ATENCIÓN, AVISO PARA HISPANOHABLANTES: RECOMIENDO ENCARECIDAMENTE VER LAS PELÍCULAS Y SERIES AQUÍ RESEÑADAS EN VERSIÓN ORIGINAL SUBTITULADA EN ESPAÑOL (V.O.S.E.)

martes, 14 de febrero de 2012

Godzilla, Japón bajo el terror del monstruo


Si hiciera un top de mis monstruos de ficción favoritos, Godzilla y King Kong estarían, sin duda, entre los primeros puestos. Al fin y al cabo, ambos son los reyes de los monstruos, cada uno con su legión de seguidores. Yo, sinceramente, no sé por cuál decantarme. Ambos me parecen igual de fascinantes y dignos de admiración... Pero en el presente artículo me centraré en hablar del primero, del de origen japonés.

Muchos me han preguntado que por qué me gusta tanto el personaje de Godzilla, así como sus innumerables secuelas, las cuales se han extendido a lo largo de las décadas, manteniendo un estilo inigualable. La verdad es que, de primeras, no sabía qué responder ante esa pregunta; pero, cuando me paré a pensarlo tranquilamente, me retrotraje a la infancia, a aquellos años en los que ver los enfrentamientos entre Godzilla y algún monstruo me parecía algo impresionante y realista, como si ese combate que estaba viendo a través de la pantalla de mi viejo televisor de tubo estuviese sucediendo, en ese mismo instante, en el lejano oriente. Por supuesto, como todo niño de mente sana, luego recreaba esas peleas con mis muñecos. Me encantaba construir ciudades enormes con Lego y luego destrozarlas con mis muñecos de Parque Jurásico (también tenía un King Ghirodah).


Hoy en día, cuando veo una de esas películas, no siento que estoy ante algo realista, para nada; ni tampoco me entran ganas de sacar mis juguetes del trastero y ponerme a jugar con ellos cual crío de seis años (eso ya sería algo realmente preocupante). De un primer vistazo está claro que estoy viendo a personas embutidas en un traje peleando con otras personas en las mismas condiciones en un escenario que, lejos de ser una ciudad de verdad que queda reducida a escombros, es una maqueta. Pero, al mismo tiempo, y a pesar de ser consciente de que estoy ante algo "cutre", por así decirlo, me sigo maravillando igual (sense of wonder, le llaman). Y es que ver una película de Godzilla es como jugar a un videojuego de la NES, pues, a pesar de sus gráficos antiguos, a pesar de sus rudimentarios y prehistóricos efectos especiales, me maravillo como si una parte de aquel niño que disfrutaba ante lo que veía en pantalla aún siguiera vivita y coleando dentro de mí. Y de ahí surge ese sentimiento, esa pasión que siento ante este tipo de producciones.

Godzilla es un personaje muy importante para mí y, ahora mismo, me siento igual que antes de hablar de "King Kong" en su respectivo artículo. Da igual lo mucho que escriba, cómo lo escriba, etc., que no haré justicia al personaje. Mucha gente ya ha escrito sobre el personaje; la red está plagada de artículos sobre él. Pero, al gustarme tanto, no me puedo resistir a añadir un artículo más a ese océano de artículos sobre el personaje que llenan la red, en especial sobre la película de la que hablaré a continuación, la primera de muchas, la que dio origen al mito, "Gojira", titulada en España "Japón bajo el terror del monstruo".

Aparte de dar origen al mito de Godzilla, "Japón bajo el terror del monstruo" creó a todo un icono de la cultura popular del siglo XX, cuya influencia se ha prolongado a lo largo de las décadas, maravillando a millones de espectadores a lo largo y ancho del mundo. Buena prueba de su fama es que, en una encuesta, multitud de americanos mencionaron a Godzilla como la segunda personalidad más famosa de Japón junto al emperador. Y es que, a su manera, Godzilla también es un emperador, un rey de reyes (de monstruos, claro está. Obviamente, yo me incluyo entre sus súbditos).


Ficha técnica:

Título: Godzilla, Japón bajo el terror del monstruo

Título original: Gojira

Año: 1954

Duración: 98 min.

País: Japón.

Director: Ishirô Honda

Guión: Ishirô Honda, Takeo Murata (Historia: Shigeru Kayama)

Música: Akira Ifukube

Fotografía: Masao Tamai (B&W)

Reparto: Akira Takarada, Momoko Kochi, Akihiko Hirata, Takashi Shimura, Fuyuki Murakami, Sachio Sakai, Toranosuke Ogawa, Raymond Burr

Productora: Toho Film

Género: Fantástico. Terror. Ciencia ficción. / Monstruos. Película de culto.


Antes de nada, hablaré sobre la historia que se nos cuenta en el film, la cual, al igual que la de muchas otras monster movies, parte de una premisa sencilla, la cual dice así: unas explosiones nucleares en el Océano Pacífico, cerca de las costas de Japón, despiertan de su milenario letargo a un monstruo prehistórico, cuyas habilidades naturales se han visto potenciadas hasta límites insospechados por los efectos de la radiación. Pronto, la criatura comienza a hundir barcos, así como a causar estragos a lo largo de las costas niponas... Sólo hay una persona capaz de detenerla, el doctor Serizawa (Akihiko Hirata), quien ha inventado un arma capaz de eliminar todo rastro de oxígeno en un entorno acuático.


Al hablar de "Japón bajo el terror del monstruo" es inevitable hacer mención al contexto histórico y sociopolítico de la época en la que se estrenó. Por entonces, el final de la II Guerra Mundial aún era algo reciente, habiendo pasado tan sólo nueve años desde la finalización del conflicto con la derrota de Japón, tras la explosión de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. La recesión económica azotaba al país y, aunque los americanos ya no lo controlaran (al menos directamente), realizaban pruebas atómicas en zonas no muy alejadas de las aguas japonesas. Estamos en los años 50, una época en la que la Guerra Fría entre las dos grandes superpotencias resultantes del conflicto (EEUU y la URSS) y el pánico nuclear sirvieron de inspiración a multitud de historias. Prueba de ello el cine de terror y de ciencia ficción de la época, en donde la radiación, en la mayoría de los casos, tenía un papel fundamental.

"Japón bajo el terror del monstruo" era una película hija de su tiempo, que tenía su punto de partida en los efectos de la radiación de las bombas nucleares, en la detonación de una de estas armas de destrucción masiva. Un punto de partida similar al de "El monstruo de tiempos remotos", film en el que se inspiraron Ishiro Hônda y Eiji Tsuburaya en la creación de Godzilla. Hônda y Tsuburaya tomaron algunos conceptos ya introducidos en aquella película estadounidense del año anterior y, con suma maestría, los potenciaron y mejoraron, haciéndolos más terroríficos, dando más importancia a las consecuencias de las actividades nucleares que al simple hecho de mostrarnos a un monstruo radioactivo dándose un paseo por la ciudad.
Enlace

Como muchos ya han dicho, "Japón bajo el terror del monstruo" es, sin lugar a dudas, un claro manifiesto antinuclear. Para empezar, tenemos al monstruo, un ser que hubiera seguido durmiendo en el fondo del mar si no se hubieran realizado pruebas nucleares. Pero, debido a las detonaciones, este monstruo despierta y, para colmo de males, es más poderoso y peligroso que nunca, dejando un paso de radiación allá por donde va. En ningún momento se nos dice claramente que las explosiones nucleares, así como las distintas maniobras militares que conllevan al despertar del monstruo, son causadas por los estadounidenses. Pero, si nos atenemos al contexto histórico de la época, se nos está diciendo de forma bien sutil que los americanos tuvieron la culpa del origen de Godzilla. Al menos, esto es lo que podemos pensar en un principio; pero, según avanza el film, conocemos al profesor Yamane (Takashi Shimura) quien, al contrario que las fuerzas militares, prefiere estudiar a Godzilla como un prodigio de la naturaleza, como el hijo del átomo que es, y no destruirle. Es en ese punto cuando uno se plantea la posibilidad de que, quizás, Yamane tuvo algo que ver con las explosiones nucleares que describe frente a un buen número de personas y, por ende, con el despertar de Godzilla. Es más, uno se pregunta si dichas pruebas tenían el objetivo de liberar a Godzilla, en vez de limitarse a probar el potencial y el alcance de las armas utilizadas. Sea de una forma u otra, la forma en la que se nos retratan las consecuencias del ataque de Godzilla a la ciudad de Tokio bien podrían servir de ejemplo audiovisual del movimiento antinuclear.


Por otra parte, está el doctor Serizawa, personaje de apariencia curiosa, con parche en el ojo. Serizawa se halla a medio camino entre la posición tomada por Yamane y los militares. Viene a ser el personaje que se impone frente al progreso o, mejor dicho, ante un uso inadecuado de los avances científicos. Quiere y, a la vez, no quiere destruir al monstruo, puesto que la única forma de destruirle es con su arma, un destructor de oxígeno. Si esta letal arma tiene éxito, le puede suceder lo mismo que le sucedió a Einstein: vivir atormentado hasta el día de su muerte, pensando en que su arma, de invención propia, será utilizada con fines bélicos, en una posible nueva guerra. Al ser más poderosa y letal que la bomba atómica, Serizawa teme ser el cerebro tras un nuevo Hiroshima o Nagasaki, así que no sabe si presentar públicamente el experimento de su vida como el arma definitiva contra Godzilla o, simplemente, destruirlo y que la naturaleza siga su curso, con el monstruo destruyéndolo todo, como si fuera un castigo a los humanos por crear tan descomunales armas de destrucción, por involucrarse en donde no debían, jugando a ser Dios.


El terror es algo que no se ve, y el terror hacia las armas nucleares y hacia la radiación no iba a ser menos. Aquí, ese indescriptible terror adquiere forma corpórea en Godzilla.


La ambientación es genial. Gracias a ella, "Japón bajo el terror del monstruo", a diferencia de posteriores películas de Godzilla, está más cerca de ser un film de terror que de ciencia ficción. El uso del blanco y negro ayuda a alcanzar una atmósfera lúgubre, opresiva y, sobre todo, apocalíptica, haciendo que tanto el monstruo, que en realidad es un hombre metido en un traje, como la ciudad, que en realidad es una maqueta, parezcan más reales.

Inolvidable es aquella escena en la que Godzilla llega a Tokio y, una vez allí, convierte la ciudad en un auténtico e infernal escenario en donde las llamas campan a sus anchas. La imagen del monstruo en la lejanía, alzándose por encima de los edificios y rodeado por un mar de llamas, es de esas imágenes que uno ve en una película y difícilmente podrá olvidar. El hecho de que Godzilla arrase la ciudad por la noche nos hace ver sus actos como si formaran parte de una pesadilla nocturna; una pesadilla que tendrá su más claro referente histórico en los devastadores efectos tras las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, como bien puede verse a la mañana siguiente, en los interiores de un refugio que sirve de hospital, como si la pesadilla se prolongara a lo largo de los días siguientes.


Hay escenas verdaderamente escalofriantes, sobre todo para la época, como aquella en la que, mientras Godzilla se da un paseo destrozando absolutamente todo, una madre, presa del pánico, abraza fuertemente a sus hijos, diciéndoles que pronto se reunirán con su padre (a quien quizás perdieron en la II Guerra Mundial que, repito, por entonces era un acontecimiento histórico reciente, sobre todo en la mente de los japoneses). Otras escenas igual de conmovedoras son aquellas en las que vemos como ha quedado la ciudad, reducida a escombros, al mismo tiempo que en un hospital se atiende a los heridos, quienes no solamente han sufrido heridas, sino que también comienzan a sufrir los efectos de la radiación que emanaba Godzilla. Y qué decir de aquella otra en donde las alumnas de una escuela femenina cantan una lúgubre y tétrica canción que, a pesar de su tono, insta a seguir adelante, todo en pos de un mañana mejor...


De todas formas, mi escena favorita, aparte de la de Godzilla arrasándolo todo (al fin y al cabo, eso es lo que uno quiere ver cuando comienza a ver esta película), es aquella en la que los habitantes de un pueblo de pescadores hablan de Godzilla como un ser legendario al que adoraban y ante el que realizaban sacrificios humanos, como si de un Dios de alguna tribu indígena se tratara. A la mañana siguiente, tras un festival de lo más pintoresco y exótico, vemos cómo uno de los habitantes del lugar da la alarma para, a continuación, ver como todo el pueblo huye despavorido hacia lo alto de una colina, tan sólo para contemplar, horrorizados, cómo Godzilla asoma su cabeza desde el otro lado de la montaña (además, esta es la primera aparición del rey de los monstruos). Los pueblerinos huyen en la otra dirección, y, cuando se vuelven a girar, mirando de nuevo hacia el lugar por donde se asomó el monstruo, ven que Godzilla ya no está. Es como si Godzilla fuese, como ellos mismos decían, una leyenda fruto de la imaginación y del folklore popular, como si ellos fueran víctimas de su propia paranoia y de sus miedos ancestrales, esto último un pensamiento que es eliminado en el momento en el que ven claramente las huellas del gigante en dirección al mar. Lógicamente, es imposible que algo irreal, algo que no ha pasado, deje su huella como prueba irrefutable de que ha estado ahí...


Durante la película hay una clara ausencia de melodías. Esto ayuda a que la ambientación sea tan, por momentos, perturbadora. La banda sonora, compuesta por Akira Ifukube, cuenta con unos temas que suenan cuando han de sonar, siempre en el momento oportuno. Así mismo, la primera canción que suena en toda la película es durante los rudimentarios créditos iniciales, en los que escuchamos el tema principal de Godzilla; tema que se ha repetido, incansablemente, a lo largo de todas las películas. He aquí el tema en cuestión, tan mítico como el mismísimo Godzilla:



En cuanto a las actuaciones destaca, por encima del resto, la de Takashi Shimura como el profesor Yamane. Al fin y al cabo, estamos ante uno de los actores principales de "Los siete samurais", obra maestra, de la misma década, dirigida por Akira Kurosawa, director de cine que tiene en común una cosa con Ishiro Hônda: el dirigir un largometraje que, debido a su éxito, fue capaz de traspasar las barreras occidentales, abriendo las puertas de par en par al cine japonés en Occidente. Los demás actores, sobre todo el trío protagonista formado por Ogata, Emiko y Serizawa, no están mal en sus papeles. Podría decirse que están pasables... a fin de cuentas, no todos pueden ser Takashi Shimura o Toshirô Mifune (este último otro actor que formaba parte del grupo de samurais del mencionado film de Kurosawa).


De todas formas, el auténtico protagonista de la función es, como todos sabrán, Godzilla. De apariencia mezcla de tiranosaurio y de estegosaurio, este dinosaurio/lagarto/monstruo bípedo con capacidad de expulsar un aliento infernal por la boca fue bautizado como Gojira, nombre que, por sus orígenes, no deja de resultarme curioso, puesto que gojira es, en japonés, una combinación de las palabras gojira y kujira que, traducidas al español, significan gorila y ballena. Y digo yo, ¿qué tendrán que ver un gorila y una ballena con un tiranosaurio y un estegosaurio? La única cosa en común que veo entre Godzilla (traducción fonética al inglés de "Gojira") y un gorila es su gran fuerza, y respecto a lo de la ballena... ¿que es grande y se desplaza por debajo del mar? Porque otra cosa, no sé yo... A todo esto, antes de su diseño definitivo, se pensó que Godzilla fuese un pulpo gigante, como el que saldría, un año después, en la monster movie estadounidense titulada "Surgió del fondo del mar". Menos mal que no fue así...

"Japón bajo el terror del monstruo" era una película de terror, y eso no sólo era debido, en parte, a la lograda ambientación, sino también a la apariencia de Godzilla, una gargantuesca e inmensa figura que, en esta ocasión, se nos presentaba con un rostro terrorífico (posteriormente, su imagen se fue infantilizando, ya que la mayor parte de su éxito residía en el público infantil, hoy en día adultos de más de treinta años, que veían a Godzilla como el ídolo de masas que era). Tampoco nos podemos olvidar de su rugido, el cual se hizo pasando un guante de cuero cubierto de resina por las cuerdas de un contrabajo (sorprendente).


En un principio, se pensó en recurrir a la técnica del stop-motion para animar a la criatura, de la misma forma que Willis O'Brien había animado a King Kong o Ray Harryhausen a su rhedosaurio de "El monstruo de tiempos remotos", pero dicha técnica fue deshechada, ya que era bastante costosa. En su lugar, se optó por recurrir al actor Haruo Nakajima, quien dio vida a Godzilla, moviéndose en el interior del traje, que pesaba la nada desdeñable cifra de 90 kilos... Según él, llevarlo puesto era como estar metido en un horno. Literalmente, de hecho, ya que el pobre actor casi muere quemado o, incluso, electrocutado en el interior del traje (menuda forma de morir, haciendo de Godzilla...) De todas formas, a pesar de los problemas que tuvo, eso no impidió que repitiera en el papel del hijo del átomo en posteriores secuelas. ¡A eso se le llama devoción por su trabajo! Al fin y al cabo, no todos pueden hacer de Godzilla...

De todas formas, el resultado final, en lo que a efectos visuales se refiere, al menos en este primer film, era superior al de muchas de sus secuelas. En parte ayudaba el blanco y negro, que suplía las limitaciones técnicas, disimulando el hecho de que Godzilla era un hombre metido en un traje de 90 kilos y que la ciudad era una maqueta de Tokio hecha a escala.


Pero no todo en "Japón bajo el terror del monstruo" es bueno. El film adolece de un ritmo bastante lento. A veces, las escenas protagonizadas por los humanos se alargan más de lo debido, contando cosas que podían contar en mucho menos tiempo. Además, parece que más allá del profesor Yamane, el resto de actores como que no le ponen muchas ganas al asunto... Pero bueno, como se suele decir, no todo va a ser Godzilla yendo de un lado a otro destrozándolo todo. Así mismo, el film contaba con un montaje al que muchos espectadores, sobre todo los que estaban acostumbrados a ver películas de aquella década de origen estadounidense, no estaban acostumbrados.

Los productores estadounidenses decían que "Gojira" era una película muy japonesa, y no sólo por su montaje. Pearl Harbor aún era un acontecimiento trágido que los estadounidenses no habían olvidado con facilidad, y el peliagudo tema en el que se hacía hincapié, el de los efectos de la radiación de las bombas atómicas, así como esa parábola que se producía entre la destrucción causada por Godzilla y la destrucción causada por las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, no serían del agrado del público norteamericano. Dos años después, gracias al productor Ed Goldman, quien le vendió los derechos de la película a la Jewell Enterprises Inc. (productora y distribuidora de exploitations), se estrenó, primero en Estados Unidos, y luego en el resto de países occidentales, una versión americanizada de "Gojira" bajo el título de...

"Godzilla, King of the monsters"



En efecto, como ya he dicho en el párrafo anterior, los productores norteamericanos pensaron que "Gojira" era una película muy japonesa y que, por ese motivo, no tendría éxito en suelo estadounidense. Así que, teniendo eso en cuenta, cambiaron cosas: recortaron escenas, reducieron considerablemente el metraje (de 98 minutos de duración paso a tener, simplemente, 79), eliminaron cualquier referencia o indirecta hacia sus bombas atómicas, y crearon a un nuevo personaje, de origen norteamericano, llamado Steve Martin (interpretado por Raymon Burr. Los que hayan visto "La ventana indiscreta", de Alfred Hitchcock, le reconocerán a la primera), que haría de protagonista y, a la vez, de narrador de los acontecimientos, al estilo de los films de sci-fi estadounidenses de la década. Nótese que los productores americanos decían que realizaban estos cambios porque la película era "muy japonesa", pero en realidad era porque, en la original, se sugería el hecho de que EEUU era el culpable del despertar de Godzilla y, por ende, de sus desastrosas consecuencias. Curiosamente, el film ya se había estrenado anteriormente en territorio norteamericano, exhibiéndose en algunos cines asiáticos en versión original, dirigido a un público con ascendencia japonesa.


La verdad es que no me deja de parecer curioso que los americanos tuvieran esta versión americanizada de "Gojira" hasta que la versión original japonesa, sin recortes ni Raymon Burr de por medio, fue puesta a la venta en DVD. De todas formas, "Godzilla, King of the monsters" no se nos presenta como un film distinto, sino como el mismo film, pero narrado desde otro punto de vista. En él, toda la historia gira en torno al personaje interpretado por Burr, el periodista americano Steve Martin que, aunque no tenga ni idea de japonés, es enviado por sus superiores a Japón. Con la inclusión de Martin, los espectadores americanos se sentían identificados con él, viendo todo lo que se narró en "Gojira", pero a través de sus ojos. Veían como este peculiar personaje, en un país que no era el suyo, no se enteraba de nada de lo que decían los nativos del país, o cómo se desenvolvía en las labores comunicativas con los ciudadanos japoneses (preguntándole a los orientales qué decían; y digo orientales porque muchos de los actores que rodeaban a Burr en las escenas que incluyeron con calzador en la versión americana no eran japoneses).


Lo que me pareció cutre en esta versión americana es el hecho de que, puestos a integrar al periodista americano en la historia, se le relacionaba con los personajes principales de la versión original, en especial con Emiko y el doctor Yamane. Lo peor era ver escenas en donde Martin se hablaba con esos personajes y, al no contar con los actores originales, lo que hicieron los americanos fue poner de espaldas a la cámara a dobles que, vistos desde atrás, se parecían a los actores originales japoneses. Pero no, no se parecían mucho, ya que el cogote no lo es todo, y el resultado era bastante cutre.

Otra cosa que no soporto de esta versión, aparte de que suene música de fondo constantemente, arruinando así la atmósfera de tensión y de sugerencia que imperaba en el original, es el hecho de que Martin narre absolutamente todo lo que ve, echando a perder la escena en la que Godzilla llega a la ciudad. Martin nos narra prácticamente todo lo que hace Godzilla. Y digo yo: ¿hacía falta eso? ¿Es que los espectadores estadounidenses eran ciegos?

De todas formas, a pesar de que, objetivamente hablando, "Godzilla, King of the monsters" sea inferior a su versión original, resulta ser más entretenida. Las escenas se encadenan de una forma más propia del cine estadounidense que del japonés, y se suceden de una forma más ágil, rápida y amena. Cierto es que este ritmo, más propio de una monster movie de toda la vida, centrado más en las acciones en torno a Godzilla que en cualquier otra cosa, hace que algunos personajes se nos presenten de tal forma que no sepamos ni de dónde han salido, pero hace que, desde un principio, tengamos a un protagonista, a Steve Martin, cosa que en el original no teníamos. O, mejor dicho, sí que teníamos, pero esto último era algo que no veíamos claro hasta bien avanzada la cinta.

"Godzilla, King of the monsters" fue un rotundo éxito a nivel internacional. La cinta era puro entretenimiento, que dejaba de lado o, mejor dicho, eliminaba toda crítica social y bélica. Sin duda, si lo que uno busca es únicamente ver a Godzilla destrozando edificios, sin más complicaciones, recomiendo esta versión. Por otro lado, si lo que uno quiere es ver una de las películas más importantes de Japón y, dicho sea de paso, del cine de terror/ciencia ficción, con un alto componente de crítica social de la época, les recomiendo, sin lugar a dudas, el film original japonés, "Gojira" ("Japón bajo el terror del monstruo").

Años después, en 1957, se estrenó en suelo japonés la versión norteamericana que habían realizado de su monstruo. Milagrosamente, también fue un éxito, y eso que en Japón, por entonces, ya se había estrenado, en 1955, una segunda parte protagonizada por Godzilla, "Godzilla Raids Again".


En fin, aunque me haya extendido más de la cuenta, aún sería capaz de hablar más de Godzilla, extendiéndome hasta la eternidad. Podría continuar horas y horas escribiendo sobre Godzilla y su mundo, y sobre los motivos por los que me parece tan fascinante. Godzilla es un monstruo del cine fantástico que, al igual que muchos otros, como King Kong, el monstruo de Frankenstein, Drácula, la momia, etc... ha pasado a formar parte del imaginario colectivo, siendo, así, uno de los personajes más importantes de la cultura pop a nivel internacional.

Hoy en día de Godzilla ya se han hecho más de 25 películas (si no me equivoco, creo que hay unas 28). Aparte, se han realizado multitud de adaptaciones en forma de videojuegos, comics, series de TV, y ha protagonizado incluso anuncios publicitarios de lo más delirantes... Figuras, llaveros, colgantes... De todo se ha hecho de este monstruo.

Estamos, pues, ante una de las franquicias más longevas de la historia del cine y, sin duda, la que cuenta con el mayor número de secuelas a sus espaldas, divididas en tres periodos a lo largo de la historia japonesa. Cierto es que la calidad de las secuelas era, en ocasiones, un tanto cuestionable, y que el tono del primer film, tan terrorífico y oscuro, fue reblandeciéndose e infantilizándose a lo largo de los años. Pero no importa lo mucho que cambie Godzilla puesto que, sin lugar a dudas, seguirá siendo, por derecho, EL REY de los monstruos y uno de los mejores personajes de cine fantástico, todo un icono popular del siglo XX. ¡Larga vida al rey!

Valoración personal: 9/10.

10 comentarios:

AtrejuWhetu dijo...

Genial artículo.

A mí Gojira me pareció una de las mayores y mejores sorpresas que me he llevado al ver una película. Esperaba ver un monstruo recutre revoloteando todo el rato... algo así como los actuales Transformers, pero me encontré con una historia la mar de entretenida y bien hecha.

La manera en la que se va presentando la historia, primero como sucesos aislados, como un resplandor en el mar en ebullición y la desaparición de los barcos. Cómo las familias de los pescadores, los medios de comunicación y por último la isla, hacen que se convierta en un fenómeno mediático y que se desate la alarma.

Una cosa estupenda es que el monstruo no se ve hasta bien avanzada la película, ya que cuando ataca el poblado de la isla es de noche. También es de noche cuando desembarca en el puerto de Tokio y comienza a causar estragos. La noche, esa iluminación y el hecho de ser en blanco y negro hacen 'disimular' el conjunto y hacerlo creible para la gente de la época.

La actuación es otra cosa a reseñar, ya que a diferencia de en EEUU, a los actores de primera fila del cine japonés no se les caían los anillos en absoluto por formar parte de una película de supuesta "serie B", como es el caso de Takashi Shimura, gran colaborador de Kurosawa y de todos los directores de su época. De hecho, su propio director Ishiro Honda estaba igual de orgulloso de ser el asistente de dirección de Kurosawa, que de realizar sus sagas de monstruos.

Me gusta la preocupación de Yamane por no querer matar al monstruo, sino de estudiarlo al tratarse de una ocasión única de descubrir más sobre la vida y sobre el ser humano. No lo veo como un intento de encubrir 'fechorías', sino más bien de no causar las mismas atrocidades de nuevo. De la misma manera, el atormentado Serizawa y el triángulo amoroso que tiene con los dos sosainas y como ella "le traiciona" al contar su secreto.

Desconocía lo del rugido del monstruo. Pensaba que se había hecho igual que el rugido del Balrog de El señor de los anillos: La comunidad... es decir, frotando dos bloques de hormigón entre sí :P

Pese a causar tantas pérdidas y destrozos, su final está ambientado con una música melancólica en lugar de una heróica. En cierta medida Gojira es fruto del comportamiento humano, aunque algunos lo asocien en cierta manera como una personificación de los desastres naturales que azotan el archipielago. De hecho, esta asociación continuará en el futuro y se asocia a Gojira como Japón, que tendrá que defender el planeta de otras amenazas u otras metáforas de otras potencias políticas, como cuando combate contra King Kong, de la misma manera que los animes de propaganda durante la guerra ponían a Momotaro y sus amigos a combatir otros animales que encarnaban el resto de potencias extranjeras.

Se trata de la película que inauguró el kaiju eiga, la madre que las parió. Conservo tan buen recuerdo de ésta que tengo muchísimas reticencias en ver sus secuelas, y muchísimo menos sus adaptaciones estadounidenses como la de los años 50 o la inefable de los 90 :S .

Taluegow ;)

El Tipo de la Brocha dijo...

Me has animado a que este fin de semana me vea alguna de la saga. Solo oyendo el tema de Godzilla ya me emociono.

Dr. Gonzo dijo...

Una película absolutamente alegórica, a la par que mítica y entretenida.
Se caga en esa absoluta basura de remake que hizo Roland Emmerich.

Raül Calvo dijo...

No soy muy fan de las kaiju eiga, pero alguna he sí he visto, las suficientes como para fascinarme el proceso por el cual Gojira pasó de ser un monstruo malvado a casi un héroe. En la imprescindible serie Planetary le hicieron un número/homenaje que está bastante bien. Y también me llama la atención como justo después del remake americano de Emmerich, los japoneses hicieron otra peli de Gojira... ¡De nuevo usando un hombre dentro de un disfraz!

Por cierto, ¿sabes algo de la versión coloreada italiana? ¿Se incluye en alguna edición de la peli?

Roy D. Mustang dijo...

@AtrejuWhetu: Dios mío, Atreju, ¡pedazo tocho de comentario! ¡Es como si ahora tuviese dos entradas en una! jaja. En fin, muchísimas gracias por un comentario así, en serio. Veo que compartimos opinión, aunque a mí las secuelas, a pesar de que algunas sean ridículamente cutres, me encantan.

@El Tipo de la Brocha: es un buen plan. Hombre, es que si no te emocionaras escuchando ese tema tan mítico y glorioso me preocuparía jeje.

@Dr. Gondzo: ¡pero si luego resultó que ese monstruo no era Godzilla, sino Zilla! (Una forma de incluir a esa película en la cronología oficial, y así callar a un buen número de seguidores que se levantaron en protesta jeje). De todas formas, yo el film de Emmerich lo vi nada más salir a la venta en VHS y como que... Salían dinosaurios, y tal; pero no, no conectó conmigo.

Javier Simpson dijo...

Tengo que verla. La más actual de Mathew Broderick, creo que era, dejaba bastante que desear.
Me da que tiene ese encanto de las pelis de género fantástico y terror antiguas.
Creo haber visto entre las fotos al protagonista de esa obra maestra de Kurosawa titulada Ikiru.
La pinta del monstruo se las trae. Eso forma parte de ese encanto de lo antiguo al que aludí antes, como podía ocurrir con los robots que invaden la tierra, esos Daleks que más que miedo producían asombro.

Me quedo con la japonesa, aunque la americana pueda resultar más entretenida.
Estoy de acuerdo contigo cuando dices que forma parte de la cultura pop mundial. Un monstruo de cine muy reconocible, y más para los japoneses.

Un saludo, Roy. Excelente entrada.

Roy D. Mustang dijo...

@Raül Calvo: esa es una de las cosas que más me gustan de la franquicia, que pasara el tiempo que pasara, siempre seguían usando a actores disfrazados, en vez de recurrir a los efectos especiales por ordenador u otras cosas.

La verdad es que no lo sé, lo siento. De hecho algo había oído de que existe una versión coloreada (lo cual me parece un crimen, pero ganas me dan de verla, como curiosidad, más que nada).

@Javier Simpson: mírala, mírala. Seguro que no te decepcionará. Puede que te refieras al mismo actor que sale en "Los 7 samuráis", y digo "puede" porque no he visto esa peli de Kurosawa que mencionas.

Sí, sin duda, yo también me quedo con la japonesa. Aunque la americana también tiene su encanto; ese encanto de peli de sci-fi de los 50 sin pretensiones.

Un saludo a ti también, muchas gracias.

Raül Calvo dijo...

Luigi Cozzi se encargó de hacer una versión coloreada en Italia, pero es lo único que sé porque lo comenta de pasada en una entrevista en los extras de la edición americana de Star Crash. Tenía curiosidad por si la habías visto y saber cómo era. Seguiré buscando.

Yota dijo...

Llevaba tiempo sin comentar, mil perdones, que conste que sigo el blog religiosamente.

Esta película me encanta, me resulta sumamente inquietante.

Próximamente le dedicaré una entrada en el blog en una nueva sección que voy a crear sobre monstruos varios.

Mario Domínguez Soler dijo...

Como me ha encantado esta review.

Yo también soy fan incondicional de las pelis de Godzilla (si no he visto todas, he visto la gran mayoría y al menos soy capaz de reconocer las tres etapas), y sin duda, la que menos envejece de todo el conjunto sigue siendo esta, la original. Por ese mensaje social, por esa crudeza, esa inteligencia a la hora de narrar una historia y el ambiente tan tétrico y oscuro, que consigue que el monstruo de miedo de verdad. No tenía ni idea de que el doctor fuera el de los Siete Samurais. Sigh, tengo capacidad nula para reconocer a actores japoneses... Y lo de la versión americana me deja absolutamente atónito. XD

Entre mis pelis de Godzilla favoritas, yo pondría sin lugar a dudas esta como la primera e indiscutible, y ya como siguientes yo personalmente me decanto por Godzilla vs King Gidorah (mi segundo monstruo japo favorito), el Godzilla más oscuro de los 70, con Biollante y otros monstruos (la verdad es que varias pelis de esa etapa me gustan, no me podría decantar por una) y por supuesto, Godzilla Final Wars, que es la hiper-hecatombe de los monstruos, y encima con un tipo a lo Alcalde Haggar de Final Fight repartiendo estopa, qué fucker. ¡Lo tiene todo! XD