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viernes, 22 de noviembre de 2013

El fantasma de la ópera




Valoración personal: 10/10.

Título original: The Phantom of the Opera Año: 1925 País: Estados Unidos Director: Rupert Julian Guión: Elliott J. Clawson (Novela: Gaston Leroux) Reparto: Lon Chaney, Mary Philbin, Norman Kerry, Snitz Edwards, Gibson Gowland, Arthur Edmund Carewe



Comentario:

Mientras que en la Alemania de los años 20 y en otros países europeos se hacían películas de terror que giraban en torno a lo sobrenatural, la mayoría de las que se hacían en Estados Unidos eran sobre hombres con malformaciones, y normalmente se trataban de adaptaciones cinematográficas de obras literarias.

Un buen ejemplo de ello es "El jorobado de Notre Dame" (1923, Wallace Worlsey), producción de 1923 que guarda con "El fantasma de la ópera" bastantes puntos en común. Ambas películas, aparte de ser producidas por la Universal, tienen orígenes literarios similares: "El jorobado de Notre Dame" está basada en la novela "Nuestra Señora de París", del escritor francés Victor Hugo, y "El fantasma de la ópera" está basada en la novela del mismo nombre, escrita por Gaston Leroux, también francés. Así mismo, los dos títulos están ambientados en lugares famosos de París. Uno está ambientado en la Catedral de Notre Dame; el otro, en la Ópera de París. De todas formas, está claro que el principal punto en común entre ambas producciones es la participación de Lon Chaney en el papel estelar.

Este actor, padre de Lon Chaney Jr. y uno de los primeros iconos del cine de terror, desempeñó multitud de papeles a lo largo de su carrera. A menudo es recordado por sus interpretaciones de personajes desdichados y lastimeros, una especie de anti-villanos o villanos-trágico-patéticos, como bien señala François Guerif  en su libro "El cine negro americano". La mayoría de las veces él mismo se ocupaba del maquillaje a través de un método al que llamaba "caracterización extrema". Los personajes que le inmortalizaron tenían una estética muy distinta los unos de los otros. Este talento como artista de maquillaje le hizo ganarse merecidamente el apodo de "El hombre de las mil caras".

En la presente película Chaney interpreta a un desfigurado "Fantasma" cuyo nombre real es Erik. Su apariencia es más cercana a la de un monstruo que a la de un humano, motivo éste por el que fue maltratado y perseguido por la sociedad hasta el punto de verse obligado a huir y refugiarse en lo más profundo de las catacumbas de la Ópera de París, donde ha permanecido durante mucho tiempo acumulando odio, rabia y frustración. En ocasiones Erik actúa como un psicópata, como cuando desploma un gigantesco candelabro sobre la audiencia de la ópera, y justifica sus actos echándole la culpa a los demás de todos sus males. Como él mismo admite: "si soy el Fantasma es porque el odio humano me ha hecho así". Lo que Erik busca desesperadamente es ser aceptado y amado por alguien. Es tal su desesperación que no duda en secuestrar a la chica de la que está enamorado, o mejor dicho, obsesionado.

La escena más mítica es aquella en la que Erik es desenmascarado y vemos su rostro por primera vez. En su día, esta escena provocó desmayos en las salas de cine, ya que su rostro se mantuvo en secreto hasta el día del estreno. Vista hoy día sigue siendo impactante. En parte esto se debe al maquillaje de Lon Chaney, el cual es tan bueno que sólo podría ser superado por medio de técnicas digitales. Chaney se maquilló inspirándose en una ilustración de André Castaigne en la que sólo se mostraba parte del rostro del fantasma. El cráneo alargado que le exageraba la frente, las oscuras ojeras, la dentadura podrida y el efecto de nariz esquelética, logrado gracias a unos alambres que le hacían sangrar, hacen de esta versión del fantasma la más espeluznante de todas.

Otra escena memorable es aquella en la que se nos muestra un baile de máscaras. Esta escena me llamó especialmente la atención porque está a color, algo sorprendente teniendo en cuenta la antigüedad del film. Me encanta cómo reaccionan todos los allí presentes cuando Erik se presenta disfrazado de la Muerte Roja, personaje del cuento de Edgar Allan Poe "La máscara de la muerte roja". Su presencia es imponente, todos los invitados se hacen a un lado a su paso. En todo momento vemos el rojo technicolor de su disfraz, incluso en las escenas en las que todo lo demás está en blanco y negro. Esta forma de colorear solamente un elemento en pantalla para que destaque hizo que me acordara de la niña del abrigo rojo de "La lista de Schindler" (1993, Steven Spielberg).

Aunque durante la primera hora de metraje se mezcla intriga y romanticismo, es hacia el final, durante los últimos treinta minutos, cuando la película adquiere un tono pulp propio de una novela de aventuras con el que disfruté sobremanera.

A lo largo de las décadas se han realizado numerosas adaptaciones a la gran pantalla de la novela de Leroux; pero esta versión de 1925 prevalece por encima de todas las demás como la mejor. La efectividad del film, además de a los grandiosos y detallados decorados, le debe mucho a la soberbia actuación de Lon Chaney.

En conclusión, "El fantasma de la ópera" es una película magnífica que sirve de antesala a las producciones de terror de la Universal que se realizaron en la década siguiente, así que si os gustan los monstruos clásicos y todavía no la habéis visto, no os lo penséis más y vedla cuanto antes.

Imágenes:














2 comentarios:

WOLFVILLE dijo...


Quizás no una película redonda del todo -más que nada por la comparación injusta con los papeles de Chaney bajo la dirección de Tod Browning-, pero sigue siendo un clásico imprescindible y todo un referente en el cine de género.

Por más biografías y ensayos que he leido sobre Lon Chaney todavía asisto atónito a esta interpretación, aun preguntandome: "¿Como deminios pudo conseguir ese rostro?" Ni un solo maquillador o técnico de efectos especiales actual podría crear a día de hoy nada tan terrorífico e icónico.

Roy D. Mustang dijo...

Te doy toda la razón, WOLFVILLE. Lon Chaney era único.