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domingo, 4 de diciembre de 2011

El doble asesinato en la calle Morgue




Los principios de los años 30 fueron para el cine de terror (y el cine en general, dicho sea de paso), aparte de una gran época, una época de experimentación. El paso del cine mudo al sonoro era grande, un cambio al que muchos directores no supieron adaptarse. Antes de que entrase en vigor el código Hays (el cual, como muchos de los que me leéis ya sabréis, regulaba/censuraba los contenidos), se realizaron verdaderas rarezas, algunas, aparte de innovadoras (y únicas), muy valientes por los planteamientos que presentaban. De aquellos primeros años de esa década, hubo un año en el que salieron multitud de joyas, hoy en día auténticos clásicos, obras maestras del género. Sí, el año en cuestión es 1932: "Freaks", "White Zombie", "La momia", "El caserón de las sombras"... Películas tan dispares entre sí que, a su manera, aportaron su granito de arena al género.

De 1932 es "El doble asesinato de la calle Morgue", una producción menor e injustamente olvidada en comparación a otras de aquel mismo año, como las anteriormente citadas; pero, por motivos personales, me he decidido a incluirla en el ciclo. Quizás movido por el hecho de que guardo un grato (y relativamente reciente) recuerdo de ella, tras verla nada más salir en DVD, hace unos pocos años, o, puede que también, porque cuente en su reparto con Bela Lugosi desempeñando un papel que a mí, al menos, me parece bastante carismático...

Ficha técnica:

Título: El doble asesinato en la calle Morgue

Título original: Murders in the Rue Morgue

Año: 1932

Duración: 75 min.

País: Estados Unidos

Director: Robert Florey

Guión: John Huston, Tom Reed, Dale Van Every, Robert Florey (Novela: Edgar Alan Poe)

Música:

Fotografía: Karl Freund (B&W)

Reparto: Bela Lugosi, Sidney Fox, Leon Ames, Bert Roach, Arlene Francis, Noble Johnson, Brandon Hurst, Herman Bing

Productora: Universal

Género: Terror. / Siglo XIX.


Otra de las cosas por las que me llamaba la atención este film, aparte del hecho de que contara con Bela Lugosi encarnando al villano principal, era porque Karl Freund se ocupó de la fotografía. Éste fue el primer motivo por el que decidí ver "El doble asesinato en la calle Morgue", ya que su anterior trabajo como director de fotografía en "Drácula" me encantó (de hecho, junto con la actuación de Lugosi, era lo mejor del film). Al cargo de la dirección estaría Robert Florey, un tipo del que tan sólo he llegado a ver dos de sus trabajos, ambos realizados antes de que acabara en el mundillo de la TV: la presente, y "La bestia con cinco dedos", todo un clásico de los años 40. Florey, quien iba a ser, en un principio, el director de "El Doctor Frankenstein", fue relegado de dicho proyecto cuando ya se encontraba preparándolo, siendo sustituido por James Whale, quedando tan sólo como co-guionista de ese gran clásico. Por tanto, la Universal le ofreció, al año siguiente, como compensación, la dirección de "El doble asesinato en la calle Morgue".

Al igual que las demás producciones de la Universal de la época enmarcadas en el género del terror, ésta estaba basada en una novela, concretamente en un relato del famoso escritor Edgar Allan Poe. Aunque decir que estamos ante una adaptación de dicho relato es algo erróneo, ya que lo único que comparte con el escrito de Poe es el título, claramente como reclamo publicitario, y algunos elementos como el gorila y los nombres de los personajes (aún así, algunos no mantienen los mismos nombres, a pesar de mantener los apellidos), los cuales son tratados de una forma un tanto... superficial, simplona. Florey, influenciado claramente por el hecho de que iba a dirigir "El Doctor Frankenstein" y también por las ideas que, finalmente, no pudo llevar a cabo, traspasa muchas de aquellas ideas y conceptos a este film, algunas de las cuales quedan de manifiesto hacia el final de la cinta. Como comentaba con un colega hace bien poco: "El doble asesinato en la calle Morgue" es una mezcla bastante curiosa entre el relato de Poe y Frankenstein.

Si a todo lo anterior (que apareciese Lugosi, que Freund se ocupara de la fotografía, que estuviese basada en un relato de Poe) se le sumaba el incentivo de que Jack Pierce, quien maquillaba a casi todos los monstruos por entonces, se encargaría de maquillar a Lugosi, el cóctel me parecía algo realmente explosivo, por así decirlo. Lamentablemente, mis expectativas fueron muy altas, y en relación a ellas, la película como que no cumplió. Aunque claro, puede que suene contradictorio, pero como ya he dicho al final de la introducción, tengo un buen recuerdo de ella, y es que, al fin y al cabo, gustar sí que me gustó. Ahora que tras verla de nuevo recientemente, en un segundo visionado, ésta ganó muchos puntos, ya que pude apreciar detalles que se me escaparon la primera vez, y, además, pude juzgarla de un modo mucho más objetivo. De la misma forma que el paso del tiempo la ha juzgado... En su día, tras su estreno, obtuvo unas críticas que la posicionaban muy por debajo de otros clásicos como "Drácula" o la por entonces reciente "White Zombie". De todas formas, hoy en día, tras un visionado en retrospectiva, uno se da cuenta de que esas críticas fueron fruto de las altas expectativas que generó en su momento el proyecto, ya que, vista a día de hoy, es un auténtico clásico de la Universal. Pero mejor paso a hablar de qué va...


La historia tiene lugar en, cómo no, continente europeo, concretamente en París, Francia, en el año 1845. Una joven pareja, Camille (Sidney Fox) y Pierre Dupin (Leon Ames) van a una feria, en donde un tipo llamado Dr. Mirakle (Bela Lugosi) exhibe uno de los primeros gorilas que han llegado a la vieja ciudad europea. Una vez allí, el doctor en cuestión, demuestra ser más científico que mago, confirmando desde un principio que no va a mostrar ningún truco de magia, ningún "hocus pocus". Sucesivamente, les muestra el ejemplar de gorila que se anunciaba omnipresente en la entrada de su espectáculo para, una vez enseñado, comenzar a explicarles sus teorías de la evolución, con las que es tachado de hereje por parte de un escandalizado público. Pero como él mismo dice: "¿hereje? Llévenme a la hoguera, adelante, quémenme; pero no podréis quemar la verdad".

Tras la exhibición, muy pocos se van contentos del espectáculo, y cuando cae la noche, el Dr. Mirakle, acompañado por su grotesco secuaz, se dedica a secuestrar a mujeres con la intención de intercambiar su sangre con la del gorila, para demostrar, de esta forma, que sus teorías evolutivas son totalmente verídicas. Desgraciadamente, tras una serie de experimentos fallidos con tres fallecidas mujeres, su próximo objetivo será experimentar con la sangre de la amada de Pierre, Camille...


Sin duda alguna, la mayor parte del protagonismo recae sobre el personaje de Lugosi, el Dr. Mirakle, quien, en compañía de su gorila y su sirviente, compone un trío tan pintoresco como bizarro. Jack Pierce le maquilló de tal forma que con un simple vistazo se nos dejaba claro que estábamos ante un tipo que apenas se cuidaba; con esos pelos alborotados, unicejo, etc... Y esa sonrisa acompañada de la mirada tan propia de Lugosi, la cual le daba un toque perturbador... Difícilmente podré olvidar la escena en la que, por medio de un primer plano, se acerca con dicha sonrisa, lentamente... Tampoco puedo olvidar sus actos, completamente atroces... La escena en la que tortura a una mujer, a la que no hace mucho que ha raptado, debió de ser muy fuerte para la época. Curiosamente, este tipo de tortura, con la víctima alzada en un tablón de madera en forma de X, se repetirá, dos años después, en "Satanás", otra "adaptación" de un relato de Poe, en donde Lugosi torturará de forma más parecida, o más brutal, si cabe, al bueno de Karloff.

De todas formas, los primeros problemas de Lugosi con la Universal comenzaron en "El doble asesinato en la calle Morgue". El ego del húngaro parecía haber aumentado sobremanera tras su actuación como el conde Drácula el año anterior, así que no le hizo ninguna gracia que en el cartel de la película apareciese el nombre de la actriz Sidney Fox antes que el suyo. Como se suele decir, hizo de un grano de arena una montaña...


En cuanto al resto del reparto, seré sincero y directo: aburren, mucho. Los actores que encarnan a los otros dos personajes más importantes, Camille y Pierre Dupin, no tienen carisma alguno, y se nota por parte del director que todos sus esfuerzos por crear personajes efectivos o con cierto grado de carisma son eclipsados por la omnipresente figura de Lugosi y su gorila, y esto se nota cuando no entran en escena, haciendo que la historia, en cierta forma, se torne pesada. Sí, su gorila. Tampoco me puedo olvidar de él, faltaría más... Sin el gorila, seguro que la película no me gustaría tanto. Al fin y al cabo, y esto es una opinión totalmente personal, el que haya un gorila en una historia siempre me ha parecido algo realmente divertido. Aunque los primeros planos del simio sean de un gorila real, cuando le vemos de cuerpo entero, moviéndose, etc., vemos en realidad a Charles Gemora, filipino de nacionalidad que vistió trajes de gorila en no pocas ocasiones, precisamente... Volviendo a centrarme en la historia, gracias al gorila estamos ante un claro antecedente de lo que un año después se vería en King Kong, esa extraña relación entre la bella y la bestia, sólo que en este caso quedaba bien claro el pavor que la muchacha sentía ante el torturado animal.


Hacia el final de la película vemos con más claridad el esfuerzo por parte del director de recrear París, su ciudad natal, con la máxima fidelidad posible, así como el darle ese toque lúgubre y tenebroso, llenando sus calles de niebla, haciendo que éstas evoquen a aquellas calles londinenses en las que Jack el destripador cometía sus crímenes. Lo único que aquí, en vez de a Jack, tenemos a un mono que secuestra mujeres, lo cual, en mi opinión, repito, mola más. La causa de que la ambientación, la presencia de los escenarios, sea así de efectiva, es más bien gracias a Freund, ya que, como ya dije en el artículo de "La momia" (que dirigiría aquel mismo año), ya había trabajado en películas enmarcadas dentro del expresionismo alemán. Para muchos, estamos ante una especie de "americanización" de dicha corriente... Grandes ventanales alargados, calles misteriosas que se suceden en un laberinto urbano, claros y sombras... Todos esos elementos están presentes en este film y, si no fuera por ellos, éste perdería muchos puntos.

Además, dicho "expresionismo", o ambientación, mejor dicho, fue ejemplar en posteriores films, en la mayoría de las producciones del género que tenían como contexto o escenario una ciudad o el interior de una edificación, con lo cual, así, "El doble asesinato en la calle Morgue" demuestra ser innovadora, influenciando en producciones venideras. Poco más puedo decir de esta película tan similar a "Drácula" en algunos aspectos (Lugosi, Freund, hasta la misma música de Tchaikovsky durante la introducción), salvo que, a pesar de no ser una de las más importantes, míticas y recordadas de la compañía, sí que es un clásico que, como mínimo, cumple. Un film discreto, sí, pero que, como acabo de decir, influenció, en cierta forma, disimuladamente, a posteriores creaciones. Un film que entretiene, al menos a mí... Y es que, claro, teniendo un gorila... ¿¡cómo no va a entretener!?


Valoración personal: 6/10.

3 comentarios:

El Tipo de la Brocha dijo...

Me gusta el peinado de Lugosi. Y el gorila, por supuesto.

Menuda revisión de clásicos que llevas. ¡Déjate algo para el próximo Halloween! Ahora lo que se acerca es la Navidad.

Roy D. Mustang dijo...

Es que el peinado de Lugosi es tremendamente sexy y sugerente, ¿verdad?

Pues sí, se acerca la navidad y tal... Iba a dar un nuevo salto temporal y ponerme a hablar de los Gremlins (que oye, a mí de pequeño me daban miedito, y tal); pero he cambiado de opinión y no quiero dar más saltos temporales en el ciclo éste.

Anónimo dijo...

Todo mejora cuando se añade un simio.