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miércoles, 9 de noviembre de 2011

El hombre invisible


Nuevo artículo sobre uno de los monstruos clásicos de la Universal, aunque en este caso la palabra "monstruo" no es que sea muy apropiada para definir al protagonista de este film; ya que, como bien se puede leer, sigue siendo un hombre a pesar de ser invisible. He de decir que de crío me encantaba esta película. Es más, fue de las primeras que vi de monstruos, y, dicho sea de paso, la primera producción que vi en mi vida en blanco y negro, quizás esto último sea el motivo principal por el que no la he olvidado nunca. Eso, y porque el concepto de tipo que se hace invisible me fascinó, hasta tal punto que con tan sólo unos seis años de edad me regalaron la novela para navidades. Y es que, para quien no lo sepa a estas alturas, la presente película está basada en una creación literaria del maestro de la ciencia ficción: H. G. Wells. Puestos a añadir motivos por los que me encantaba (y me sigue encantado), está el hecho del protagonista, un tipo que, a pesar de tener el rostro cubierto por vendajes y unas oscuras gafas de sol (una oscuridad comparable a cómo se tornaría el alma del personaje), y portar una igualmente oscura bata de terciopelo, derramaba carisma por todas partes.

Ficha técnica:

Título: El hombre invisible

Título original: The Invisible Man

Año: 1933

Duración: 71 min.

País: Estados Unidos

Director: James Whale

Guión: R.C. Sheriff & Philip Wyle (Novela: H.G. Wells)

Música: Heinz Roemheld

Fotografía: Arthur Edeson (B&W)

Reparto: Claude Rains, Gloria Stuart, William Harrigan, Henry Travers, E.E. Clive, Una O'Connor, Dudley Digges, John Carradine, Walter Brennan, Dwight Frye

Productora: Universal Pictures

Género: Fantástico. Ciencia ficción. Thriller. Terror. Intriga.


La novela original había sido publicada en 1987 por entregas en Pearson's Weekly, y posteriormente fue recopilada en un solo tomo. Decir que estamos ante un film de terror es algo extraño, ya que aparte de estar basado en uno de los trabajos más famosos de uno de los máximos exponentes de la historia de la ciencia ficción, autor de otros grandes éxitos dignos de mención como "La guerra de los mundos", "La máquina del tiempo" o "La isla del Dr. Moreau", contiene elementos muy propios de las películas de ciencia ficción estadounidenses, en especial de aquellas que se estrenaron a lo largo de la década de los 50. Elementos como que el protagonista es un científico cuyo experimento ha resultado en desastre, sirenas de policía yendo de un lado a otro por todas las ciudades de los Estados Unidos, mensajes radiofónicos advirtiendo de su peligro, etc... Esto me hace pensar una vez más en lo parecidos que pueden llegar a ser los géneros de la sci-fi, el terror y la fantasía; sobre todo el último en relación a los anteriores, porque todo lo que esté reflejado en una pantalla, a no ser que sea una historia basada en hechos reales, es una historia irreal y fantástica, digan lo que digan.

Divagaciones sobre géneros aparte, en su día fue considerada una película de terror. Puede que esto fuese así porque, en los años 30, el hecho de mostrar a un ser invisible que se dedicaba a cometer atrocidades por todas partes, era algo que muchos podían llegar a temer (como comentaba el otro día, antiguamente la gente era más impresionable que ahora, que ya lo tenemos todo visto). El hecho de que esta cinta estuviese dirigida por el mítico James Whale, director que ya en 1931 había dirigido "El Doctor Frankenstein" y que en 1935 dirigiría su secuela, "La novia de Frankenstein", así como otros clásicos del terror producidos por la Universal en los años 30 como "El caserón de las sombras" (su segundo film, en 1932), también influía en que fuese catalogada como una película de terror, aunque hoy en día el hecho de considerarla como tal sea algo irrisorio.


Así que dicho y hecho, en 1933 Whale nos ofreció con "El hombre invisible" el nuevo proyecto que se habían ido trayendo entre manos los mandamases de la compañía, de entre quienes destacaba Carl Laemmle Jr., hijo del fundador de la misma y mandamás por aquel entonces, quien, tras los éxitos de "Drácula" y el citado film de Whale, "El Doctor Frankenstein", había decidido que uno de los puntales de su compañía fuesen las producciones de gran presupuesto basadas en clásicos de la literatura fantástica. En este caso, fijó su objetivo en la obra de Wells, autor que se mostraba un tanto en desagrado con las adaptaciones cinematográficas debido a lo que había hecho la Paramount en 1932 al adaptar su obra "La isla del Dr. Moreau", resultando en una adaptación con sangrantes modificaciones respecto a su trabajo escrito. De hecho, el título de dicha película era "La isla de las almas perdidas". En esta ocasión, Laemmle Jr. se aseguraría de que Wells estuviese conforme con la adaptación de la obra elegida: "El hombre invisible". De hecho, el propio autor de la novela sería quien aprobaría el guión final.

Los resultados finales fueron del agrado de Wells; de hecho, se podría decir que estamos ante la mejor adaptación que se ha hecho de la novela original, hasta el punto de que el hombre invisible, protagonista de esta historia a pesar de su condición de villano, es más conocido por la forma con la que Whale le traspasó a la gran pantalla que por el libro (aunque muchos digan que antes se leyeron la novela).

Al principio del film contemplamos como una gran tormenta cubre de nieve todo el terreno, y apenas podemos vislumbrar nada, tan sólo vemos a un hombre ataviado de negro que, buscando refugio, va a parar a una taberna, en donde, nada más entrar, todas las voces y risas del gentío que se hallaba en el lugar son silenciadas ante su perturbante presencia. Muchos de los pueblerinos allí presentes se piensan que el misterioso hombre envuelto en tela negra y con la cara vendada está herido. Otros, simplemente, que se ha fugado de prisión y que es un tipo que debe de ser detenido. Algunos incluso creen directamente que se trata de un peligroso asesino. Con el tiempo, desde cierto punto de vista, todos tendrían razón, ya que es en el momento en el que los propietarios de la taberna le instan a que abandone el lugar cuando nuestro misterioso protagonista, de nombre Jack Griffin, enloquece. Una locura que es tan sólo el efecto secundario de un experimento que se aplicó sobre si mismo, un experimento que dio como resultado que su cuerpo se hiciera invisible de forma permanente. Tras abandonar la taberna, es cuando Griffin comienza a sembrar el pánico a lo largo del país, primero movido por la codicia, y más tarde movido por un claro sentimiento de desequilibrio mental...


Hablar de las actuaciones en este caso es algo que en un principio puede resultar extraño. Más que nada porque el protagonista y a la par villano de la historia es claramente invisible durante gran parte del metraje; y cuando no, es porque oculta sus carnes con sendos vendajes y gafas de sol. Pero si por algo destaca Claude Rains, actor secundario de lujo del Hollywood más clásico, quien da vida al hombre invisible, es por su voz. En efecto, su voz es de las mejores voces que he podido escuchar en película o serie alguna, una voz que le pega totalmente a un personaje tan vil como al que interpreta. De hecho, Whale le eligió por su voz, ni más ni menos, ya que el actor en sí, salido directamente de obras teatrales, no se había visto ni doce películas en toda su vida antes de tomar este papel. Como se suele decir: "el secreto está en la voz".

Una voz grave, siniestra, que hasta resultaba inquietante en algunas ocasiones... Tan inquietante como el hecho de que a veces, dada su invisibilidad, veamos escenas que nos producen la sensación de estar ante un film de sucesos paranormales. Me refiero a esas escenas en las que el hombre invisible, completamente libre de ropajes, comienza a lanzar objetos hacia una atónita multitud, o cuando mueve algún que otro objeto de la sala en la que se encuentra. Esto es una gran prueba de lo efectivos que resultaban los efectos especiales, unos efectos que, a día de hoy, no han envejecido mal en asoluto, ya que prácticamente siguen siendo tan buenos de cara al espectador como en la fecha en la que se estrenó. Y teniendo en cuenta que hablamos de principios de los años 30, esto es todo un logro técnico y visual. En mi memoria quedó grabado a fuego el momento en el que Griffin se deshace de sus vendajes y de sus gafas, mostrando un aparente vacío en el espacio ante una atónita muchedumbre, tan atónita como deberían estar los espectadores de aquel entonces en ese momento (seguramente esto les pareció algo terrorífico).


En cuanto al resto del reparto, tenemos a actores como Gloria Stuart (más conocida en los últimos años como la anciana que salía en "Titanic", fallecida en el 2010), quien al igual que la esposa del Doctor Frankenstein, hacía de mujer que, a pesar de los actos de su amado, seguía intentando que éste cambiara a mejor, para volver a ser el que era. Además de ser el personaje femenino que se desmallaba a la mínima, como le sucedía a la actriz Una O'Connor, una mujer de gritos estridentes que más tarde aparecería en "La novia de Frankenstein" desempeñando un papel similar, sobreactuando hasta caer en lo absurdo. O sea, desempeñaba el papel de vieja loca y cascarrabias. Curiosamente, y aunque cueste creerlo, H. G. Wells se mostró realmente satisfecho con la actuación de esta actriz, llegando a alabarla, incluso. Además, también aparecían fugazmente multitud de secundarios de lujo, como John Carradine o Dwight Frye. Pero tan secundarios eran, que ni me percaté de la presencia de ambos...

Una de las cosas que más me gustan de esta adaptación de Whale es esa mezcla inintencionada de géneros con la que cuenta. Por un lado, tenemos una historia de terror propia de su época; con aquellas tormentas de rayos, truenos y demás clichés que Whale y otros directores del estilo introducían en sus trabajos. Por otro, teníamos una historia llena de drama, hasta con cierto toque amoroso del que carecía la novela. También, en ocasiones, uno siente que está ante una antigua producción americana de ciencia ficción. Y, lo que más me gustaba a mí, personalmente, es ese toque de humor negro con el que cuenta. En muchas ocasiones vemos como el hombre invisible comete alguna atrocidad, para luego soltar alguna frase chistosa, como si estuviésemos ante un cartoon protagonizado por Bugs Bunny o Tom y Jerry. Cuando uno ve como un tipo invisible se dedica a descarrilar, entre chistes y risas, un tren, para luego pasar a fechorías menores como perseguir a una anciana vistiendo tan sólo unos pantalones y dando saltitos a la par que entona una alegre canción, es imposible no esbozar una sonrisa. Este humor negro que destila la cinta quizás fue introducido para dar un respiro a los espectadores, ya que por entonces muchos estarían viéndola en tensión (lo dicho, algo irrisorio visto desde la perspectiva que ofrecen los estándares actuales).


En fin, de la misma forma que recomendaba "El Doctor Frankenstein", recomiendo "El hombre invisible". Ambas comparten no pocas similitudes, siendo las más claras el hecho de que ambas compartan un científico que, en pos de la ciencia, hace que su experimento se torne en desastre (con la diferencia de que Griffin, a diferencia de Henry Frankenstein, se convierta en el monstruo en sí); una mujer que intenta que su amado vuelva a ser el de antes y un socio/rival que también ama a la mencionada mujer; el hecho de que se hiciesen más de tres secuelas, cada cual peor que la anterior, hasta el punto de caer en lo cómico más que en lo terrorífico; así como una moraleja final, que, en el caso de "El hombre invisible", aboga más por tener gran cuidado a la hora de realizar ciertos experimentos científicos, que se realicen con cierta moral... Y teniendo en cuenta que H.G. Wells hizo propio el término "bomba atómica" antes de que esta se inventara, eso ya es mucho decir. En conclusión, un film totalmente recomendado que gustará a todos aquellos que busquen algo clásico con lo que entretenerse durante poco más de una hora. Eso si, si lo veis... No lo dudéis ni un instante: ¡Que sea en versión original (subtitulada)! La voz de Claude Rains lo vale, mucho.

Valoración personal: 7/10.

4 comentarios:

El Tipo de la Brocha dijo...

Y a mí que me es imposible pensar en el Hombre Invisible sin los pantalones azules de Homer Simpson... Ni siquiera recuerdo el episodio.

Natsume Maya dijo...

Ésta debería vérmela de nuevo, que sólo la he visto una vez y hace eones... (Así podré comentarte con algo más de sustancia. ^^u).
Recuerdo lo que me fascinaba cuando se cubría, quedaba tan falso y a la vez fascinante... xD

Por cierto, el capítulo de Los Simpson que comentan por aquí, lo dieron el domingo pasado. ^^

Roy D. Mustang dijo...

@El Tipo de la Brocha: pues fíjate tú que no recuerdo ese capítulo, lo cual es bueno, ya que me entran ganas de volver a verme Los Simpson desde el principio.

@Natsume Maya: debes verla, todo lo de James Whale (al menos lo que hizo en cuanto a monstruitos de la Universal) mola.

Anónimo dijo...

Yo soy de los pocos que leyeron antes la novela.

La verdad es que hubiera preferido que el final fuese más irónico, con el protagonista/villano muriendo a causa de su propia invisibilidad siendo atropellado por un coche o algo así porque no le pudieron ver.