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domingo, 29 de enero de 2012

Bedlam, hospital psiquiátrico



"Bedlam" es una de las películas más desconocidas dentro del ciclo de serie B de Val Lewton, de la RKO. Teniendo su inspiración en la serie de grabados "A rake's progress" ("La vida de un libertino", 1736), del artista británico William Hogarth, el director Mark Robson y el productor y guionista Val Lewton se embarcaron, una vez más, en un nuevo proyecto cinematográfico; proyecto cuyo objetivo sería mostrar al público de mediados de los 40 como era el hospital psiquiátrico Bethlem Royal Hospital.

Este centro médico para enfermos mentales fue edificado en el siglo XIII, en Gran Bretaña, siendo, así, el primer hospital psiquiátrico del mundo moderno. Aunque en un principio todo pareciese ir bien, pronto la situación dentro de los muros del edificio comenzó a decaer, hasta el punto de que los enfermos allí ingresados vivían en unas condiciones verdaderamente insalubres y vejatorias. De hecho, incluso los que se encargaban del lugar cobraban dos peniques a la gente que se adentraba en el interior de "Bedlam" (nombre con el que, finalmente, se conocería a ese hospital, que viene a significar algo así como "confusión"), como si de un zoológico de desequilibrados mentales se tratase.


Ficha técnica:

Título: Bedlam, hospital psiquiátrico

Título original: Bedlam

Año: 1946

Duración: 79 min.

País: Estados Unidos

Director: Mark Robson

Guión: Val Lewton, Mark Robson

Música: Roy Webb

Fotografía: Nicholas Musuraca (B&W)

Reparto: Boris Karloff, Anna Lee, Billy House, Richard Fraser, Glen Vernon, Ian Wolfe, Jason Robards Sr., Leyland Hodgson, Joan Newton, Elizabeth Russell

Productora: RKO Radio Pictures

Género: Terror. Thriller. / Siglo XVIII.


El film de Lewton y Robson tiene su contexto en la "Edad de la Razón", en pleno siglo XVIII, momento en el que las condiciones de vida del sanatorio llegaron a su punto más bajo, a un punto en el que cualquier persona era ingresada en aquel tenebroso lugar, estuviese en realidad loca o no.

La protagonista de esta historia, de nombre Nell Bowen (Anna Lee), es una joven que se encuentra protegida por Lord Mortimer (Billy House), un tipo de la alta sociedad que se divierte a costa de los demás. De ahí que el orondo Lord ni se inmute cuando tiene ante sí el cadáver de un joven cómico al que había contratado para dar un espectáculo durante un banquete; cadáver que se halla enfrente de un hospital psiquiátrico al cargo de unos hombres de dudosa moral. El encargado del lugar, el Sr. Sims (Boris Karloff), accede, como compensación a su señor, a dar un espectáculo en el banquete de Mortimer, sustituyendo al cómico por los internos del hospital. En dicho banquete uno de los internos muere al ser cubierto completamente por pintura, y Sims manda que le arrojen al río, como si de un objeto inútil se tratara. Nell, horrorizada ante la pasividad de Mortimer y la frialdad de Sims, decide tomar cartas en el asunto y luchar por los derechos humanos de los internos de Bedlam. Sin embargo, Sims, viendo peligrar su posición social, decide, para quitársela de en medio, encerrarla en el sanatorio, tergiversando diversos hechos, para que un juzgado la tache de loca.


Con un tono más cercano al de un melodrama (con historia de amor incluida) que al de una película de terror, pese a contar con algunos elementos propios del género, "Bedlam" fue, en su día, considerada una película bastante terrorífica. Cosa que, en cierta forma, desde la perspectiva actual, me sorprende, ya que hoy en día diversos medios de comunicación parecen habernos insensibilizado ante las condiciones sanitarias de algunos hospitales que, desgraciadamente, siguen abiertos sin mejorar el trato a sus pacientes.

Su argumento y la forma en que se desarrollan los hechos me hizo recordar esa maravilla de principios de los 30 que es "Freaks", en la que la gente deforme era marginada por la gente "normal". Aquí pasa lo mismo, con la diferencia de que lo que es diferente no se halla en lo físico, sino en lo mental. Por un lado, tenemos a los internos del hospital Bedlam y por otro, a las personas que, en teoría, son normales (mentalmente hablando, se entiende), como por ejemplo, y sin ir más lejos, al Sr. Sims, interpretado por un genial Boris Karloff; un personaje culto, adulador y educado, con bastante labia a la hora de hablar, pero que también es petulante y, sobre todo, sádico. Sims disfruta del sufrimiento de sus pacientes, enfermos mentales (o no) a los que tortura como si fueran animales salvajes.


Uno de los momentos más impactantes del film es aquel en el que Nell visita por primera vez la sala principal del manicomio; escena estremecedora en la que, además, Sims la guía por los tétricos y lúgubres escenarios (en donde, una vez más, se nota la impronta y el buen hacer de Lewton) a la par que describe a los que allí residen comparándolos con animales, tales como palomas, cerdos o tigres.


A un guión de Lewton (quien nuevamente firmaría bajo el pseudónimo de Carlos Keith) y a un brillante trabajo de fotografía a cargo de Nicholas Musuraca, se le suma la música atmosférica de Roy Webb, que consigue sumergirnos con más efectividad en los interiores de Bedlam, interiores en los que Lewton juega con lo que el espectador ve, haciendo que éste se pregunte quién de los allí presentes está loco y quién no lo está; o bien, quién es peligroso y quién no lo es...


Tras ver Bedlam, una cosa está clara, y es que su tono es más cercano al de un melodrama de época que al de una película de terror, pese a contar con algunos elementos propios del género (sin ir más lejos, cuenta en su reparto con Karloff, todo un icono del cine de terror).

Al igual que "La isla de la muerte" (también dirigida por Mark Robson), "Bedlam" se encuentra en una posición inferior, en lo que a calidad se refiere, respecto a las otras producciones del ciclo de serie B de la compañía, por detrás de maravillas como "La mujer Pantera", "Yo anduve con un zombie" o "El ladrón de cadáveres", de entre las cuales, la última también contaba con Karloff en un papel similar al de la presente película.

De todas formas, estamos ante un buen film. Aunque le cueste arrancar, es hacia la mitad del largometraje, en el momento en el que se pone en juicio la cordura de la señorita Nell, cuando la historia, de repente, se pone muy interesante, haciendo que el espectador tema o, mejor dicho, se preocupe por el destino de la joven protagonista, condenada por una sociedad que no la quiere entender ni escuchar.


"Bedlam" fue la última incursión dentro del género del productor Val Lewton, así como su tercera y última colaboración con Karloff (colaboración que salvó al actor de quedar encasillado en la figura de monstruo o de mad doctor), y con ella, terminaba una de las etapas de cine de terror clásico más interesantes, originales e influyentes que ha habido.

Valoración personal: 7/10.

5 comentarios:

El Tipo de la Brocha dijo...

Me estoy dando cuenta de que pese a lo guapas que me parecen las actrices de aquella época, estaban todas cortadas por el mismo patrón de belleza. ¿Cuántas señoritas Lee habrá habido?

Raül Calvo dijo...

No he visto esta película, pero si está incluída en el pack Val Lewton que he comprado (y estoy esperando que llegue) a Estados Unidos la veré antes que las que ya he visto, me ha picado la curiosidad.

Roy D. Mustang dijo...

@El Tipo de la Brocha: incontables, diría yo... Me alegra ver que no soy el único que ha pensado eso.

@Raül: una buena adquisición ha hecho Ud. jeje. La verdad es que, pese a ser la más desconocida, contiene una de las mejores actuaciones de Karloff.

Jesús Fariña dijo...

Me ha gustado tu blog, te incluyo en mi blogroll para mejor seguimiento. Un saludo.

Roy D. Mustang dijo...

Me alegro de que te guste, Jesús. Mira tú que casualidad, que yo también conocía tu blog, de búsquedas por google, etc... Un saludo.