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lunes, 6 de junio de 2011

Estela Plateada de Stan Lee y John Buscema


A principios de los años 60 Stan Lee, acompañado de grandes artistas de la época como Jack Kirby y Steve Ditko, esculpió lo que poco después se conocería como el Universo Marvel. Sería a mediados de la misma década cuando Kirby creó a Silver Surfer (conocido con el, para muchos, peculiar nombre de Estela Plateada en España), y a finales de la misma cuando Lee, movido por la admiración que sentía ante tal personaje (de hecho lo consideraba su personaje favorito) y acompañado por el artista John Buscema, inició lo que fue la primera colección cuyo protagonismo recaía en la figura del surfista plateado de la editoral, colección que en palabras del propio Lee sería su obra más personal...


¿Pero de dónde venía Estela Plateada? Como ya comenté hace un tiempo por aquí, Estela Plateada fue creado por Jack Kirby para la colección de los 4 Fantásticos para sorpresa de Lee en el primero de los tres números que constituirían lo que se conocería como la trilogía de Galactus, concretamente los números del 48 al 50 de The Fantastic Four, colección que en aquella década era algo así como el pilar central de Marvel, expandiendo las fronteras del universo ficticio del que formaba parte. Poco después, en el Fantastic Four Annual #5 de 1968 se incluyó una historia de unas 15 páginas de extensión protagonizada únicamente por Estela Plateada, quien ya había aparecido esporádicamente en la colección del famoso cuarteto y en donde se había ido definiendo su personalidad. Esta historia tuvo una gran aceptación por parte del público, y fue el trampolín que permitió a Lee lanzarse de cabeza a sacar a la venta una colección basada en su personaje favorito cuando el contrato editorial ya le permitía crear nuevos títulos en Marvel.

Asi que con fecha de portada de Agosto de 1968 salió a la venta el primer número de Estela Plateada, colección que finalmente alcanzaría la cifra de 18 números, el último de ellos con fecha de portada de Septiembre de 1970... Ya rezaba la portada del número 50 de The Fantastic Four que era ahí en donde comenzaba la saga del Silver Surfer, pero lo que Stan Lee no se podía imaginar dos años atrás es que de primeras dicho personaje fuese aceptado tan fácilmente por parte del fandom como él mismo quería. Pero cosas de la vida, lo había conseguido, como muchas otras cosas... El encargado a los lápices de la colección sería John Buscema, que al contrario que Kirby ofrecía un trazo más estilizado y acorde con lo que Lee pretendía transmitir (esto era algo que desagradó enormemente a Kirby, puesto que se sentía como si le estuviesen robando una de sus creaciones más personales a la par que Stan Lee se atribuía la creación del personaje). El entintado de sus lápices sería trabajo de su hermano Sal Buscema, quien en los primeros números también tendría la ayuda de Joe Sinnot, entintador de los lápices de Kirby en la colección de The Fantastic Four, y por ende con experiencia anterior entintando al surfista intergaláctico.

Además, la colección tendría en un principio (en sus siete primeros números) el doble de páginas que el resto de colecciones Marvel, alcanzando 40 páginas en total apróximadamente, siendo esto un buen ejemplo de la importancia que le otorgaban los autores a Estela Plateada, como si cada número fuese algo especial. A través de ellas, Stan Lee y John Buscema dieron lo mejor de si, y es que Lee llegó a tomarse demasiado en serio a este personaje, encariñándose con él hasta el punto de usarle como un espejo a través del cual plasmaba en sus aventuras lo que él mismo pensaba acerca de la sociedad, de los seres humanos en general, etc... De esta forma tenemos a un ser de otro planeta, ajeno a la Tierra, que ha descubierto su lado "humano" sólo para ver que los humanos con los que intenta integrarse son una raza de naturaleza egoísta y, en su mayoría, mezquina. Atrapado en la Tierra por su antiguo dueño y señor Galactus, al incomprendido Estela no le queda otra que permanecer prisionero en el planeta Tierra. Una prisión bastante grande si, pero minúscula para alguien que ha cruzado incontables galaxias en el pasado, cuando era el heraldo de Galactus y buscaba planetas para que aquel a quien servía pudiese sobrevivir extrayendo energía vital de ellos tras arrasarlos.

Jack Kirby creó a Estela con la intención de que tuviese una base alienígena en el sentido de que fuese originariamente una entidad cósmica que, por giros del destino, acabara descubriendo y conociendo lo que es la humanidad en su primera visita a la Tierra. Sin embargo, Stan Lee lo veía más como un habitante de otro planeta que sacrificó dicha humanidad por salvar a su planeta del devorador de mundos, Galactus, y que un tiempo después recobraba su humanidad perdida y olvidada como se vió en The Fantastic Four. Partiendo de esta base, Lee nos narra en el primer número de la colección el origen de Estela Plateada, retrotrayéndose por medio de un flashback a cuando Estela era Norrin Radd, un astrónomo del planeta Zenn-La que vive de una forma no muy acorde a la del resto del planeta, el cual está mucho más avanzado que nuestro planeta Tierra. Prueba de este avance tanto tecnológico como moral es que ya no existen las guerras, lo cual deriva en que los humanos de Zenn-La no viven con tanta motivación e interés hacia determinados temas. Por ende, Norrin Radd vive la vida a desgana, como si fuera una persona que le ha tocado vivir en una época a nivel sociocultural tan perfecta y pacífica en todos los sentidos que no es la suya, ansiando que el destino le depare alguna aventura que haga de su vida algo más interesante, como les sucedió a los antepasados de su raza humanoide. El único consuelo que halla es en compañía de la bella Shalla-Ball, su amada y querida novia.

Sin embargo, la paz de Zenn-La se ve interrumpida por la llegada de Galactus, una poderosa entidad cósmica de forma humanoide que necesita destruir Zenn-La para alimentarse de la energía vital del planeta y así poder alargar su supervivencia. Ante la imposibilidad de derrotar a este poderoso ser llegado del espacio ni con las más poderosas armas, Norrin Radd le propone ser su heraldo y guía en busca de planetas a cambio de que no destruya su mundo patrio. Galactus accede, y con un toque de energía cósmica convierte a Norrin Radd en Estela Plateada. Tras la partida de Galactus de Zenn-La junto a su nuevo acompañante, se nos muestran diversos flashbacks del pasado de estos dos seres, hasta enlazar con los hechos que ya se nos narraron en las páginas de los 4F, páginas en las que Estela, tras volver a ser consciente de su humanidad gracias a Alicia Masters (la novia de la Cosa), se rebeló contra su amo para que éste abandonase la Tierra. Por desgracia, Estela no logró impedir que su a partir de ese momento ex-amo le encarcelara como castigo a su traición en la Tierra, en donde continuó viviendo aventuras hasta llegar a esta colección de la que estoy hablando en este artículo.

Si Galactus se hallaba mas allá del bien y del mal, lo que está claro es que Estela se halla más allá de la moral de los seres humanos de la Tierra. Esto lo vemos en su evolución como personaje desde que fue encarcelado en nuestro planeta, mostrando en un principio un comportamiento inocente y descuidado a la hora de tratar con los demás, para luego acabar dándole vueltas a el porqué los seres humanos, al tener un planeta tan bonito y lleno de recursos como lo es la Tierra, un planeta que en palabras de Estela bien podría ser un paraíso terrenal, pierden el tiempo con guerras, rivalidades y, sobre todo, se mueven por el egoismo, el odio y la desconfianza tan patentes en ellos. Muchos motivos llevan a Estela a convertirse en una figura trágica y pensativa acerca del comportamiento humano tan ilógico para él, como que el miedo hacia lo desconocido o incluso lo distinto lleven a los terrícolas a atacarle y a considerarle una auténtica amenaza a pesar de sus benévolas intenciones. Es esa desconfianza que todos los seres humanos tenemos hacia los que nos rodean (asi como otras cosas negativas) las que pasan a formar parte en la personalidad de Estela, y razones no le faltan, ya que sin ir más lejos, su inocencia inicial y buen corazón le llevo incluso a confiar en tiranos como el Doctor Muerte pensando que eran buenas personas... En resumen, Estela no sólo redescubrió su propia humanidad en la Tierra, si no que conoció e incluso fue mancillado por la peculiar humanidad de los terrícolas, tan diferente de sus pacíficos y avanzados compatriotas de Zenn-La, planeta en donde sigue viviendo su amada Shalla-Bal, personaje a quien Estela echa mucho de menos a lo largo de la colección, y a quien los villanos de turno no les importa recurrir a la hora de tentar a Estela al lado oscuro con tal de quebrarle en espíritu.

Y si hablo del lado oscuro y de perturbar almas puras, estoy hablando de Mefisto. Bien es sabido que todo superhéroe tiene su némesis, y si Estela fue concebido como la representación del bien en el Universo Marvel, Mefisto era el mal en si mismo... Asi, Mefisto era el demonio, la forma física del mal, el lucifer marvelita. Por ende, y al percatarse de la existencia de Estela en la Tierra, decide hacerse con su alma como sea a modo de trofeo, ya que el hecho de apoderarse del alma libre de maldad de Estela sería un gran triunfo. Aparte, que Mefisto ve a Estela como una especie de mesías venido no del cielo, si no del espacio. Un mesías que puede hacer que con su nobleza llegue el día en que la gente deje de lado su maldad en pos de los ideales de paz y progreso tan puros de Estela, algo que a Mefisto no le conviene en absoluto de cara al Día del Juicio Final, día que necesitará en sus filas una gran cantidad de almas corrompidas por el mal a su servicio.

Y que decir de los excelentes dibujos de este tercer número en el que se nos presenta a Mefisto y de los dibujos de la colección en general... La puesta en escena gracias a los lápices de John Buscema es realmente impresionante. Sin duda, en esta colección el gran Buscema deja bien claro el porqué es para muchos uno de los mejores dibujantes que han existido en la historia del cómic. Este dibujante, perteneciente a esa segunda tanda de grandes talentos al lápiz que llegaron a Marvel a finales de los 60 (como John Romita, Gene Colan, Gil Kane, etc.) nos ofrece unas viñetas tan bellas como impactantes, incluso aunque en ellas se nos refleje lo peor de la humanidad. Prueba de ello la imagen anterior en la que se nos muestra la primera aparición de Mefisto, sentado en su trono del Infierno cual ser todopoderoso en contraposición al bien, o la mítica imagen que muestro a continuación en la que Buscema retrata lo peor de la humanidad con suma maestría.

Y si hay un número en el que el arte de este dibujante merezca un estruendoso aplauso cual tormenta, este es el número en el que Estela va a parar a Asgard, hogar de dioses nórdicos y consecuentemente hogar de Thor, el dios del trueno de Marvel y personaje del que Buscema se encargaría durante buena parte de los 70 en lo que sería un precalentamiento a su trabajo en la colección de Conan. Buscema nos muestra una Asgard que, sin abandonar la estética del lugar asentada por Kirby, añade elementos que evocan a la mitología y leyendas artúricas. Cabe señalar que en su día a Stan Lee no le agradó en absoluto la forma en que Buscema dibujó Asgard; pero sin embargo, años después felicitaba a Buscema por su trabajo. Cosas de la vida o, mejor dicho, cosas de Stan... El caso es que para muchos fans, este número es el favorito de la colección, ya que ofrece muchos de los elementos que hicieron no sólo de Silver Surfer una colección mítica, si no también la de The Mighty Thor. Prueba de que sea una de los números favoritos es su portada, que por sorprendente que parezca, muchos fans la prefieren a la del primer número de la colección, en la que Estela era el único personaje presente en la misma como muestra definitiva de que por fin había llegado su momento, su colección.

A lo largo de la serie, Estela se enfrenta a enemigos tan pintorescos como distintos. Desde Mefisto (su némesis), pasando por otros superhéroes de Marvel como Thor y enemigos más propios de otras series de la editorial como la Abominación (fornido rival de Hulk con orígenes similares a los del gigante gamma); así como tan pronto se enfrenta a una raza alienígena conquistadora tan diferente a su pueblo como son los Badoon o a enemigos mucho menos poderosos que los anteriores como a un grupo de la guerrilla de sudamérica. Stan Lee creaba nuevos personajes, tanto enemigos como aliados de Estela, a destacar de entre estos últimos a aquel hombre de raza negra que logra entablar una relación de amistad con Estela, algo insólito a finales de los 60, cuando estaba tan mal visto el mostrar a una persona negra a no ser que fuese como recurso cómico. Este personaje era menos marginado por la sociedad que Estela ya que al fin y al cabo se trataba de un ser humano, pero salvando el que no era considerado una amenaza o que poseía superpoderes, entre otros aspectos, quedaba bien claro que Stan Lee pretendía demostrarnos lo diferentes y a la vez similares que eran los problemas de este poderoso personaje con los de una persona que, debido a prejuicios estúpidos y erróneamente infundados por parte de la sociedad, no era aceptada por esta de forma justa.

Uno podía relacionar a Estela con otros superhéroes Marvel también considerados como una amenaza pública, teniendo en cuenta diferencias como que Estela no tenía doble identidad (dejó de ser Norrin Radd tiempo ha, a pesar de que el amor hacia Shalla-Bal se mantuviese intacto), y que sus poderes eran inmensamente superiores a los de cualquier superhéroe Marvel, siendo únicamente tan poderoso como otros pesos pesados como Hulk y Thor. Stan Lee decidió introducir en el Silver Surfer #14 como estrella invitada a Spiderman, un superhéroe que bien podría ser parecido y a la par distinto a Estela, ya que al igual que éste, contaba con el calificativo de amenaza pública por parte de una sociedad a la que protegía, pero que tanto sus orígenes como sus poderes, entre otras cosas, eran inmensamente distintos a los de Estela. A esas alturas de la colección el número de páginas ya se había disminuido considerablemente desde el número 8, así como su precio. Esto era debido a que las ventas no acompañaban a la colección, a pesar de los esfuerzos por parte de Lee (narrativamente hablando) y Buscema (gráficamente hablando), así que Lee pensó que quizás el reducir el número de páginas así como el precio con tal de que tuviese el mismo formato que cualquier otra colección de Marvel, haría que aumentaran las ventas. Y si a eso le añadía estrellas invitadas de la talla de Spiderman o la Antorcha Humana, la cosa no podía ir a peor de ninguna manera, si no más bien al contrario...

Desgraciadamente, las ventas de Silver Surfer seguían siendo igual de bajas, asi que Stan Lee pensó que el único motivo posible de que no gustara era debido al planteamiento de las historias, centrado en la personalidad de Estela, el que fuese interpretado como una figura mesiánica, su tormento personal en relación al comportamiento humano, etc... A regañadientes a Stan no le quedaba otra que dejar de lado ese método de retratar sus incertidumbres morales a través de Estela, y hacer de la colección una serie más centrada en la acción, ya que quizás muchos lectores comenzaron a seguir al surfista espacial por su estética tan llamativa e innovadora, buscando en Estela y a diferencia de en otros personajes Marvel, a un héroe más centrado en la acción. Asi que dicho y hecho, en los últimos números asistimos a unas historias en las que Mefisto logra manipular con métodos tan malos como él mismo a Estela, hasta el punto de que este noble personaje ataque a S.H.I.E.L.D., la organización de Nick Furia, personaje que por esa época también contaba con una colección a la que no le sonreían las ventas, pero que al igual que la colección de Estela años después sería considerada como un cómic de culto.

Y si en el penúltimo número de la colección se enfrentaba a un personaje de culto en Marvel como lo es Nick Furia, ya en el número 18 y último de la colección Estela iba a parar al reino de los Inhumanos, la otra creación más personal de Jack Kirby en Marvel en las páginas de los 4 Fantásticos (de hecho, en las páginas del cuarteto creó a Estela justo después de la familia Inhumana y su reino secreto de Attilan). En este último número Stan Lee puso toda la carne en el asador con tal de que las ventas aumentaran. Por ende, cambió a John Buscema por Jack Kirby a los lápices en lo que fue uno de sus últimos trabajos en Marvel antes de pasarse a DC a principios de los 70. Kirby no sólo había creado a Estela Plateada, si no que también su estilo de dibujo ofrecía unas escenas de acción más efectivas para el lector.

En la última página, y tras el enfrentamiento de Estela contra los Inhumanos, éste, harto de todo en general, declara la guerra a la raza humana para que estos se alíen en pos de una causa común, que es el derrotarle. Una declaración bastante poco original ya que esto fue algo que realizó anteriormente en las páginas de los 4 Fantásticos, el ofrecerse como un enemigo de la raza humana para que éstos dejaran las diferencias de lado para así aliarse y enfrentarse a él. El caso es que hasta los años 90, en un flashback en una de las colecciones de Spiderman, nunca vimos lo que pasó a continuación, ya que la colección de Silver Surfer finalizó con esa última declaración de Estela, en ese último número 18...

Pero no fue el final del personaje, ya que al poco pudimos verle con el mismo equipo creativo inicial de la colección, en una historia de The Mighty Thor con Stan Lee a los guiones y John Buscema a los lápices en la que un tranquillo y pacífico Estela era el invitado, y tenía que ayudar a Thor en una situación bastante desesperada para el asgardiano. Estela se convirtió en una estrella invitada de lujo en el Universo Marvel, como bien demostró apareciendo en la colección que le vió nacer, The Fantastic Four. Finalmente pasó a formar parte de los Defensores como miembro fundador, junto con Namor, Hulk y el Doctor Extraño, siendo los dos últimos personajes que habían experimentado bajones de ventas en sus colecciones durante los años 60 hasta el punto de ser canceladas, y que ya en los 70 contaban de nuevo con colecciones propias con ventas notables, sobre todo en el caso de Hulk. Pero no fue hasta los años 80 en donde Estela Plateada, tras un especial de 1978 enmarcado en otra realidad alternativa sin superhéroes en el que Lee y Kirby redefinían su primera visita a la Tierra, obtuvo su propia serie regular. Finalmente, y tras unos cuantos intentos más de relanzar al personaje, su nueva serie regular despegó, contando esta vez con unas ventas que hicieron posible que continuase a la venta hasta bien entrados los años 90, aunque cabe decir que esta serie regular de más de 100 números no alcanzó ni en conjunto la calidad que atesoraba aquel primer volumen de Silver Surfer de finales de los 60...

Está claro que estos 18 números que constituyen lo que hoy en día se conoce como el primer volumen de Estela Plateada son una auténtica serie de culto, la primera serie de culto del cómic para muchos y primer cómic adulto y serio por los temas que tocaba con cierta sutileza para otros (cosas del Comics Code que regulaba los contenidos, y tal), aunque este toque "adulto" se veía menguado quizás por la aparición de otros superhéroes de la editorial que acaparaban casi tanto protagonismo como Estela. Para terminar, decir que todo aquel que quiera leer esta obra en su totalidad (además de algunos extras como la historia de Estela Plateada en el Fantastic Four Annual #5 y excelentes artículos), ahora podrá hacerlo sin problemas en una edición de lujo en un tomo único de tapa dura que la editorial Panini ha puesto a la venta por 40 €, una cantidad monetaria que merece la pena desembolsar con tal de leer esta obra maestra como reza la portada, obra maestra que hace a uno entender el porqué John Buscema, Stan Lee, y el Universo Marvel en general son tan grandes, y este primer volumen de Silver Surfer todo un clásico imperecedero.

7 comentarios:

El Tipo de la Brocha dijo...

La verdad es que no pensaba comprarme el tomo porque el personaje de Estela me parece plano en más de un sentido, pero me has hecho cambiar de opinión. Eso sí, a ver de dónde saco yo espacio para guardar más cosas.

PoisonBoy dijo...

Soy de la misma opinión de El Tipo de la Brocha, y al igual que a él me has convencido para que compre el tomo, y pruebe si realmente Estela Plateada es como describes. Siempre me ha parecido un personaje que no merecía la pena y eso que estando Buscema a los lápices podría haber probado, ya que soy un fan de Conan.

Roy D. Mustang dijo...

A mi Estela Plateada es un personaje que me empezó a interesar bastante tras leer los 4F de Lee y Kirby, y personalmente este tomo me ha encantado. En cuanto a Buscema me he leído su etapa en Thor y en los Vengadores, y este Estela Plateada está (en mi opinión) muy cerca de la calidad a sus lápices en la colección de los Vengadores...

Vamos, que recomendar lo recomiendo jeje, quizás quite un prejuicio a más de uno la lectura de esta corta serie.

Old School Generation dijo...

Un artículo impresionante.
Qué puedo decir?
Te lo has currado un montón.
Felicidades por un trabajo bien hecho :)

Roy D. Mustang dijo...

@Old School: ¡Muchas gracias!

Anónimo dijo...

Te lo han fusilado!
http://wars-secrets.blogspot.com/2011/08/el-origen-de-estela-plateada.html

Roy D. Mustang dijo...

Gracias por el aviso Anónimo. Ahora mismo no doy crédito ante lo que he visto. Increíble. No me parecería mal si al menos hubiese puesto la fuente original de donde lo ha copiado, pero ni eso...