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viernes, 27 de enero de 2012

La isla de la muerte




En 1945, la RKO, concretamente, Val Lewton, el productor de las películas de terror de serie B de la compañía, contrató a Boris Karloff para sus próximos proyectos. De ahí salieron tres películas: "El ladrón de cadáveres", de la que ya hablé por aquí, "Bedlam", y la presente, "La isla de la muerte". Tres películas que formaban parte del ciclo de cine de terror de la RKO de los años 40; tres del total de nueve.

Hoy hablaré de "La isla de los muertos", dirigida por Mark Robson, quien, por entonces, ya había dirigido dos películas dentro del mencionado ciclo, tituladas, en el original, "The Seventh Victim", de 1943, y "The Ghost Ship", de 1943. Este director ha resultado ser el más desconocido de todos los directores de cine de terror de la década de los 40 (que no es que fuesen muchos, todo sea dicho).

Después de ver esta película, la cosa es que no me extraña, ya que "La isla de la muerte" no está, ni de lejos, a la altura de otras producciones de Lewton como "La mujer pantera", film dirigido por Jacques Tourneur del que ésta toma muchos elementos, sobre todo en lo referente a la estética y a la ambientación.


Ficha técnica:

Título: La isla de la muerte

Título original: Isle of the Dead

Año: 1945

Duración: 71 min.

País: Estados Unidos

Director: Mark Robson

Guión: Ardel Wray

Música: Leigh Harline

Fotografía: Jack MacKenzie (B&W)

Reparto: Boris Karloff, Ellen Drew, Marc Cramer, Katherine Emery, Helen Thimig, Alan Napier, Jason Robards Sr., Ernst Deutsch

Productora: RKO Radio Pictures

Género: Drama. Terror. Intriga. / Enfermedad.


El guión, en el que colaboró activamente Val Lewton, tuvo su inspiración en el cuadro "Isle of the Dead", pintado en 1880 por Arnols Böcklin. Curiosamente, esta pintura también aparecía en "Yo anduve con un zombie", lo cual demuestra lo mucho que admiraba Lewton esta obra de arte. De hecho, la isla en la que se desarrolla la mayor parte de la acción tiene un aspecto idéntico al de la isla que aparece en el cuadro.

Lo mejor del film es el inicio, en el que observamos un campo de batalla en donde acaba de finalizar un enfrentamiento armado. En las cercanías del lugar se encuentra, en el interior de su tienda, el general Nikolas Pherides (Boris Karloff), en compañía de un periodista americano de nombre Marc Cramer (Oliver Davis). El joven estadounidense presencia como el general le ordena, con un simple gesto, a uno de sus hombres que se suicide, ya que dicho comandante a su servicio ha cometido un error táctico que desembocó en el fracaso.

Con tan sólo diez minutos de metraje ya vemos como es el personaje al que Karloff encarna en esta ocasión. Un general implacable que, aparentemente, parece no tener sentimientos, a pesar de que éste diga lo contrario, ya que él mismo afirma que hace años tuvo una mujer a la que amó, y que, aunque no lo parezca, a él es al que más le ha dolido dar la letal orden a su recientemente fallecido compañero de armas.


Pherides se embarca junto al periodista a una isla cercana, lugar en donde dice que está enterrada la que fue su esposa. Una vez allí, conocen a un grupo de gente. Desgraciadamente, todos son presa de una misteriosa enfermedad mortal, bastante contagiosa, y reciben la orden, por parte del gobierno, de permanecer recluidos en la isla hasta que pasen los efectos de la enfermedad. Pherides será el encargado de que nadie, bajo ningún concepto, abandone la isla. De hecho, demostrará en más de una ocasión su fuerte patriotismo y su lealtad hacia las leyes de su país; lealtad que, por momentos, llega a resultar incluso demente por su carente falta de lógica.


Al igual que en otros films producidos por Lewton durante esa década, presenciamos una ambigüedad constante a lo largo de toda la historia, la cual toma un curso que hace que nos preguntemos por cuáles son las verdaderas causas de la enfermedad, ya que algunos de los que se encuentran en la isla afirman que es por un castigo de los antiguos dioses, otros que tiene su origen en un demonio ancestral de nombre vorvolaka, y gente de ciencia, como Pherides y el doctor a su servicio, que sólo creen en lo que ven y en lo real, piensan que es una enfermedad más, originada por un virus poco común.

El caso es que no llegamos a saber en ningún momento cuál es la verdadera causa de la enfermedad. Lo único que tenemos claro es que el grupo de personas se encuentra encerrado en un lugar de donde no pueden salir, y en donde, una tras una, van cayendo como moscas...


La actuación de Karloff como general Pherides, a pesar de no ser una de sus mejores actuaciones, resulta más que convincente, por no decir que es notable. Al fin y al cabo, Karloff es un gran actor, y, en esta ocasión, una vez más, el papel que adopta le viene como anillo al dedo.

No se puede decir lo mismo del resto de personajes, los cuales, aparte de presentársenos muy rápidamente, sin dar ni tiempo a que nos familiaricemos con ellos, no llegan a ser ni la mitad de efectivos que el personaje de Karloff. De hecho, durante el metraje hay alguna que otra muerte. El caso es que a mí me daba igual que los personajes murieran, lo cual es una prueba irrefutable del poco carisma que tenían...


Una de las cosas que menos me gustaron del film es su ritmo; un ritmo lento, muy lento... Entiendo que ésto es necesario para el desarrollo y evolución del personaje de Karloff (una evolución bastante curiosa que prefiero no detallar por aquí, ya que le restaría cierto encanto al film); pero también se pierde mucho tiempo estirando escenas que no necesitan ser estiradas, produciendo un claro soponcio al espectador.

En fin, una película que ha sido olvidada con el paso del tiempo, y aunque algunos directores de cine la tengan como un referente dentro de lo que es el cine de terror, a mí, si no llega a ser por la notable actuación de Karloff, me habría aburrido. De hecho, es de estas películas que uno se ve y al poco de una semana o así ya la comienza a olvidar, y a olvidar... hasta que se ve algo mejor y entonces ya ni se acuerda de ella.


De todas formas, es una buena película; empieza muy bien y de forma muy interesante, pero a medida que avanza se va desinflando. Una obra menor dentro de la excelente filmografía del productor Val Lewton; recomendada sobre todo para incondicionales de Karloff. Y es que, qué demonios, Karloff es Karloff, y, como ya he dicho, aquí está tremendo (en el sentido de que lo hace genial, se entiende).

Valoración personal: 6/10.

2 comentarios:

Mario dijo...

Tengo algunso filmes de culto del terror como frankestein o algunos Drácula que iré recordando, me gustan éstas películas del género que entretenian mucho, el terror siempre es una debilidad, puedes eprdonarle mucho ya que pasas buenos momentos. Acabo de encontrar tu bitácora, y me agrada, si gustas te invito a la mía. Un abrazo.

Roy D. Mustang dijo...

Bienvenido, muchas gracias jeje.

Y sí, el cine de terror mola.