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sábado, 18 de febrero de 2012

La humanidad en peligro




¡Hormigas gigantes! Creo que el simple hecho de que este film cuente con hormigas gigantes es motivo más que suficiente para proceder a su (obligado) visionado. Pero no sólo eso, pues "Them!", conocida aquí, en España, con el sugerente título de "La humanidad en peligro", es uno de los máximos exponentes de la sci-fi de los años 50, o del cine de terror, según se mire, ya que cuenta con elementos propios del género.

Basada en una historia de George Worthing Yates, de lo que no quepa duda es de que estamos ante una monster movie en toda regla, cuyo éxito fue tal que en los años siguientes se estrenaron películas en las que el enemigo a batir no era un monstruo gigante, ni un dinosaurio de tiempos remotos, sino un animal irradiado, mutado, convertido en un gigante capaz de aplastarnos sin grandes complicaciones. Irónico, ¿verdad? Morir aplastados por un ser al que, normalmente, nosotros aplastaríamos. Un concepto que a mí, personalmente, siempre me ha fascinado. Y es que yo, de crío, era de esos chavales que fantaseaban con hormigas gigantes cuando urgaba en los hormigueros. Qué digo, de crío... ¡Incluso de adolescente! Bueno, y también ahora, para qué negarlo (aunque ya no me pare a toquetear hormigueros con un palito).


Ficha técnica:

Título: La humanidad en peligro

Título original: Them!

Año: 1954

Duración: 94 min.

País: Estados Unidos

Director: Gordon Douglas

Guión: Ted Sherdeman

Música: Bronislau Kaper

Fotografía: Sid Hickox (B&W)

Reparto: James Whitmore, Edmund Gwenn, Joan Weldon, James Arness, Onslow Stevens, Chris Drake, Leonard Nimoy, Dub Taylor, Fess Parker

Productora: Warner Bros. Pictures

Género: Ciencia ficción. Fantástico. Terror. / Serie B. Holocausto nuclear. Insectos. Monstruos.


En el desierto de Nuevo México ocurren una serie de sucesos extraños: una niña en estado de shock caminando a través de aquel yermo paraje, una caravana destruida, un dependiente de una tienda asesinado en condiciones misteriosas, y unas huellas enormes e irreconocibles son algunas de las cosas con las que se topan dos policías estadounidenses. Pronto, se iniciará una investigación con ayuda del FBI y de un experto en hormigas y su hija que les llevará a descubrir la causa del asunto: unas hormigas comunes que, a raíz de unas pruebas nucleares en el desierto, han aumentado considerablemente su tamaño, convirtiéndose en una amenaza no sólo para los Estados Unidos de América, sino también para todo el mundo, pues si esta nueva raza de super hormigas se reproducen y multiplican, significará el fin de la humanidad.

"Los protagonistas: el sargento Ben Peterson (James Whitmore), el apuesto general Robert O'Brien (Onslow Stevens), el Dr. Harold Medford (Edmund Gwenn) y su hija y componente femenino de la historia, la Dra. Patricia Medford (Joan Weldon)."

El argumento se divide en tres partes, claramente diferenciadas: en la primera de ellas (mi favorita, sin duda), a través de una trama de investigación y suspense, vemos como los personajes proceden, en el más absoluto de los secretos, a realizar una investigación en torno a qué ha ocurrido en esa zona del desierto; analizando pistas, intentando reanimar a la niña que se han encontrado caminando en medio de la nada, inspeccionando misteriosas huellas de gran tamaño y, finalmente, encontrándose con el causante de las misteriosas muertes que se han producido en la zona. O, mejor dicho, los causantes...


La segunda parte es, quizás, la más floja, ya que se alarga un poco más de lo debido. En ella, a través de una sucesión de escenas de oficina en oficina que parece interminable, vemos como los mismos personajes investigan ayudados por los mandamases del gobierno y del ejército. En la mayor parte de los casos, estos visitan a gente que se halla recluida en manicomios (y es que, lógicamente, ¿quién se va a tomar en serio a alguien que dice haber visto hormigas gigantes?) o en hospitales (la actuación de uno de los internos a los que visitan, un borracho, no es propia de un actor que hace de loco, sino de un actor que sobreactúa en exceso).


La tercera y última parte engloba la conclusión del film. En ella, tras descubrir la ubicación de las hormigas en la ciudad de Los Ángeles, vemos como el ejército se moviliza al mismo tiempo que los medios de comunicación alertan del peligro de la situación. Todo, claro está, en el más puro estilo "cincuentero" de este tipo de películas. Y el final, que tampoco voy a desvelar, es, como es habitual en las producciones de aquella época, bastante predecible. Aún así, le ocurre lo mismo que al resto de elementos de la cinta: que cuenta con un halo de inocencia sin igual, con ese regusto añejo que uno siente cuando ve este tipo de producciones. Por lo tanto, aunque sea predecible, no me decepcionó, pues no me esperaba mucho más, ofreciéndome lo que me esperaba de él en el momento en que comencé a ver la película.


"La humanidad en peligro" aglutina, con gran maestría, todas las características propias de un film de ciencia ficción de los años 50. Tenemos, como siempre, la doble lectura que relaciona los hechos que se nos cuentan con la amenaza y paranoia comunista y, de paso, se añade el factor nuclear, principal desencadenante de que los pequeños insectos sean ahora descomunales criaturas.

Una de las cosas que más me gustaron es que, por momentos, uno se siente como si estuviese viendo una película de marcianos de la época, sólo que, en este caso, los marcianos no son seres venidos de otro planeta o de otra dimensión, sino animales de la Tierra, como nosotros. Aunque su ambientación, puesta en escena y temática tan, como ya he dicho, propia de los films de sci-fi de la época nos haga pensar en las hormigas como si fuesen comunistas o extraterrestres infiltrándose en la sociedad capitalista norteamericana, si nos paramos a pensarlo, tampoco podríamos compararlos con ellos, pues aquí el enemigo es fruto de nuestros propios errores, de la invención de la bomba atómica. Estamos, pues, ante un claro manifiesto antinuclear acerca de los grandes peligros en los que puede derivar el uso inapropiado de las bombas atómicas, y de los terribles efectos de la radiación en el hábitat natural.

Si en "El monstruo de tiempos remotos" teníamos a un dinosaurio que era liberado de su milenario encierro en el hielo por culpa de una explosión nuclear, y en "Godzilla" a un monstruo igual de prehistórico que ha mutado por los efectos de la radiación, en "La humanidad en peligro" asistimos a un nuevo caso de ser vivo mutado, un insecto, un animal, que se presenta como una nueva amenaza a batir. O, mejor dicho, amenazas.

Por medio de un interesante documental que se nos muestra de la mano del Dr. Harold Medford, vemos el comportamiento de estos diminutos (ahora enormes) insectos. Las hormigas son organizadas, un gran ejército de incansables guerreros por naturaleza, con su peculiar forma de organización; organización que, aunque parezca increíble, no es tan distinta a la de los humanos. Así mismo, una sola hormiga tiene la fuerza proporcional de unos veinte humanos juntos (o más), casi nada... Esta forma que tienen las hormigas de organizarse y, como veremos en el film, de ocultarse bajo el suelo de la ciudad, es lo que hace que en algunos momentos pensemos en aquellos films de los años 50 de extraterrestres en los que, cual comunistas soviéticos, estos seres vivos venidos "de fuera" se infiltraban en la sociedad norteamericana, planeando desde sus escondites o, mismamente, desde la habitación de al lado (veremos a las hormigas atacando un barco tras infiltrarse silenciosamente en las bodegas del mismo).


La ambientación es el principal punto fuerte de este largometraje. Y más le valia ya que la productora, en su empeño por no considerar viable este proyecto, limitó de forma considerable el presupuesto de la cinta. "¿Hormigas gigantes? ¿Quién se interesaría por ver eso?" Debieron pensar los muy ineptos. Aunque, finalmente, el film no fuera ni en color ni en 3D (sí, iba a ser en 3D, de ahí que muchos disparos se efectúen apuntando a la cámara, o sea, al espectador), fue un rotundo éxito, de los mayores de la compañía durante la década de los 50, recaudando la cifra de 2.000.000 dólares de la época, casi nada. La verdad es que me pregunto cómo habría sido de haber contado con un mayor presupuesto, como con el que, en un principio, se tenía pensado contar. Seguramente, una obra maestra del séptimo arte.

El caso es que, a pesar de contar con un bajo presupuesto, propio de una película de serie B de esas que tanto me gustan a mí (y a vosotros, amigos de la serie B, que habéis leído hasta aquí), se recurrió al efectivo truco de sugerir más que mostrar. No vemos a las hormigas hasta bien entrado el metraje y, en la primera parte, hasta que éstas aparecen, se crea una atmósfera de suspense y de misterio bastante buena, haciendo que la aparición de la primera hormiga, aunque hoy en día muchos la vean como algo cutre (a mí me parece algo maravilloso), resulte impactante.


A pesar de que a lo largo del film haya ciertos fallos de continuidad, sobre todo en lo referente al paso de los meses, y que se note claramente que los insectos son muñecos que apenas pueden moverse (vistos a día de hoy parecen marionetas de Jim Henson; pero ojo, eso no quita que en su día estuviese nominada a los Oscars en la categoría de mejores efectos especiales), las correctas interpretaciones de los actores y el hecho de que la amenaza (o amenazas) a batir no se muestre en exceso, sumada a la notable ambientación que se crea en las distintas localizaciones, hace que la atmósfera de tensión y de peligro creada al principio de la cinta se mantenga sin problemas, imperando por encima del resto de elementos, hasta el clímax final en ese hormiguero de cemento subterráneo creado, al igual que las hormigas gigantes, por el hombre.

Al final, el fuego de los lanzallamas, los disparos de ametralladora y los ataques de las hormigas se mezclan en una escena de acción sin igual. Una escena de acción memorable aunque, eso sí, muy homenajeada (plagiada) a lo largo de las décadas.


"La humanidad en peligro" marcó a toda una generación de espectadores, de entre los que se encontraban futuras figuras de la industria que harían películas que, a pesar de beber de films de serie B de los años 50 como "La humanidad en peligro", eran presentadas como productos tan innovadores como la invención de la rueda. Ahí tenemos a Steven Spielberg con su éxito del 75, la sobresaliente "Tiburón", en la que el animal tan sólo aparece cuando ha de aparecer, igual que las hormigas del presente film de Douglas. Otros directores tomarían conceptos o, incluso, escenas de "La humanidad en peligro" con menos disimulo. Y si no, ahí está "Aliens", el éxito del 86 de James Cameron. Hace unos años leí un artículo muy, pero que muy interesante en el que se comparaban escenas del citado film de Cameron con el clásico de Douglas. Os recomiendo fervientemente su lectura y visionado pinchando justo aquí. Así mismo, otros directores de cine como Frank Darabont se han declarado fans de esta producción de los 50, prueba de ello su film "La niebla" o el hecho de que uno de los personajes de su aclamada "Cadena perpetua", el viejo Brooks, esté interpretado por James Whitmore, que aquí se nos presenta como el joven sargento Ben Petherson.

"El título siempre me pareció curioso, pues no se sabe quiénes son esos "ellos/as" a los que hace alusión; si el ejército con sus pruebas nucleares, si las hormigas gigantes o, simplemente, los humanos en sí, que permiten que se lleven a cabo esas pruebas. Incluso podría hacer alusión a los comunistas, enemigos de los EEUU durante la Guerra Fría".

Sin duda, una película clave del cine de ciencia ficción y, dicho sea de paso, de terror. Una monster movie en toda regla que, a pesar de que hoy en día se vea con cierta incredulidad (sobre todo en lo referente a las artesanales hormigas gigantes), no ha perdido ni un ápice de encanto. Clásicos de los 50 como "Tarántula", de Jack Arnold, “The Black Scorpion”, de Edward Ludwing y “The Deadly Manthis”, de Nathan Juran, entre otros clásicos posteriores como los mencionados films de Spielberg y Cameron, evidencian la importancia de esta película dentro del género fantástico. Además, ésta cuenta en todo momento con ese mensaje antinuclear, el cual nos hace reflexionar, pensando que el problema no son las hormigas gigantes, sino la energía nuclear que los de nuestra especie inventaron. Como bien dice el Dr. Medford al final, en un mensaje de alerta que nada tiene que envidiar a aquel otro que se nos dió en la conclusión de "El enigma... ¡de otro mundo!": "Cuando el hombre entró en la era atómica, abrió la puerta a un nuevo mundo. Lo que encontremos en ese nuevo mundo, nadie puede predecirlo."

Valoración personal: 9/10.

5 comentarios:

Raül Calvo dijo...

Pues como bien dices todo un clásico cuya estructura sería copiada en todas las películas de monstruos venideras. A mi me sigue haciendo bastante gracia y es ideal para ver en doble sesión con Tarantula! (si no la has visto la tengo comentada en el blog).

El Tipo de la Brocha dijo...

Pues por ahí la tengo en DVD y me encanta. Además, sumamos otro gran cartel de la época.

La niña traumatizada es una pasada.

Einer dijo...

Como siempre completísima entrada. Yo acabo de comentar Tarántula y las considero las 2 mejores de esta temática, aunque ligeramente superior Them!
Un saludo.

Roy D. Mustang dijo...

@Raül: para mi sorpresa, aún hay gente que infravalora esta película tachándola de cutre. Si supieran lo mucho que influenció en sus otras queridas películas de monstruos (llenas de efectos especiales)...

Vaya, parece que soy el único que no ha escrito sobre "Tarántula", de Jack Arnold, jeje. Bueno, no pasa nada, lo estoy solventando ahora mismo, jeje.

@El Tipo de la Brocha: una buena adquisición en DVD que hizo ud., sin duda. Y la niña traumatizada... traumatiza por el careto que pone, cielo santo.

Roy D. Mustang dijo...

@Einer: lo dicho en el comentario anterior, parece que soy el único que no ha escrito un artículo sobre el film de Arnold jeje. Mi opinión sobre "Tarántula", si no surge ningún contratiempo, la publicaré aquí mañana mismo. (Curioso, muchos blogs comentan los últimos estrenos, a veces hablando del mismo film, y nosotros coincidimos hablando de films de los años 50. Mola).