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viernes, 16 de septiembre de 2011

Muñeco diabólico: las películas



Hay películas que de crío me daban miedo. Ahora, en la actualidad, me provocan más bien bostezos... Un ejemplo de ese tipo de películas son las protagonizadas por Chucky, el famoso muñeco psycho killer. Y es que cuando era crío y tras ver por primera vez a Chucky haciendo lo que mejor se le da hacer, que no es ni más ni menos que matar a gente poco espabilada (o tonta) sin que le descubran, la sola imagen de ese muñeco de pelo rojizo y cara de malo a rabiar me provocó un miedo espantoso, tanto que no me atrevía ni a mirar la carátula de la película.

Si a eso le sumamos el hecho de que unos familiares míos se compraron el muñeco (sí, se vendía), y yo me pensaba que iba a cobrar vida cuando no nos diésemos cuenta y que nos iba a matar pues... Resumiendo, que odiaba a ese muñeco y, en general, a las muñecas repollo. De hecho disfrutaba cargándomelas, cortándolas el pelo, pintorrojeándolas el rostro... Se podría decir que yo era como el malo de Toy Story; pero eh, motivos no me faltaban, ¿no?


En fin, ya he dejado claro que de crío no me gustaba Chucky... Sin embargo, año tras año me fue gustando cada vez más, sobre todo cuando a una edad ya bien avanzada me ví la primera película tan sólo por ver si en realidad era tan terrorífica como la recordaba. Y no, en absoluto seguía siendo tan terrorífica, más bien irrisoria... Cuando antes la saga Child's Play, titulada aquí en España con el título de Muñeco Diabólico, me provocaba una tensión que no me permitía ni vocalizar palabra alguna, ahora me parecía previsible a más no poder. Si es que ya lo digo yo, lo impresionables que podemos llegar a ser a una temprana edad... Y en cuanto a las películas... Pues creo que será mejor que hable de ellas de una en una, para no liarnos, y tal... Que costar me ha costado verlas, pero no por miedo, sino por... Bueno, continuad leyendo, fieles lectores:

Chucky:

Pero antes de hablar de las películas, será mejor que hable de su siniestro protagonista y, de paso, del argumento que todas ellas tienen en común, el cual gira en torno al objetivo principal de Chucky. Los orígenes del muñeco diabólico se remontan a 1988, durante una persecución policíaca, en donde el asesino en serie Charles Lee Ray fue herido en unos grandes almacenes de juguetes por los disparos de un policía que le perseguía y, en sus últimos momentos de vida, usó sus habilidades vudú para transferir su alma humana a la de un muñeco Good Guy, el cual por aquel entonces causaba sensación entre los niños pequeños (mira que hay que tener mal gusto para que un muñeco así cause sensación).

Desgraciadamente, el chaval que fuese a adquirir ese muñeco en concreto tendría una vida llena de incomprensión y tragedia... Lo primero porque, ¿quién creería a un crío que dice que los juguetes le hablan? Lo más seguro es que le quemaran todas sus copias de Toy Story en la plaza pública del pueblo, o algo así... Y lo segundo porque Chucky, tras desvelarle a una persona su nueva naturaleza, tendría que transferir su alma humana del muñeco en el que se encontraba a esa primera persona a la que le había contado su peculiar secreto vudú; ya que por el contrario, se convertiría en un muñeco de carne y hueso, como una versión oscura y retorcida de Pinocho, vamos...

He ahí el principal objetivo de Chucky que se repetirá películas tras película: transferir su alma a un cuerpo humano para librarse de ese irrisorio cuerpo de muñeco Good Guy y, si se puede cargar a alguien por el camino, mejor para él. Porque, en efecto, le encanta matar. Es su mayor hobby, sin duda.

El diseño de Chucky, su imagen más bien, es algo que desde hace muchos años forma parte de la cultura popular, del imaginario colectivo... Antes que él ya hubo otros muñecos diabólicos, como por ejemplo el muñeco de ventrílocuo que portaba un joven Antony Hopkins en Magic; o el muñeco guerrero Zuni, que salía en la película titulada Horror Trilogy II, el cual a pesar de su cutrez en el diseño y animación, era más similar a Chucky en sus orígenes, ambos provenientes del vudú.

Pero si Chucky logró destacar por encima de todos los muñecos asesinos anteriores, es más que nada por su estética. Sí, al igual que otros famosos psycho killers nacidos en la misma década, como por ejemplo Freddy Krueger o Jason Voorhees, Chucky contaba con un diseño tan llamativo como su rojizo color de pelo; con una cara que en algunos momentos se mostraba con un rostro en cuya inexpresividad estaba su encanto, y en otros se mostraba con una mueca que estremecía a cualquiera, sobre todo a los más pequeños de la casa.

Muñeco diabólico (1988)


Argumento: tras transferir su alma a la de un cuerpo inanimado, el de un muñeco Good Guy, al asesino Charles Lee Ray (interpretado por el gran Brad Dourif, quien también le dio la voz a Chucky) no le queda otra que librarse de su nuevo cuerpo de plástico transfiriendo su alma al cuerpo de la primera persona a la que le reveló su nueva y peculiar naturaleza, en este caso al pobre Andy Barclay, un niño de seis años de edad que asegura que Chucky (diminutivo de Charles Lee Ray), quien es ahora su muñeco y a la par mejor "amigo hasta el final", ha arrojado por la ventana de su casa a la mujer que le cuida cuando su madre no está en casa. Por supuesto, todo el mundo piensa que el pequeño Andy tiene un serio problema mental... Y yo lo pensaba desde el momento en que dijo que quería un muñeco Good Guy para tener un amigo.

Opinión: sin duda esta primera parte dirigida por Tom Holland (director de la divertida Noche de Miedo) es la mejor de todas las películas, y en donde se debería de haber quedado todo. Si hay algo que me encanta de ella, aparte de presentarnos al personaje de Chucky creado por Don Mancini (quien también guionizó todas las películas relacionadas con Chucky, y además dirigió la absurdérrima quinta entrega), son los 45 primeros minutos de película, o sea, la primera mitad de la misma.

Está claro que el concepto de muñeco asesino con aires psicóticos es tan irrisorio como poco creíble, más aún si su origen se apoya sobre un tópico recurrente para explicar cosas que no tienen explicación como la magia (vudú, en este caso). Pero es en esos 45 primeros minutos en donde se nos hace pensar que quizás el verdadero asesino de la película es Andy quien, posiblemente, al estar cerca de un muñeco que estuvo cerca de la muerte de un asesino en serie, se comporta de forma extraña, como si el asesino Charles Lee Ray le poseyera a través de energía negativa que emana el muñeco que tan cerca estuvo de su muerte (sobra decir que esto último es mi interpretación personal). O, directamente, que Andy es un niño con trastornos psicológicos de doble personalidad que mata y que le echa las culpas al muñeco, y que la escena inicial sirve para confundir al espectador (cuán grande hubiese sido la peli si hubiese prescindido de ese inicio, o que lo hubiesen introducido en alguna secuela a modo de introducción, contándonos cómo el alma de Lee Ray acabó en el interior del muñeco).

Pero claro, todos los que fueron al cine a ver esta primera parte no podían llegar a creerse del todo que esto fuera posible, menos si con anterioridad habían visto algún trailer o, simplemente, el cartel de la película. Como era previsible, todos vimos como Andy no era quien cometía los crímenes para luego echarle las culpas al muñeco, sino que quien cometía los crímenes era, directamente, el propio muñeco en sí.

Es en la segunda parte de la película cuando, tras una impactante escena en la que vemos por primera vez a Chucky moviéndose cual ser vivo y el buen hacer de Kevin Yagher a la hora de poner en movimiento a su animatronic, comienza ya lo que sería Muñeco diabólico y sus secuelas, que no van más allá del objetivo de un muñeco asesino con muy mala leche que quiere depositar su alma humana en el cuerpo de Andy, objetivo que cumplirá se tenga a quién se tenga que llevar por delante, como si pierde partes de él mismo por el camino...

Otro problema de esta película es en relación a los personajes. Salvo Andy, el resto no es que sean muy carismáticos... No nos ponemos nerviosos cuando son acechados por Chucky, y es que desde un principio no logran conectar con el espectador, ejemplo máxime de ello el del policía que se ocupaba del caso de los asesinatos de Charles Lee Ray. Como mucho, nos llegamos a preocupar de que le pase algo a la madre de Andy, y tan sólo por el hecho de ser la madre del joven y traumado protagonista, quien repetiría en la segunda parte... Segunda parte que, en mi opinión, y al igual que las secuelas, no tendría que haber existido.

Pero claro, muchos vieron el potencial para aterrorizar a los más pequeños de la casa que tenía este pequeño muñeco, y los pocos que tomaron las riendas en las siguientes películas lo desaprovecharon de lo lindo, ya veréis el porqué de todo esto leyendo sobre la siguiente o, mejor dicho, siguientes películas...

Valoración personal: 6 de 10.

Muñeco diabólico 2 (1990)


Argumento: después de haber sido incinerado y derrotado en la primera película de la única forma posible, Chucky es reconstruido por la misma empresa que le creó, la ahora infame empresa de juguetes que crea a los muñecos Good Guy. Dicha reconstrucción, en un alarde de inteligencia (nótese la ironía), fue llevada a cabo por los mandamases del lugar, quienes querían investigar qué es lo que pasaba con ese muñeco en especial, después de los rumores que tan mala fama generaron sobre ella en torno al pequeño Andy y su muñeco asesino, rumores que por poco la llevan a la bancarrota. El problema es que Chucky logra escaparse de allí, y ahora parece ser que sus tendencias homicidas han aumentado, mucho.

Andy vive en una especie de orfanato, ya que su madre fue encerrada en un manicomio tras asegurar en un juicio que el tipo que mató a la niñera de Andy, así como a otras personas, se trataba ni más ni menos que de un muñeco Good Guy poseído por el alma de Charles Lee Ray, como aseguraba su retoño. Andy, que aún no ha superado el trauma infantil que le provocó Chucky, es adoptado por una familia que no puede tener hijos. El problema comienza cuando Chucky llega a esa casa dispuesto una vez más a traspasar su alma humana de su cuerpo al del joven Andy...

Opinión: qué decir de esta secuela, salvo que no hace en absoluto justicia a la primera parte... Muñeco diabólico 2 es un gran ejemplo de "estirar el chicle"; o sea, hacer secuelas después de una primera parte con éxito, y seguir sacándolas hasta que la fórmula deje de funcionar, hasta que deje de dar beneficios... Para empezar, se nota que esta segunda parte, ahora con la Universal Pictures como productora (que de poco le sirvió) en vez de la MGM/United Artists, está hecha con falta de ganas, o eso parece, aunque al cargo de su dirección se encuentre John Lafia, quien colaboró de primera mano en la primera parte como co-guionista.

Andy es acogido por una familia similar a la arquetípica familia americana que, al no poder tener hijos, los adoptan. Andy conoce a su compañera de hogar o, mejor dicho, a su nueva hermana, la cual es una joven rubia rebelde de los 80 que les da algún que otro quebradero de cabeza a los nuevos padres de Andy, pero que luego en el fondo no es tan mala, y todo su comportamiento es mera apariencia (en realidad es que los personajes están tan mal construidos y definidos como toda la película en sí). Las actuaciones son malísimas... Tan sólo hay que ver a la mencionada rubia, que obligada por Chucky y su cuchillo conduce un coche con un semblante de indiferencia que cualquiera pensaría que eso le ocurre día sí y día también...

Y Chuky... Si en la primera parte su objetivo principal era hacerse con el cuerpo de Andy como recipiente en donde depositar su alma, en esta película dicho objetivo sigue vigente; pero si mientras en la primera película tan sólo mataba por venganza o porque no le quedaba más remedio para alcanzar su objetivo, aquí mata directamente porque sí, cual psicópata que más que estar loco, parece directamente tonto. Y es que, si tanta prisa tiene por traspasar su alma lo antes posible, ¿por qué se para a asesinar a gente que ni le va ni le viene? 9 víctimas, ese es el número total de muertos que hay en el film. Y teniendo en cuenta que dura 1 hora y veinte apróximadamente, como todas las entregas, son demasiadas muertes. Ah, y las mata de una en una, tomándose su tiempo en escenas que, si dijera que son previsibles y carentes de suspense, me quedaría corto.

Resumiendo, Muñeco diabólico 2 es una segunda parte algo mala, que refuerza el dicho de "segundas partes nunca fueron buenas" y, sobre todo, una película que de lo previsible que es, además de hacer que el espectador se sienta en un estado de "esto ya lo he visto", se torna en una película aburrida. Lo único que me gusta es el final, que tiene como contexto el lugar en donde todo comenzó; al menos, si se tiene en cuenta el lugar en donde habita el alma de Charles Lee Ray durante toda la película, que no es otro que el de un muñeco Good Guy más...

Valoración personal: 4 de 10.

Muñeco diabólico 3 (1991)


Argumento: han pasado muchos años desde el último enfrentamiento contra Chucky, y ahora Andy es un chico de unos 16 años que ha ido a parar a una escuela militar en donde le entrenan con una severidad absurda, y el muñeco diabólico que le cambió la vida es tan sólo un recuerdo, un recuerdo traumático que pronto volverá, ya que Chucky es, una vez más, reconstruido por la empresa de juguetes Good Guy (¿por quién si no?) Así que la próxima parada de Chucky, tras asesinar porque sí al mandamás de la empresa, es bien clara...

Una vez en la escuela militar, conoce a un nuevo chaval llamado Ronald Tyler, el cual decide adoptar como nuevo huésped en el que alojar su alma de por vida, ya que ha sido reconstruido y por ende su cuerpo vuelve a ser el de un muñeco sin órganos (aquí se nota que el tema del alma de Charles Lee Ray cojea por todas partes). Además, se reencontrará con Andy, quien ya es un chico hecho y derecho... Bueno, en realidad no tanto.

Opinión: si ya en la segunda parte contábamos con un personaje adolescente, en esta tercera parte de Muñeco diabólico nos encontramos con un casting formado en su mayoría por adolescentes de unos 16 años, teniendo como contexto una escuela militar que, quitando el tema de lo militar, los entrenamientos y demás, es un instituto normal y corriente, que también acoge tras sus paredes a niños pequeños... Así que con esta premisa vemos a Andy haciendo del típico protagonista algo pringado que se hace amigo del pringado supremo del instituto al que todos le hacen la vida imposible (entiéndase por todos: los grandullones del lugar, que allí, curiosamente, son los subalternos del director). También conoce a una chica que le hace tilín, etc...

Se podría decir que Muñeco diabólico 3 fue un intento de acercar más la saga, ahora trilogía, al público mayoritario de los dos films anteriores, o sea, el público adolescente. ¿Y qué decir de esta tercera parte, que en su momento parecía ser la última? Pues algo parecido de lo que ya dije con la segunda... Que es mala, una continuación realmente mala... Pero, por algún motivo especial, seguramente por el cambio de contexto y por el hecho de que ahora Andy fuese mayor y, consecuentemente, hubiera un mayor número de posibilidades (desaprovechadas, por cierto), me gustó más. Pero poco más, eh...

De todas formas, esta tercera parte tiene escenas, en las que prima el humor negro, que siempre he recordado desde la primera vez que la ví, una noche que la emitieron en un canal de televisión... Como por ejemplo cuando Chucky, en su cada vez mayor e ilimitada maldad, decide cambiar las bolas de pintura de los rifles por balas de verdad, o cuando le corta el cuello al peluquero de la escuela... Hay escenas absurdas por doquier, de esas que hacen que hasta acabe cogiéndole cariño a la película, pero bueno... Aún así, se queda con la siguiente

Valoración personal: 5 de 10.

La novia de Chucky (1998)


Argumento: Chucky siempre vuelve... Así que dicho y hecho, esta vez es resucitado gracias a Tiffany, una antigua novia suya. Por medio de un libro titulado "vudú para tontos" (sí, no me lo estoy inventando), Tiffany le consigue devolver a la vida. Eso sí, en su forma de muñeco, aunque ahora tenga una apariencia un tanto más grotesca que antes (de hecho, se podría apodar "Triple C", por lo de "Chucky Cara Cosida", o algo así). El motivo que lleva a Tiffany a hacer esto es porque tiene la ilusión de que su antiguo amado siga queriéndola y se case con ella, cuando en realidad nunca la quiso... Y menos ahora, cuando lo único que Chucky tiene en mente es hacerse con un cuerpo humano para abandonar de una vez por todas su ridículo cuerpo de goma.

Que a Tiffany le de calabazas un simple muñeco devora-albóndigas no es algo que le siente muy bien, por lo que decide encerrar a Chucky en una jaula de madera, demostrando que la pobre no es que tuviese muchas luces, ya que Chucky consigue escapar fácilmente, para consecutivamente matar a Tiffany electrocutándola en la bañera en la que ésta se estaba dando un baño. Tras esto, transfiere el alma de Tiffany a la de una muñeca, y a la pobre "muñeca" no le queda otra que acompañar a Chucky hasta el cementerio en donde fue enterrado el cadáver de su antiguo cuerpo, el cuerpo de Charles Lee Ray, el cual lleva encima un amuleto que puede transferir sus almas a las de un cuerpo humano. Para ello, se servirán de una pareja adolescente (cuyos nombres a nadie les importa) sobre la que recaerán no pocos crímenes...

Opinión: Horrible, ridícula y a la par algo entretenida; todo en uno, como lo leéis. Pero no me voy a limitar a decir tan sólo eso, al fin y al cabo, este blog se caracteriza por la de "bla, bla, bla" que soy capaz de soltar, ¿no? Bien, tras Muñeco diabólico 3, se produjo un asesinato en Inglaterra relacionado con las películas del muñeco diabólico, en el que dos jóvenes secuestraron y mataron a una niña de 16... Tras esto, casualidades de la vida, la propia trilogía de Muñeco diabólico cogió tan mala fama por culpa de los medios como lo hizo en la ficción el muñeco Good Guy sobre el que giraba toda la trama principal.

Así que, gracias a Dios, parecía que ya no veríamos más películas de Muñeco diabólico hasta que, siete años después, se nos presentó una nueva ración de Chucky por partida doble, ya que ahora venía con novia, cayendo así en otro tópico del cine del terror: cuando un personaje está explotado al máximo, aunque nunca se haya sabido muy bien qué hacer con él, se le crea una novia que sea como él pero en femenino, y ya está, básicamente...

La novia de Chucky es una película que recuerdo con especial horror... Pero horror no de miedo, si no de lo mala que es. Además, unos pesados de mi instituto me insistían en ir a verla con ellos, y para mi desgracia yo, inocente de mí, fui... Menos mal que era a casa de uno de ellos, y no al cine, porque de haber pagado por esto...

Pero bueno, no todo fue tan malo... Esta cuarta parte suponía un auténtico punto y aparte respecto a lo que se nos había estado contando en anteriores entregas. De hecho, Andy ni aparecía, tan sólo era mencionado brevemente. Pero no sólo cambiaba la cosa argumentalmente hablando, sino también porque la película, más que pretender ser una película de terror, dejó ese aspecto de lado para pasar a ser una especie de comedia de terror adolescente.

Ahora que claro, si dicho tono de comedia de terror, imperante a lo largo del film, llegaba a hacer gracia, era ni más ni menos por lo absurdo que llegaba a ser... Creo que con decir que Chucky se lo monta con Tiffany, ya es más que suficiente, ¿no? Oh, venga; no me hagáis contar los chistes que tiene la película, son deprimentes...

De todas formas, teniendo en cuenta las dos grandes pedazo de cualidades de Tiffany en su forma humana (dos puntos), la banda sonora (un punto), y la capacidad de la película de reírse no sólo de sí misma (otro punto más), sino también de distintos tópicos del cine de terror de los cuales ni las anteriores entregas ni esta están exentas, le doy la siguiente

Valoración personal: 4 de 10.

La semilla de Chucky (2004)


Argumento: Ah, pero, ¿esta peli tiene de eso? Bueno, parece ser... Veamos, todo comienza... Ugh... No puedo, lo siento... Mejor otro día, ¿va?

Opinión: ¿¡Pero qué coño...!? Esto... Sin comentarios.

Valoración personal: inenarrable.

Conclusión:

Ya dije en el párrafo en el que hablaba de la estética de Chucky que dicho personaje ya forma parte del imaginario colectivo desde hace ya unos cuantos años, y es que ¿quién no ha oído hablar de él, a pesar de no haber visto ni una sola de las películas? Es más, seguro que más de uno conoce a algún "Chucky", aunque sea al tío ese que dice lo de "¿quieres sentirla en el pechu?", siendo esto prueba más que suficiente de la influencia que tuvo este pequeño personaje en toda una generación nacida durante los 80 o principios de los 90, incluso.

Seguro que más de uno se sorprendió al ver como un muñeco que en un principio se mostraba tan estático como adorable se tornaba en la viva imagen del terror a través de un simple muñeco repollo (o muñeco Good Guy, mejor dicho); y no es de extrañar, ya que Chucky pervertía todo lo que hasta entonces creíamos intocable, los juguetes, lo que para muchos niños es un mundo en donde no había lugar para la maldad.

Está claro que, en conjunto, las películas de Muñeco diabólico son una basura, así que si por mí fuese, yo tan sólo os recomiendo ver la primera película, la única que vale más o menos la pena... Ahora que claro, cuando uno es como yo, una persona que se ve películas independientemente de su calidad intrínseca, o incluso a veces se ve películas malas con la intención de echarse unas risas, adelante. Partiendo de ahí, si decidís verlas con esto en mente, cada vez os divertiréis más, y si os gusta el humor negro y a la par malo y absurdo, pues mejor que mejor.

Ah, por cierto; aún a día de hoy, más de 20 años después de haber visto por primera vez al muñeco diabólico en cuestión, todavía sigo negándome a tener un muñeco Good Guy, y es que ese muñeco me parece cualquier cosa menos "un buen tipo". Cosas que aún arrastro desde la infancia, vaya. ¡¡Y no me da vergüenza admitirlo, ala!! Peor sería hacer un artículo en el que hablara únicamente de La Semilla de Chucky, ¿no? Vaya... ahora que lo pienso...

7 comentarios:

Fénix dijo...

Ya ves, la clase de película que ahora nos parece un truñaco pero que antes, cuando éramos mas impresionables y no estaba ya todo inventado como ahora, nos parecian la hostia en verso o incluso terroríficas.

El Tipo de la Brocha dijo...

La primera película está bastante bien por el juego que da, como bien dices, la posibilidad de que el niño sea el psicópata. Además, cuando solo eres un crío, el muñeco da bastante mal rollo.

Las secuelas no son tan buenas.

Yota dijo...

Joder La semilla de Chucky ni la conocía, lo cierto es que de pequeño vi la segunda y me acojono de sobremanera, ahora sin embargo....

Roy D. Mustang dijo...

@Fénix: yo ya he dicho, no podía ni mirar la carátula XD...

@El Tipo de la Brocha: amén a lo que dices... De hecho, La Semilla de Chucky es muerte cerebral de lo mala y absurda que es...

@Yota: será mejor que no veas La Semilla de Chucky, es horrible XD... En cuanto a lo segundo, creo que a todos nos pasó lo mismo jeje.

Old School Generation dijo...

A todas luces, una saga venida a menos.
Si la hubieran dejado en la primera película, fácilmente podría considerarse de culto.
Pero alargar tanto la historia, y con tan malas artes, no le ha beneficiado en absoluto.

Anónimo dijo...

Un punto a favor de esta saga que Chucky tiene muchísimo más carisma que la inmensa mayoría de los asesinos del género slasher.

También habría que destacar que a diferencia de ellos Chucky se encuentra en situación de desventaja: Como muñeco puede ser despedazado con facilidad y como muñeco de carne y hueso no es más que un enano con muy mala leche. Hay que reconocer que tiene mérito ser capaz de matar seres humanos adultos con un cuerpo tan limitado.

Anónimo dijo...

ESTÁ LINDO EL MUÑECO CHUCKY ME GUSTARIA JUGAR CON ÉL