ATENCIÓN, AVISO PARA HISPANOHABLANTES: RECOMIENDO ENCARECIDAMENTE VER LAS PELÍCULAS Y SERIES AQUÍ RESEÑADAS EN VERSIÓN ORIGINAL SUBTITULADA EN ESPAÑOL (V.O.S.E.)

domingo, 9 de octubre de 2011

Adolf


"Ésta es la historia de tres hombres llamados Adolf". "Cada uno de ellos vivió una vida diferente a la de los otros dos." "Pero los tres estaban ligados por el destino." "Ahora que el último Adolf ha muerto, puedo contar su historia, para los que vengan después." "Mi nombre es Sohei Toge, y cuento esta historia como un superviviente."

Ficha técnica:



Título: Adolf

Título original: Adorufu ni Tsugu (アドルフに告ぐ)

Autor: Osamu Tezuka

Tipo de manga: Seinen

Género: Drama. Historia

Fecha de publicación: 6 de Enero de 1983 a 30 de Mayo de 1985

Número de volúmenes recopilatorios: 5

Publicado por: Bungeishunjū

Revista en la que fue publicado: Shukan Bunshun



Introducción a Adolf y la obra de Tezuka en general

Con las palabras que encabezan el presente artículo comienza Adolf, una obra maestra del manga que, a la vez, es considerada la obra en la que Osamu Tezuka alcanza su madurez como autor, pocos años antes de que, desgraciadamente, un cáncer estomacal le hiciese abandonar este mundo en 1989, a la no muy avanzada edad de 60 años... Desde una década apróximadamente y, aún a día de hoy, Adolf es mi manga favorito, sin lugar a dudas. Si hay un manga que para mí sea todo un referente no sólo del manga para adultos (también conocido como seinen manga), sino también de todo el manga en sí, ese es Adolf. De hecho, estoy hablando de uno de mis comics de cabecera, y si digo cómic hablo del cómic en general, a nivel internacional, no solamente manga o cómic japonés. Una forma de narrar historias a través de viñetas que a mí, personalmente, me apasiona desde una temprana edad. Siempre quise escribir sobre Adolf, pero a cada intento de hacerlo temía no hacer justicia a tal obra con un artículo que no estuviese a la altura de la misma, por así decirlo. No mentiré si ahora mismo digo que dicho temor prevalece; pero bueno, pensándolo objetivamente, y, a no ser que uno sea un gran redactor especializado en reseñar comics, ningún artículo puede hacer justicia como se merece a esta joya del manga.

¿Qué significó Adolf para mí? Bien, cuando era tan sólo un crío de menos de 10 años, mis referencias en torno al manga eran tan simples como populares. De entre todas ellas, destacaba Dragon Ball, el manganime que hasta aquel momento era para mí mi manga favorito. Repito lo de que tenía menos de 10 años ya que, sinceramente, a día de hoy me costaría mucho leer un manga del estilo de la famosa obra de Toriyama, en el que aunque al principio las historias eran entretenidas y algo variadas entre sí, con el tiempo se tornaron en una especie de videojuego en el que los personajes se peleaban entre sí para luego acabar siendo más fuertes que antes, y así dar turno a la aparición de una nueva amenaza más malvada y poderosa (o ridícula) que la anterior. Dragon Ball marcó a multitud de autores, prueba de ello es que muchos shonen manga o comics japoneses para adolescentes hayan plagiado la fórmula hasta el infinito... De todas formas, yo disfrutaba igualmente con estos mangas, ignorante de mí, hasta que cayó en mis manos el primer tomo de Adolf...

Adolf, un manga hecho por un autor que, según he podido leer, marcó a autores como el citado Akira Toriyama, entre otros. Y es que estamos hablando de Osamu Tezuka, el decano del manga tal y como lo conocemos hoy en día, también llamado el Dios del Manga por su aportación y creación al mundo del cómic, ya que sin su trabajo, hoy en día el manga, de existir, sería algo muy distinto a lo que existe... Según iba leyendo Adolf me sorprendí al ver que estaba ante un manga distinto a todo lo que había leído anteriormente; un manga complejo, maduro, serio, en ocasiones dramático... Con una profunda, qué digo, profundísima comprensión del ser humano y su forma de ser... Resumiendo, un manga que se salía de lo convencional; al menos, teniendo en cuenta lo que había leído hasta entonces, que no se salía de Dragon Ball y sucedáneos. Además, a mí me encantaba la historia de la humanidad, en especial la parte relacionada con la II Guerra Mundial... Sí, ese conflicto a escala mundial, como el nombre indica, que cambió el mundo. Por ende, la publicación de Adolf en España, tantos años después de su publicación original en Japón en los años 80, fue tan oportuna como bienvenida por lectores como yo, aficionados a las historias en torno a dicho conflicto bélico.

Otro motivo por el que Tezuka es considerado el Dios del Manga es por su titánica labor, la cual, según me he podido informar, alcanza la impresionante cifra de 150.000 páginas dibujadas por él mismo... Una cifra que demuestra no sólo su alta productividad y devoción por su trabajo, sino también que disfrutaba con el mismo. Tezuka obtuvo una titulación de médico en la Universidad de Osaka, pero decidió dedicarse a lo que más le gustaba, a lo que mejor se le daba: contar historias a través de sus dibujos. Influenciado por la estética de dibujos clásicos estadounidenses, de entre los cuales destacan Betty Boop, Bambi y Mickey Mouse, su estilo de dibujo no dista mucho del de aquellos dibujos tan famosos por entonces e igual de famosos aún hoy en día. Su primer manga, Shin Takarajima (La Nueva Isla del Tesoro), inició lo que se conoce la época dorada del manga, comparable a la edad dorada que estaba viviendo el cómic book estadounidense por esa época, en tiempos inmediatamente posteriores a la II Guerra Mundial, conflicto bélico en el que, repito, se enmarca la historia de Adolf.

Al ser el creador del manga actual, eso significa que también lo es de los géneros que este tipo de cómic oriental abarca, como el "shojo manga", o manga para chicas, con obras como La Princesa Caballero, considerada por muchos el primer shojo de la historia; el "shonen manga", o manga para adolescentes, de entre los cuales destaca Astroboy, el cual fue llevado a televisión, convirtiéndose así en el primer manga adaptado al formato televisivo o "anime", maravillando incluso con dicha adaptación al propio Stanley Kubrick (quien le llegó a pedir a Tezuka que fuese el director artístico de su película "2001: Una Odisea del Espacio", aunque finalmente Tezuka, por motivos diversos, como el trasladarse a Inglaterra y abandonar durante una larga temporada su estudio de animación, Mushi Productions, desestimó la oferta).

La influencia de Tezuka, nacida de la estética Disney (estética que conservó a lo largo de toda su carrera con una leve evolución. Curiosamente, años después, Disney tomó diversos elementos de la obra de Tezuka, tan sólo hace falta ver la comparación entre el manga de Tezuka titulado "Kimba, el león blanco" y el famoso film de Disney "El Rey León"), abarca multitud de géneros que él mismo creó y definió. Tezuka tocó tantas temáticas, tan variadas todas ellas las unas de las otras, desde los mencionados "Astroboy" y "La Princesa Caballero", pasando por obras más serias y adultas como "Fénix", "Ayako", "Black Jack", "Buda" u "Oda a Kirihito" que, a día de hoy, ningún autor se ha ganado tan a pulso el calificativo de "el más grande". Y en Adolf, su manga cumbre por así decirlo, demuestra con creces el porqué es "el más grande de los grandes", el Dios del Manga.

En fin, tras deshacerme en halagos engrandeciendo como se merece a Tezuka y a su obra en general, paso a centrarme en hacer lo mismo sobre Adolf, no sin antes hablar brevemente sobre de qué trata el argumento y de algunos pocos personajes... :

¿De qué va?

La historia comienza en 1983, con un anciano personaje, de nombre Sohei Toge, presentando sus respetos ante la tumba de un tal Adolf Kamil, el último de tres Adolf, según nos cuenta... El último de ellos en morir... Tras contemplar esta escena, la acción nos retrotrae a 1936, concretamente cuando Sohei Toge se hallaba en las Olimpiadas de aquel año en Berlín, cubriéndolas como el periodista destinado desde Japón que era. Durante el evento, recibe una llamada de su hermano Isao Toge, el cual le comunica que posee unos documentos que pueden cambiar el destino del partido nazi, partido que en las Olimpiadas ya se exhibió en gran medida de cara al público de otros países. Desgraciadamente, al poco de salir del estadio olímpico y llegar a la casa de su hermano, se encuentra con que éste ha sido asesinado y nadie, absolutamente nadie, parece saber nada, ni siquiera la policía... Es como si el crimen hubiese sido perpetrado por el propio gobierno en sí. De todas formas, Sohei Toge cuenta con ciertas pistas dejadas por Isao y, con el tiempo, los documentos que éste ocultó pasarán a ser el legado dejado por su fallecido hermano menor, documentos que contienen pruebas de que el mismísimo Adolf Hitler tiene sangre judía...

En un principio los hechos acontecidos en Alemania se alternan con los que suceden en Japón, concretamente en Kobe, en donde dos jóvenes de nombre Adolf, uno de padres judíos, y otro de padre alemán y madre japonesa, mantienen una gran relación de amistad, envuelta en la inocencia de esos años de vida y en la "aparente" paz que rodea a Japón antes de entrar en guerra con China. Desgraciadamente, las zarpas del partido nazi llegarán a alcanzar las vidas de estos dos jóvenes, llegando a afectar a su amistad; una amistad unida por el destino, más aún cuando, por casualidad, éstos dos se acaban enterando del tema relacionado con el orígen de Hitler...

Algunos personajes

Sohei Toge:


Torturado personaje sobre el que se comienzan a desencadenar los hechos, en las Olimpiadas de Berlín. Concretamente, en el momento en que descubre que su hermano, Isao Toge, ha sido brutalmente asesinado y arrojado por la ventana de su casa. Además, parece ser que nadie se molesta en investigar dicho asesinato, más bien lo contrario, el gobierno lo encubre... Su hermano poseía ciertos documentos sobre el origen de Hitler, documentos que, finalmente, acaban en manos de Sohei. Documentos que acabarán siendo, en parte, su perdición. Toge es un buen tipo, al que el destino le ha jugado una mala pasada. Posiblemente, es el personaje que peor lo pasa a lo largo de toda la obra, siendo perseguido, atormentado y torturado (física y psicológicamente). Posee conocimientos de alemán, de ahí que le hubiesen destinado a cubrir las Olimpiadas, ya que trabaja para un periódico con sede en Japón, país que, al igual que Italia, era aliado de Alemania durante esa época.

Rita Weber:


Cuando el hermano de Sohei murió asesinado, una de las pocas pistas que pudo dejar antes de su muerte fue una nota con las iniciales "R.W." escritas en ella. Sohei conoce a la bella y atractiva Rita Weber poco después de presentarse en el apartamento en el que se aloja temporalmente. En un principio, nada sabemos de este personaje, solamente que mantuvo una relación amorosa con el joven fallecido, y que muestra sorpresa al enterarse de su muerte. Aunque, mejor dicho, "finge" sorpresa sería algo más apropiado... De todas formas, tanto por su forma de ser, como por las iniciales de su nombre y apellidos y la relación que ésta mantuvo con su hermano, Toge acaba confiando ciegamente en la "inocente" muchacha.

Inspector Lampe:


Lampe es un alto cargo de la Gestapo, y su misión principal es obtener los documentos sobre el origen de Hitler que, supuestamente, posee Sohei Toge. Éste conoce a Lampe en medio de un interrogatorio, en el que le torturan con métodos brutales, sometiéndole incluso a descargas eléctricas, inyecciones, etc... Con el tiempo, este personaje se convertirá en el perseguidor número uno de Toge, llegando a ser su "némesis" persecutoria, por así decirlo... Lampe obedece ciegamente cualquier orden de sus superiores, sea cual sea, y además, las interpreta de forma literal. Al poco de conocer a este personaje, vemos que tiene una curiosa relación con Rita Weber...

Adolf Kamil:


De origen judío, Kamil es el hijo de unos judíos afincados en Japón, quienes están al cargo de una panadería. Al contrario que en Alemania, en donde en 1936 ya se empieza a sentir un preocupante trato despectivo hacia los judíos, en Japón esta comunidad vive en paz, aunque siempre hay algún que otro nazi de negocios en el país dispuesto a aguarles el día... Su mejor amigo desde los tres años es Adolf Kauffman, y a sus padres no les hace mucha gracia que Kamil se junte con éste, dado que el padre de Kauffman forma parte del partido nazi. Kamil es un chico fuerte y trabajador, que sabe defenderse por sí solo sin ayuda de nadie. En más de una ocasión sacará de algún apuro a su mejor amigo, sobre todo cuando son unos niños de unos 10 años, apróximadamente...

Adolf Kauffman:


Hijo de un alemán y una japonesa, el pequeño Adolf Kauffman no posee la misma sangre en el cuerpo que Kamil, en el sentido de que es incapaz de defenderse de los otros niños cuando éstos le insultan por la calle tachándole de "gaijin" o "medio japonés". Kauffman es un muchacho tan bueno como inocente, que no conoce la maldad, ni tampoco comprende el porqué su padre, un alto cargo del consulado alemán afincado en Japón desde antes de que él naciera, odia a los judíos. Su mejor amigo es Adolf Kamil y, al ser éste judío, su confusión es aún mayor. Su madre opina que Kamil es un chico vulgar y su padre, simplemente, que es un joven con el que no debería juntarse porque no tolera que su hijo de raza medio aria sea amigo de un judío... El caso es que el pobre Kauffman no comprende ese sentimiento antijudío, ni tampoco qué es eso de la raza aria que tanto proclama su padre. Desgraciadamente, es inscrito en contra de su voluntad en la Adolf Hitler Schule (las juventudes hitlerianas), ya que su padre quiere que se convierta en un "hombre de bien", fiel al partido nazi y a sus ideales.

Wolfgang Kauffman:


El padre de Adolf Kauffman es el primero en impedirle a su hijo que se junte con Kamil; por razones obvias, como ya he dicho en la parte dedicada a su hijo... Wolfgang es sospechoso del asesinato de Kuniko, una geisha que poseía algo "especial", algo "vital" para el porvenir del partido nazi. No serán pocas las veces que los Kauffman recibirán en su hogar la visita de la policía secreta japonesa para que Wolfgang sea sometido a un pequeño y pacífico interrogatorio. A diferencia de su hijo y de su mujer, quien se mantiene en una posición neutral, Wolfgang odia a los judíos.

Yukie Kauffman:


De origen japonés, Yukie conoció a Wolfgang cuando éste fue destinado a Japón, comenzando así una relación amorosa. Con el tiempo y fruto de esa relación nació Adolf Kauffman. Al estar casada con un alto cargo del consulado alemán en Japón, ésta ya no viste el kimono tradicional que por aquella época vestían multitud de mujeres japonesas, pasando a vestir una ropa más acorde con la que vestían las mujeres alemanas en su país de origen. Sufrida esposa, Yukie sueña con tener su propio restaurante, aunque su marido, machista hasta la médula, se lo impide, ya que éste piensa que con su sueldo es suficiente para subsistir... En cuanto comienzan a recibir visitas que señalan disimuladamente a su esposo como culpable del asesinato de una geisha, ésta se siente como si su marido comenzara a ser un desconocido, muy distinto del hombre del que se enamoró... Con el tiempo, y fruto de la casualidad, Yukie acabará conociendo a Sohei, con el que iniciará una relación bastante especial...

Adolf Hitler:


El tercero de los Adolf en esta historia, causante de la gran mayoría de los hechos históricos de la época, y personaje con el que Adolf Kauffman llegará a tener una relación directa. En este manga, la historia gira en torno a unos documentos que prueban que este infame hombre tiene ascendencia judía, ya que su abuela fue violada por el hijo de la familia judía en la que servía, naciendo como resultado el padre de Adolf. Líder del partido nacionalsocialista nazi y dictador de Alemania, Hitler siente desde una temprana edad como vagabundo en las calles de Viena (o eso dice) un odio irracional hacia los judíos, un odio que mueve masas que apoyan su causa antisemita. Durante la historia, vemos como el comportamiento de Hitler va degenerando poco a poco, desde el de un implacable líder de semblante serio y tranquilo, hasta ser un tipo paranoico y desconfiado, al borde de la locura... El caso es que, sea como sea, el ideal y objetivos de Hitler, los cuales él mismo cree que son totalmente justos y en pos de la paz, son inquebrantables. De todas formas, podéis saber muchísimo más de este personaje histórico pinchando aquí.

Sobre el manga en sí

Lo primero que uno piensa al ver el dibujo de Adolf, sin saber absolutamente nada de ese manga, es que quizás esté ante un manga infantil, más que nada por el estilo de dibujo fuertemente implantado en Tezuka. He de decir que todo lo contrario, ya que Adolf es un manga destinado a un público adulto o, simplemente, destinado a aquellos que gusten de las buenas historias enmarcadas en un contexto histórico como lo es la II Guerra Mundial. Unos cuantos párrafos más atrás comenté que el dibujo de Tezuka estaba inspirado directamente por esos cortos clásicos de Mickey Mouse y semejantes (tan sólo hay que ver a Astro Boy, personaje que no guarda pocas similitudes estéticas con el archiconocido ratón de Disney). Partiendo de ahí, he de decir que me resulta curioso ver como antiguamente el manga estaba influenciado por los dibujos de occidente; sin embargo, hoy en día parece ser que es al contrario. Multitud de dibujos occidentales han ido tomando a partir de los años 90 multitud de elementos ya vistos en algún que otro dibujo animado japonés, o anime, como se les suele llamar. En cuanto al cómic, dicha influencia estética venida de Japón no fue muy implantada, y es que el mezclar dibujos japoneses con occidentales, dando lugar a un estilo conocido como amerimanga, no es que haya terminado de cuajar en gran parte de los lectores acostumbrados a comics americanos.

El caso es que si hablamos del dibujo de Tezuka (y de todas sus obras en sí mismas), estamos hablando de los orígenes del estilo que caracteriza a los manga. Esto son elementos como personajes estilizados, exageraciones a la hora de expresarse, ojos grandes como los de Betty Boop, etc, etc... De todas formas, y centrándonos en Adolf, en la parte artística se nota un esfuerzo por parte de Tezuka de dibujar a los personajes más realistas que otros personajes de otras obras suyas, sin dejar de lado algunos recursos narrativos tan propios de él y que influyeron a la inmensa mayoría de los mangakas (dibujantes de manga) que estaban por venir, como el exagerar algunos rasgos o expresiones faciales, llegando a dibujar en algunos momentos algún brazo o parte del cuerpo más grande que el resto para dar así más énfasis a la situación. En Adolf, al igual que en otras obras suyas como Oda a Kirihito, vemos como Tezuka dibuja a los japoneses más feos y bajitos en comparación a otras razas como, por ejemplo, los alemanes o los americanos; siendo éstos rubios y altos en contraposición con los japoneses, de pelo oscuro y no muy altos. Multitud de veces el trabajo de Tezuka ha sido criticado por la forma en la que éste dibujaba a la gente de color negro, ya que partía de tópicos algo racistas como el dibujarles una boca enorme... En los judíos también tira de algunos de estos tópicos, dibujando a algunas personas judías con nariz ganchuda. Sin ir más lejos, a Adolf Kamil le dibuja así, alargándole la nariz cuanto más años tiene. Una de las cosas que más me llamó la atención es que a la gente árabe les cubre con pañuelos, de tal forma que no les podemos ver el rostro. A día de hoy, aún me sigo preguntando por qué haría eso...

Pero el verdadero punto fuerte del dibujo de Tezuka es su narrativa, su ritmo a la hora de leer la historia de viñeta en viñeta, con un estilo cinematográfico y artístico que deja a la altura del betún a muchos artistas y guionistas de hoy en día. Escenas vertiginosas, tranquilas, pausadas... Viñetas que nos hacen pararnos en nuestra lectura y reflexionar ante lo que leemos... Todo eso está presente en las mejores obras de este Dios del Manga y, por supuesto, Adolf no es la excepción, si no más bien lo contrario, ya que como obra de madurez de Tezuka, la narración de este autor alcanza aquí un nivel superior a todo lo visto hasta entonces, un nivel superior al sobresaliente, diría yo. El dibujo al principio choca, doy fe de ello... Pero luego, tan pronto nos atrapa la historia, nos olvidamos de él, porque la historia y la forma con la que Tezuka nos la cuenta es tan, pero que tan buena, que no podemos despegarnos del grandioso manga ante el que estamos.

Tezuka era consciente de que en el cómic, al menos para él, lo más importante no es el dibujo, ya que no es el dibujo lo que se lee... Sino la historia. Partiendo de ahí, una narrativa eficaz acompañada de unos personajes efectivos desde el principio de la historia es algo primordial y, consciente de esto, el Dios del Manga nos ofrece en Adolf lo mejor de sí mismo y, quizás, el mejor ejercicio de narrativa gráfica que ha salido de Japón. Y si no es el mejor, lo que está claro es que es uno de los mejores...

Como ya señalé en la parte correspondiente a hablar sobre el argumento, desde el principio somos conscientes de que los tres Adolf de la historia mueren (uno de ellos era obvio, a fin de cuentas, se trata del mismísimo Adolf Hitler). Por ende, el manga termina de la misma forma con la que se inició, en 1983, con la escena de Sohei Toge enfrente de la tumba de Adolf Kamil, cerrando así un ciclo. Tras contemplar dicha escena inicial, Tezuka comienza a narrar la historia, en un principio sirviéndose del personaje de Sohei Toge para narrar los hechos acontecidos, teniendo su punto de partida en las Olimpiadas de Berlín de 1936, en donde vemos como Tezuka comienza la historia de los tres Adolf narrando hechos reales de aquella época.

Cabe destacar que gracias a Adolf uno puede aprender (o repasar) determinados hechos históricos comprendidos entre 1936 y 1945, todo gracias a la historia que se nos cuenta, y también gracias a un eje cronológico en el que se nos van detallando los hechos más importantes acontecidos en esas fechas. En la edición original japonesa del manga, los hechos históricos estaban separados por dos líneas cronológicas, una se encargaba de relatarnos los hechos acontecidos en occidente (Europa, Estados Unidos, etc...), y la otra nos enumeraba los hechos que sucedieron en oriente (Japón, China, etc...) En la edición española, al igual que en el resto de ediciones occidentales, se nos presenta una única línea cronológica que engloba todos los hechos a nivel mundial.

¿Está basada Adolf en hechos reales? Sí y no. Sin duda, Tezuka mezcla realidad con ficción con suma maestría, como dos piezas de un puzzle o dos eslabones de una cadena perfectamente entrelazados. Y es que, hay cosas que nunca llegamos (ni llegaremos) a saber del todo o, al menos, no son tan conocidas dada su irrelevancia en comparación con otros hechos históricos del momento; como la forma en que murió Hitler, su vida más privada e íntima, la relación que este tenía con sus criados en La Guarida del Lobo, etc... He ahí el punto en donde Tezuka incorpora su parte ficticia a la obra, sin llegar a reinventar la historia real en ningún momento. Además, el lector puede separar claramente los hechos que son reales de los hechos que son fruto de la mente del autor. Sin duda, repito, un trabajo magistral, una forma muy entretenida de aprender historia (superficialmente hablando) a través de un cómic.

Volviendo a la parte en la que hablaba del dibujo de la obra, caben destacar los dibujos de lugares y escenarios reales, los cuales parecen calcos de fotografías. Curiosamente, tras leerme Adolf, cuando veía un documental de la II Guerra Mundial (los cuales me encantan desde mi más temprana adolescencia), recordaba alegremente la lectura de esta obra maestra al ver algunas escenas y planos generales de algunas zonas que Tezuka traspasó del celuloide al papel. Las mencionadas Olimpiadas de Berlín del 36, los impresionantes y a la par temibles aviones B-29 descargando su munición sobre la indefensa población japonesa, el holocausto judío con escenas bastante duras que luego los lectores japoneses (recordar que Adolf se publicó en Japón en los años 80) verían en películas como La Lista de Schindler, la explosión de la bomba atómica y los restos de Hiroshima y Nagasaki, así como algunos de los más míticos e infames discursos de Hitler al pueblo alemán, prometiéndoles un Tercer Reich de 1000 años...

¿Y qué decir de los personajes, todos ellos tan complejos como la obra en sí? Efectivos, perfectamente definidos, profundos, humanos y magistralmente entrelazados entre sí, sin importar el tiempo y el lugar, todos los personajes que vemos a lo largo de la historia acaban siendo en mayor o menor medida importantes. Algunos personajes al principio parecen ser un tanto irrelevantes, pero luego, para sorpresa del lector, acaban siendo realmente importantes, haciendo que además les cojamos cierto aprecio (el hijo del coronel Honda es un buen ejemplo de ello). Los sentimientos del lector hacia los carismáticos personajes evolucionan en paralelo con los de éstos, y la forma en la que les hace evolucionar Tezuka es para quitarse el sombrero, dotándoles de una humanidad y realismo impecable, además de situarles en algunos contextos que en multitud de ocasiones llegan a sobrepasarles. A destacar la evolución de Adolf Kauffman y Adolf Hitler, quienes, capítulo tras capítulo, año tras año, van sumiéndose más y más en la locura, debido a la situación en la que se encuentran (Hitler perdiendo la guerra ante el avance Ruso y de los Aliados, y Kauffman... Es mejor que vosotros mismos lo veáis, para no arruinaros la sorpresa).

Lo más llamativo es que, cuando pensamos que a partir de la mitad de la historia ya no aparecerán nuevos personajes con una importancia comparable a la de los tres Adolf o a la del propio Sohei Toge, Tezuka nos presenta a un nuevo personaje u elemento que hace que la historia de un giro argumental (sin salirse de contexto, claro está), que hace los hechos nos mantengan aún más, si cabe, enganchados a la historia. Además, se nota una vez más el esfuerzo por parte del autor en hacer realistas a los personajes en su diseño cuando vemos a algunos personajes que existieron de verdad, como Goering, el espía comunista Scorge, el ministro de publicidad del partido nazi Joseph Goebbels, el dictador italiano Mussolini o, sin ir más lejos, Hitler. Además, Tezuka también recicla a algunos personajes de otros mangas suyos, como el inspector Lampe, quien tiene la estética de su personaje base Acetylene Lamp. Este es un recurso propio de Tezuka desde sus inicios como mangaka; el diseñar a unos cuantos personajes, como si de actores se tratara, y luego asignarles en cada manga un rol o personalidad distinta, además de bautizarles con un nuevo nombre que tenga cierto parecido con el del "actor".

Muchos consideran a Sohei Toge el protagonista de la historia, y estarían en lo correcto en un principio, ya que en la mayor parte del primer tomo, desde las primeras páginas, este personaje de origen japonés acapara todo el protagonismo. También conocemos a Lampe, el inspector alemán que llega a obsesionarse con él hasta el punto de considerar el tema de los documentos no sólo una tarea a cumplir en pos del bienestar del partido nazi del que forma parte, sino también como una venganza personal por un hecho propiciado por Toge y el propio Lampe (aunque éste nunca será consciente de su culpa), que acabará en trágico desenlace. La relación entre Toge y Lampe me recuerda bastante a la que tenían dos personajes de Monster, el protagonista llamado Kenzou Tenma, y el inspector que le perseguía compulsivamente, Lunge. Dicha comparación con la obra de Urasawa era algo que, inevitablemente, iba a hacer tarde o temprano, ya que no son pocas las cosas que tiene en común la obra maestra de Urasawa con la de Tezuka (aparte de ser mi otro manga favorito, pero esto último ya es algo meramente personal). De todas formas, es a partir del final del primer tomo cuando el protagonismo de la historia se va alternando a lo largo de esta obra coral entre Toge, los tres Adolf, el hijo del coronel Honda, etc... Una buena muestra del potencial de cada uno de los personajes creados por Tezuka, perfectamente definidos y listos para hacer su oportuno acto de presencia en el momento adecuado.

En la ficha técnica especifiqué que el género al que pertenece Adolf es al de un drama, un drama histórico... Pero dicha información es, en cierta forma, errónea; ya que Adolf es, además de eso, un grandioso thriller, una historia de amor, una historia con algo de comedia, un western crespuscular... Como dijo Jaime Rodríguez en el prólogo de la obra, Adolf es una mirada sobre el hombre, y todos sus matices según la tecla que se toque. Es una historia sobre la maldad, sobre la bondad, los ideales, el concepto de justicia de cada uno...Y como dijo el señor Álvaro Pons de La Cárcel de Papel en su artículo, "quizás la única calificación que abarca correctamente lo que es esta obra es decir que Adolf es una enciclopedia sobre el ser humano, sus miserias y sus -pocas- virtudes." Personalmente, y estando totalmente de acuerdo con lo que dijeron las dos citadas personas, creo que Adolf es un drama humanista que nos da a entender que, por muchos años y cosas que pasen, siempre habrá guerras en alguna parte del mundo, como bien se puede comprobar en la parte final del manga. Sí, siempre habrá guerras, independientemente de la escala que éstas tengan; sean entre grandes ejércitos a nivel mundial o, simplemente, una guerra propiciada por motivos personales entre dos o tres personas...

Llegados a este punto, puede que más de uno se esté preguntando cuáles eran los ideales políticos del autor, o sus creencias religiosas... En cuanto a lo segundo, he de decir que era ateo (o eso creo, más que nada por la forma en que retrata la religión y la creencia en un dios omnipresente en otras obras como Fénix). Y en cuanto a sus ideales políticos, la verdad es que lo tengo menos claro, no así el mensaje humanista y a la par pacifista que pretende transmitir muy claramente a lo largo de la obra, un mensaje que nos dice que la paz es algo necesario, así como el preguntarse a través de sus personajes el porqué los hombres se odian tanto si a fin de cuentas son todos iguales y que, por culpa de unos pocos líderes creyendo que luchan por lo que ellos creen justo, miles de personas se enfrentan entre sí. Estos mensajes tan bienintencionados son más efectivos si tenemos en cuenta que Tezuka los inserta en medio de escenas duras que nos retrata sin pudor alguno, más bien de forma realista; como el holocausto judío, los cadáveres carbonizados tras los bombardeos sobre Japón de los B-29, así como los métodos de dudosa moral que emplea la policía secreta contra Sohei Toge y algún que otro personaje más tachado de "rojo" o de "espía".

Conclusión

Estamos pues ante el manga cumbre de la carrera de Osamu Tezuka como mangaka y, por ende, ante uno de los mejores mangas de la historia (subjetivamente hablando, estamos ante mi manga favorito, como ya dije al principio). Un manga que a buen seguro quitará más de un prejuicio a todo aquel a quién no le guste el manga o cómic japonés, en especial a aquellos que piensen que el manga es todo un conjunto de obras similares a Dragon Ball, todas ellas carentes de contenido y de cierto sentido... En cuanto a la edición española, podéis adquirir Adolf en una nueva y maravillosa edición en tapa dura por 40 € publicada hace unos meses (a finales del 2010) por la editorial Planeta DeAgostini, editorial que anteriormente publicó Adolf en 5 tomos recopilatorios, igual que en la versión original japonesa, aunque invirtiendo el sentido de lectura de las páginas del sentido oriental (de derecha a izquierda) al occidental (de izquierda a derecha). Dicho sentido de lectura occidental prevalece en la nueva edición. Al principio yo no estaba de acuerdo con esto, pero como me dijo razonadamente un colega, esto es debido a que Adolf es una obra que, por su tono y temática, puede atraer a multitud de gente ajena al manga y, por ende, al sentido de lectura implantado en Japón y demás países orientales. Así que, dicho esto, no penséis que Tezuka no sabía con qué brazo hacían los nazis el saludo romano, como ya le he oído a alguno decir...

En fin, una lectura que recomiendo fervientemente guste o no guste el manga o, directamente, el cómic en general, porque Adolf no es sólo un manga, Adolf es una grandiosa historia que todos deberíamos leer y conocer... Una lástima que no sea una obra tan famosa como se merece, y que el tema del dibujo, algo meramente superficial si se habla de Tezuka, eche a mucha gente para atrás. Una obra inteligente, repleta de drama humanístico, que gustará a todo aquel que guste de buenas historias y de obras maestras en general. Y lo que esta claro es que Adolf es, sin lugar a dudas, una auténtica obra maestra del cómic a nivel internacional, una auténtica joya. Sinceramente, y, sin pensármelo dos veces, le doy la siguiente...

Valoración personal: 11/10.

6 comentarios:

El Tipo de la Brocha dijo...

Y después de leer esto, ¿cómo no voy a comprármelo? Tentado estuve ayer de hacerlo a mi paso por la Fnac, pero ahora no tengo alternativa.

Espero que te des cuenta de que estás acabando con el poco espacio libre que quedaba en mis librerías, RDM.

Roy D. Mustang dijo...

Señor Tipo de la Brocha, son muchas las cosas que recomiendo en mi blog... Pero Adolf es una cosa que recomiendo incluso por encima de otras cosas como Twin Peaks (y ya es decir), o comics como los 4F de Lee y Kirby. De hecho, creo que no recomiendo ninguna cosa con tanto fervor como este manga jeje.

(Siento el tema de su espacio, pero bueno, algo malo tenía que tener, ¿no? :P )

Samantha dijo...

Puedes estar contento, me lo he leído entero, tiempo me ha costado, pero has conseguido interesarme.

Parece bastante interseante, un buen argumento sin duda. Lo has desarrollado increíblemente, y no nos has dicho si al final era cierto (en la obra) si Hitler era de sangre judía.

Y me ha parecido curioso que el mismo autor haya creado la historia y sea el propio ilustrador, ¿o me equivoco? Es al menos lo que he sacado en conclusión.

Un buen trabajo ;)

Roy D. Mustang dijo...

Samantha, de la misma forma que le recomendé a otros este manga, te lo recomiendo también a tí jeje.

En cuanto a lo de la sangre judía de Hitler... Eso tan sólo es un rumor que siempre ha existido, como las diversas teorías de su odio hacia los judíos, que no son pocas... De ese misterio se pueden construir buenas historias, como las de Indiana Jones o la presente, de tono más realista y menos aventurero.

¡Gracias a tí por leerme!

Anónimo dijo...

Me gustó mucho cuando se mencionó lo verstatil que era el Maestro Tezuka. La mayoría de los autores actuales se limitan a uno o dos tipos de manga mientras que Tezuka los abarcó todos.

Curiosamente muchos occidentales piensa que los japoneses dibujan a los personajes con ojos grandes porque no les gusta su propio aspecto cuando en realidad es debido a que lo ven normal debido a la influencia de Tezuka.

Es una historia grandiosa, lo más perturbador es la influencia que el partido nazi ejerce sobre el pobre Kauffman. Lo único que no entendí es por qué Toge nunca difundió la información de los documentos cuando tuvo la oportunidad pudiendo haber cambiado la guerra con ello.

Me pregunto si algun día algun director se atreverá a adaptar esta historia al cine aunque creo que sería mejor si hicieran una serie.

Suditeh dijo...

Objetivamente me parece cojonudísimo, pero en lo subjetivo no sé por qué pero no me terminó de enamorar.

Por cierto, gran entrada.