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viernes, 18 de enero de 2013

La invasión de los ultracuerpos




Valoración personal: 10/10.

Ficha técnica:

Título: La invasión de los ultracuerpos

Título original: Invasion of the Body Snatchers

Año: 1978

Duración: 115 min.

País: Estados Unidos

Director: Philip Kaufman

Guión: W.D. Richter (Novela: Jack Finney)

Música: Denny Zeitlin

Fotografía: Michael Chapman

Reparto: Donald Sutherland, Brooke Adams, Leonard Nimoy, Jeff Goldblum, Veronica Cartwright, Art Hindle, Lelia Goldoni, Kevin McCarthy, Don Siegel, Tom Luddy, Michael Chapman, Robert Duvall

Productora: MGM

Género: Ciencia ficción. Fantástico. Terror. / Extraterrestres. Remake

¿De qué va?:

La historia tiene lugar en San Francisco, donde han ido a parar unas extrañas semillas de origen extraterrestre que germinan en uno de los parques de la ciudad. Una empleada del departamento de salud pública, Elizabeth Driscoll (Brooke Adams), recoge uno de estos vegetales y se lo lleva a su casa. Al día siguiente, se da cuenta de que su marido se comporta de forma extraña, como si ya no fuera la misma persona. La joven comienza a sentirse preocupada, así que le comunica su problema a su compañero de trabajo y amigo Matthew Bennell (Donald Sutherland). Matthew piensa que Elizabeth exagera; sin embargo, según pasan las horas y los días, comienza a darse cuenta de que todos los de su alrededor están cambiando, por lo que comienza a pensar que quizás su compañera no exageraba. Tanto Matthew como Elizabeth no tardarán en descubrir la verdad: los habitantes de la ciudad están siendo sustituidos por seres idénticos a ellos que surgen de unas vainas alienígenas.



Comentario:

La novela de Jack Finney "The Body Snatchers" fue publicada en 1954. Desde entonces, ha sido llevada a la gran pantalla en más de una ocasión. Parecía difícil superar o incluso igualar al clásico de Don Siegel "La invasión de los ladrones de cuerpos" (1956, Don Siegel), pero el director Philip Kaufman y el guionista W.D. Richter lo consiguieron. Estrenada a finales de 1978 en Estados Unidos, "La invasión de los ultracuerpos" es una versión bastante fiel al espíritu de la novela y, también, a la esencia de la película original. Son varios los motivos por los que me gusta más la versión de 1978 que la original de 1956: la historia está mejor planteada, se hace un gran uso del suspense, el reparto es muy bueno y los efectos especiales me siguen pareciendo sorprendentes.

El prólogo con el que se inicia "La invasión de los ultracuerpos" nos deja bien claro que la trama principal va a girar en torno a una invasión alienígena. Los extraterrestres no son monstruos de piel verde y cabezas grandes, ni, tampoco, viajan en enormes naves de metal. Estos seres de otro mundo son esporas que se desplazan por el espacio a través de corrientes solares. Como no podía ser de otra forma, van a parar a nuestro planeta, donde comienzan a germinar, iniciando así un proceso que terminará por dar lugar a unas enormes vainas vegetales. Estas vainas usan sus briznas para asimilar el genoma de los humanos y crear una réplica de los mismos mientras duermen. Básicamente, los ladrones de cuerpos son iguales a los que salían en la versión de Siegel, salvo por una novedad: el grito que emiten cuando identifican a un humano infiltrado entre ellos.

El principal signo distintivo de esta película respecto al film del 56 es que la acción dramática no tiene lugar en un pueblo, sino en San Francisco, una metrópoli de gran diversidad étnica, por lo que detectar algo fuera de lo normal es mucho más difícil que en una población rural de carácter conservador. Así mismo, la metáfora que muchos vieron en el film original sobre la campaña anticomunista encabezada por el senador McCarthy desaparece. En su lugar, tenemos un reflejo de la sociedad de finales de los 70. Por aquel entonces, la sociedad estadounidense había comenzado a desconfiar de los políticos después de acontecimientos históricos como la guerra de Vietnam y el caso Watergate. El desencanto campaba a sus anchas por toda Norteamérica y el país se encaminaba hacia la década de los 80, un periodo caracterizado por su brutal egoísmo y hedonismo. Como bien señala Raül en su artículo "La invasión de los ladrones de cuerpos (Invasion of the Body Snatchers)", las vainas invasoras son ahora un reflejo de como nos desentendemos de aquellos que nos rodean.

Como decía unas cuantas líneas más atrás, nosotros, los espectadores, somos conscientes de que estamos ante una invasión silenciosa desde el inicio de la cinta. Por el contrario, los personajes de la película desconocen este dato, por lo que viven sus vidas sin ser conscientes de la amenaza que les rodea, ignorando cualquier señal de que algo raro está pasando. Durante la primera mitad de metraje se introducen escenas inquietantes que aparentemente no tienen nada que ver con la trama, como la imagen de un cura balanceándose en un columpio, pero que de alguna forma contribuyen a crear una atmósfera enrarecida. La sensación de que las cosas no marchan bien del todo es constante desde el principio. Es en el momento en que los protagonistas descubren la invasión alienígena cuando se dan cuenta del peligro al que se enfrentan. Hasta entonces, lo único que podemos hacer es crisparnos al ver cómo la gente ignora a las pocas personas que intuyen el peligro que se cierne sobre todos los habitantes de San Francisco y, dicho sea de paso, del mundo entero.

La cinta ha envejecido realmente bien. Uno de los motivos por los que conserva gran parte de su impacto es porque el terror se basa en el miedo a lo desconocido y, además, en la incertidumbre que surge al pensar que esa persona a la que tanto apreciamos puede que no sea quien aparenta ser.

Uno de los ladrones de cuerpos le dice a Elizabeth lo siguiente: "nada va a cambiar, seguirás haciendo las mismas cosas, pero será mejor porque nunca sentirás dolor, ni amor, se trata únicamente de sobrevivir". Las esporas extraterrestres son seres parasitarios. Lo único que hacen es suplantar a los humanos y continuar viviendo las vidas de estos sin fundar una sociedad acorde a su especie. Su único afán es reproducirse y mantener la supervivencia de la especie, por lo que se limitan a llevar a cabo los trabajos que desempeñaban los humanos a los que han reemplazado, alcanzando unos niveles de conformismo y apatía completamente naturales. En definitivas cuentas, algo aterradoramente similar a la realidad en la que vivimos hoy día. Una realidad donde muchas personas estarían dispuestas a dejar de lado sus sentimientos en pos de una vida sin sufrimiento. Y esto es lo que hace al subtexto del film tan aterrador. Esto es lo que convierte a "La invasión de los ultracuerpos" en una de las películas más terroríficas jamás rodadas. Aquí no encontraréis sustos ni escenas llenas de sangre y vísceras, sino reflexiones que hielan la sangre. Reflexiones sobre la sociedad. Sobre nosotros mismos. Sobre lo que nos hace humanos.

Los actores cumplen de forma más que notable en sus respectivos papeles. El mítico actor Donald Sutherland interpretó al personaje principal, Matthew Bennell. Matthew es un inspector de sanidad cínico y rudo que no se anda con tonterías. Es sincero, directo, competente y no soporta a los mentirosos. Aunque de primeras no despierte las simpatías del espectador, poco después descubriremos que en el fondo es un buen hombre, muy trabajador y amigo de sus amigos. 

El resto del reparto, por otro lado, está formado por celebridades relacionadas con la ciencia ficción. Leonard Nimoy, famoso por dar vida al personaje de Spock en "Star Trek", nos ofrece una actuación tremenda que no tiene nada que envidiar a la de Sutherland. Al año siguiente, la actriz Veronica Cartwright participó en "Alien, el octavo pasajero" (1979, Ridley Scott), una de las mejores películas de sci-fi horror de todos los tiempos. Jeff Goldblum, famoso por interpretar al doctor Seth Brundle en "La mosca" (1986, David Cronenberg) y al doctor Ian Malcolm en "Parque Jurásico" (1993, Steven Spielberg), desempeña con soltura su rol de escritor frustrado, y lo mismo se puede decir de Brooke Adams, una actriz de rostro adorable que no lo hace nada mal como la compañera de trabajo de Matthew. 

El film cuenta con unos cameos dignos de ser mencionados. Por un lado, tenemos a Robert Duvall haciendo de cura y, por otro, a Don Siegel y a Kevin McCarthy, director y protagonista del film original, respectivamente. McCarthy protagoniza una tensa escena que parece enlazar con la primera película, y Siegel es el extraño conductor del taxi al que suben los protagonistas.

La escena final encaja a la perfección con el tono de la historia. Por supuesto, no diré qué sucede, pero sí diré que es un final impresionante. Aún recuerdo la primera vez que lo vi. Me dejó sin palabras, completamente estupefacto. Mientras que los créditos de cierre se mostraban en pantalla sin ninguna melodía de fondo, yo intentaba asimilar lo que había visto. Enseguida me puse en contacto con uno de mis mejores colegas. Le dije que acababa de ver una de las mejores películas de terror que había visto en mi vida. A día de hoy, todavía mantengo dicha afirmación.

"La invasión de los ultracuerpos" es una de las mejores producciones de género fantástico de la historia. Una película que como remake no se limita a calcar al título original, sino que aporta nuevos puntos de vista y, además, mejora los elementos que hicieron grande a la versión de Siegel. Imprescindible.

Imágenes:





























4 comentarios:

Mario Domínguez Soler dijo...

La ví hace poco, y coincido mucho con la review. Es una cinta absolutamente aterradora y muy apreciable en cuanto a que no se contentó con emular a su antecesora. Eso sí, desgraciadamente, mi padre me jorobó el final, pero aún así no dejó de ser sorprendente. XD

León dijo...

Es una buena película, si señor, pero en este caso me quedo con el original, que me parece más abstracto y abierto a todo tipo de interpretaciones. De cualquier manera, todo un ejemplo para lo que debería ser un remake.
Saludos

Raül Calvo dijo...

De las cuatro versiones, creo que esta es la mejor. Por lo menos es mi favorita. La tercera es entretenida y la cuarta es horrible y mediocre.

Roy D. Mustang dijo...

@Mario: vaya, menudo fastidio lo del final. Aun así, me alegro de que la disfrutaras. La peli lo vale.

@León: tú lo has dicho; todo un ejemplo de cómo debería ser un remake.

@Raül: lo mismo digo. La cuarta versión no la he visto. Tampoco es que tenga muchas ganas de verla...