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miércoles, 21 de septiembre de 2011

Tiburón


Siempre pensé que los tiburones eran lo que los leones en la jungla, o sea, los reyes del fondo del mar. Sobre todo el gran blanco, ese tiburón que tanto por su amenazante presencia como por sus enormes colmillos hacía temer a toda aquella persona que estuviese cerca de su terrorífica figura de depredador submarino, y no es para menos... Creo que la primera vez que vi lo terroríficos que podían llegar a ser estos animales fue gracias a la presente película, Tiburón, la cual a pesar de datar de 1975, apróximadamente una década antes de mi nacimiento, pude ver gracias a las reposiciones que emitían prácticamente todos los años en televisión española cuando yo era pequeño, si mal no recuerdo. Lo que si que recuerdo perfectamente es la tensión que me hizo pasar esta película, una tensión agobiante que, pasen los años que pasen, cuando la vuelvo a ver, siempre la vuelvo a experimentar. Y eso me encanta...

Ficha técnica

Título: Tiburón

Título original: Jaws

Año: 1975

Duración: 124 min.

País: Estados Unidos

Director: Steven Spielberg

Guión: Peter Benchley, Carl Gottlieb (Novela: Peter Benchley)

Música: John Williams

Fotografía: Bill Butler

Reparto: Roy Scheider, Robert Shaw, Richard Dreyfuss, Lorraine Gary, Murray Hamilton, Carl Gottlieb, Jeffrey C. Kramer

Productora: Universal Pictures presents a Zanuck/Brown Production

Género: Terror. Drama. / Animales. Tiburones. Película de culto.


Pocas películas de terror me han hecho sentirme tan en tensión como esta primera gran película de Steven Spielberg; un director que, personalmente, tengo en un altar por la gran cantidad de sensaciones, tan distintas entre sí, que me transmitió gracias a sus películas durante mi infancia... Por poner unos cuantos ejemplos, gracias a "E.T." pude comprobar que no todos los extraterrestres eran una amenaza sino que nosotros podíamos ser realmente esa amenaza; gracias a "Encuentros en la Tercera Fase" me maravillé ante tal espectáculo de luces y sonidos que no podían ser de este planeta por lo espectaculares que me parecían por entonces; gracias a "Parque Jurásico" vi a unos dinosaurios tan realistas como los que me imaginaba en mis propios juegos y mente de niño de no más de siete años; y gracias a su ópera prima, "El diablo sobre ruedas", sentí tensión por primera vez al ver una película...

Una tensión que, cuatro años después, tuvo su legado o, mejor dicho, repitió en el verano de 1975 con Tiburón, evolucionando en un tipo de tensión que por momentos creaba un sentimiento de paranoia en el espectador, una paranoia o miedo que se extendió por multitud de naciones del mundo y que, tras haber visto la película, nos hacía temer las aguas marítimas por la posible presencia/amenaza de un voraz e implacable tiburón que podría aparecer desde el fondo oceánico dispuesto a alimentarse de nuestra carne humana en cuestión de segundos... Y si no, ¿quién alguna vez no se ha metido en el agua del mar pensando lo de que podría venir un tiburón, aunque teóricamente se encuentren a miles de kilómetros de algunas costas?

El proceso de creación de Tiburón

He de decir que Tiburón es una película que adapta una novela, en este caso escrita por Peter Benchley, quien se basó en los sucesos acontecidos en 1916 en la costa de Nueva Jersey, cuando un tiburón hirió mortalmente a cuatro personas de la zona. La Universal Pictures se dio cuenta de que llevar dicha adaptación a la pantalla, basándose en el potencial que tenía como película de terror el guión original de la novela, podría ser una buena idea; asi que, sin pensarselo mucho, comenzaron el proyecto encomendándole la tarea de dirigirla a un novato Steven Spielberg, quien por entonces era prácticamente un perfecto desconocido, aunque ya había colaborado en alguna que otra película cuyo estreno era directamente en televisión, como la mencionada "El diablo sobre ruedas", una más que notable película en la cual ya apuntaba maneras de lo buen director de cine que podía llegar a ser.

El guión de la novela no convenció a Spielberg, así que tuvieron que echar mano de otros guionistas: Gottlieb y Sackler. Gracias a la labor de estos dos, los diálogos de la película ganaron en profundidad y complejidad, dándole toques morales a la película, y sin perder ni una pizca de la intención inicial, la cual no iba más allá que ofrecer un film de terror, que inquietara y tuviese en vilo a los espectadores de principio a fin.

De todas formas, el principal problema surgió en relación al tiburón que aparecería en el cartel de la película. Se crearon un total de tres tiburones mecánicos, para grabar desde distintas tomas. Uno se usaría para las tomas submarinas, otro para aquellas escenas en las que movía su cabeza de un lado a otro y, el último de ellos, mostraría el costado para las tomas laterales. ¿Y cuál era el problema? Pues que el primer tiburón, que era de cuerpo completo, se hundió debido a su propio peso, y esto les impidió mostrar al tiburón menos tiempo del que, en un principio, pretendían. De todas formas, esto último resultó ser más que un problema un acierto, ya que la película ganó muchos puntos a la hora de no mostrar constantemente al tiburón.

Y este no fue el único problema... El agua del mar solía estropear el equipo técnico, el barco "Orca" se hundió con los actores dentro, y lo tiburones se estropeaban a menudo debido a la sal marina, que atascaba sus mecanismos de movimiento. El equipo de la película llamó a cada uno de los tiburones Bruce, que era el nombre del abogado de Spielberg, aunque este se limitaba a llamarle, simplemente, "El Gran Zurullo Blanco". Seguramente, debido a la de problemas que les estaba dando ese "zurullo" de tiburón que, ojo, pasen los años que pasen, y aún a día de hoy, sigue siendo un tiburón tan bien hecho que parece real. Y todo sin efectos especiales, lo cual tiene logro, mucho. De hecho, hay escenas que son reales, como la del tiburón atacando la jaula submarina.

¿De qué va?

Todo comienza en la costa de un pequeño pueblo turístico del Este de Estados Unidos, llamado Amity Island, en donde una joven adolescente es atacada por un tiburón. Dicho ataque tiene lugar poco antes del cuatro de Julio o, lo que es lo mismo, antes de la temporada de verano, época en la que la zona se llena de turistas y en donde los que allí viven durante todo el año obtienen más beneficios; de ahí que el alcalde se niegue a cerrar la playa y a difundir la noticia, a pesar de las insistencias del jefe de policía. Es cuando se produce un nuevo ataque del tiburón a un segundo bañista cuando la tragedia se hace pública, y gente de otras partes del país comienzan a llegar a ese pueblo con sus propios objetivos en torno al tiburón en mente...

Algunos personajes
Martin Brody:


Martin es el jefe de policía. Este tipo de nariz partida interpretado por Rob Scheider (quien desgraciadamente nos abandonó en el 2008), es quien más insiste en hacer pública la noticia del ataque del escualo. Anteriormente, vivía en Nueva York, pero acabó mudándose junto con su esposa e hijos pequeños al pueblo en el que se desarrollan los hechos de la película. Odia el mar, a pesar de que lo vea cada vez que se asoma por la ventana de su casa. De vez en cuando le gusta empinar el codo... Es más, cuando está borracho es cuando más sabemos sobre su pasado, lo que pasa por su cabeza, etc... Poco a poco su intención de salvaguardar las costas de la amenaza marítima se acabará tornando en obsesión; movido por diversos miedos, como la posibilidad de que el animal ataque a uno de sus hijos pequeños...

Matt Hooper:


Richard Dreyfuss interpretó al joven y barbudo compañero de Martin en esta película. Matt Hooper llega al pueblo movido por el interés que siente desde su preadolescencia por los tiburones, ya que una vez fue atacado por uno de ellos. Desde dicho ataque, y al contrario de lo que cabría esperar, su fascinación por dichos animales no hizo más que crecer y crecer, y el gran tiburón blanco le parece un auténtico prodigio evolutivo. Hooper sabe más de tiburones que de otra cosa, es un gran experto en la materia, y su principal interés es saber si de verdad las víctimas murieron atacadas por uno de esos animales que tanto le apasionan. Según él, es de familia rica.

Sam Quint:


Grandioso personaje interpretado por Robert Shaw, actor que desgraciadamente dejó este mundo en 1978, tres años después del estreno de la presente película... Pero no lo hizo en vano, ya que en ella nos dejó uno de sus mejores papeles interpretando al capitán Quint, una especie de capitán Ahab decidido a dar caza al tiburón como si fuese su propio Moby Dick particular. Su pasado es desconocido hasta que, en medio de una borrachera, decide contar una pequeña parte del mismo... Y será mejor que os lo cuente él. Ya veréis, ya... En cuanto a su personalidad, Quint es el personaje canalla, que tiende a bromear con sus compañeros con bromas algo pesadas, pero es todo un cachondo mental y, sobre todo, un gran compañero de a bordo, aunque a veces parezca un borde que no necesita a nadie. Sin duda, mi personaje favorito de la película.

Opinión sobre la película en sí

Por supuesto que en la película hacen acto de presencia un mayor número de personajes, pero este trío, del que acabo de hablar en el apartado anterior, son los más importantes; las tres piedras angulares en torno a las que gira todo el argumento. Brody, Quint, Hooper... Los tres son muy distintos entre sí, pero están brillantemente relacionados, compartiendo entre ambos su mayor objetivo: la caza del gran tiburón blanco. Ahora que, claro está, cada uno lo hace por sus propios motivos. Martin por proteger a los bañistas que acuden en verano a las costas marítimas de su pueblo; Matt quizás lo haga por su pasión y fascinación por los tiburones; y Quint por obtener un trofeo más, o puede que motivado por obtener su mayor logro, como si estuviese destinado a ello, como si todos los pasos desde que nació le encaminaran hacia las fauces de ese prodigio de la naturaleza diseñado para matar, fauces con las que, inevitablemente, tendrá que combatir... El caso es que tengan el objetivo que tengan en realidad e, independientemente de sus motivaciones, todos tienen en común lo especificado líneas más arriba: cazar al gran blanco.

Las personalidades de este trío protagonista estan bien definidas, y a menudo vemos como se muestran en contraposición con las de los mandamases del lugar, los cuales prefieren arriesgar vidas humanas, las de sus propios ciudadanos, que cerrar la playa y así hacer que los habitantes del pueblo pasen un invierno sobreviviendo con el poco dinero que hayan podido ganar; ya que la economía del lugar subsiste satisfactoriamente gracias a la gran cantidad de veraneantes que llegan a sus costas en verano, en especial durante la semana del 4 de Julio, semana en la que el tiburón también decide darse una vuelta o, mejor dicho, un festín a base de carne humana por esa zona. Es ahí cuando vemos grandes diferencias morales entre Martin y Matt con el resto de habitantes. Mientras Martin se preocupa por la seguridad de los demás, el alcalde del lugar se preocupa más de que su bolsillo no esté vacio. Mientras Martin insiste y, sobre todo, advierte, el resto le ignora... Queda bien claro con el caso de nuestro protagonista y los mandamases del lugar que se nos intenta demostrar lo que puede llegar a corromper el dinero, la subordinación por miedo a perder un importante puesto de trabajo, así como otras cosas como la ignorancia y a la par temeridad en pos de una suculenta suma monetaria por parte de los lugareños de la zona.

Tiburón es una película llena de paralelismos, en donde todo está perfectamente hilbanado y representado. Nuestro protagonista, Martin, tiene un miedo irracional al agua pero, sin embargo, prefiere vivir allí antes que en New York, en donde según él los crímenes sucedían prácticamente a diario. Ese miedo irracional al agua es más bien ese tipo de miedo que todos nosotros tenemos al fondo del mar, a sus profundidades desconocidas, a lo desconocido en sí... Y todos esos miedos toman forma corpórea en el tiburón, un implacable animal que tiene esas desconocidas profundidades como su hogar, un animal con el que Martin llega a obsesionarse hasta el punto de desarrollar cierto sentimiento de paranoia, hasta el punto de rozar la obsesión, la cual sólo puede borrar de sí mismo dando caza al animal... Se podría decir que Martin es el elemento protagonista en la superficie terrestre, mientras que el tiburón es su antítesis en el mar; un animal, una bestia de la naturaleza que, en contraposición con Martin, no es ni más ni menos que el elemento antagonista en el agua. El agua, el medio de supervivencia y terreno del gran escualo, en donde inevitable e irremediablemente tendrán que ir a darle caza los humanos si quieren mantener seguras las costas.

Como decía al principio, Tiburón transmite al espectador, por momentos, una gran tensión, y esto es gracias a unos perfectos y efectivos planos (mi favorito es aquel en el que el trío protagonista se adentra en el mar, y todo se ve a través de la boca de un tiburón que está situada cerca de una ventana, como si Spielberg nos dijera que los personajes se están adentrando, como bien sabemos, en la boca del lobo; o del tiburón, en este caso), unos personajes igual de efectivos (me quedo con el discurdo de Quint, el cual tiene la capacidad no sólo de silenciar a los de su alrededor, sino también al espectador, haciendo que centremos nuestra atención en él y en su relato relacionado con el hundimiento del Indianapolis, como si nada más existiese, como si nuestra mente se viese transportada a aquel infernal escenario bélico que nos relata) y, entre otros factores, un travelling magistral.

Al margen de todo lo enumerado en el párrafo anterior, también había otros elementos que hacían de Tiburón una película con un factor terrorífico ejemplar, y la clave a la hora de transmitir ese miedo radicaba en la sencilla tarea de no mostrar al tiburón hasta bien entrada la segunda hora de metraje, ya que el tiburón era simplemente una mera excusa para que aquel terror hacia lo desconocido en el fondo del mar tomara forma. La forma de un depredador que aparece en cuanto menos nos lo esperamos (mítico aquel momento de "necesitamos un barco más grande"), cuyos colmillos pueden caer sobre nosotros cual rayo del cielo hacen de este animal, en esta película, un auténtico monstruo terrorífico ante el que un humano no tiene nada que hacer con sus propias manos. Spielberg era consciente de todo esto, y de ahí que no fuese tonto a la hora de hacer de la ausencia visual del tiburón su mayor baza a la hora de inspirar temor.

Como ya dije en la parte dedicada a cómo se hizo Tiburón, esta decisión de no mostrar al animal fue tomada a raíz del tema de que no pudiesen mostrar a la criatura por culpa de los problemas técnicos (cosas de que por entonces no existiesen los efectos especiales y demás), así que a Spielberg le benefició muy grata y favorablemente dicho "problema". Tan sólo había que ver los resultados de dicho "imprevisto" en los espectadores y, sobre todo, en su sentimiento de paranoia hacia el mar por la posible presencia de un tiburón que podría aparecer como el de la película: justo en el momento en el que ya todo era demasiado tarde o, como mínimo, en el peor momento. Este truco de no mostrar a la amenaza hasta bien entrada la segunda parte de la película, o sólo cuando fuese necesario, fue algo ejemplar en el cine de terror, y algunos directores de cine lo pusieron en práctica en sus películas. Sin ir más lejos, tenemos el ejemplo de Alien, película de finales de la misma década en la que la amenaza venida del espacio exterior no se muestra hasta prácticamente el final o sólo cuando es necesario, algo similar a lo que ocurre con este tiburón; con el cual, desde mi punto de vista, el alienígena creado por Ridley Scott y compañía comparte algunos paralelismos con el animal submarino de Spielberg.

La banda sonora ganó un Oscar. Personalmente, la tildo de sobresaliente... Y es que ya le dijo Spielberg a John Williams, famoso compositor de la banda sonora de otras películas como por ejemplo Star Wars o Indiana Jones: "todos los compositores han muerto". Esto se lo dijo a raíz de que el propio Williams se negaba a realizar la banda sonora, ya que él mismo decía que no se veía capacitado para ello. De todas formas, esto último es una leyenda cuya veracidad es algo, aún a día de hoy, bastante cuestionable; algo bien distinto de la realidad, la cual nos ha demostrado que el tema de Tiburón, al igual que otros temas de este gran compositor, pasen los años que pasen, siempre perdurará en el imaginario colectivo... Y si no, ¿quién no ha tarareado alguna vez el famoso tema de la presente película, aunque no la haya visto? Un tema que abre la secuencia inicial de la película, que suena durante esa escena en la que vemos en primera persona, a ojos del tiburón, el fondo marítimo; momentos antes de que el escualo ataque a su desgraciada primera presa, una muchacha de aquel pacífico y tranquilo pueblo. Una primera víctima que, tras una impactante y sangrienta escena, hará que temamos por todo aquel que se meta en las aguas de esas costas...

Tiburón fue anunciada como el "gran evento del verano", y lo demostró con creces en su paso por taquilla, obteniendo una recaudación más que notable para una película, llegando a superar la barrera de los dosciendos millones de dólares en su recaudación nacional. Estamos pues ante uno de los primeros ejemplos de películas taquilleras o comerciales, las cuales han ido evolucionando año tras año hasta convertirse en los actuales blockbusters cinematográficos. Y, sobre todo, estamos ante un ejemplo de actualización del cine fantástico, en el que se desmitifica a la criatura o amenaza en cuestión hasta hacerla más familiar o cercana a nosotros, a nuestra realidad (que no por ello menos terrorífica sino más bien al contrario); y en el que se mezclan escenas tan propias de nuestra vida cotidiana con aquellas que podrían haber surgido perfectamente de nuestras peores pesadillas, así como algunas más propias del cine de aventura. De hecho, incluso Tiburón tiene cabida para evocar al espectador elementos más propios del cine bélico, como ese sentimiento de compañerismo entre los soldados de un pelotón.

El éxito de Tiburón también se vio traducido en una serie de innecesarias secuelas dirigidas por otros directores que se estrenaron durante los 80, amén de las imitaciones y explotación del concepto usando otros animales como osos o pirañas; pero dada su pésima calidad, en comparación con esta primera parte, será mejor que hable de ellas en otro momento, pues este artículo lo estoy escribiendo con un tono bastante serio y respetuoso hacia el sobresaliente film de Spielberg...

En conclusión, estamos pues ante uno de esos ejemplos de películas que superan a su versión original en papel, ya que este film de Spielberg supera con creces la novela de Benchley (prueba de ello el que obtuviese 3 Oscars, el de mejor sonido, montaje y bso). También estamos ante la transición de un joven Spielberg de espectador cinematográfico a rey Midas de Hollywood, enlazando perfectamente su pasado en la profesión con lo que estaría por venir, que no sería poco. De hecho, hoy en día algunas películas, a pesar de no estar dirigidas por él pero sí producidas, hacen que por el simple hecho de que su nombre figure en los créditos de cabecera como productor algunos espectadores se sientan atraídos hacia la película en sí, y eso ya es decir mucho. A fin de cuentas, este director de cine de origen judío marcó a toda una generación de espectadores, y una buena prueba de ello es la presente película, la cual aparte de ser suya es, sin lugar a dudas, una obra maestra imperecedera del séptimo arte.

Valoración personal: 10 de 10.

7 comentarios:

Bassdrum D. Txema dijo...

Que bien sienta la sobremesa con un artículo como este.

"Tiburón" original es sin duda la mejor película de este argumento que se ha hecho nunca. Es evidente que Spielberg está detrás de esta obra maestra del cine. Film indispensable en cualquier videoteca respetable.

He visto muchas veces esta película, de hecho la tengo en casa desde hace tiempo.

Las sensaciones que transmite esta película -el espectador se siente dentro del agua- no son el resultado de la casualidad, sino de un trabajo milimétrico cual relojero suizo.

PD: las secuelas "oficiales" de esta película son normal-mediocres, las secuelas "no oficiales" son sencillamente patéticas.

Roy D. Mustang dijo...

Gracias Bassdrum, me alegro de que te haya gustado jeje.

La verdad es que sí, un film indispensable en cualquier videoteca de cine... En cuanto a las secuelas.. No se puede decir lo mismo XD. Ahora que las que son de pirañas, osos, etc.; llegan a ser tan malas que hasta molan.

Fénix dijo...

Es curioso como las limitaciones del pasado, en cuanto a medios y efectos especiales, hacian que las películas tuviesen mejor calidad, ya que eso hacia que los directores se estrujasen los sesos con la trama y las interpretaciones en vez de ir al recurso facil de "sacar al bicho todo el rato, ya que tenemos medios para hacerlo".

Aquel era un cine menos gráfico que el de ahora pero cuya alma era mas rica. ¡¡Pero que coño!! si pasa lo mismo con los videojuegos hoy en dia.

El Tipo de la Brocha dijo...

El tiburón de pega canta bastante en algunas escenas, pero eso no le quita ni un ápice de tensión a la película. Lástima que las secuelas fueran una birria.

Por cierto, echaba de menos este tono más serio en tus reseñas.

Roy D. Mustang dijo...

@Fénix: Ya podían tomar ejemplo muchos directores de cine de hoy en día, jeje.

@El Tipo de la Brocha: bueno, me es imposible hablar con un tono falto de seriedad cuando hablo de algo que me encanta como Tiburón; por el contrario, me es imposible hablar de algo seriamente como... no sé, ¿He-man? ¿Los Power Rangers?

Old School Generation dijo...

Leyendo tu artículo he caído en la cuenta de que todavía no he podido probar el juego basado en el film.

Anónimo dijo...

De todas las películas que surgieron a raiz del fenómeno Tiburón creo que la más sobresaliente es la de 'Orca', en ella el espectador acaba poniéndose en el bando de la ballena asesina y no en el del protagonista humano.