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miércoles, 14 de marzo de 2012

El terror del más allá




"El terror del más allá", aunque su título pretenda transmitir lo contrario, no es nada del otro mundo. Esta película de los años 50 de serie B está más cerca de ser una producción casposa, más de serie Z que de serie B, que una de aquellas maravillas que salían por entonces dentro del género fantástico. Ahora que, claro, a mí me importa bien poco que una película sea, objetivamente hablando, buena o mala. Lo que más me importa es que me entretenga. Y esta ha cumplido ese objetivo primordial a la hora de sentarme enfrente del televisor. De todas formas, la presente película tiene unas cuantas características especiales, a destacar su parecido con un film posterior del mismo género cinematográfico, que han hecho que me decida a incluirla en este ciclo de cine de terror en donde, como habréis podido comprobar, no han escaseado esos films de amenazas espaciales.

"El terror del más allá" estuvo dirigida por Edward L. Cahn, uno de esos directores que ofrecía lo que el público quería, demostrándolo con unas pelis cutres que destacaban, principalmente, por dos cosas: el argumento que tenían, sin pretensión alguna y que iba directo al grano; y los títulos de los films, los cuales llamaban bastante la atención del incauto espectador, invitándole a entrar en la sala de cine para ver qué se ocultaba tras ese curioso y llamativo título. De ahí que podamos ver, entre su variada y pintoresca filmografía, títulos tan pintorescos como "El experimento de Alcatraz", "Cadáveres atómicos", "Girls in Prison", "La maldición del hombre sin cara" o "La invasión de los hombres del espacio", siendo esta última película el mejor ejemplo de las dos características mencionadas. Al igual que los entrañables extraterrestres de "La invasión de los hombres del espacio", el monstruo que salía en "El terror del más allá" provenía de ese mismo lugar inexplorado por el hombre; concretamente, del planeta Marte.


Ficha técnica:

Título: El terror del más allá

Título original: It! The Terror from Beyond Space

Año: 1958

Duración: 69 min.

País: Estados Unidos

Director: Edward L. Cahn

Guión: Jerome Bixby

Música: Paul Sawtell, Bert Shefter

Fotografía: Kenneth Peach (B&N)

Reparto: Marshall Thompson, Shirley Patterson, Kim Spalding, Ann Doran, Dabbs Greer, Paul Langton, Robert Bice, Richard Benedict, Richard Hervey, Thom Carney, Ray Corrigan

Productora: Robert E. Kent Productions

Género: Ciencia ficción. Terror. / Extraterrestres. Serie B.


La historia es bien simple: una expedición a Marte ha resultado en fracaso. Tan sólo uno de los tripulantes que fueron enviados a dicho planeta, llamado Edward Carruthers (Marshall Thompson), ha sobrevivido. De la Tierra parte un nuevo cohete espacial con el objetivo de traerle de vuelta y, una vez en su país, juzgarle en un tribunal para su posterior fusilamiento, puesto que ha sido acusado de matar al resto de sus compañeros de viaje. Sin embargo, Carruthers afirma que él no fue quien los mató, que fue un monstruo de Marte. Por supuesto nadie le cree, pero las cosas cambiarán en cuanto la tripulación, en pleno vuelo de vuelta, descubre que entre ellos se halla un nuevo, salvaje y feroz pasajero...


Lo dicho, una premisa de lo más sencilla. Sencilla, pero efectiva. Siempre diré que el cine de terror y de sci-fi de los años 50 es algo maravilloso. Con cuatro duros, si uno tenía el suficiente talento, podía crear grandes películas. Sin embargo, ésta, a diferencia de otras de la época, no ha envejecido muy bien. Si ya en su día resultó ser algo cutre, sobre todo en lo concerniente al monstruo, hoy en día pues como que la cosa no ha mejorado... De todas formas, el concepto inicial, el de provocar miedo y una sensación de terror a través de un monstruo que acecha en un entorno claustrofóbico como lo es el interior de una nave espacial en medio del espacio, ha perdurado a lo largo de las décadas (en parte gracias a "Alien: el octavo pasajero", film que bebe directamente de esta producción, como detallaré más adelante).

Por entonces el espacio era algo extraño, inexplorado... Esto era algo que quedaba más que patente cuando uno veía films como "El experimento del Dr. Quatermass", entre otros tantos en los que, ahí fuera, en el espacio exterior, cualquier cosa podía pasar. Ahora que, claro, ahí fuera siempre había una amenaza, eso era algo imprescindible en la sci-fi cincuentera; tan imprescindible como el hecho de que si existía vida extraterrestre, esta debía ser, por regla general, malvada por naturaleza. Conquistadores espaciales de Marte... Una idea tan usada y reciclada que, a día de hoy, es uno de los mayores tópicos de aventuras en el espacio que existen. A finales de los 50, las invasiones de Marte ya empezaba a resultar repetitivas, de ahí que L. Cahn, en compañía del guionista Jerome Bixby, decidió cambiar a la Tierra como escenario en el que se desarrolla la acción por una nave en pleno vuelo interplanetario, un entorno que, si me paro a pensarlo, resulta ser más claustrofóbico y angustioso que el asentamiento militar en el Ártico que salía en "El enigma... ¡de otro mundo!" En cuanto al alienígena, al igual que el que salía en el film que acabo de citar, este sería una criatura monstruosa, que estaba más cerca de ser un auténtico monstruo que un marciano humanoide más, de esos cabezones que tenían piel verde y que estaban armados con pistolitas que disparaban rayos acompañados de un sonido de lo más peculiar (hablando de pistolas, en ningún momento veremos armamento futurista; tan sólo veremos como los personajes van armados con armas normales y corrientes, tales como pistolas, granadas o bazookas, cual militar de la época).


El film dura poco, una hora y diez minutos. O sea, casi nada. Pero esa corta duración le permite ir a lo que va, sin pararse en diálogos extensos y aburridos. El público, sobre todo el adolescente, lo que quería era ver monstruos, no a gente reunida en una habitación manteniendo una interminable conversación sobre cómo se lo van a cargar, o sobre qué harán a continuación, al mismo tiempo que el espectador comienza a dar cabezadas y a sumirse en un profundo sueño hasta que algún grito femenino le despierta... L. Cahn le dio al público lo que quería. Por increíble que parezca, y como bien señala el amigo Raül en su reseña de este film, aún les sobró tiempo para desarrollar una pequeña historia amorosa y para profundizar en las relaciones y evolución de los personajes; algo realmente admirable, sin duda. Además, era bastante raro ver a dos mujeres formando parte de la tripulación en igualdad de condiciones. De todas formas, aunque la historia se desarrolle en el futuro, en 1973 (sí, habéis leído bien), éstas son relegadas a un segundo plano en las escenas de acción, algo que cierta teniente cambiaría años después en su propia pesadilla espacial...


En cuanto a la ambientación, es ahí en donde reside el principal punto fuerte de la función. Tenemos escenarios que suplen sus limitaciones sirviéndose de sombras, de la oscuridad, con lo cual el espectador tan sólo ve las partes del escenario que más se trabajaron. De esta forma, el interior del cohete espacial resulta creíble ya que, gracias a las sombras y, en general, al uso del blanco y negro, uno tiene la sensación de estar contemplando el interior de un cohete espacial, en vez del interior de unos estudios de grabación. Además, al igual que los personajes que se enfrentan al monstruo, el espectador no sabe por dónde atacará la criatura. Eso enfatiza el papel del infiltrado de Marte como amenaza que, aunque no la vean, esta ahí, quizás muy cerca.

De esta forma se consigue que el monstruo, aunque tenga un aspecto a día de hoy irrisorio, cuente con una puesta en escena, en ocasiones, efectiva. Y digo en ocasiones porque además de verle completamente a los pocos minutos de metraje (antes de la primera media hora, si mal no recuerdo), eliminando así toda intriga por saber cómo es, le vemos durante más tiempo del necesario haciendo cosas como moviéndose como una persona, por medio de movimientos toscos y torpes, que resultan muy cutres a ojos del espectador, y viendo como esta poderosa criatura se lleva las manos (o zarpas, mejor dicho) a la cara (me pregunto si esto lo hacía porque se le caía la máscara). Antes he dicho que su aspecto, en la actualidad, resulta irrisorio. Y es que esto es así; no os esperéis, ni de lejos, un monstruo con un maquillaje tan detallado como el de la criatura acuática de "La mujer y el monstruo"...

Ver al monstruo, a esta cosa tan fea, es como ver a un tío metido en un disfraz de gorila. Curiosamente, el actor que hacía de la criatura, Ray Corrigan, era un tipo que hizo muchas veces de gorila en diversos films. Esto me hace divagar y pensar: ¿el monstruo que sale en este film es un gorila de Marte? De ser así, ya sé por qué la película mola a pesar de su componente casposo...


Si por algo es recordado este film de L. Cahn es por ser considerado el más claro antecedente de "Alien: el octavo pasajero", de 1979. No hay artículo en el que se hable de este film y no se mencione dicho dato. Por su condición de precedente del film de Ridley Scott se ha creado una especie de culto a su alrededor, teniendo, de esta forma, su reducido grupo de fans (o de curiosos, porque fans no conozco ni uno). Y ese, principalmente, es el motivo por el que me he decidido a hablar por aquí de este film. No porque sea una obra maestra, que no lo es ni de lejos, sino porque como curiosidad no tiene precio.


"La abuelita de Alien" es como muchos llaman a esta producción, estrenada veinte años antes del aclamado film en donde debutaría uno de los más famosos y espectaculares monstruos del cine de terror. Que yo sepa, Ridley Scott nunca ha afirmado la influencia de "El terror del más allá" en "Alien". Que yo sepa, repito... De todas formas, me resulta imposible pensar que todas las escenas (avance por túneles de ventilación, el final, la nave en medio de la inmensidad del espacio, que todos coman a la vez como buenos camaradas reunidos entorno a una mesa...) y los elementos (monstruo que se infiltra en la nave y mata gente, su punto débil...) que introdujo en su película surgieran de casualidad o por inspiración divina. Uno ve este film después de haber visto "Alien" y es imposible no comparar algunas escenas y elementos de "El terror del más allá" sobre los que, posteriormente, trabajaría con maestría sin igual Ridley Scott para ofrecernos esa maravilla del séptimo arte y de la sci-fi de la que espero hablar a su debido tiempo, cuando toque.


El hecho de que en ningún momento de "Alien" se mencione la influencia del film de L. Cahn, ni siquiera al final de los créditos de cierre, hace que, desde cierto punto de vista, parezca un plagio. Esto me recuerda a lo que sucedió, curiosamente, con la secuela de "Alien", titulada "Aliens", la cual tomaba no pocos, sino muchos elementos introducidos en la maravillosa "La humanidad en peligro". En ambos films, ni siquiera en los créditos de cierre, se menciona un especial agradecimiento a los directores de ambas producciones de los 50; absolutamente nada. De esta forma, no me extraña que muchos ignorantes piensen que las dos primeras partes de la cuadrilogía son el colmo de la originalidad... Ahora que, claro, plagios, guiños y homenajes aparte, es innegable que los films co-protagonizados por estas dulces criaturitas con cabeza con forma de grapadora son mucho, muchísimo mejores que sus antecedentes cinematográficos... Como suelo decir, "Alien" y "Aliens" hicieron del plagio un arte.


Poco más me queda por decir de este, como ya he dicho, film sin muchas pretensiones. Os aseguro que, aunque en su día quizás inquietó a algunos espectadores, durante su visionado no pasaréis miedo (sobre todo si ya habéis visto "Alien"), sino más bien os reiréis... Su monstruo, capaz de destruir puertas blindadas pero no trampillas, no es mítico; pero, al fin y al cabo, es un monstruo, y que una película cuente con uno ya es algo bueno, ¿no? En fin, "El terror del más allá" no ha pasado a los anales de la historia del cine de terror pero, como curiosidad, por todo lo que he dicho de él en los últimos párrafos, ya vale la pena echarle un vistazo. Una buena película; simple, concisa y directa, para pasar un buen rato.


Ah, y una cosa más: ¿para cuándo un crossover entre el monstruo que sale en esta película y los Aliens? Algunos, como el que escribe estas líneas, esperan algo así de épico (o no) con ganas.


Valoración personal: 7/10.

4 comentarios:

Raül Calvo dijo...

Uau, voy a aprovechar que me mencionas en tu entrada y lo voy a usar para ligar como un loco este sábado! Ja, ja, jajota!

En referencia a esta peli, la verdad es que me hace bastante gracia, aunque no de miedo ni resulte aterradora. Una cosa que me llama la atención en esta y en casi todas las pelis de ci-fi de los 50, incluso la obra maestra Planeta Prohibido que me encanta, es que trasladan el esquema de las tripulaciones de barcos/submarinos a las naves espaciales.

Así, los personajes típicos (como el cocinero gracioso) que aparecían en las pelis de aventuras, acción y guerras por selvas y mares, te los encuentras ahora flotando por el espacio. Indicativo de como creían que serían los viajes espaciales.

En cuanto a la relación entre Alien y esta película... Por un lado, Ridley Scott se puso a dirigir Alien sin saber nada del género. Los productores lo escogieron por el trabajo que había llevado a cabo en Los Duelistas. Uno de los productores, creo que fue Ivor Powell pero ahora mismo no lo recuerdo con exactitud, le organizó pases de varias películas para que se empapara un poco del estilo.

De estos pases, Scott quedó impresionado con dos films que él cita como influencias directas: El Planeta de los Vampiros, del maestro Mario Bava, y La Matanza de Texas, que Scott define como la película de terror definitiva.

Por otro lado, el creador de Alien y guionista de la peli Dan O'Bannon citó como influencia (en la introducción al guion original de Alien) todas las películas de la época (en sus propias palabras "copié de todo el mundo"), así como el seminal relato de A. E. Van Vogt El destructor negro, primer ejemplo de este tipo de historia.

Por tanto, seguramente influyó en O'Bannon, pero tampoco exageremos su importancia.

El Tipo de la Brocha dijo...

Escribe un libro: "Pelis chuscas inspiradoras. Vol. 1".

Roy D. Mustang dijo...

@Raül: muy interesante tu comentario (como de costumbre). La verdad es que eso no lo sabía.

"La matanza de Texas" la película de terror definitiva... Hum, la verdad es que, personalmente, más que definitiva, podría estar perfectamente entre las 10 pelis de terror más importantes de la historia.

@El Tipo de la Brocha: ¡buena idea!

Raül Calvo dijo...

Si te hubieras tragado como yo todos los comentarios, documentales y demás material incluido en las dos ediciones limitadas (dvd y blu-ray -que además en una lámpara huevo alien!-) de la saga Alien,también lo sabrías :D