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sábado, 24 de noviembre de 2012

La matanza de Texas




Valoración personal: 10/10.

Ficha técnica:

Título: La matanza de Texas

Título original: The Texas Chainsaw Massacre

Año: 1974

Duración: 83 min.

País: Estados Unidos

Director: Tobe Hooper

Guión: Tobe Hooper & Kim Henkel

Música: Tobe Hooper & Wayne Bell

Fotografía: Daniel Pearl

Reparto: Marilyn Burns, Paul A. Partain, Edwin Neal, Jim Siedow, Allen Danziger, Gunnar Hansen, William Vail

Productora: Bryanston Picture

Género: Terror. / Slasher. Asesinos en serie.

¿De qué va?:

Agosto de 1973. Un grupo de jóvenes se dirige en furgoneta a la casa de campo de dos de ellos, Sally Hardesty (Marilyn Burns) y su hermano paralítico, Franklin (Paul A. Partain). Antes de llegar, paran en un cementerio para comprobar que la tumba del abuelo de Sally y Franklin no ha sido profanada, ya que se han producido una serie de misteriosas profanaciones por la zona. Tras esto, reanudan su ruta. De camino, recogen a un autoestopista (Edwin Neal) de lo más peculiar, quien les cuenta que toda su familia trabajaba en el antiguo matadero antes de que lo cerraran. Los chicos acaban echando de la furgoneta al autoestopista por su comportamiento desagradable y excéntrico. Una vez llegan a su destino, el grupo comienza a estar en peligro de muerte, ya que la casa de los Hardesty está muy cerca del hogar de Cara de Cuero (Gunnar Hansen) y su familia de asesinos caníbales, quienes no dudarán en matar (y cocinar) a todo aquel que se acerque a sus terrenos...



Comentario:

Tenía muchas ganas de hablar de "La matanza de Texas" en este ciclo de cine de terror. Posiblemente sea mi película de terror favorita; y digo posiblemente porque con tantas películas buenas se me hace difícil seleccionar solamente una como mi favorita.


A finales de la década de los 60 y principios de los 70, la industria cinematográfica estadounidense estaba renovándose por completo. Un buen ejemplo de este cambio son producciones como "Easy Rider" (1969, Dennis Hopper), "El padrino" (1971, Francis Ford Coppola) y otras películas dirigidas y protagonizadas por jóvenes promesas, quienes sustituyeron a las antiguas glorias de Hollywood en menos de una década. Por supuesto, el género de terror también formó parte de este cambio.

En 1960 se estrenó esa obra maestra que es "Psicosis" (1960, Alfred Hitchcock), y fue uno de los primeros síntomas de que las cosas estaban cambiando. A partir de 1968, con el estreno de títulos como "El héroe anda suelto" (1968, Peter Bogdanovich), "La noche de los muertes vivientes" (1968, George A. Romero) y "La semilla del diablo" (1968, Roman Polanski), comenzó un proceso de reformulación de las bases del cine de terror, el cual culminaría hacia mediados de los 70 con "El exorcista" (1973, William Friedkin), "La matanza de Texas" (1974, Tobe Hooper) y "Tiburón" (1975, Steven Spielberg).

Los terrores góticos dieron paso a un nuevo tipo de terror, el cual estaba enmarcado en un contexto más real y, por ende, violento. Del mismo modo, los monstruos del folclore europeo, como Drácula, el Hombre Lobo y demás personajes de fantasía, eran sustituidos por asesinos en serie que bien podrían vivir al lado de nuestras casas. Esa cercanía en el tiempo y en el espacio era lo que provocaba miedo, ya que lo que veíamos en pantalla nos podía suceder en la realidad.


Antes de comenzar a diseccionar la película que nos ocupa, considero oportuno hablar de determinados aspectos sociales que ayudan a que entendamos mejor y apreciemos mucho más el subtexto del film.

A principios de los 70, la sociedad estadounidense estaba atravesando un periodo convulso surgido a raíz de diversos acontecimientos, como, por ejemplo, el recrudecimiento de la guerra del Vietnam bajo el mandato de Nixon, el asesinato de la actriz Sharon Tate a manos de La Familia, el surgimiento de grupos violentos como los Panteras Negras, etc. El miedo a la ruptura de los valores tradicionales estaba a la orden del día, así como la desconfianza hacia el gobierno. No fueron pocos los directores de cine que plasmaron sus miedos e incertidumbres en sus películas, fuese de forma consciente o inconsciente.

Como tantos otros cineastas de la época, Tobe Hooper y Kim Henkel afirman que cuando escribieron el guión de "La matanza de Texas" lo único que querían era hacer una película de terror sin mayores pretensiones que las de impactar y aterrorizar a los espectadores. Ahora que, claro, eso no quita que a la hora de escribirlo estuviesen influenciados por todo lo que estaba pasando por aquel entonces.

Los protagonistas de "La matanza de Texas" son un grupo de hippies. Parte de ese grupo es masacrado (y devorado) por una familia rural estadounidense. Como bien señala Raül en su interesantísimo comentario "No has visto sangre, sólo te parece que la has visto", esto puede ser interpretado como una alegoría de la realidad social de la época, ya que los defensores de los valores tradicionales intentaban aplastar por medio de la violencia a una juventud indignada que salía a las calles a protestar contra el gobierno. Un buen ejemplo de esto último es el caso que se produjo en Kent State en 1970, cuando un grupo de soldados abrieron fuego contra unos jóvenes que se estaban manifestando de forma pacífica contra la guerra de Vietnam.


La América profunda es un lugar en donde abundan las personas hipócritas, retrógradas y con cierta tendencia a la violencia debido al aislamiento y a la ignorancia. Una educación inadecuada anclada en los antiguos valores puede desembocar en comportamientos que oscilan entre la esquizofrenia y la locura. Tal es el caso de Ed Gein, quien fue educado por una madre fanática religiosa, represora y puritana. En 1945, la madre de Ed Gein murió, y éste jamás superó su muerte, dando rienda suelta a su fuerte complejo de Edipo. En 1957, Ed Gein fue arrestado en el estado de Wisconsin tras haber profanado tumbas y haber matado a dos personas en su hogar, el cual estaba decorado con huesos, pieles y órganos sexuales, todos ellos humanos. Posteriormente, fue encerrado en un hospital psiquiátrico, donde murió en 1984 de cáncer.

A la hora de dirigir "Psicosis", Alfred Hitchcock se basó en la novela de Robert Bloch del mismo nombre, y Bloch se basó en la figura de Ed Gein para crear al personaje de Norman Bates. Tobe Hooper y Kim Henkel también se sintieron inspirados por este infame asesino serial a la hora de crear al villano principal de "La matanza de Texas". Querían transmitir con su película el mismo impacto que produjeron los crímenes de Ed Gein en la sociedad norteamericana, por lo que no dudaron en anunciarla como una película basada en hechos reales, lo cual era totalmente falso.


"La matanza de Texas" es un film que no ha envejecido nada mal. Sigue siendo tan aterrador y perturbador como cuando se estrenó. Esto se debe principalmente a los siguientes elementos: la estética documental, el realismo y la naturalidad con la que se nos narran los hechos, el uso de la sugerencia, el detallado diseño de los escenarios y el empleo del sonido. A continuación paso a detallar cada una de las claves que hacen de esta maravilla del cine de terror una joya intemporal de lo más atractiva y original.

Hooper se inició en el mundillo del cine como realizador de películas industriales, anuncios y documentales, y a veces eso se nota en la presente película. "La matanza de Texas" fue rodada usando una película de 16 mm que posteriormente fue pasada a los 35 convencionales, lo cual hizo que la imagen pasara a tener una apariencia granulada, luciendo así una estética sucia y realista similar a la que tenían los documentales de la época. En cuanto a la fotografía, ésta se caracteriza por el buen uso de la oscuridad y la abundancia de tonos ocres y amarillos, haciendo así que la atmósfera resulte en todo momento enfermiza, pegajosa y asfixiante. Lo que más me gusta es el uso de la cámara, que hace que el espectador se sienta como si estuviera cerca de las víctimas, con una sensación de agobio e impotencia, totalmente indefenso.

La violencia se presenta de forma natural, sin exhibicionismos técnicos. Un buen ejemplo de ello es la escena en la que vemos por primera vez a Cara de Cuero, quien sale de una habitación sujetando un mazo con el que golpea al joven que tiene delante suya. El joven cae al suelo sufriendo espasmos y Cara de Cuero lo arrastra al interior de la habitación, cerrando la puerta con un fuerte portazo. Lo que sigue es un silencio sepulcral que hace que el espectador se quede atónito, intentando asimilar lo que ha visto. Todo esto sucede en cuestión de segundos. No se desperdicia tiempo en mostrarnos de forma épica al villano, ni, tampoco, se dramatiza el asesinato. Nada de eso. Aquí la violencia es natural, realista y contundente, sin fuegos artificiales de por medio.

El título del film es algo engañoso. Me explico. Uno puede pensar que con un título como "La matanza de Texas" va a ser testigo de un festival de sangre y vísceras. Sin embargo, por increíble que parezca, apenas vemos sangre. Pocas veces he visto un uso tan bueno de la sugerencia. Al terminar de ver la película, tenemos la sensación de que hemos visto muchísima sangre, cuando en realidad no es así. Sírvase de ejemplo la escena en la que Cara de Cuero atrapa con sus brazos a una joven, la lleva a la habitación en donde arrastró a su primera víctima y la ensarta en un gancho. Nosotros, los espectadores, no vemos cómo el gancho se clava en la espalda de la chica; pero con sólo ver su expresión y el grito que emite nos lo imaginamos perfectamente. Podemos hasta hacernos una idea del dolor. A continuación, Cara de Cuero coge su motosierra y le corta la cabeza al novio de la chica delante de sus ojos, cosa que tampoco vemos, ya que en ese instante se hace un inteligente uso de la elipsis mostrándonos la mirada de horror de la muchacha, quien permanece colgada en el gancho. Todo esto resulta más impactante que si lo viésemos de forma explícita, y es que, amigos míos, la imaginación no tiene límites.

La dirección artística estuvo a cargo de Robert A. Burns, quien años después participaría en otras películas de terror como "Las colinas tienen ojos" (1977, Wes Craven), "Aullidos" (1981, Joe Dante) y "Re-animator" (1985, Stuart Gordon). Su aportación en la presente película es verdaderamente significativa. Hooper le dijo a Burns que quería que la casa "oliera a muerte y supiera a muerte", y Burns puso todo su empeño en hacer que eso fuera posible, dando lugar a un trabajo más que notable. Uno puede sentir el calor, la suciedad y el olor a muerte con sólo ver el interior de la casa de los psicópatas. La decoración está realmente conseguida; huesos, pieles, plumas, pelo y dientes son los materiales con los que están hechos la mayoría de los muebles y objetos que adornan las distintas estancias. La atmósfera que se crea es malsana, decadente y claustrofóbica, y, además, produce rechazo y turbación en el espectador.

La banda sonora es sencillamente espeluznante. No hay ninguna canción. A no ser, claro está, que consideréis el tema principal una canción. Podéis escucharlo pinchando justo aquí. Espeluznante, ¿verdad? No son pocas las producciones que posteriormente se han servido de temas similares para provocar incomodidad en el espectador. Durante gran parte del film sólo escuchamos una música ambiental que encaja a la perfección con la atmósfera de inquietud que se crea. A esta música ambiental le acompañan sonidos de lo más perturbador, como el portazo antes mencionado, el chirrido que emite una cámara de fotos o el insoportable ruido que hace un generador eléctrico. Por supuesto, no puedo olvidarme del sonido de la motosierra con la que Cara de Cuero persigue y despacha a sus víctimas.


Apartado aparte se merece la estrella de la función: Cara de Cuero (Leatherface, en el original). Tras el estreno de "La matanza de Texas", este personaje se convirtió en todo un icono del cine de terror que no tenía nada que envidiar a otros iconos del género.

Hace muchos años creía que quien lo interpretó fue una señora enorme. Me equivocaba. Estuvo interpretado por el actor Gunnar Hansen, quien acudió a centros de disminuidos psíquicos para meterse más en el papel. Cara de Cuero es un adulto que parece tener algún tipo de deficiencia mental. En palabras de Hooper, es como un niño que se siente constantemente amenazado, y que no duda en matar a toda persona a la que considere una amenaza. O sea, a todo el mundo menos a su padre, a su hermano y a su abuelo.

Recuerdo la primera vez que le vi, motosierra en mano y corriendo como un loco. Su imagen se me quedó grabada en la mente. La máscara hecha de carne humana que llevaba puesta me parecía repugnante, y lo mismo puedo decir de los guturales y cavernosos ruidos que hacía con su voz, similares a los de un cerdo. Aun así, había algo en él que me fascinaba. El hecho de que un psycho killer sea repugnante a la par que fascinante es algo bueno. Muy bueno, de hecho.

Seguramente muchos hayáis visto en películas, comics o videojuegos a multitud de personajes sosteniendo una motosierra y provocando con ella auténticas escabechinas sanguinolentas. Bien, pues aquí tenéis al tarado que popularizó el uso de la motosierra como arma homicida. Hasta entonces, el hecho de empuñar una motosierra como si fuera un cuchillo era algo bastante bizarro. Sin duda, estamos ante un psicópata que sentaría cátedra de cara a futuros pshyco killers cinematográficos.


Bueno. Llegados a este punto, me gustaría comentar algunas anécdotas surgidas durante el rodaje, el cual comenzó en Julio de 1973 en una población del estado de Texas llamada Round Rock. Con un presupuesto que ascendió a los 125.000 dólares de la época, podríamos afirmar perfectamente que estamos ante una producción de bajo presupuesto. Sin embargo, la escasez de medios fue compensada sobremanera por el buen hacer del director y su equipo.

Las condiciones de rodaje fueron terribles. Las temperaturas rondaban los 40ºC, y todos tenían que trabajar de doce a dieciséis horas por día. Quizás el actor que peor lo pasó fue Gunnar Hansen haciendo de Cara de Cuero. Hansen tuvo que estar usando durante los treinta y un días de filmación la misma ropa y la misma máscara. Para colmo de males, Hooper no permitía que sus prendas fuesen lavadas, ya que temía que se destiñieran o que la máscara se echara a perder. Sobra decir que el vestuario de este actor acabó oliendo tan mal como las pieles de animales muertos que decoraban la casa, las cuales se estaban pudriendo poco a poco. Curiosamente, el resultado final fue bastante positivo, ya que los actores reflejaron en sus rostros la angustia y la locura derivada de las pésimas condiciones en las que se encontraban. A todo esto, la mayoría de los actores no eran profesionales, sino estudiantes de arte dramático que fueron contratados por Hooper.


"La matanza de Texas" se estrenó el 1 de Octubre de 1974. Antes de dicha fecha ya había circulado por circuitos universitarios una copia en 16 mm, la cual era exhibida en funciones de media noche. Todos los que vieron la película en ese formato hablaban de ella, así que podríamos decir que el boca a boca fue uno de los motivos por los que la cinta triunfó en el momento de su estreno. En cuestión de meses llegó a recaudar más de 1.000.000 de dólares.

Desgraciadamente, y por diversos motivos, algunos de los implicados en el film no ganaron más de 50 dólares. En una entrevista uno de los actores afirmó que habrían ganado más dinero si hubieran trabajado en un McDonald. La Bryanston Films era un estudio cinematográfico creado por Los Peraino, una familia mafiosa dedicada a la producción de cine X y asociada a la Familia Columbo. Con el dinero que ganaron gracias a "Garganta profunda" (1972, Gerard Damiano), compraron los derechos de "Carne para Frankenstein" (1973, Paul Morrissey), "El furor del dragón" (1972, Bruce Lee) y "La matanza de Texas", distribuyéndolas por todo el mundo. La Familia Columbo se quedó con la mayor parte de los beneficios generados por la distribución de estas películas.

De todas formas, Tobe Hooper consiguió hacerse con su tan ansiado hueco en la industria cinematográfica, llegando a dirigir en el futuro más títulos de terror, de entre los que destacaría "Poltergeist: fenómenos extraños" (1982, Tobe Hooper) y "La matanza de Texas 2" (1986, Tobe Hooper). Como se suele decir, no hay mal que por bien no venga.

La cinta fue prohibida y censurada en varios países, entre ellos España. La crítica "seria" la consideró extremadamente violenta y sangrienta, cuando en realidad apenas sale sangre. Aun así, la película provocaba unas sensaciones que no eran del gusto de todos. En Inglaterra estuvo prohibida hasta el año 2001, y su estreno en tierras inglesas fue la prueba irrefutable de que no había envejecido prácticamente en absoluto, ya que la gente acudió a las salas de cine a verla y salió asombrada e impactada, a pesar de que en las décadas de los 80 y 90 se hubieran estrenado multitud de slashers, como, por ejemplo, Viernes 13 (1980, Sean S. Cunningham) o Pesadilla en Elm Street (1984, Wes Craven).


"La matanza de Texas" fue el film que terminó de dar forma a la senda iniciada por Hitchcock en "Psicosis". No fue el primer slasher, aunque muchos lo consideren como tal; pero fue una de las películas que marcaron las pautas a seguir de dicho subgénero. Lo que es innegable es que su calidad es infinitamente superior a la gran mayoría de producciones de terror que se hacían por aquel entonces. Prueba de ello es que a día de hoy conserva su impacto y su capacidad de inquietar al espectador. Desde su estreno a finales de 1974, el género de terror no ha cambiado mucho. Muchas veces imitada pero pocas veces igualada, este clásico del cine de terror es la película de terror definitiva. Imprescindible.

Imágenes:





































4 comentarios:

León dijo...

Buena entrada. La verdad es que, en las dos veces en que la he visto, si que me pareció que había hemoglobina por todas partes, pero viendo lo que comentas, lo mismo tengo que volver a verla. No es mi película de terror favorita de esa época, que es el "Halloween" de Carpenter, pero es innegable su poder perturbador. Un saludo

El Tipo de la Brocha dijo...

Más que miedo, esta película da muy mal rollo.

Como tú dices, la clave está en el cambio de tono que hubo en los 70, el paso del terror folclórico a ese terror que, aun cuando tendiera a lo fantástico, procuraba estar más anclado en la realidad.

Y adoro al viejo pellejo reseco chupasangre.

Einer dijo...

Un artículo completísimo. La película es una maravilla. A mí me gusta especialmente el comienzo (los 5 primeros minutos). Luego el resto, como comentas, es potentísimo y tremendamente sugestivo. El sonido es otro aspecto impresionante. Bueno, es que me gusta todo de esta peli y no acabaríamos.

Gran entrada.

Roy D. Mustang dijo...

@León: León, muchas gracias por comentar y sea Ud. bienvenido a este blog. Halloween es otra de mis pelis de terror favoritas, y, por supuesto, le tengo un puesto reservado en este ciclo de cine de terror.

@El Tipo de la Brocha: el padre de la familia sí que da mal rollo. La verdad es que la escena del martillo se me hizo bastante difícil de ver...

@Einer: gracias, la verdad es que he intentado que este comentario sea lo más completo posible, y, aun así, podría extenderme más hablando de alguna cosa que otra; pero tampoco era plan de extenderme hasta el infinito y más allá, jeje.