ATENCIÓN, AVISO PARA HISPANOHABLANTES: RECOMIENDO ENCARECIDAMENTE VER LAS PELÍCULAS Y SERIES AQUÍ RESEÑADAS EN VERSIÓN ORIGINAL SUBTITULADA EN ESPAÑOL (V.O.S.E.)

lunes, 2 de julio de 2012

Pánico en el Transiberiano




Valoración personal: 10/10.

Ficha técnica:

Título: Pánico en el Transiberiano

Título original: Horror Express

Año: 1972

Duración: 90 min.

País: España

Director: Eugenio Martín

Guión: Arnaud d'Usseau, Julian Zimet

Música: John Cacavas

Fotografía: Alejandro Ulloa

Reparto: Christopher Lee, Peter Cushing, Alberto de Mendoza, Silvia Tortosa, Julio Peña, Georges Rigaud, Ángel del Pozo, Víctor Israel, Helga Liné, Alice Reinheart, José Jaspe, Juan Olaguivel, Hiroshi Kitatawa, Allen Russell, Telly Savalas

Productora: Coproducción Reino Unido-España

Género: Terror. Ciencia ficción. / Trenes.

¿De qué va?:

El Dr. Wells (Peter Cushing) se encuentra en una estación de Pekín con el profesor Alexander Saxton (Christopher Lee), un viejo conocido suyo. Ambos se disponen a embarcar en el expreso transiberiano que les llevará de vuelta a Europa. Antes de partir, Wells se fija en que Alexander oculta algo en una enorme caja de madera; algo que parece tener un gran valor científico. Y así es, pues lo que se halla en su interior es un fósil de millones de años de antigüedad, posiblemente el eslabón perdido de la humanidad, el cual fue hallado en las gélidas montañas de Manchuria por una expedición comandada por Alexander. Al poco de partir, el fósil se descongela y escapa de su encierro. Su primera víctima durante el trayecto es el encargado del equipaje, a quien mata sirviéndose únicamente de su mirada. Los pasajeros del tren no tardarán en entrar en estado de pánico ante tal amenaza...



Comentario:

Sin duda alguna, esta coproducción hispano-inglesa es, junto con "Drácula" (1958, Terence Fisher) y "La maldición de Frankenstein" (1957, Terence Fisher), una de mis películas de terror favoritas protagonizadas por esos dos titanes del género que son Christopher Lee y Peter Cushing. A pesar de no ser una producción de la compañía británica Hammer, técnicamente y estéticamente hablando es muy parecida a las que hacía la casa del martillo por aquel entonces, durante la primera mitad de los 70.

"Pánico en el transiberiano" es una película maravillosa, encantadora y entrañable. Una genialidad de producción que tiene prácticamente de todo; tintes de ciencia ficción, posesiones, muertos que se levantan, misterio, terror e intriga. Incluso algunas pinzeladas de gore. Lo más curioso es que ninguno de estos elementos está metido con calzador, por lo que el espectador no tiene la sensación de que ninguno de ellos sobra. Por increíble que parezca, todos funcionan y se complementan muy bien los unos con los otros. 

La historia se desarrolla en el interior de un expreso transiberiano de principios del siglo XX, cuya decoración evoca a las novelas de Agatha Christie, en especial a "Asesinato en el Orient Express". La ambientación es genial y la atmósfera que se crea a través de los distintos vagones es claustrofóbica. El director, Eugenio Martín, hace un gran uso de la cámara, desenvolviéndose muy bien en un espacio tan pequeño y cerrado como lo es el interior de un tren.

La banda sonora de John Cavacas es, como muchas otras cosas más, memorable. El tema principal es de esas canciones que se me graban en la cabeza y que luego recuerdo (o silvo) de vez en cuando. Pinchando justo aquí podéis escuchar dicha melodía. ¿La habéis escuchado? ¿Sí? A que mola. Tiene un aire setentero, un aire... qué se yo, que me encanta y me maravilla a partes iguales.

En cuanto a las actuaciones, tenemos a Alberto de Mendoza interpretando de forma más que notable al padre Pujardov, un personaje un tanto patético, fanático religioso y excéntrico, cuyas creencias chocan con las de los dos científicos protagonistas, entre otros investigadores, ya que estos últimos son hombres de ciencia que no creen en temas místicos o religiosos.

Las actuaciones de Christopher Lee y Peter Cushing son, como de costumbre, espléndidas. El personaje de Lee, Alexander, es un hombre de acción un poco arrogante; por el contrario, el personaje de Cushing, el Dr. Wells, se muestra mucho más amistoso, tranquilo y pacífico que su involuntario compañero de viaje.

Hay una anécdota bastante curiosa referente a estos dos actores hammerianos, la cual me apetece relatar. En 1972, justo antes de comenzar con el rodaje del film, la mujer de Peter Cushing murió. Cushing le comentó al director que era incapaz de aceptar el papel, ya que no podía ni actuar de lo deprimido que estaba. En eso que su buen amigo Christopher le animó en tan malos momentos, llevándole de bares por España (a que mola imaginárselo) y, finalmente, logró convencerle para que pasara a formar parte del reparto. Como suelo decir yo, nada que no cure un buen jamón ibérico y unas cuantas cervezas.

A la interpretación de estos dos genios del terror se les suma, durante el último tercio de metraje, la actuación de Telly Savalas como un jefe de cosacos rusos que asalta el transiberiano en compañía de los suyos. La actuación del señor Savalas es inolvidable. Dos años después, este actor ganaría gran fama internacional gracias a la serie de televisión "Kojak", en la que interpretó al protagonista de dicha serie, un agresivo y rudo detective de policía que siempre tenía una piruleta en la boca.

El monstruo es genial. Es un ser superpoderoso que mata solamente con la mirada, absorviendo los recuerdos y, por ende, los conocimientos de sus víctimas, volviéndose más inteligente tras cada asesinato. En un principio tan sólo parece ser un monstruo prehistórico de aspecto humanoide, de aspecto tosco y brutal; pero, en contra de lo que cabía esperar, se nos acabará revelando como un ser vivo formado de energía pura inmaterial, capaz de penetrar en organismos físicos, poseyéndoles. Así mismo, también puede controlar a todos aquellos a los que ha asesinado con anterioridad, como si estos fuesen zombies de ojos blancos y lágrimas rojas a su servicio.

El final me encanta. Es de esos finales que tanto me gustan a mí. Sí, de esos en los que se desata un fuego o una explosión y, como ya no hay nada más importante que contar, aparecen en pantalla las letras de "FIN".

Al ser una producción española, las voces de Lee y Cushing fueron dobladas al castellano. De todas formas, la cinta fue rodada en inglés bajo el título de "Horror Express" para una mayor distribución en el extranjero. El escuchar las voces de Lee y Cushing dobladas en español o en cualquier otro idioma me parece poco más que un pecado; pero "Pánico en el transiberiano" es la excepción que rompe la regla, ya que me la he visto tanto en inglés como en castellano, y en ambos idiomas me encanta.

Hay diálogos brutales, dignos de ser enmarcados en un cuadro. He aquí unos ejemplos:

-He oído hablar de la evolución ¡Es inmoral!
-Es un hecho. Y no hay moralidad en un hecho.

-Disparad contra cualquier cosa que se mueva tras esa puerta.
-Pero, ¿y si el monje es inocente?
-Bah... Tenemos un montón de monjes inocentes.


-Ustedes dos juntos... No está mal; pero... ¿Y si uno de los dos es el monstruo?
-¿El monstruo? ¡Imposible! ¡Somos ingleses!

En fin, estamos, pues, ante todo un peliculón español. ESTO SÍ QUE ES BUEN CINE ESPAÑOL y no esos dramas tan pretenciosos, pedantes y aburridos que se suelen hacer aquí, en España.

"Pánico en el transiberiano" es una maravilla de la edad de oro del fantaterror español que hará las delicias de todo aquel espectador ávido de historias sencillas, sin pretensiones, sólidas, bien planteadas y, sobre todo, muy entretenidas.

Quizás muchos me digan que me he pasado alabando y poniéndole un diez a esta joya de culto, ya que a esas mismas personas no les parecerá gran cosa, ni mucho menos una joya, como acabo de decir. De hecho, siendo sincero y objetivo, el film tiene algún que otro agujero de guión y ciertas cosillas se quedan sin explicar; pero, a pesar de sus pocos defectos, a mí me parece una obra maestra de la serie B que cuenta con un gran sentido de la maravilla. Sí, así es, "Pánico en el transiberiano" es puro sense of wonder. Y si tú, amigo lector, la ves y no te gusta, es que ese niño soñador, imaginativo y ávido de fantasía que había dentro de ti ha muerto. Así de simple; así de claro.

Imágenes:




























2 comentarios:

Raül Calvo dijo...

Nada que añadir a lo que has dicho o a lo que puse en el post que le dediqué hace no sé cuánto, pero sí recomendar la excelente edición en Blu-ray de Severin, ya que la edición en DVD que se editó aquí es penosa por decirlo suavemente.

W dijo...

Sin duda una de las cumbres del fantaterror español junto con La noche de Walpurgis y No profanar el sueño de los muertos. Ya la primera vez que la vi me impresionaron varias cosas: el antropoide, el uso de espacios oscuros y estrechos y, cómo no, lo guapa que está Silvia Tortosa. (La escena de Helga Liné y Juan Olaguibel a solas hace pensar en la Bella y la Bestia, sobre todo al final, con el brazo de él junto a la cabeza de ella.)Luego me fijé más en la confluencia de tramas: el científico que quiere llevar su fósil a Londres sin sospechar lo que hay en él, el monje dispuesto a poseer a la condesa a cualquier precio, incluso pactando con el diablo, y al final el científico y la condesa abrazándose al borde del precipicio y el monje desbarrancado.
Que el extraterrestre no sólo mate a sus víctimas sino que además se apodere de sus recuerdos es realmente siniestro. (Eso sí, el pobre debía tener una crisis de identidad de caballo: ocupar los cuerpos de un antropoide, un inspector y un monje y absorber los cerebros de un ladrón, un vigilante, un soldado, una espía, etc.) Por cierto que este esquema de extraterrestre asesino que comparte con sus víctimas un espacio del que éstas no pueden huir es el mismo de Alien y El engma de otro mundo.
Los tres diálogos destacados son geniales. Yo añadiría la frase que le dice Peter Cushing a Víctor Israel: "Si por casualidad alguien abre la caja y echa un vistazo dentro, le quedaré muy agradecido" mientras desliza unas monedas en su mano.
Y la escena siguiente, la que empieza y acaba con las mismas cuatro notas silbadas por dos personajes distintos...
Christopher Lee hace de caballero inglés en estado puro y Peter Cushing pone el contrapunto con un carácter más llano y abierto, casi picaresco. En cualquier caso, se compenetran como en los mejores tiempos de la Hammer. (No es la última película que hicieron juntos, pero ya no coincidieron en muchas.)
Otra escena inolvidable es la de los niños dormidos. ¿Por qué el monstruo les toca la frente? ¿Les tiene cariño? ¿O quiere "ver" lo que hay en sus cerebros?
En fin, una joya de película.