cierto es que al público parecía no importarle en absoluto, ya que el cómic vendía bien a pesar de que hubiese historias mas flojas que otras (como por ejemplo la del Hombre Molécula y el Niño Terrible), y la positiva opinión de los fans hacía que Stan y Jack siguiesen adelante contando aventuras a cada cual mas variopinta y original. Poco a poco, las historias iban siendo mas divertidas, con mas gancho; los personajes ganaban en caracterización, profundidad y carisma y los hechos se sucedían con mayor rapidez hasta el punto de que algunas historias, algunas mas complejas que otras, continuaban en el número siguiente. Stan Lee dotaba a la serie de un carisma épico y a la par humorístico con toda su verborrea en los diálogos (como dijo Stan, para él era fácil escribir estos diálogos, ya que los personajes de Marvel eran personajes tan humanos como él o como cualquiera); mientras que Jack Kirby se ganaba cada vez más a pulso su apodo de "el rey", ya que no solo dibujaba historias con elementos extrañísimos para la época que con sus lápices parecían totalmente normales, historias aderezadas gracias al ya mencionado drama tan humano que reinaba en la colección dotándolas de un tono realista. También dibujaba cada vez mejor, ese dibujo característico suyo que fue mejorando número tras número a base de experimentar sobre su en un principio primitivo estilo. Dicha mejora alcanzó su punto álgido por dos motivos, tres si me apuran: en primer lugar, tantos años como dibujante le habían hecho evolucionar su estilo, en segundo lugar estaba el hecho de que ya no dibujaba tantas colecciones en Marvel, hecho que ayudó a que sus dibujos mejoraran en las series en donde continuó dibujando, demostrándolo de sobra en los 4 Fantásticos; y por último, la citada llegada de Joe Sinnot como entintador. Joe Sinnot era el complemento perfecto para un Jack Kirby que por esta época comenzó a dibujar completamente con todo lujo de detalles sin limitarse a la realización de bocetos. Sinnot embellecía sus lápices, y el resultado no podía ser mejor. Esto ha hecho que, para muchos (entre los que me incluyo), Joe Sinnot sea considerado el entintador definitivo del rey. A partir de aquí, la mayor tarea creativa tanto a nivel gráfico como argumental recae sobre Jack Kirby. Es gracias a Jack Kirby que la serie avanza, que halla su "ser", lo que deben ser los 4 Fantásticos. Con Kirby al volante, Stan Lee marca las pautas ideando lo que acontecerá de una forma bastante simple. Por ejemplo: "los 4 Fantásticos se enfrentarán contra Dios", y Jack Kirby dibuja y orquesta la trilogía de Galactus. "Los 4 Fantásticos conocerán a una raza perdida", y Kirby crea y nos maravilla con los Inhumanos...

El conocido dúo dinámico ya llevaba cuatro años en la colección del cuarteto, tiempo suficiente como para saber que es lo que funcionaba y lo que no, conocimientos que permitirían a la serie llegar a la categoría de la tan alardeada obra maestra Marvel que Stan Lee mencionaba al inicio de cada una de sus historias desde el comienzo de la serie... Porque, vamos a ver, vale que los 4 Fantásticos fuese una colección innovadora a pesar de las restringiones del Comics Code, vale que incluso iniciara la llamada Edad de Plata de los cómics siendo así todo un referente, pero no era una obra maestra ni muchísimo menos... Era un buen cómic, de los mejores de su época (digo yo que no habría muchos mejores que los 4 Fantásticos), entretenido, con sus aportes, y sobre todo con su mitología, todos estos elementos con los que se estaba construyendo el Universo Marvel. Pero todos estos elementos que habían hecho de los 4 Fantásticos un gran cómic eran como los ingredientes a una bomba creativa que iba a detonar por segunda vez a finales de 1965, año en el que se inició la cuenta atrás para su detonación ofreciendo historias tan buenas como la ya mencionada en el artículo anterior batalla del Edificio Baxter, historias que daban la sensación de que esta bomba detonaría antes de tiempo... No solo los jóvenes lectores que en su dia compraron el nº 1 de The Fantastic Four crecieron y maduraron, la serie había alcanzado su madurez. Y vaya que si lo hizo: la familia de aventureros se vería sumergida en argumentos más elaborados, tramas y subtramas igual de elaboradas y complejas avanzaban a la par, enriquecidas con nuevos personajes igual o incluso más carismáticos que los que les precedieron, lugares inexplorados, nuevos conceptos revolucionarios que hicieron mella en el mundo del cómic y en definitiva en la narrativa gráfica, etc...

En fin, dejo de maravillarme en torno a los elementos que hacen a esta etapa tan especial tanto a nivel artístico como a nivel argumental (y mas vale que deje de escribir sobre ello o esta entrada podría ser prácticamente eterna), y paso a hablar de los números comprendidos entre el 44 y el 47 (y parte del 48). El nº 44 de The Fantastic Four (Noviembre de 1965) se situaba cronológicamente tras la boda de Reed Richards y Sue Storm. Y no, en él no se nos narraría una tranquila luna de miel de los recién casados, no ¿quién habló de luna de miel? En este número, se nos presentaría a una raza oculta de humanoides genéticamente superiores, poseedores de una tecnología mas avanzada que viven en nuestro planeta desde hace millones de años, los Inhumanos. Pero retrocedamos unos cuantos números, hasta aquel en el que los 4 Terribles hicieron su primera aparición. En el grupo, teníamos al Mago y a Pete Pote de Pasta, enemigos que muchos lectores ya conocían de las aventuras en solitario de la Antorcha Humana en la serie Strange Tales, y al Hombre de Arena, conocido (y muy famoso hoy en dia) supervillano de Amazing Spiderman, que resultó ser un rival formidable para los 4 Fantásticos. Pero luego estaba otro personaje, un nuevo personaje creado para la ocasión como miembro femenino del grupo en la por entonces machista Marvel de los años 60... Ésta era Medusa, una elegante villana que en sucesivas apariciones de los 4 Terribles, y sin perder ni un ápice de su elegancia, se permitía faltar al respeto de una forma un tanto arrogante a su líder, sin llegar a desobedecerle por completo... Sin embargo, este personaje enmascarado de largos y peligrosos cabellos pelirrojos era todo un misterio. No sabiamos quién era en realidad, tampoco de dónde venia exactamente, y el origen de sus poderes también era una incógnita... Los seguidores de The Fantastic Four se hicieron todas estas preguntas o más durante 1965, y obtuvieron respuestas a finales del mismo año, en lo que sería el desencadenante del inicio del cúlmen de la serie. De esta forma, en el nº 44 de The Fantastic Four, e iniciando un nuevo arco argumental que se prolongaría hasta el nº 48 mezclándose con otras subtramas como la de cierto surfista espacial de tono plateado, se nos presentaría a la segunda gran familia con superpoderes de Marvel, la familia real de los Inhumanos, a la que Medusa pertenecía.

La epopeya se iniciaba con la aparición de Gorgón, un misterioso hombre fornido semejante a un fauno, cuyas pisadas pueden causar un efecto demoledor. Gorgón persigue a Medusa, quien se hallaba en las proximidades del edificio Baxter ya que los 4 Fantásticos era la única ayuda del exterior que podía recibir. Durante esta primera historia también volverían viejos conocidos como el inocente y a la par peligroso Hombre Dragón, así como nuevos personajes como el mencionado Gorgón, y a partir del número siguiente se introducirían incluso más nuevos personajes de la misma raza como el pequeño pero poderoso Karnak, el ser acuático Tritón, la joven Crystal (quien iniciaría lo que sería una relación amorosa con Johnny Storm) o la mascota del grupo, Mandíbulas, asi como nuevos vehículos propiedad del cuarteto como el famoso ciclo-jet que tanto le gustó a la Cosa durante esta segunda etapa. Todo dibujado y orquestado por un Jack Kirby en estado de gracia en la parte gráfica, un Jack Kirby que aún así se contiene creativamente por el lastre que supone Stan Lee como coordinador de las distintas colecciones de la editorial y escritor de los diálogos de la colección. Ambos demuestran una vez más y mejor que nunca que el formato de 20 páginas se les había quedado corto para contar una sola historia, y que las aventuras de la primera familia ya no seguían el orden de acontecimientos que se había repetido hasta entonces tantas veces, pasando a contar dichas aventuras en una sucesión de historias con mucha más sustancia que todo lo que se había visto en la colección.

El punto fuerte llegaría con el descubrimiento de la fantástica e impresionante ciudad de Attilan, el reino de los Inhumanos, oculto en el Himalaya del resto de la civilización que, a los lápices de Kirby es tan pintoresca como sus residentes. Nuestro cuarteto protagonista se vería envuelto en una especie de Guerra Civil entre la familia real liderada por el rey de los Inhumanos y prometido de Medusa, el silencioso Rayo Negro, contra su hermano, Maximus el loco, quien había usurpado el trono. También se nos desvelaría superficialmente el origen de esta misteriosa raza, un origen que se remonta prácticamente a los inicios de la humanidad sobre la Tierra, desvelándose como fruto de unos experimentos con humanos que una raza alienígena realizó en la prehistoria, dotándoles de un nivel evolutivo más avanzado. Gracias a esto, se convirtieron en algo más que humanos, se convirtieron en Inhumanos, una rama de la humanidad que vivió durante siglos ocultos del resto de la civilización con su cultura, su sistema político basado en la monarquía, etc... Pero con el paso de los siglos, los humanos avanzaban, y dicho progreso hizo que los Inhumanos fuesen atacados por sus vecinos terrestres, desplazándose así hasta parar en la actualidad a su actual localización, en el gran refugio oculto en el recóndito Himalaya... Lugar en donde termina este arco argumental, con el aislamiento total y completo de los Inhumanos del mundo exterior, que quedan encerrados en su propio reino debido al cobarde acto de Maximus. Pero en el nº 48, número en el que concluía este arco argumental (¿o debería decir, se pausaba?), ya se atisbaba lo que les esperaba a los 4 Fantásticos, en una viñeta en la que se nos mostraba a Estela Plateada, el conocido primer heraldo de Galactus... Por ende, la llegada de Galactus a nuestro planeta será el tema principal del próximo artículo, un gran momento para una serie mítica que ya se estaba tornando claramente en algo realmente grande... ¡Nos vemos!

2 comentarios:

Taicho dijo...

Pero hombre, no nos dejes con un To Be Continued, ahora que llegaba Galactus me has dejado con la intriga.
Por cierto no sabras si el Yeti era un descarriado Inhumano del Himalaya? xD

Roy D. Mustang dijo...

Oye Taicho, pues ahora que lo dices xD...