ATENCIÓN, AVISO PARA HISPANOHABLANTES: RECOMIENDO ENCARECIDAMENTE VER LAS PELÍCULAS Y SERIES AQUÍ RESEÑADAS EN VERSIÓN ORIGINAL SUBTITULADA EN ESPAÑOL (V.O.S.E.)

domingo, 3 de abril de 2011

El Prisionero


Number 6: Where am I?
Number 2: In the Village.
Number 6: What do you want?
Number 2: We want information.
Number 6: Whose side are you on?
Number 2: That would be telling. We want information... information... information.
Number 6: You won't get it.
Number 2: By hook or by crook, we will.
Number 6: Whor are you?
Number 2: The new Number 2.
Number 6: Who is Number 1?
Number 2: You are Number 6.
Number 6: I am not a number, I am a free man!
Number 2: Ha, ha, ha, ha, ha...


Con este perturbador diálogo comenzaba una de las mejores y más originales series que nos ha ofrecido la televisión en el pasado siglo XX. Estoy hablando de El Prisionero, serie de ciencia ficción británica producida, escrita, dirigida y protagonizada por el gran Patrick McGoohan, serie que en su día no contó con una gran aceptación, pero que a lo largo de las décadas ha ido desarrollando un culto de fans en torno a ella hasta el punto de aparecer en toda lista o mejor dicho ranking relacionado con las mejores series y, sobre todo, relacionado con series de culto. De hecho, The Prisoner, nombre inglés de la serie, ha sido uno de esos productos que, al igual que el cine, la música o la literatura en sus respectivas áreas, cambiaron el mundo, como bien demostró en el año 2006 una encuesta entre estrellas del rock y el cine realizada por Uncut. Vamos, que lo raro es no encontrársela en un ranking sobre grandes series del siglo XX...

La serie consta de 17 capítulos, emitidos entre 1967 y 1968 por el canal ITV. Por lo tanto, estamos hablando de una época en la que las series sobre espionaje estaban tan de moda como esa estética "sesentera" en la que predominaban los colores primarios y la conocida psicodelia, prueba de ello fue el estreno de la primera película de James Bond a finales de la década... Pero antes que James Bond el espía que causaba furor, sobre todo en Reino Unido y Estados Unidos, era Patrick McGoohan interpretando el papel de John Drake en la serie Danger Man. Puede que muchos no conozcais esta serie, pero de lo que estoy seguro es que más de uno si que ha escuchado su tema principal, tema que acompañó los títulos de apertura al principio de la serie en suelo estadounidense, en donde fue rebautizada como Secret Spy:

Pero no seguiré hablando de Danger Man, ya que si hablo de ella es por su curiosa relación con el origen del Prisionero (además de que muchos creyeron en su dia que El Prisionero era una especie de continuación de Danger Man, cosa que McGoohan acabó negando debido a la importancia que se le estaba dando al debate por parte de los fans sobre si estaba o no estaba relacionada con su anterior trabajo). En 1967, tras rodar los primeros capítulos de la cuarta temporada de Danger Man, McGoohan estaba harto de interpretar dicho papel y dispuesto a abandonar el serial... cosa que el productor, Lew Grade, no quería una vez habiendo comprobado el gran talento patente en McGoohan, asi que le propuso a éste que realizara la serie que quisiera, cosa que aceptó sin dudar, y comenzó a idear su nueva serie (que ya tendría en la cabeza, aunque quien sabe, pues McGoohan demostró con ella ser un genio). Dicha serie tendría como escenario un misterioso lugar llamado simplemente "La Villa", lugar conocido en la realidad como Hotel Portmeirion, en Gales del Norte, el mismo lugar en donde se rodó el episodio piloto de Danger Man, titulado "A view from the Villa". Por lo visto McGoohan quedó maravillado con dicho escenario, y la premisa de la que partiría la serie era, como él mismo dijo, sería la siguiente: "Es un lugar en el que se trata de destruir la individualidad por todos los medios posibles; tratando de quebrar el espíritu del protagonista, de manera que él acepte que es el Número 6 y que vivirá feliz como Número 6 por siempre. Y este es al único rebelde que no pueden quebrar."

Inicialmente, McGoohan solo tenía intención de que la serie tuviera tan sólo 7 capítulos de extensión, pero al final acabaron siendo 17... Esto fue debido a que la productora tenía intención de venderla en un futuro al otro lado del océano, a Estados Unidos, y que en vez de 7 episodios constara de dos temporadas de 13 episodios cada una, adaptándose así a la forma de emitir las series que había en Estados Unidos. McGoohan, persona de fuerte personalidad y principios, se negó en rotundo a que durase tanto, se opuso a hacer una serie en la que la mayoría de los episodios fuesen de relleno... Finalmente, la serie se quedó en tan sólo 17 capítulos. Esto fue debido a algunos hechos como la falta de entendimiento entre McGoohan y sus colaboradores, como por ejemplo la de su compañero a los guiones y también actor de la serie Leo McKern, quien abandonó ambos puestos a los pocos capítulos, al igual que otros colaboradores que en un principio le ayudaron en distintas tareas. ¿Pero por qué 17 capítulos y no 13? La idea inicial era hacer 2 temporadas con ese número de capítulos como bien he dicho, pero tras los 13 primeros y su inminente cancelación debido a los bajos índices de audiencia, se hicieron tan sólo 4 más que le permitirían a McGoohan cerrar la trama principal además de experimentar con dos de ellos, alcazando así dicha cifra final. El que se hicieran 4 más como final de la serie en vez de otra temporada de 13 capítulos fue debido, aparte de la citada inminente cancelación, al tema central de la serie, a esa simbología de individuo contra lo establecido en la sociedad, temática que la productora creía que no calaría en tierras estadounidenses...

¿De qué va?



Cada capítulo de la serie comienza con una secuencia de inicio (que acabo de mostrar) en la que tras mostrarnos un cielo azulado, al poco se escucha un trueno que rompe con todo el silencio de la escena, para luego mostrarnos al protagonista de la serie conduciendo un Lotus Seven (una vez vemos este vehículo en contraposición a los demás que avanzan por la carretera, ya nos hacemos a la idea de que el surrealismo es algo que tendrá gran presencia en la serie).
Nuestro protagonista, cuyo nombre nunca sabremos, llega a una oficina en donde presenta su dimisión y cese de actividades como agente del servicio secreto británico, tras una discusión que no llegamos a escuchar debido a que el trueno que antes escuchamos vuelve a sonar varias veces. De vuelta a su apartamento y mientras prepara las maletas dispuesto a partir hacia algún lugar, el ex-agente secreto es gaseado y adormecido, para luego despertar en un misterioso pueblo nombrado por sus habitantes simplemente como "La Villa", un pueblo balneario en donde reina una aparente paz y armonía, en donde sus habitantes visten de una forma bastante peculiar, luciendo claramente en sus ridículas vestimentas distintos colores primarios, y en donde ninguno de ellos responde a un nombre, si no a un número. Poco después nuestro protagonista descubre que él es nombrado como Number 6 por parte de Number 2, personaje cuya apariencia y personalidad cambia en cada episodio (interpretado en cada uno de ellos por un actor diferente), quien administra y manda en el lugar y que, al igual que sus subalternos, está dispuesto a averiguar los motivos por los que Number 6 dimitió, recurriendo a métodos poco ortodoxos debido a que la tortura tradicional no es algo con lo que doblegarían a Number 6, pues su fuerte personalidad es más fuerte que cualquier método empleado como bien demuestra a lo largo de la serie, viéndose sometido en un principio a métodos en los que se hace uso de la hipnosis, drogas o alucinaciones varias, para luego pasar a métodos a cada cual más retorcido, todo con tal de quebrar su férrea voluntad.

Mención aparte merece La Villa, el lugar en donde está encerrado Number 6. Y es que no sabe en que parte del planeta se encuentra, tampoco por qué está delimitada. Esta especie de destino vacacional en donde los números o gente que viven en ella se muestran tan felices y en paz es tan sólo una tapadera idílica de lo que en realidad es, pues todos sus habitantes (prisioneros más bien) son constantemente vigilados por videocámaras interconectadas por el circuito interno de La Villa, así como micrófonos y demás artilugios... Todos se despiden usando la frase "Be seeing you" acompañada de un ademán de la mano consistente en formar con el dedo pulgar y el índice un círculo alrededor del ojo derecho, a la par que se inclinan a modo de reverencia. Todos leen el períodico Tally Ho, el cual pueden adquirir como cualquier otro producto pagando con "unidades de trabajo" o "créditos" que sirven como moneda del lugar, y el logotipo de La Villa es un extraño velocípedo con toldo. Una villa un tanto pintoresca, sin duda.
¿Son de igual forma los demás habitantes de La Villa prisioneros del lugar como Number 6? No se sabe, pues muchos de los guardias al servicio de Number 2 se encuentran infiltrados entre la población, con tal de evitar cualquier indicio de rebelión o libertad individual descontrolada que lleve al incumplimiento de las leyes. Esto último le da a la serie un toque más claustrofóbico, al ver como Number 6 desconfía en mayor o menor medida de los distintos habitantes que lo rodean... Habitantes que se muestran tan felices en un lugar en donde resuena la música de orquesta, se ven desfiles y gente sonriente, y en el que muchos se creen libres cuando en realidad esa libertad tan sólo está basada o, mejor dicho, camuflada por lo material, en los bienes propios... Una libertad basada únicamente en el bienestar personal.
"Los habitantes de La Villa, todo color, música y sonrisas"

Los intentos de fuga que en un principio protagoniza repetidamente Number 6 son frustrados no sólo por los guardias y vigilantes de La Villa, si no también por el no-personaje más popular de toda la serie y quizás de toda la ciencia ficción televisiva: Rover, un extraño mecanismo de defensa en forma de gran globo blanco que aprisiona o directamente mata a los que intentan escapar del lugar, pues como habitantes de La Villa tan sólo se les permite que vivan allí el resto de sus vidas felizmente, ya que se les da todo lo que muchos desearían... Pero Number 6, lejos de dejarse llevar por las comodidades de La Villa luchará por su libertad, libertad que puede que, como ser humano en la sociedad, jamás halle del todo por mucho que piense que la ha alcanzado...
"Rover acecha..."

En fin, no hay duda de que The Prisoner era una vuelta de tuerca a los seriales de espionaje de la época. McGoohan ya lo había demostrado en Danger Man, en donde no se comportaba como el típico espía, siendo Drake un personaje que no recurría a las armas si no a los puños, ni se acostaba a la mínima con la también típica femme fatal de turno. Pero The Prisoner iba más allá, pues el hecho de que Number 6 fuese un espía solo era la premisa de la serie, un motivo para que ésta avanzara, para que Number 2 y los habitantes de La Villa acabaran quebrantando su espíritu y escucharan los motivos que tanto les interesaban acerca de su deserción, pues el verdadero argumento de la serie no era más que la intención por parte de McGoohan de demostrarnos como todos nosotros somos al igual que su personaje de Number 6 prisioneros, prisioneros de una sociedad que, sin que nos demos cuenta, o en mayor y menor medida, controla nuestras vidas o influye de la misma forma en nuestros actos y decisiones; y que por mucho que nos rebelemos ante ella, no podemos obligar a otros a pensar como nosotros por mucho que la destruyámos y trastoquemos, o por muy firmes que sean nuestros ideales.
"Number 2. Distintas personas, mismo personaje"

Durante la serie, el espectador se hace a si mismo numerosas preguntas, como por ejemplo y las más obvias: ¿quién es Number 6? ¿cómo se llama? ¿por qué dimitió? ¿por qué en cada capítulo Number 2 es otra persona? ¿por qué les interesa tanto saber los motivos que llevaron a Number 6 a autodespedirse? ¿quién controla la villa? ¿existe un Number 1? de ser asi, ¿quién es? o ¿qué representa el velocípedo símbolo de La Villa y que se nos muestra en los créditos finales de la serie? Todas estas preguntas hallarán su respuesta no por parte de la serie, si no por parte de uno mismo, de su interpretación, de lo que la serie nos transmite... Todo a través de los 17 capítulos de la serie que, a pesar de contar con un principio y con un final claros, los demás episodios (los 12 que siguieron al primero) fueron emitidos no de forma precisamente cronológica, algo que no importa pues cada episodio es autoconclusivo, aunque si uno los ordena cronológicamente puede ver de una forma un tanto más progresiva la evolución del personaje de Number 6. Si se me pregunta cual es el orden cronológico de los distintos capítulos, diré que ni lo sé ni me importa, pues los vi según el orden en que originalmente fueron emitidos. Este "desorden" que tampoco es tal ha hecho que muchos fans se decanten por un orden u otro, y el orden correcto ideado por McGoohan es algo que a dia de hoy muchos siguen debatiendo. Volviendo a la pregunta sobre el velocípedo, McGoohan soltó prenda, comentando que representaba el progreso, desde un punto de vista tecnológicamente hablando bastante apocalíptico...

Una de las cosas que más me llaman la atención de la serie es la forma en la que McGoohan interpreta a Number 6, y es que directamente no le interpreta, si no que actua siendo él mismo. McGoohan es Number 6, no hay más. Partiendo de ahi, a través de dicho personaje nos mostraba y planteaba sus pensamientos, sus ideales, sus inquietudes, etc... Por eso mismo McGoohan era el actor más apropiado para dicho papel, no porque fuese un buen actor y lo interpretara bien, si no porque, y repito, McGoohan era Number 6 tal y como lo concibió. Según Orson Welles, llegó a sentirse intimidado por la presencia en pantalla de McGoohan como Number 6. Además, como curiosidad, Patrick McGoohan se sumergió totalmente en el proyecto de esta serie de televisión, guionizando y dirigiendo multitud de capítulos, en los que en algunos aparecía su nombre bajo un pseudónimo como bien era el del personaje que encarnaba en pantalla, Number 6. ¿O no era un pseudónimo? ¿No somos en realidad números, por encima de personas? ¿Números, totalmente clasificados y controlados sin que nos demos cuenta...? Una de las cosas que más me gustan de The Prisoner es la facilidad que tiene el espectador para empatizar con Number 6, y es que a lo largo de la misma sabemos y desconocemos lo mismo que él, aunque a veces nos sorprendan sus decisiones, o sus acciones nos hagan preguntarnos por qué le da por actuar así, ya que nosotros puede no hiciéramos lo mismo ni de lejos... Claro ejemplo es el que lleguemos a empatizar hasta tal punto que pensemos, al igual que Number 6, que hay un Number 1 por encima de Number 2, hasta el punto de que lo creamos totalmente aunque en ningún momento se nos diga por parte de los habitantes de la Villa la existencia de dicho personaje.

La serie bien puede dividirse en tres partes. En la primera de ellas, La Villa intenta sonsacar información a Number 6, quebrarle mentalmente, etc... A lo que éste, tras revelarse, intenta una y otra vez fugarse del lugar, cosa que tanto los hombres al servicio de Number 2 como el sinuoso Rover impedirán. Sin duda son los episodios más "normales", lo que uno se espera de primeras de esta serie, superficialmente hablando... La segunda parte de la serie es sin duda la mejor, con episodios en los que Number 6 decide frustrar planes de los distintos Number 2 hasta el punto de volverles locos y paranoicos, haciendo que éstos se sientan incluso como los auténticos prisioneros del propio sistema de gobierno establecido en La Villa que aceptan o mejor dicho, aceptaban y ejecutaban a pies juntillas. Es en los últimos capítulos cuando la serie toma un rumbo completamente distinto a todo lo visto anteriormente, aunque al igual que en todo capítulo anterior el principal motivo de Number 2 sea averiguar los motivos de la renuncia del servicio secreto por parte de Number 6, vemos por ejemplo como un capítulo empieza en un escenario que es el del antiguo Oeste americano, lugar al que llega McGoohan encarnando a un vaquero que pronto se convierte en el sheriff del lugar. Uno ve este capítulo, la naturalidad con la que todo en lo que el ocurre, y no deja de pensar "¿qué demonios estoy viendo? ¿por qué un western? ¿qué esta pasando?", esta última pregunta es algo que uno piensa a menudo durante toda la serie interpretándolo a su manera, y pronto nos damos cuenta como este escenario, tan propio de los westerns tan de moda antes de los seriales de espionaje, es prácticamente igual a la Villa en cuanto al comportamiento de sus habitantes... Con este episodio, alejado de la estética tradicional de la serie, se nos demostraba que una prisión no tiene por qué ser lo que evocamos de primeras en nuestra mente. Esto es, la típica jaula o habitación con barrotes, barrotes como los que se nos mostraban al cierre de cada episodio. A todo esto, McGoohan decidió hacer este episodio como parte de los episodios finales, en los que al ver que tenía que extenderse más de lo que en un principio quería (recordemos que tan sólo quería que la serie durase 7 episodios), se permitió el lujo de ofrecernos historias tan dispares como esta, la cual realizó porque quería hacer un western, algo que no se hacía en Inglaterra. Por ende, ni corto ni perezoso, McGoohan se permitió el lujo de incluir un western en El Prisionero, dando un resultado de primeras chocante, y finalmente sobervio.
Lo mismo hizo en el siguiente capítulo, ya que en el vemos como McGoohan encarna a otro personaje, esta vez a un espía secreto de apariencia tópica y sobre todo clásica, que una y otra vez sobrevive a las continuas trampas de la típica femme fatal hija del villano que el espía protagonista tiene como objetivo atrapar... Un episodio totalmente delirante y simplón en su premisa y argumento, que al final resulta ser un cuento que Number 6 contaba a unos niños de La Villa basándose en una de sus aventuras en sus tiempos trabajando para el servicio secreto británico, fantaseando sobre ella. Es curioso porque hasta en este capítulo vemos la simbología propia de la serie en todo momento, y es que en realidad McGoohan intentó decirnos que los espectadores que se quejaban del tono de la serie, acostumbrados a historias más típicas de espias, eran como niños pequeños, los cuales querían historias tradicionales que pudiesen entender de primeras, que no les hicieran pensar y recapacitar... Dicho de otro modo, y desde cierto punto de vista, McGoohan simplemente contestó a todas las quejas por parte de los espectadores llamándoles "crios" a la par que les ofrecía un episodio totalmente tan simple como loco y delirantemente divertido. Ante esto, sólo tengo una palabra para calificar a McGoohan: "genio".

A parte de estas tres partes, es en el capítulo final o, mejor dicho, 2 capítulos finales (los cuales forman uno sólo) en donde la serie alcanza su punto álgido, mostrándonos lo que es en realidad El Prisionero, lo que se nos ha pretendido transmitir desde un principio a la par que se cierra la historia que comenzó en el primer episodio, a través de escenas totalmente impactantes que incluso llegan a inquietar al espectador por su aparente inconexión entre si, todo acompañado de elementos como personajes que vuelven a la vida, jóvenes envueltos en una especie de locura propia de su edad, máscaras de simios, gritos, desesperación, música de los Beatles... Elementos que, acompañados de otros, desembocarán en lo que es uno de los finales más sublimes y míticos de la historia de la televisión, un final totalmente cargado de simbolismo que nos deja bien clara la moraleja de la serie y que responde a las preguntas de todos los espectadores, aunque no de la forma que éstos querían por aquel entonces...

Y es que los espectadores, la gran mayoría, lo que se esperaban del Prisionero era una serie con argumentos propios de las historias de espias, argumentos típicos y convencionales a los que estaban acostumbrados o, como mínimo, que fuesen al estilo de la anterior serie de McGoohan. Puede que el hecho de estar protagonizada por el mismo actor que Danger Man hiciese que muchos se pensaran que El Prisionero sería una nueva serie del mismo tipo, hasta el punto de confiar en ello. Y en vez de encontrarse con un personaje a lo John Drake, se encontraron con un tipo que al igual que los demás habitantes de La Villa no tenía más nombre que un número identificativo, un personaje que nos representaba o al menos lo intentaba, y que era sometido a métodos poco ortodoxos como la manipulación mental, fuese de forma directa o por influencia política o social por parte de las fuerzas o poderes gobernantes... El caso es que a finales de los 60 los espectadores no estaban acostumbrados a este tipo de serie, y empeñados en que no era lo que querían ver en una serie que habían clasificado como "de espías" tan sólo por el hecho de que el protagonista era encarnado por el mismo actor que encarnaba a John Drake en Danger Man y que, al igual que éste era, o mejor dicho, fue un espía secreto, se negaban a ver más allá de esta frustración. Finalmente la serie fue cancelada, algo que a McGoohan no le importó en absoluto, de hecho hasta lo agradeció, pues su idea era, como bien dije al principio, hacer tan sólo 7 episodios. Para McGoohan el éxito no residía en el éxito, ya había tenido de eso de sobras en los años anteriores, McGoohan quería hacer una serie totalmente personal, y que si tenía éxito bienvenido fuese, pero si no tampoco iba a dejar de dormir. Una cosa está clara, y es que The Prisoner fue un fracaso televisivo en su día en cuanto a la audiencia, pero eso no quita que fuese una obra maestra adelantada a su época, una actual serie de culto.
"Inglaterra, los 60, y tal"

Repito, dicha cancelación no importó a McGoohan, no sólo por el hecho de que alcanzara una cifra más cercana en su longitud a la que tenía planeada inicialmente, si no también porque la serie provocó el efecto que él se esperaba y deseaba por parte de los espectadores. Un efecto de confusión, de "¿qué esta pasando? no entiendo nada", cuando en realidad la serie era tan tremendamente compleja y sobre todo cargada de simbolismo que viéndola desde un punto de vista mucho menos superficial uno no puede hacer más que amarla en vez de odiarla. Y no, El Prisionero no es una de estas series que o amas u odias, es una serie que, dependiendo de la interpretación que le de cada uno, puede gustarle o no gustarle. Y es que ese era otro de los objetivos de McGoohan, la libre interpretación de cada uno de los hechos que él nos mostraba en cada capítulo, quería que juzgásemos libremente a un prisionero, que era tan prisionero como quien lo observaba, fuese un simple espectador desde su hogar o un trabajador de La Villa. En 1967, McGoohan asistió a una entrevista relacionada con los últimos episodios de la serie, los cuales estaban a la vuelta de la esquina, y respondió a las preguntas de una forma que los entrevistadores no esperaban... De hecho, asistió vistiendo un traje Kosho (traje con el que practicaba un extraño arte marcial que se nos mostró en uno de los capítulos de la serie, en el que hacía uso de camas elásticas y bastones), acompañado por el actor Angelo Muscat, que en la serie encarnaba al siempre silencioso Mayordomo, quien en dicha entrevista comenzó a atender al público asistente como el mismo personaje que interpretaba en la serie, de la misma forma que al poco los entrevistadores se dieron cuenta de que sus preguntas no estaban siendo contestadas por Patrick McGoohan, si no por el propio Number 6, obteniendo respuestas como la que respondió a la continua cuestión en torno a la aparente falta de continuidad y lógica interna por parte de los diferentes Número 2, la cual era: "Déjeme hacerle dos preguntas. ¿Usted vive en este mundo? Debe responder sí a esto. ¿Lo encuentra siempre lógico? ¿No? Esta es la respuesta a su pregunta".

Es importante decir que tras los polémicos últimos episodios, la indignación por parte de los espectadores fue tremenda, hasta el punto de que la centralita de la ATV quedó colapsada por el gran número de llamadas, incluso el propio McGoohan sufrió el acoso por parte de los desconcertados televidentes en su propia casa. A todo esto, McGoohan decía felizmente: "La indignación es estupenda. Me hubiera decepcionado si no se hubieran atascado las líneas. Me hubiera sentido furioso". El final de The Prisoner, en mi opinión, daba sentido a gran parte de la serie con su aparente falta de lógica, siendo todo un apoteósico y sublime broche de oro para la misma, el cual abría incógnitas y, sobre todo, nos hacía reflexionar sobre todo lo que habíamos visto a lo largo de la serie. Incluso nos invitaba a volver a verla, captando en cada nuevo visionado nuevos conceptos, nuevos detalles, nuevas interpretaciones y significados... Este es uno de los motivos por los que pienso que The Prisoner, a no ser que el mundo y la sociedad cambien drásticamente, será una serie que siempre perdurará y que no envejecerá. Y aunque cambien, seguirá perdurando, eso seguro.
"El rey de los cómics, Jack Kirby, dibujó una adaptación al cómic de la serie El Prisionero que desgraciadamente no llegó a publicarse..."

Sin duda, El Prisionero es una de las series más originales e inteligentes y con más calidad de la historia de la televisión, y dió un paso más a la hora de demostrarnos que en la ciencia ficción hay cabida para temas filosóficos, morales o, dicho directamente, reflexivos; de la misma forma que nos demostró que para que una serie de ciencia ficción sea buena no ha de contar con explosiones y escenas de acción por doquier. Una serie que hoy en día es considerada de culto, y que su influencia queda patente no sólo en la forma de hacer historias de ficción, si no también en la influcencia en otros medios como los cómics, la música, etc... De hecho, populares grupos de música dedicaron algunas de sus canciones a esta serie, como por ejemplo Iron Maiden con su tema "The prisoner".

Guiños a la serie los hemos podido ver en cómics, como por ejemplo aquel cómic de los 4 Fantásticos de finales de la misma década en que se emitió El Prisionero, en el que Latveria y el Doctor Muerte evocan a La Villa y a Number 2 respectivamente, o ese capítulo de los Simpsons en el que Homer pasa a ser Number 5 y conoce a McGoohan en su papel de Number 6.

A continuación, incluyo lo que para mí es el punto fuerte de este artículo. Se trata de una entrevista realizada por parte de de Warner Troyer a Patrick McGoohan en marzo de 1977, en Ontario, en donde se había emitido El Prisionero entre 1976 y 1977. Entrevista que, si no has terminado de ver la serie o no la has visto, NO LA LEAS, pues desvela detalles o spoilers sobre la serie y su apoteósico final.

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Troyer: Supongo que la primera cosa que podría decirles es que nuestro invitado de esta noche es Patrick McGoohan. Sr. McGoohan, conocido familiarmente entre sus amigos como el Nº 6, fue la fuerza creativa detrás, su productor ejecutivo, y en varios episodios, el guionista de la serie "El Prisionero", que fue emitida varias veces por televisión, la última por nuestra cadena. El Sr. McGoohan ha venido desde Los Angeles para hablar con nosotros, y para conocer a un grupo de "Prisioneros", ah, aficionados, algunos de ellos del Colegio Seneca, donde se ha estado dando un curso basado en la serie, otros de OECA, y alguna otra gente. Y ahora vamos a hablar acerca de "El Prisionero" y supongo que la primera pregunta obvia es: ¿De dónde diablos sacó la idea? ¿Cómo empezó todo?

McGoohan: Aburrimiento. Así fue como todo comenzó.
«... todos querían saber quien era el Número 1, muchos pensaban que podía ser una especie de James Bond.»

Troyer: ¿Sólo eso? ¿De la T.V.? ¿De la sociedad o el suyo?

McGoohan: De la T.V., inicialmente. Yo estaba haciendo una serie llamada SECRET AGENT (Cita con la Muerte). Aquí fue llamada así, ¿o acaso fue DANGER MAN? Tuvo dos títulos.

Troyer: DANGER MAN.

McGoohan: Hice 54 episodios y pensé que ya era una cantidad suficiente. Así que fui al caballero Sir Lew Grade, que la había financiado, y le dije que me gustaría dejar de filmar Cita con la Muerte o algo así. A él no le gustó la idea. Él prefería que yo siguiera haciéndola por siempre. Pero, de todas maneras, le dije que iba a renunciar. El me preguntó "¿cuál es tu idea?" Esto fue por teléfono, así que nos encontramos un sábado a la mañana a las 7 en punto. Era la hora en que comenzaban nuestras discusiones. Yo tenía ya preparada por completo la idea y el formato de lo del "Prisionero", que en principio se me ocurrió en una de las locaciones de Cita... que fue aquel lugar llamado Portmeirion, que yo creía que era un lugar extraordinario, tanto atmosférica como arquitectónicamente. Así que cuando fui a ver a Lew Grade, tenía fotografías de la Villa y le llevé una idea básica. Él dijo que "no quiero leer el formato, dime de qué se trata". Así que le hablé durante diez minutos, hasta que me detuvo y me dijo "no comprendo una sola palabra de lo que dices, pero ¿cuánto me va a costar?" Cuando le dije mi estimación me solo me preguntó : "¿Cuándo empezarás?" Y le dije que el lunes, en el guión. Y él dijo: "El dinero estará en la cuenta de tu compañía el lunes a la mañana." Así fue como empezó todo. Detrás de ello, por supuesto, había una cierta impaciencia con la numerología de la sociedad y la manera que nos convertimos en cifras, así que esto estaba detrás de la idea.

Troyer: ¿Surgió por algo personal en su reacción a la sociedad o fue tan solo observación?

McGoohan: Creo que progresó demasiado rápido. Creo que deberíamos guardar y consolidar las cosas que habíamos descubierto.

Troyer: ¿Usted iba a filmar en principio solo 17 episodios?

McGoohan: No, serían siete, como un serial, opuesto a las series. Creía que el concepto de la idea tendría interés solo por siete, pero cuando Lew Grade quiso venderla a CBS, creo que para su primera emisión en los Estados, y dijo que no podría firmar contrato si por lo menos no teníamos 26. Yo no podía concebir 26 episodios, ya que sería como estirar demasiado, pero me las arreglé luego de un fin de semana con mis guionistas, para cocinar diez historias más. Al final llegamos a 17, pero tenían que ser solo 7.

Troyer: ¿Usted hizo diez en dos días? ¿Diez argumentos?

McGoohan: Durante una semana, si. Argumentos, quiero decir, un resumen de 7 u 8 páginas.

(Troyer se ríe)

Troyer: ¿Cómo describió o explicó el concepto de la serie a sus guionistas, la primera vez que los vio, qué les dijo?

McGoohan: Fue muy dificultoso, ya que ellos también eran prisioneros, y estaban acostumbrados a escribir episodios de THE SAINT (El Santo) y Cita con la Muerte. Fue muy dicultoso para explicar, y perdimos a algunos en el camino. Me senté un día y escribí unas 40 páginas, con la historia de la Villa, el tipo de teléfonos que usaban, el sistema de drenajes, lo que comían, los transportes, los límites, una descripción de la Villa, cada aspecto de ella; y les di copias a todos los escritores, y naturalmente, lo hablamos todo acerca de la Villa. Yo esperaba que les fuera plausible la idea, que les resultara creíble.

Troyer: ¿Qué hay acerca de la filosofía, los fundamentos lógicos de la Villa? ¿Qué me puede decir sobre eso? Su raison-d'etre, no sus mecanismos.

McGoohan: (muy pensativo) Es un lugar en el que se trata de destruir la individualidad por todos los medios posibles; tratando de quebrar el espíritu del protagonista, de manera que él acepte que es el Número 6 y que vivirá feliz como Número 6 por siempre. Y este es al único rebelde que no pueden quebrar.

Troyer: ¿A qué fin refiere el proceso de quebrar la voluntad individual?

McGoohan: ¿A qué fin?

Troyer: Para la Villa, ¿cuál era el propósito, el objetivo?

McGoohan: Creo que lo vemos todos los días a nuestro alrededor. ¡Tengo que indicarlo para que lo vean! Hundirse.

Troyer: ¿Le enoja, también? (Risas.)

McGoohan: Un poco, si. Esto es "Prisioneridad", tanto como me respecta, ¡y me vuelve loco! ¡Y me vuelve rebelde! Y esto es lo que hizo el Prisionero, ¡ebelarse contra ese tipo de cosas!

Troyer: ¿Pero usted puede, en la vida diaria, convocar su voluntad y energía en rebelarse cada vez que ocurre un hecho de indignidad?

McGoohan: ¡No puedes, de otra manera te volverías loco! Tienes que vivir con ello. ¡Eso es lo que nos hace prisioneros! No puedes rebelarte, si no tendrías que vivir por tu propia cuenta, en una isla desierta. Es tan simple como eso.

Troyer: ¿Cúanto desgaste psíquico significa dejar de rebelarse, el desgaste espiritual? ¿Cuánto se pierde? ¿Cuál es el costo de no rebelarse cada día? ¿No quejarse cada vez?

McGoohan: Úlceras, úlceras.

Troyer: ¿Tiene úlceras?

McGoohan: Tengo un par.

Troyer: ¿Muy malas?

McGoohan: No tanto. Han estado peor. (Risas)

Troyer: ¿Cuántos guiones escribió? Su nombre está en uno o dos.

McGoohan: Bien, mi nombre está en dos y escribí otros bajo un par de seudónimos: Archibald Schwartz fue uno y Paddy Fitz fue otro

Troyer: ¿Cuántos entonces?

McGoohan: Creo que cinco.

Troyer: ¿Cuáles? El último...

McGoohan: El primero lo reescribí. Se iba... no era lo que yo quería, y el último también lo escribí. El anteúltimo, también escribí. FREE FOR ALL (episodio cuarto), otro episodio, y había otro más, no puedo recordar el título. Fue hace mucho tiempo.

Troyer: ¿Cuál es su respuesta a aquello que puede ser descripto como "culto" y que se ha desarrollado en torno a la serie, una suerte de mística a su alrededor, aquí y en Europa?

McGoohan: Estoy muy gratificado por ello ya que vino originalmente desde fuera de Inglaterra, donde hay muchos que la odian. Una especie de relación de amor/odio. En su momento había un pequeño culto. Ahora es mucho más grande. De hecho, cuando el último episodio se emitió en Inglaterra, tuvo una de las más grandes teleaudiencias, me lo dijeron, ya que todos querían saber quien era el Número 1, muchos pensaban que podía ser una especie de James Bond. Cuando finalmente lo supieron, fue como un caos y parecía que me iban a linchar. Me tuve que marchar dos semanas a las montañas, hasta que las cosas se calmaron. ¡Esto es completamente verdad!

Troyer: ¿Se enojaron?

McGoohan: ¡Por supuesto! ¡Caminando por las calles, era muy peligroso!

Troyer: ¿Por qué? ¿Por qué se enojaron tanto?

McGoohan: Porque pensaron que habían sido estafados. Ya que no fue, usted sabe, un Número 1 "James Bond".

Troyer: Fueron ellos mismos.

McGoohan: Si, volveremos con esto más tarde, creo. (risas de Troyer) Es algo muy importante.

Troyer: ¿Sabe? Esto es realmente interesante. Es que un gran número de mis amigos y colegas que vieron completa la serie, luego del último episodio, me dijeron que se enfadaron mucho porque no se supo quien era el Nº 1. Pero fue que pasó por delante de ellos rápidamente y se negaron a reconocerlo.

McGoohan: Fue a propósito. No me acuerdo cuantos cuadros fueron; creo que fueron 52, o algo así. Fue de la toma cuando quitan la máscara. Y el Nº 1 que aparece es el verdadero Nº 1. Fue a propósito . Digo, pude haberlo sujetado allí y haber puesto un subtítulo que diga "Es él", usted sabe (ambos ríen). Pero pensé que no iba a llegar a mentalidades tan bajas que no iban percibir lo que estaba tratando de decir, así que fue un instante que se dio para verlo. Eso fue todo.

Troyer: ¿Cuál es su respuesta a todos los análisis, la filosofía y las críticas de la serie? La gente ha tratado de buscarle tantos significados, y llevarla en tantas direcciones...

McGoohan: ¡Estoy sorprendido! Por ejemplo, la bella presentación, la cosa que preparé para nuestros amigos, aporta un profundo significado en las muchas de las historias que pensé.

Troyer: (Riendo) ¿O más ampulosa?

McGoohan: (Automáticamente) ¡Sí! (Troyer ríe de nuevo) ¡No! Oh, no, no del todo. No, no. Creo que es maravillosa; estoy muy agradecido.

Troyer: Algunas preguntas... por aquí...

Chica: ¿Cómo se sintió con la respuesta a "El Prisionero" cuando fue emitida por primera vez en Gran Bretaña?

McGoohan: Muy contento. Quería tener controversiaa, contención, luchas, discusiones, gente enojada diciéndome en la cara "¿Cómo se atreve? ¿Por qué no hizo más "Cita con la Muerte", que podíamos comprender mejor?" Quedé contento con tal reacción, creo que fue muy buena. Esa fue la intención del ejercicio.

Troyer: ¿Tuvo alguna respuesta de parte de políticos, funcionarios, gente de corporaciones que todos conocemos y odiamos?

McGoohan: No lo suficiente. Supongo que tomaron distancia de ella. Pero, por supuesto, ellos fueron de los muchos que no la comprendieron.

Troyer: ¡Uh-uh! ¿Hubo algún episodio que fuera más divertido que otro? ¿Fue divertido hacer un western?... un héroe del oeste por unas pocas... (McGoohan: Yo, ah...) escenas?

McGoohan: No se que conceptos vierte en esta pregunta, pero la razón para esto, se lo diré ya, es porque quería hacer un Western. Nunca hice ninguno. Y en Inglaterra no se hacen Westerns, y nosotros teníamos una historia corta. (Ambos ríen). Así que cocinamos todo en uno (McGoohan se ríe), lo escribimos en cuatro días y lo filmamos, ya sabe...

Troyer: Fue inocuo...

McGoohan: Fue divertido, si, fue divertido. Pusimos muchas cosas, las típicas figuras, pero también otros conceptos de otros niveles, niveles sociológicos que pueden tomarse como uno quiera.

Troyer: ¿Se puede hacer algo creativo, construirlo, en cualquier medio, sin hacerlo en sus varios niveles a la vez? ¿Cuánto de esto es conciente y cuánto inconsciente?

McGoohan: Es muy... mucho de esto es conciente, en mi caso. Por supuesto, otras cosas simplemente ocurrieron. Por ejemplo, una de estas, es lo de los globos, que se han hecho famosos.

Troyer: "Rover."

McGoohan: "Rover," sí. Ahora, con el western, ocurrió lo mismo. Teníamos unas maravillosas piezas de maquinaria que fueron estos "Rover" y estas cosas se deslizaban por el agua, y podían ir por la playa, trepar paredes, podía hacer cualquier cosa. Eran nuestros Rover originales. Durante el primer día de filmación, desafortunadamente, los genios científicos aún no los tenían perfeccionados. (Troyer se ríe) Y el primer día de rodaje los Rover supuestamente tenían que bajar de la playa al agua, y hacer un par de señales y un par de rondas, y regresar. Pero cuando cayeron al agua (ambos se ríen), se quedaron ahí, permanentemente. Y luego tuvimos que filmar. Teníamos Rovers en cada escena ese día. Mi manager de producción, Bernard Williams (un tipo maravilloso), que estaba a mí lado, me dijo: "¿Qué vamos a hacer?" y miró hacia arriba, en el cielo había un globo aerostático. Y dijo "¿Qué es eso?", y yo dije "¿Qué?", y él replicó "Creo que es un globo meteorológico" y luego me miró. Y yo pregunté "¿Cuántos podemos conseguir en un par de horas?". Y él me dijo "Veremos". Y fue a la estación meteorológica más cercana. Nosotros hicimos algunas otras tomas hasta que llegó con cientos de estos globos. Vino con una ambulancia para poder llegar rápido, ya que estábamos lejos de la ciudad más cercana. Y cuando volvió con ellos, teníamos estos graciosos globos, de todos los tamaños, y así fue como se hicieron los Rovers. Y algunas veces les introducíamos algo de agua, otras veces oxígeno, algunas veces helio, dependiendo de lo que queríamos lograr. Y al final, podíamos hacer cualquier cosa: que se queden quietos, que se desplacen, cualquier cosa (risas)... realmente. Usamos casi seiscientos globos.

Troyer: ¿En serio?

McGoohan: Oh, sí. Eran muy, muy frágiles. Se rompían muy fácilmente.

Troyer: Entonces ustedes perdieron muchas escenas...

McGoohan: Siempre teníamos tomas de seguridad, todo el tiempo, por supuesto.

Muchacho: Lo que me interesa es el estilo de la serie, y el capricho de los cientos de pequeños toques que lo hacen, pero cuando usted dice que todos parecen haber surgido por accidente. Los globos blancos fueron un accidente...

McGoohan: Oh, sí...

Muchacho: Y eso, fueron toques de suerte.

McGoohan: Si, pero tu... no, no, no, no... estaban estas páginas, no las olvides, al principio, en las que residía el concepto completo de la obra. Esas cuarenta y dos páginas. Eso no fue por accidente.

Muchacho: No, pero los pequeños toques...

McGoohan: Esas cosas vienen solas.

Muchacho: Pero yo no las he visto muy seguido en otras series.

McGoohan: Vienen porque uno las está buscando. Tuve la suerte de tener a dos o tres personas creativas trabajando conmigo, como el amigo que vio el globo meteorológico. Y dondequiera que uno encuentra esas cositas, las pone... pero el diseño y la idea de "El Prisionero", el todo, estaba muy claro desde un principio.

Muchacho: Y el estilo...

McGoohan: Y el estilo estaba también claramente trazado, lo mismo que el diseños de los decorados, todo concebido desde el principio de la idea. No hubo accidentes en esa área, tu sabes, las chaquetas, los números en la gente y todo lo demás, hasta la estúpida bicicleta.

Troyer: ¿Usted cree que fue una serie que tuvo atractivos, mayor agrado en personas de gran coeficiente intelectual?

McGoohan: Mayormente gente inteligente... ¿Tal y como la tenemos aquí?

Troyer: Si, eso digo.

McGoohan: Una de las cosas que fue frustrante acerca de hacer un producto de entretenimiento es tratar de que llegue a todos. Creo que eso es fatal. No creo que uno pueda hacerlo. Tenemos nuestras películas de terror y de ciencia ficción. Las mejores son aquellas que dicen... que alguien dice, "queremos hacer algo así," y lo hacen, no porque estuvieran apuntando a una audiencia en particular. Lo hacen porque es una trama que suponen importante, y quieren decir algo con ello.

Otro muchacho: Una analogía nos viene, de la literatura, con la poesía épica, con la épica. Y "El Prisionero" parece tener todas las cualidades que pertenecen a la épica, incluyendo la clase de estructura con la que termina: la cosa comienza con siete partes y termina con diecisiete.

McGoohan: Sí.

Otro muchacho: Hay unas pocas obras épicas que han hecho este tipo de cosas, por ejemplo la "Faerie Queene" de Spencer o "Idylls of the Kings" de Tennyson... esta última se convierte en una no épica de doce partes, con todas las propiedades y cualidades de una épica. Tengo una pregunta basada en esta quizás peculiar observación, y es esta: Una de las figuras de algunas de las épicas, como la "Faerie Queene", es el enano que acompaña a Una y al Caballero Rosacruz. ¿Fue este personaje inspiración para el que intepretó Angelo Muscat?

McGoohan: Oh. No lo se. ¿De dónde viene eso?

Otro muchacho: Es una imagen literaria...

McGoohan: No, ciertamente no lo sacamos de ahí. Hubo gran variedad de interpretaciones sobre el pequeño Angelo. Él es un hombre muy dulce... muy, muy dulce. Es esa clase de... como si hubiera algo... siniestro sobre él. Quiero decir, siempre estaba la posibilidad que él fuera el Nº 1. No lo se... pero a causa de que era buen tipo y siempre estaba al lado del Nº 6... podía haber una implicación de que fuera un personaje siniestro, particularmente en el último episodio... Quizás él estaba por encima del Nº 1 en algún lado... Había algo siniestro sobre él.

Otro muchacho: Tenía curiosidad, porque hay varias imágenes de todo... de todas los personajes que hay en la serie... tienen conecciones literarias, si eran o no deliberadas... si tenían conección deliberadamente, eso no importa realmente. Podía ser un elemento.

McGoohan: No, no lo creo... no creo que lo sea...

Otro muchacho: No, no importa.

McGoohan: No creo, en este tipo de... Yo, yo uso la palabra "surrealista" sobre esta... cosa, que es la única que puede unir todas las conclusiones. Creo, que tú... uno tiene la posibilidad de interpretar cualquier cosa que quiera.

Tercer muchacho: Sr. McGoohan, mi pregunta es acerca de la religión.

McGoohan: Si, adelante.

Tercer muchacho: Comprendo que, según he leído acerca suyo, usted es un hombre muy religioso, y mi pregunta es con referencia a "Fall Out". He interpretado un montón de cosas sobre su contexto. Pienso específicamente en la crucifixión de los dos rebeldes, o bien en la tentación del Nº 6 por el presidente de la Villa como la tentación de Cristo...

McGoohan: Le daban el trono.

Tercer muchacho: Primero de todo, ¿estaría de acuerdo con mi idea que eso fue intencional?

McGoohan: Ah, no, nunca tuve ninguna inspiración religiosa en lo absoluto. Solo estaba tratando de hacer la escena más dramática. Ciertamente la tentación con el tipo poniéndome en el trono y toda esa cosa, ah... es cosa de Lucifer. Pero nunca lo pensé en ese momento. Quizás estaba en algún lugar profundo de mi mente.

Tercer muchacho: Cuando le hablé de religión, quise decir una actitud moral sobre la vida.

McGoohan: Creería que es necesario, sí.

Tercer muchacho: Ok, ¿entonces es válido decir que Nº 6 deriva de esta fuente? ¿Es con eso con lo que se levanta cada mañana y encara un nuevo día en la Villa?

McGoohan: Creo que es un muy buen comentario y creo que es muy cierto, sí... Fuerzas morales que dicen: "tengo un espírtu, un alma, pero no son mías ya que hay una gran fuerza detrás." No creo que él se levantara cada mañana y analizase muy extensamente el asunto, pero creo que esa fuerza está dentro de él y también de cada uno que es capaz de luchar en su propia manera.

Tercer muchacho: ¿Diría usted que hay una carencia similar en el resto de los habitantes de la Villa? ¿Son ellos seres sin alma?

McGoohan: Ah, la mayoría de ellos tienen un cerebro... lavado. Sus almas han sido extirpadas. Mirando muchos comerciales de TV.

Troyer: Acostumbro a pensar que los comerciales de televisión son espiritualmente sanos ya que nos hacen escépticos y eso es bueno.

McGoohan: Bien, no hacen a la gente muy escéptica porque si lo hicieran , la gente no iría a comprar toda la basura que publicitan y las empresas estarían en bancarrota.

Cuarto muchacho: Hay una secuencia de usted con Leo McKern donde él dice: "Te mataré", usted dice "Moriré", y él replica "Estás muerto". ¿Fue un modo de hablar o hubo alguna línea subyacente?

McGoohan: ¿Usted habla sobre "Once Upon a Time"?

Cuarto muchacho: Claro, "Once Upon a Time".

McGoohan: Bien, eso es muy interesante... Ese fue uno que fue escrito en el período de 36 horas. Y Leo McKern, que es muy buen amigo y excelente actor, vino con poca anticipación para hacer esto... El tema del lavado de cerebro, él tenía que intentar meter ideas en la cabeza del Nº 6 y al final el Nº 6 le devolvía la pelota. Y el diálogo era muy peculiar ya que consistía mayormente en "Seis, seis, seis" y cinco páginas de eso. Y Leo, en el almuerzo, salió de su camerino y yo fui a ver los rushes que habíamos filmado y supe de inmediato que estaba cansado. Fui a su camerino para decirle cuan bueno había estado en los rushes. Y cuando entré lo vi, acomodado en posición fetal, en un sofá, y me dijo: "¡Vete! ¡Vete, bastardo! No quiero verte de nuevo." Y le dije, "¿De qué estás hablando?" Y él respondió: "He mandado a llamar a dos doctores, y están viniendo para aquí, tan rápido como pueden." Y repitió: "Vete, de una vez." Y lo había hecho, había mandado a venir a dos médicos, que llegaron esa tarde y le recetaron que no podía trabajar por tres días. ¡Se había ido! Estaba muy extenuado, agotado. Así que tuvimos que usar un doble, la nuca de un tipo, un doble de nuca, hasta que al final Leo regresó y pudimos completar sus escenas y también estuvo en el episodio final, así que me perdonó por todo... Pero esa vez quedó reventado.

Troyer: Tanto como en el último episodio.

McGoohan: Exactamente igual.

Troyer: Me preguntaba sobre cuán intenso fue. Se que la actuación tiene siempre aparejada una experiencia intensa, pero en esa escena se nota que la presión es real.

McGoohan: Fueron ocho días de rodaje, y durante esos ocho días estuvimos cabeza a cabeza entre las 8 de la mañana y las 6:30 de la noche, con una hora para almorzar. Así que fue muy intenso. Cosa de diván...

Troyer: ¿Usted se convirtió en una persona diferente luego de terminar la serie?

McGoohan: Cansada, eso es todo.

Troyer: ¿Y más allá de eso?

McGoohan: No, no.

Troyer: ¿No fue puro psicoanálisis?

McGoohan: No, no. Nunca dejo que ningún papel me supere. Creo que cuando ocurre es una tontería. Creo uno debe ser capaz de ir y hacerlo, aprender sus líneas y decirlas. Algunas son más cansadoras que otras, algunas son emocionalmente más exhaustivas que otras. Quiero decir, uno no puede hacer Hamlet sin quedar extenuado, o Rey Lear sin terminar agotado, pero para decir que uno vive día a día haciendo de Lear o de Hamlet antes que llegue la siguiente noche en el teatro, creo que eso es ridículo.

Troyer: ¿Qué hay acerca de esa noción de algunos actores, que también es sostenida por otra gente en diversas ramas creativas, de que tenemos un banco finito de energía y que cada vez que uno trae algo de eso, queda menos para la próxima vez, para el resto del camino.

McGoohan: Pienso que lo contrario es verdad. Cuando uno mira a gente como Arthur Rubinstein, gente con tremendo talento y que son jóvenes. ¡Son jóvenes a los 75, son jóvenes a los 80! Su vitalidad, de hecho, se acrecenta. Sus energías se acrecentan. La adrenalina se acrecenta. Solo pasa que la maquinaria del cuerpo, las partes, los repuestos se gastan un poquito... creo que lo demás se acrecenta, y conozco un montón de viejos amigos que son jóvenes, gente joven.

Troyer: Así que el afán creativo es como el músculo, cuando más lo flexionamos, más duro se viene.

McGoohan: Así creo, sí. Sí, así es.

Quinto muchacho: Sr. McGoohan, cuando usted empezó "El Prisionero" fue una década en la cuál mucha gente estaba acostumbrada a los agentes secretos. Usted vio con nitidez la siguiente década, los '70. Creo que usted vio Watergate, el enemigo interior como opuesto al enemigo exterior. No se si usted puede responder a esto, pero si fuera a realizar nuevamente la serie y tuviera que mirar hacia los '80 y pensara en términos que cuál sería el verdadero enemigo, no el enemigo de la trama, sino el enemigo contra el que realmente hay que luchar, si usted mirara en los '80, qué vería?

McGoohan: Creo que el progreso es el mayor enemigo en la Tierra, aparte de uno mismo, y lo que viene con uno mismo. Creo que pronto tendremos que comenzar a cuidar este planeta en el que vivimos. Se están haciendo mejores bombas, aviones más rápidos, y todo ese tipo de cosas día a día, odio decirlo, nunca había sido creada un arma sobre la faz de la Tierra que no fuera a usarse, y esa cosa será usada a no ser que... no se como se puede detener, a no ser que sea muy tarde.

Quinto muchacho: ¿Cree usted que haya una fuerte reacción popular contra el "Progreso" en el futuro?

McGoohan: No, ya que está activado por el Pentágono, por la Avenida Madison, por la televisión, y en tanto aceptemos esas cosas y no las rechacemos, tendremos que dejarnos arrastrar por la corriente y la eventual avalancha.

Sexto muchacho: Tendemos a ver la amenaza, la Villa, como una especie de Avenida Madison, los medios. ¿Cuán responsable somos por aceptar esto? ¿Cómo podemos vernos involucrados en esta dependencia?

McGoohan: Comprando el producto, en exceso. En tanto vayamos y compremos sus cosas, estaremos a su merced. Estamos a merced de las publicidades y por supuesto que hay ciertas cosas que necesitamos, pero muchas de lo que compramos no es necesario.

Sexto muchacho: ¿Considera usted a la Villa como algo externo o como algo que llevamos con nosotros todo el tiempo?

McGoohan: Puede ser un poco de ambos. Lo externo es el símbolo, pero está dentro de nosotros, ¿no es así? Es un aspecto surrealista, todos vivimos en una pequeña Villa.

Troyer: ¿Todos?

McGoohan: Su Villa puede ser diferente a la de otras personas, pero todos somos prisioneros.

Troyer: Bueno, conozco entonces quien es el idiota dentro mío.

McGoohan: Sí, el Número Uno, igual que el mío.

Séptimo muchacho: ¿Es el Número Uno el costado malvado de la naturaleza del Ser Humano?

McGoohan: El más grande enemigo que tenemos... el Número Uno representa una fuerza malévola, la que gobierna la Villa. Así que, ¿quién es este Número Uno? Nosotros siempre vemos al Número 2, sus compañeros. Esta fuerza dominante está permanentemente oprimiéndonos, y tenemos que luchar en contra de ella en todo momento, y por eso fue que hice al Nº 1 como una imagen del Nº 6. Su otra mitad, su alter ego.

Troyer: Cuándo usted bosquejó por primera vez la serie, ¿sabía que el Nº 1 iba a ser el Nº 6?

McGoohan: No, no lo sabía. Es una pregunta interesante.

Troyer: ¿Cuándo lo supo?

McGoohan: Cuando faltaba muy poco para el último episodio y todavía no lo habíamos escrito. Y me tuve que sentar ese terrible día y escribir el último episodio, sabiendo que no iba a ser algo de James Bond, y en lo profundo de mi mente había una idea sobre un paralelismo entre el personaje Número 6 y el incógnito Uno.

Troyer: ¿Y sus colegas, los otros guionistas? ¿Se sorprendieron?

McGoohan: Sip...

Troyer: ¿Se quedaron molestos?

McGoohan: No.

Troyer: ¿Pensaron que fue algo desprolijo?

McGoohan: No, acostumbraban a venir, de vez en cuando, y preguntar "¿Quién es el Nº 1?" y les respondía: "Es un secreto" hasta que me senté y lo escribí, y fue que no lo supieron realmente hasta que hube terminado el guión.

Troyer: Pero... ¿No se decepcionaron por ello?

McGoohan: No, les gustó. Dijeron que siempre supieron que iba a ser él.

Troyer: (risas) Una vez que les dijo.

McGoohan: Sí, nadie lo sabía realmente. No.

Troyer: ¿Por qué la doble máscara? ¿Por qué la máscara del mono?

McGoohan: Oh, sí, bien, es por lo mismo que ese símbolo de la bicicleta. Progreso. No se si progresamos mucho. Pero la máscara del mono fue, según varias teorías actuales hoy en día, debido a que todos descendemos del simio original, así que lo utilicé como símbolo, tu sabes. Y la otra cara bestial debajo, estaba riendo, como mofándose tal y como un simio.

Octavo muchacho: Sr. McGoohan, durante el último episodio "Fall Out", vemos al Prisionero. Está sonriendo, feliz, bailando, por primera vez. A lo último, en las últimas escenas, vemos exactamente el mismo rostro que tenía en las primeras escenas, cuando manejaba su coche con expresión adusta. Mi pregunta es: ¿cambió en algo el Prisionero entre el primer episodio y el último?

McGoohan: Ah, no, creo que es esencialmente el mismo. Creo que se alegró un poquito por el hecho que pudo irse de este mítico lugar y sentirse libre para saltar, bailar y cantar, sentirse feliz de ir a su casa con su pequeño amigo, el Mayordomo. Y nunca lo vimos luego de que esa puerte se abre. Solo vemos la puerta que se abre y a él que ingresa. Así, uno nunca sabrá si su algería se va cuando ve que la siniestra puerta queda como una sinfonía inconclusa.

Noveno muchacho: En el último episodio, ¿el Prisionero realmente considera convertirse en el líder de la Villa?

McGoohan: No. No lo hace. Solo quiere salir y usa una técnica que no había usado antes, que es violenta, es triste, pero lo hace; y es como logra salir, por supuesto, como vemos en el último episodio, vuelve a su departamento junto a su pequeño valet, y la puerta se abre... entonces uno sabe que va a volver a continuar una vez más a causa de que continuamos siendo Prisioneros.

Noveno muchacho: Y esto lleva a mi última pregunta. ¿Qué habría hecho el Prisionero luego de su liberación?

McGoohan: Él no hubiera sido libre. Ese es el punto. Cuando la puerta se abre es como si todas las puertas de la Villa se abrieran, como si hubiera alguien allí esperando para empezar todo de nuevo. Él no se ve libre. La libertad es un mito. No hay conclusión, no hay final a esto. Ah, y fui muy afortunado de ser capaz de hacer algo tan audaz como esto, sin conclusión final, ya que la gente quería leer la palabra "THE END" (El Fin) al final. Ahora el final, dos palabras que podrían haber cuadrado mejor hubieran sido THE BEGINNING (El Principio).

Troyer: Esta es una pregunta un poco banal, supongo, pero si usted pudiera dejarnos alguna sentencia o párrafo en las mentes de cada uno de los que vimos El Prisionero, toda la serie, una cosa para aquellos que llevamos viéndola un largo rato después que terminó, ¿qué cosa sería?

McGoohan: Nos vemos.

Troyer: ¿Sólo eso?...enigmático hasta el fin.

McGoohan: Nos vemos. Esto significa mucho.

Troyer: De veras.

McGoohan: Nos vemos. Sí.

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Esta entrevista ha sido tomada de la web quintadimension. Patrick McGoohan falleció el 13 de Enero de 2009 a la edad de 80 años en Santa Monica, California. Be seeing you Señor McGoohan, nadie le olvidará y estoy seguro de que su legado ha quedado y quedará bien patente como uno de los mejores gracias a El Prisionero, serie con la que nos ha demostrado que todos somos prisioneros por mucho que hallemos la verdadera libertad que se le llevó desgraciadamente hace tan poco, y es que como ud. bien decía "Tu Villa puede ser diferente a la Villa de otras personas, pero todos somos prisioneros".

3 comentarios:

El Tipo de la Brocha dijo...

La conocía por las referencias en otras series y cómics, pero no he visto ni un solo episodio de la serie. Sin embargo, lo que he leído me intriga. Esto tiene algo de metatelevisión, ¿no?

Roy D. Mustang dijo...

@El Tipo de la Brocha: Pues te la recomiendo fervientemente para cuando puedas, eso si, consejo importante: si la ves, que sea en inglés o inglés subtitulado, el doblaje latinoamericano (no hay doblaje español), no hace justicia a la verdadera voz de McGoohan ni a los distintos Number 2, en absoluto.

Sheila dijo...

A mí me gustó mucho esta serie en su momento, mucho más además que la versión moderna. Es una serie de las mias, muy rara y que merece la pena ver.