ATENCIÓN, AVISO PARA HISPANOHABLANTES: RECOMIENDO ENCARECIDAMENTE VER LAS PELÍCULAS Y SERIES AQUÍ RESEÑADAS EN VERSIÓN ORIGINAL SUBTITULADA EN ESPAÑOL (V.O.S.E.)

martes, 20 de noviembre de 2012

El exorcista




Valoración personal: 10/10.

Ficha técnica:

Título: El exorcista

Título original: The Exorcist

Año: 1973

Duración: 121 min.

País: Estados Unidos

Director: William Friedkin

Guión: William Peter Blatty (Novela: William Peter Blatty)

Música: Jack Nitzsche

Fotografía: Owen Roizman

Reparto: Linda Blair, Max von Sydow, Ellen Burstyn, Jason Miller, Lee J. Cobb, Kitty Winn, Jack MacGowran, Arthur Storch, Barton Heyman, Gina Petrushka

Productora: Warner Bros. Pictures

Género: Terror. / Posesiones y exorcismos. Religión. Sobrenatural.

¿De qué va?:

La hija de la actriz Chris MacNeil (Ellen Burstyn), Regan MacNeil (Linda Blair), comienza a verse afectada por extraños cambios corporales y mentales. Tras muchas pruebas médicas y psicológicas, el problema continúa sin resolverse. Pese a ser agnóstica, Chris comienza a pensar que su hija está poseída por fuerzas demoníacas, por lo que acude al Padre Damian Karras (Jason Miller), un sacerdote católico que también es psiquiatra. Aunque el Padre Karras se encuentra sumido en una profunda crisis de fe y las súplicas de Chris le parecen algo delirantes, finalmente se presta a ayudar a la niña. Su ayuda no sirve de mucho, así que Chris y el Padre Karras recurren a los servicios del Padre Merrin (Max von Sydow), un anciano sacerdote que también es exorcista.



Comentario:

¿Qué es una película de terror? Dependiendo de a quien le preguntéis, obtendréis una respuesta u otra. Pero si lo que queréis saber es qué es una película de terror en toda la extensión del término "terror", sólo tenéis que ver "El exorcista" para averiguarlo.

No diré nada nuevo si digo que "El exorcista" es una de las mejores cintas de terror de la historia. Tampoco creo que diga nada que no se haya dicho ya en otras partes; pero este ciclo de cine de terror estaría incompleto si no hablara de esta joya. Junto con "La semilla del diablo" (1968, Roman Polanski) y "La profecía" (1976, Richard Donner), forma parte de lo que muchos han denominado como la Santísima Trinidad del cine con el Diablo como protagonista.

Los orígenes de "El exorcista" se remontan a 1949, cuando en algunos periódicos se publicaron unos reportajes que hablaban sobre un exorcismo real que se le había realizado a un niño de Maryland. El escritor William Peter Blatty se sirvió de dichos reportajes como base para escribir su novela, titulada "El exorcista", la cual fue publicada en 1971. En ella se narraba la historia de una madre que intentaba de forma desesperada devolver a la normalidad a su hija, quien había sido poseída por el Diablo. La publicación de la novela fue seguida de un escándalo que hizo posible que se convirtiera en un best-seller. Su versión cinematográfica llegaría en 1973. 

Blatty estaba interesado desde un principio en que su novela fuese llevada a la gran pantalla, así que, ni corto ni perezoso, logró convencer a los ejecutivos de la Warner Bros para que aceptaran el proyecto que tenía en mente, consiguiendo el puesto de productor y guionista. Los ejecutivos de la compañía querían que el director del proyecto fuese alguien de la talla de Stanley Kubrick, pero éste y otros directores rechazaron el trabajo por diversas causas y motivos.

William Friedkin, quien se había granjeado cierto prestigio tras haber dirigido "The French Connection, contra el imperio de la droga" (1971, William Friedkin), fue quien se acabó ocupando de dirigir la adaptación cinematográfica de la novela, ya que Blatty así lo impuso. Curiosamente, opinaba que la novela era "un pedazo de mierda". Tal que así. Friedkin aceptó el proyecto como un reto artístico, esforzándose sobremanera en hacer que el film fuese lo más aterrador y realista posible. El resultado final fue una película que superó con creces a su original literario y, además, todo un éxito en taquilla.

La historia comienza con uno de los mejores prólogos que he visto en mi vida, el cual tiene lugar en Irak, en donde conocemos al Padre Merrin, el exorcista que da título al film. Dicho prólogo nos deja bien claras las pautas que va a seguir la historia, mostrándonos al mal como algo omnipresente y de lo que no podemos huir fácilmente. Es al final de este prólogo cuando ese mal adquiere forma, siendo representado a través de la estatua de piedra del demonio Pazuzu. El plano final en el que el Padre Merrin se encara con la estatua de Pazuzu me parece magnífico. No sólo es un plano digno de los mejores westerns, también es toda una declaración de intenciones en la que se nos deja bien claro el tema principal que imperará a lo largo de la cinta: el bien contra el mal en su forma más elemental.

Tras los diez minutos que dura el prólogo pasamos a un ambiente más familiar, contemplando una panorámica de la ciudad de Georgetown que lentamente se acerca a una casa. Será en una pequeña habitación de esa casa donde el Padre Miller se volverá a encontrar con su demoníaco archienemigo, con quien ya se enfrentó en suelo africano. 

Una de las cosas que más me gustan de "El exorcista" es la forma en la que Friedkin va desarrollando la historia y los personajes, introduciendo elementos que ayudan a crear un escenario propicio para que el Maligno haga acto de presencia.

Aunque el film se tome su tiempo en el desarrollo de los personajes, no se nos dan muchísimos detalles sobre ellos. Sólo los justos y necesarios para que nos hagamos una idea de sus pensamientos e inquietudes. Así mismo, no resulta difícil preocuparnos por lo que les pueda pasar. 

De todos los personajes, destacaría especialmente dos. Por un lado, tenemos a Chris MacNeil, la madre de Regan. Chris es una estrella de cine recién divorciada de un marido que no le prestaba mucha atención a su familia. Uno de sus mejores amigos es un tipo que se emborracha porque se siente solo, y el mayordomo que trabaja para ella parece ocultar un pasado oscuro relacionado con los nazis. En definitiva, su hija es la luz de sus ojos, la única persona que le da fuerzas para seguir adelante. Por otro lado, tenemos al Padre Damian Karras, un sacerdote que también es psiquiatra. La fe del Padre Karras se encuentra quebrantada por diversos motivos, los cuales podemos intuir con sólo ver algunas escenas, como, por ejemplo, aquella en la que avanza por la calle en donde vive su madre, llena de decadencia, delincuencia y suciedad. La ya de por sí deprimente relación con su anciana madre y con sus compañeros, así como la decadencia social que le rodea vaya adonde vaya, le han sumido en un pozo de tristeza y soledad que le ha llevado a cuestionar sus propios principios religiosos.

Con unos personajes así de deprimentes, me pareció bastante acertado el hecho de que la historia se desarrollara en otoño, enfatizando así la sensación de que no importa lo mal que vayan las vidas de estos solitarios personajes, puesto que tiempos más fríos y oscuros están por venir. Tiempos tan fríos y oscuros como la gélida atmósfera que se crea en la habitación de Regan al final de la historia.

El mal irrumpe en un entorno cotidiano y familiar. Chris recurrirá a los servicios de médicos y de psiquiatras con tal de hallar la respuesta al mal que adolece a su inocente y adorable hijita, quien de la noche a la mañana ha pasado a comportarse de forma muy agresiva y maleducada. Aunque Chris haya visto a su hija siendo sacudida violentamente por la cama sobre la que reposaba, no opta por recurrir a los servicios de un exorcista de buenas a primeras, sino a los de un equipo médico, como haría cualquier madre en la vida real. El Padre Karras, torturado por su crisis de fe, piensa más como un psiquiatra que como un sacerdote, así que por su parte la posibilidad de que la niña esté poseída queda descartada. 

Llega un punto en el que Chris y el Padre Karras se dan cuenta de que la ciencia no proporciona más respuestas a los fenómenos sobrenaturales que afectan a Regan. Es en ese momento cuando comienzan a pensar que están ante un problema que no se puede explicar científicamente, por lo que depositan sus esperanzas en algo que va más allá de la razón humana. Dicho de otro modo, depositan sus esperanzas en la fe. Este comportamiento ante los hechos que acontecen dota a los personajes de un realismo del que carecían la gran mayoría de producciones de terror clásico, ya que en ellas los personajes no se mostraban muy escépticos ante algo de índole sobrenatural.

¿Si existe el Diablo, por qué Dios no ayuda a la pequeña Regan? ¿Existe Dios? Esas son algunas de las incógnitas que nos plantea "El exorcista". Por supuesto, hay muchas otras más, como, por ejemplo, ¿es un demonio común quien ha poseído a Regan o se trata del mismísimo Satanás? Sea quien sea, ¿por qué la ha poseído? ¿Qué pretende?

William Friedkin narra la historia con buen pulso y de forma sobria, sin abusar de los exhibicionismos técnicos ni, tampoco, de los momentos terroríficos. Las escenas de miedo están muy bien distribuidas y el sonido se emplea de forma oportuna y precisa. De esta forma, se crea una atmósfera de tensión en la que cualquier cosa puede pasar. El hecho de que los momentos terroríficos no se sucedan de forma continuada hasta el punto de anestesiar y curar de espanto al espectador, sumado a las creíbles actuaciones y a la lograda ambientación, encumbran a la presente película como una de las mejores de terror que se han hecho.

En el momento de su estreno, "El exorcista" se convirtió en un fenómeno de masas. Casi todo el mundo fue a verla al cine. En su primera semana en cartelera batió el record de recaudación que hasta entonces sólo habían conseguido batir films como "Lo que el viento se llevó" (1939, Victor Fleming, George Cukor, Sam Wood) o "El padrino" (1972, Francis Ford Coppola). 

Son varios los motivos por los que esta película arrasó en taquilla. Por un lado, la polémica que acompañó al film en el momento de su estreno y, por otro, el boca a boca. En ambos casos, la gente quería saciar su curiosidad, por lo que acudían en masa a las salas de cine para saber qué es lo que tenía "El exorcista" que no tenían otras producciones de terror. ¿El resultado? Gente que salía de las salas conmocionada, pálida del miedo e incluso temblando. Si no me creéis, podéis verlo con vuestros propios ojos pinchando justo aquí. Yo vi por primera vez "El exorcista" a los ocho o nueve años de edad, y se me hizo en ocasiones muy difícil de ver, llegando a horrorizarme completamente en algunos momentos, así que me hago una idea del miedo que pasaron los espectadores que fueron a verla cuando se estrenó.

"El exorcista" no sólo fue un éxito en taquilla, también fue alabada por la crítica "seria", muy dada a vilipendiar las producciones de terror. Fue nominada a diez Oscar y ganó dos: el Oscar al mejor guión adaptado y el Oscar al mejor sonido. Desde entonces, tanto críticos como espectadores poco acostumbrados a ver películas de terror comenzaron a tomarse mucho más en serio las producciones del género y, también, a saber valorar aquellas cintas que en su día fueron tachadas de basura. De todas formas, a pesar de las buenas críticas y del éxito que tuvo, el film fue prohibido en algunas ciudades y países por ser considerado como horriblemente terrorífico, aunque en algunos casos fue por razones religiosas. De hecho, en países como Reino Unido no estuvo disponible hasta 1990, cuando la censura inglesa decidió darle la clasificación de "sólo para mayores de 18".

Como ya he dicho, "El exorcista" es una película que provocó auténtico terror cuando se estrenó en 1973. Sin embargo, a medida que pasaban los años, sobre todo a partir de la década de los 90, la gente ya no sentía miedo cuando la veía. No sólo me refiero a la gente que la había visto en el cine en su día o en cinta VHS durante los 80, sino también a la gente que no la había visto nunca. Aunque el film conservara gran parte de su impacto, a esta gente la película no le llegaba a  dar miedo. En absoluto. Es más, algunos hasta se reían viéndola. ¿Cómo es esto posible? Os preguntaréis algunos. Los tiempos cambian, la gente también. Por supuesto, el cine y los medios de comunicación en general no iban a ser menos. A principios de los 70 la gente no estaba tan acostumbrada a ver películas como "El exorcista" ni, tampoco, a tanta violencia como con la que nos bombardean en las noticias hoy en día. El público de principios de los 70 no estaba tan insensibilizado como el de ahora. 

La insensibilización de la sociedad no es el único motivo por el que "El exorcista" no resulta tan impactante en la actualidad como cuando se estrenó. A lo largo de las décadas se han hecho infinidad de parodias, plagios, secuelas e incluso gags humorísticos en programas de TV que han hecho que el film haya perdido parte de su potencial para aterrorizar, lo cual es una lástima. Hoy en día, muchas personas se sienten decepcionadas tras ver la película, y es que antes de verla ya van condicionadas por los factores que he enumerado, sea de forma consciente o inconsciente.

De todas formas, imaginad cómo debió ser el hecho de ver "El exorcista" en su día, en una época en la que los espectadores eran más crédulos que en los tiempos que corren. Por entonces, jóvenes y adultos acudían al cine sin saber muy bien qué es lo que se iban a encontrar. En este caso, se encontraron con una película absolutamente terrorífica, cuyas imágenes se quedaron grabadas a fuego en sus memorias durante años.

En el año 2000, "El exorcista" se volvió a poner de moda gracias a una nueva versión que se estrenó en cines. Esta nueva versión se titulaba "El exorcista: el montaje del director". Curioso título, la verdad, ya que William Friedkin se oponía a esta nueva versión, la cual se diferenciaba de la de 1973 al incluir escenas que en su día fueron desechadas. Blatty siempre quiso que la película contara con dichas escenas, incluso con el innecesario epílogo que recuerda al final de "Casablanca" (1942, Michael Curtiz). Finalmente, casi treinta años después de su estreno, Friedkin acabó cediendo ante las insistencias de Blatty, dando lugar a este montaje. Personalmente, me quedo con la versión original de 1973, ya que el montaje del director (del productor, más bien) cuenta con unos diez minutos más de metraje que no aportan nada realmente especial a la trama. Al contrario, pienso que la alargan innecesariamente.

En fin, "El exorcista" es una obra maestra con todas las de la ley. Un peliculón. Podría hablar mucho más de sus virtudes, que no son pocas, y, también, de algunas anécdotas y curiosidades surgidas durante el rodaje, las cuales han hecho que mucha gente piense que esta película está maldita; pero prefiero no extenderme "ad infinitum". Prácticamente todos los elementos que componen la película son dignos de admiración; el espléndido y efectivo maquillaje a cargo de Dick Smith, la estupenda caracterización de Linda Blair como Regan, el memorable tema principal... 

Para muchos, "El exorcista" no es sólo una película. Es también una experiencia. Estamos, pues, ante un film de visionado obligatorio para todo aquel al que le guste el cine en general. Imprescindible.

Imágenes:

































7 comentarios:

Raül Calvo dijo...

Hemos de agradecer que Kubrick rechazara rodar El Exorcista. Cuando la vio se arrepintió de haberlo hecho lo que en parte le llevó a rodar El Resplandor.

Antes de entrar en algunos detalles con los que no acabo de estar de acuerdo o que quiero ampliar, me gustaría recomendar la edición inglesa en Blu-ray de dos discos: incluye las dos versiones de la peli, está cargada de extras, es más barata que la de un disco española y está subtitulada en castellano.

La novela de Batty no está mal, resulta bastante interesante por como desarrolla algunas subtramas. Es mejor la secuela Legión (convertida en la excelente El Exorcista III).

Una de las razones del gran éxito de El Exorcista es social. Tras la revolución de los hippies y los disturbios sociales, el film tuvo un efecto catártico por el modo en que canalizaba muchas preocupaciones de la sociedad, especialmente padres preocupados por sus hijos. De hecho, no hace mucho leí un artículo (en Ain't It Cool) en el que un crítico habla de como El Exorcista no le dio nunca miedo hasta que tuvo un hijo. Es algo que comento más extensamente en mi blog porque es un tema que siempre me ha interesado.

A mí no me parece que el film haya perdido efectividad. Incluso viendo REC hay gente que se ríe y a la que no le afecta el film para nada. Supongo que también depende de la perspectiva de cada uno. En la revista Fotogramas de la época del reestreno hablan de como la película sigue siendo efectiva en audiencias contemporáneas (a lo mejor estas diferentes perspectivas dependen de como fue la sesión en que cada cual la vio en el cine. Yo la vi en uno de VO y la gente no se rio ni se aburrió, te lo aseguro). También en la propia época hay gente a la que el film no le impresionó, como comenta el cantante Roky Erickson en la edición especial de su memorable disco The Evil One, que en una entrevista contesta que El Exorcista no le dio miedo respondiendo a por qué muchas de sus canciones tratan temas propios del cine de terror.

Finalmente me gustaría defender la versión extendida. Es verdad que en un principio Friedkin era reticente a hacerla pero él mismo dice en el audiocomentario que acompaña al film que se alegra de haberlo hecho y que Batty tenía razón (me gustaría saber de que fuente has sacado que Friedkin pensaba que la novela era una mierda, por curiosidad. Es un director muy honesto en las entrevistas y documentales y no dice nada parecido en las entrevistas que yo he visto). En la versión extendida Friedkin hace más que simplemente añadir 10 minutos: se reeditaron escenas presentes en el film original y se añadieron/mejoraron efectos subliminales que hacen más efectivas algunas escenas, particularmente en el departamento sonoro. Pero lo bueno de la edición inglesa es que incluye las dos versiones, así que puedes elegir cuál ver. Normalmente me pongo la extendida pero de vez en cuando también me miro la original.

Einer dijo...

Cuando vi por primera vez la película, con 8 o 9 años también, lo que más me impactó fue el prólogo y las pruebas médicas. De hecho, estas dos partes me parecen fundamentales no sólo por lo que cuentan sino por cómo lo cuenta Friedkin, con ese estilo casi documental que le da un realismo importantísimo al asunto porque está haciendo que te lo creas todo. Y luego la película se vuelve sobria, sin alardes ni sustos gratuitos como pasa mucho en el cine de terror actual, sino dejando que las cosas lleguen cuando tienen que llegar, lo que hace que las escenas de terror sean muy impactantes. Obra maestra, sin lugar a dudas.

En cuanto a las 2 versiones, he vuelto a ver hace nada ambas, y el montaje extendido a mí sí me gusta salvo por el final que es horrible. Si tuviera que quedarme con una sería la extendida con el final de la del 73.

Roy D. Mustang dijo...

Raül, antes de nada, muchas gracias por tu extenso comentario.

En cuanto a la edición en Blu-ray, te secundo totalmente. De hecho yo me compré la edición italiana. Por lo que dices, es igual que la inglesa, ya que incluye ambas versiones; la original de 1973 y el director's cut del 2000. En la edición española en blu-ray solamente incluyeron el montaje del director, lo cual es de jurado de guardia... Y luego dicen que la culpa de todo es de la piratería. En fin.

Muy interesante ese efecto catártico que produjo el film, la verdad.

Bueno, como suelo decir, el terror es algo relativo. La verdad es que he generalizado bastante... A mí El exorcista me sigue dando algo de miedo; pero creo que es por el recuerdo que guardo de ella. Como digo en el comentario, cuando la vi de crío se me hizo en ocasiones muy difícil de ver. Será que yo sólo he dado con gente como la que describo en el comentario. Gente que se reía y no sentía miedo cuando veía el film... Recuerdo cuando fui a ver el reestreno del 2000. Media sala se estaba riendo, y yo, sinceramente, estaba flipando ante tal panorama. Sinceramente, no he conocido a ninguna persona mayor de 13 años que me haya dicho que le dio miedo el verla a partir de esa edad, la hubiesen visto o no con anterioridad. Luego hay casos como el de mis padres o padres de amigos. En su día les dio miedo y ahora no.

Lo de que Friedkin consideraba a la novela una mierda recuerdo haberlo leído en una revista de hace unos 10 años, así como lo de Stanley Kubrick. Si me preguntas qué revista era, siento decirte que no me acuerdo, lo cual me fastidia, porque de lo que sí que me acuerdo perfectamente es de las fotos que acompañaban al artículo, las cuales estaban en blanco y negro.

Gracias por añadir lo de que Friedkin se acabó alegrando de haber dado luz verde a la versión extendida, a pesar de que en un principio decidiera prescindir de dichas escenas que fueron incluidas en la versión extendida o, mejor dicho, en el montaje del director.

Roy D. Mustang dijo...

Einer, te secundo completamente en todo lo que dices. El prólogo es excelente, sin duda.

La verdad es que ya podían tomar ejemplo muchas producciones de terror de la actualidad (no todas, ojo), ya que hoy en día se tiende a abusar de los sustos gratuitos y demás fuegos artificiales...

Yo, sinceramente, me quedo con la versión original de 1973. Aparte del final, no me hizo especial gracia la escena en la que Regan sale de su habitación desplazándose escaleras abajo como una araña.

Raül Calvo dijo...

Es verdad lo que decís, el prólogo hace un trabajo fantástico creando una atmósfera perturbadora usando pequeños detalles como el reloj que se para. Recuerdo que cuando la vi por primera vez de niño no entendí bien a que venía pero desde entonces es una de mis partes favoritas.

Miyu dijo...

Hace unos años vi un documental que trataba el caso real del exorcismo de ese niño, y comentaban que fue el caso en el que se basó el film. Debo decir que el documental sí me dio mucho miedo, seguramente porque lo que contaban era real, y no una ficción.
Vi 'El exorcista' relativamente mayor, tendría unos 15 años o así la primera vez que la vi. Y me reí a carcajadas con Regan bajando de las escaleras haciendo el pino (debo de confesarlo), pero tenía mucha curiosidad por ver la película. Mi madre me había comentado que en el famoso programa 'Informe Semanal', cuando estrenaron la película no paraban de decir que había ambulancias en las puertas de los cines.
Años después de haber visto la película fue cuando vi el documental (que me dio miedo auténtico). Yo me quedo con la versión original, "la de toda la vida".
La verdad es que quizás ahora pueda dejar indiferencia, pero para mí, El exorcista, es uno de esos ya clásicos indispensables de los últimos años, independientemente del género, aunque personalmente, yo siempre fui más de 'La semilla del diablo' ;P

Pennywise dijo...

Yo fui al reestreno en el 2000 y flipaba que la gente se riera. Será que soy muy miedoso(y eso que me encanta el terror) pero me acojoné aunque sabía de que iba la cosa(ese pase de la araña).
Un peliculón de cabo a rabo y me gustaría a esos valientes que se reían, viendo la peli a oscuras solos en casa ;)