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domingo, 4 de noviembre de 2012

El abominable doctor Phibes




Valoración personal: 8/10.

Ficha técnica:

Título: El abominable doctor Phibes

Título original: The Abominable Dr. Phibes

Año: 1971

Duración: 94 min.

País: Reino Unido

Director: Robert Fuest

Guión: James Whiton, William Goldstein

Música: Basil Kirchin

Fotografía: Norman Warwick

Reparto: Vincent Price, Joseph Cotten, Virginia North, Terry-Thomas, Sean Bury, Susan Travers, David Hutcheson, Edward Burnham, Alex Scott, Peter Gilmore, Maurice Kaufmann, Peter Jeffrey

Productora: Coproducción GB-USA; American International Pictures (AIP)

Género: Terror. Intriga.

¿De qué va?:

Inglaterra, años 20. Doctor, músico, ingeniero y viudo atormentado, el doctor Anton Phibes (Vincent Price), quien fue dado por muerto tras un accidente automovilístico años atrás, decide vengarse de los doctores que se ocuparon de su esposa durante una intervención quirúrgica que acabó matándola. Phibes planea su venganza basándose en las Diez Plagas que asolaron Egipto descritas en el Antiguo Testamento, y las primeras víctimas no tardan en aparecer. El inspector de Scotland Yard Trout (Peter Jeffrey) comienza a investigar los asesinatos. Pronto se le une a la investigación el doctor Vesalius (Joseph Cotten), jefe del equipo médico del que formaban parte las víctimas. Sobra decir que Vesalius, al igual que los doctores restantes que continúan con vida, se encuentra en peligro de muerte. Es tarea de Trout protegerles y detener al misterioso asesino, que no es otro que Phibes.



Comentario:

Vincent Price desempeñó el que quizás sea su papel más peculiar en "El abominable doctor Phibes". El polifacético actor demostró, una vez más, que lo que mejor se le daba eran los personajes atormentados por una tragedia amorosa que les ha sumido en una espiral de venganza y locura.

En esta ocasión dio vida a Phibes, un ilustre científico que, tras enterarse de la muerte de su esposa en una intervención quirúrgica, tiene un accidente automovilístico que le deja el rostro abrasado, lleno de cicatrices y deformado. Es por este motivo por lo que se cubre la cabeza con una máscara de tez pálida, así como con prótesis nasales y otras partes. Su rostro no es lo único que ha perdido, sino también la capacidad de mover los labios, siendo tan sólo capaz de hablar a través de un cable conectado a un gramófono.

Es muy, pero que muy difícil interpretar a un personaje así. En la mayoría de los casos, un actor pierde muchísima expresividad al no poder mover los labios. Sin embargo, no es el caso de Vincent. A través de su mirada, cargada de odio y de melancolía, y, también, a través de sus gestos, Price logra suplir las limitaciones de su siniestro personaje y hace que éste resulte efectivo a ojos del espectador. Es más, no escuchamos su voz hasta pasada la primera media hora de metraje. Para entonces, ya habremos conectado con el villano y, a la par, estrella de la función. No son pocos los que piensan que el personaje de Phibes fue el que terminó de inmortalizar a esta leyenda del cine de terror, y, sinceramente, no me extraña.

El  estupendo maquillaje impedía que el actor sonriera fácilmente; pero en más de una ocasión no lo pudo evitar, teniendo que volver a ser maquillado de nuevo. Durante el rodaje, tanto Vincent como los demás miembros del reparto disfrutaron de lo lindo, lo cual influyó en el resultado final, el cual, aun con sus más y sus menos, es más que notable.

El resto de actuaciones están casi al nivel de la de Price. Con decir que Joseph Cotten forma parte del reparto, el mismo Joseph Cotten que salía en "Ciudadano Kane" (1941, Orson Welles) y en "El tercer hombre" (1949, Carol Reed), creo que ya lo he dicho todo.

"El abominable doctor Phibes" parodiaba las películas de terror que se hacían por aquel entonces, a finales de los 60 y principios de los 70, poniendo especial atención en el giallo italiano (subgénero en el cual los asesinatos, aparte de ser ingeniosos, eran mostrados como si fueran algo bello, como si fueran obras de arte). También parodiaba elementos característicos de producciones de terror mucho más antiguas, como, por ejemplo, "El fantasma de la ópera" (1925, Rupert Julian) y "La máscara de Fu Manchú" (1932, Charles Brabin).

El film se sirve de un humor negro y ácido que no cae en los chistes fáciles y en lo chabacano, el cual es usado de forma sutil cada cierto tiempo, cuando debe de usarse, y no cada pocos minutos y de forma injustificada. Como sucedía en "El baile de los vampiros" (1968, Roman Polanski), lo verdaderamente cómico del asunto es la parodia en sí de las películas de terror.

No negaré que hay algún que otro fallo de guión, así como unos pocos asesinatos que no resultan creíbles de lo cómicos y, sobre todo, surrealistas que son. De todas formas, todos estos defectos no perjudican en demasía a la película, ya que encajan bastante bien con la finalidad de la misma, que no es otra que narrarnos una delirante, onírica e inusual historia de venganza. Con esto dejo bien claro que para disfrutar de la cinta y saber apreciarla no hay que tomársela muy en serio, sino dejarse llevar y, simplemente, disfrutar ante lo que uno ve.

"Nueve la mataron, nueve morirán, ¡nueve malditos para la eternidad!", proclama Phibes contemplando el retrato de su difunta cónyuge. El ansia de venganza de este personaje no conoce límites. Y, como algunos sabrán, yo adoro las historias con venganza de por medio. El hecho de que esta venganza se sustente en el amor y en lo que Phibes considera justo, sumado al carisma que este personaje emana por los cuatro costados, hace que simpaticemos con él, aunque seamos conscientes de que es el malo de la historia y que sus métodos son, como poco, inmorales. Al fin y al cabo, estamos ante Vincent Price. ¿Cómo no íbamos a simpatizar con él? Si a eso le sumamos el hecho de que los nueve doctores, a excepción del jefe del equipo médico, no parecen trigo limpio, pues...

El maquiavélico doctor asesina uno por uno a los doctores implicados en la fatídica y chapucera operación de su esposa, a quienes culpa de su muerte. Los asesinatos de Phibes son originales, hasta diría que delirantes, y a lo largo del film se le da más importancia a dichos asesinatos que a las investigaciones policiales, lo cual se agradece. Cuando una escena parece alargarse, enseguida se nos muestra un nuevo asesinato de lo más bizarro que nos salva del aburrimiento. De todas las muertes, me quedo con la del hombre que muere por culpa de la presión que ejerce sobre su cráneo la máscara de una rana y, por supuesto, con la muerte de la enfermera, la cual me parece la más cruenta y, consecuentemente, la más fascinante.

La premisa argumental del film, la de hombre que mata sirviéndose de métodos poco convencionales e incluso sometiendo a sus víctimas a pruebas de supervivencia en situaciones adversas, sigue manteniéndose tan fresca como el día de su estreno. Buena prueba de ello es que "Saw" (2004, James Wan) y sus secuelas están claramente inspiradas en "El abominable doctor Phibes", por lo que podríamos considerar perfectamente a Phibes el Jigsaw original. Del mismo modo, el hecho de que Phibes planee su venganza basándose en las Diez Plagas que Moisés desató sobre Egipto en tiempos bíblicos recuerda, en cierta forma, a los crímenes que cometía el asesino de Seven (1995, David Fincher), cuyas particulares matanzas se basaban en los siete pecados capitales.

Una de las cosas que más me llamaron la atención fue la parte visual. Los escenarios cuentan con una estética mezcla de art deco y estilo camp (si no sabéis qué es el estilo camp, sólo tenéis que ver la serie de Batman de los 60). Sin duda, el mejor escenario es la guarida de Phibes, la cual llama bastante la atención, sea por su toque pop sesentero, con esos colores llamativos, o por la banda musical de autómatas.

La labor de montaje no está nada mal (un buen ejemplo de ello es la escena de los murciélagos), y lo mismo se puede decir de la banda sonora, compuesta por temas originales y por canciones populares. En los créditos finales escuchamos el célebre tema "Over The Rainbow", el cual sonaba en el no menos célebre clásico cinematográfico "El Mago de Oz" (1939, Victor Fleming). Personalmente, y a riesgo de que muchos de los fans del entrañable film de Fleming me apedreen, pienso que es el mejor uso que se le ha dado a esta canción en la historia del cine. El hecho de que suene una melodía tan feliz y optimista al final de una historia en la que hemos presenciado muertes no hace sino reafirmar el humor negro del que hace gala. 

"El abominable doctor Phibes" es una película que no se toma muy en serio a sí misma; pero resulta ser más seria y decente que muchas otras producciones que sí se toman en serio a sí mismas. El hecho de que una película siga siendo buena a pesar de que se ría de sí misma me parece algo realmente admirable.

No diré que estamos ante una obra maestra, ni, tampoco, ante el mejor film protagonizado por Vincent Price; pero de lo que no hay ninguna duda es de que estamos ante una película única y original como pocas. Una auténtica cinta de culto del cine de terror que no deja indiferente a nadie. 

Y como colofón final, os dejo mi monólogo favorito, firmado por el abominable doctor:

"¿Dónde podemos encontrar dos hemisferios mejores? Sin el punzante norte, sin el atardecer del oeste. Mi rostro en tus ojos, los tuyos en los míos aparecen, y abren corazones que vuelven nuestras caras eternas. Dentro de 24 horas, mi trabajo habrá terminado, y entonces, mi preciosa joya, me uniré a tu reposo. Estaremos juntos para siempre en un rincón aislado del gran campo elíseo del hermoso Más Allá."

Imágenes:



























5 comentarios:

Raül Calvo dijo...

A mí es una película que me gusta mucho, especialmente por los elementos que mencionas de humor negro. La continuación, El retorno del Doctor Phibes, es muy buena aunque no al mismo nivel de la primera. Yo las puse juntas en el blog, más que nada porque son estupendas para ver en doble sesión(como las de Demons) y se hicieron prácticamente seguidas.

Roy D. Mustang dijo...

La verdad es que no están nada mal. Sobre la segunda tengo pensado hablar esta semana. Mañana o pasado redacto el comentario.

Javier Simpson dijo...

Suena dura la historia del Dr Phibes, Roy. No la he visto. La que sí me gustó mucho de Price, de un género similar, es Los crímenes del museo de cera.
Me atrae la comparación que haces con pelis como Seven o Saw y la estética tan personal que se hace de los decorados.
Un abrazo. Estupendo post, como siempre.

Roy D. Mustang dijo...

Sí, Javier. Es una historia bastante dura, la verdad. A todo esto, siento si no te comento mucho; pero últimamente ando algo liado. En unos días tengo pensado pegarle un repaso de la hostia a tu blog, que veo que has comentado unas cuantas pelis que me molan bastante, jeje. Muchas gracias por tu felicitación.

El Tipo de la Brocha dijo...

Coño, empiezo a leer y me quedo todo mosca, pensando "¡Si la película no va de esto!".

No sé por qué, pero al principio tenía en la cabeza precisamente la película que menciona Javier Simpson.

Tengo que dormir más.