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viernes, 8 de julio de 2011

Thor de Walter Simonson y Sal Buscema


Legendaria, épica, colosal... Cualquiera de estos adjetivos es válido para describir la legendaria etapa del colosal Thor guionizada por el épico Walter Simonson durante los años 80, etapa que a lo largo de los años se ha convertido en todo un referente en cuanto al dios del trueno, y en cuanto al cómic épico y de aventuras en general. Walter Simonson comenzó su andadura en The Mighty Thor #337, y de ahí continuó hasta el número 382 de The Mighty Thor (a excepción del número 356, que al igual que el número 370 contenía una historia irrelevante y fuera de lugar, que en absoluto influía en las historias que nos venía contando Simonson), permaneciendo así durante cuatro largos años en dicha serie, y ofreciendo unas historias que mes tras mes hacían que los lectores esperaran con ansias el número siguiente. Está claro que los años 80 fueron grandes no sólo en Marvel si no también para el comic book americano en general, y The Mighty Thor es uno de los máximos exponentes de por qué una editorial como Marvel Comics vivió una verdadera edad dorada en cuanto a calidad, por asi decirlo.
"Simonson sosteniendo un cartel que promocionaba la nueva etapa de la colección"



Walter Simonson y su llegada a The Mighty Thor

Walter Simonson, nacido en Tennesi el 2 de Septiembre de 1946 y lector de comics de superhéroes desde su infancia, reconoce que personajes como Batman y Superman, ambos de la DC, llegaron a impactarle de la misma forma que hicieron los superhéroes de la naciente Era Marvel de principios de los 60, creados por celebridades como Stan Lee, Jack Kirby o Steve Ditko. De toda aquella hornada de nuevos superhéroes, hubo uno que le encantó: el poderoso Thor (o el mítico Thor, si buscamos una traducción mucho más literal). Esas historias contadas con maestría por Lee y Kirby en las que Thor vivía fantásticas aventuras fuese en la Tierra (llamada Midgard por los asgardianos), en la más lejana galaxia, o en torno a su hogar y reino de nombre Asgard, llegaron a maravillarle de la misma forma que hicieron con muchos lectores...
"Ilustración en la que Simonson homenajea la maravillosa etapa de Stan Lee y Jack Kirby"

Gracias a estos comics, la vocación de Simonson en pos de su futuro profesional fue bien clara, asi que tras graduarse en la Rhode Island School of Desing en 1972 (tan sólo 7 años después de que leyera su primer cómic de Marvel), se lanzó de cabeza al mundillo del cómic, en donde pretendía ganarse la vida haciendo algo que le encantaba. Sus primeros pasos los dió en la editorial DC en la colección Weird War Tales, para posteriormente encargarse de Manhunter, unas historias que se publicaban en la famosa cabecera del hombre murciélago de la editorial, Detective Comics. Esto le ayudó a ganarse un poco de fama, al mismo tiempo que aportaba su granito de arena en Marvel, en donde pasó de colaborar en las aventuras de Conan en Savage Sword of Conan a dibujar a un personaje más icónico de la editorial, Hulk, en la revista The Rampaging Hulk, de 1977.
"Publicidad de The Rampaging Hulk, uno de los primeros trabajos de Simonson en Marvel"

Tras esto, dió el esperado salto a The Mighty Thor, hacíendose a los lápices de la misma y realizando así uno de sus sueños, dibujar las aventuras de su personaje favorito. Simonson se ocupó de los números comprendidos entre el 260 y el 271 de The Mighty Thor y del Annual de 1978, y aunque de los guiones se encargaba Len Wein, gracias al dibujo de Simonson (que ya apuntaba maneras de lo sorprendente que llegaría a ser en los 80) estas historias resultaron ser algo entretenido y a la par épico, siendo esto último algo que toda buena historia o saga de Thor, como mínimo, ha de tener.
"Dibujo que hizo Simonson en 1966, un año después de leer su primer cómic de Marvel"


Tras estos números, fue cuando Roy Thomas y John Buscema tomaron el relevo de la colección de The Mighty Thor, iniciando posteriormente una saga que a través de sus ramificaciones llegaría a extenderese hasta el número 300 de The Mighty Thor, en donde otros guionistas y dibujantes la concluirían. Si, es la saga de los Celestiales, de la cual ya hablé por aquí no hace mucho. Tras el especial número 300 de la colección y su correspondiente epílogo en el número 301, otros guionistas se ocuparon de la colección, siendo Doug Moench el que más historias llegó a guionizar a principios de esta nueva etapa que comenzaba a principios de los años 80.
"Doug Moench intentó hacer de Thor un superhéroe urbano, lo cual no le pega nada a un dios de Asgard"

Thor era un personaje que había vivido grandes aventuras, algunas realmente impactantes, y la última de ellas, la saga de los Celestiales, fue tan sublime que en la editorial ya no sabían que hacer con Thor, puesto que dicha saga había cerrado multitud de tramas, así como dió respuesta a muchas incógnitas que se habían ido arrastrando desde hacía más de una década, nada menos... El caso es a partir de entonces, las aventuras de Thor volvieron a un erróneo "vuelta a los orígenes", ofreciendo unas historias similares a las primerizas aventuras del Dios del Trueno guionizadas por Stan Lee, y si esas historias fueron horribles... volver a plantearnos historias con las mismas premisas no era una buena idea...
"Volver a enfrentar a Thor con amenazas tan por debajo de él durante tanto tiempo no fue una buena idea..."

Asi, durante nada menos que tres años, los Números de The Mighty Thor comprendidos entre el 302 y el 336 nos ofrecieron historias en las que la encarnación mortal de Thor, el tullido Doctor Donald Blake, cobraba la misma importancia que el propio Dios de la Tormenta, cuando ya hacía mucho tiempo que se nos había dejado claro que este doctor tan sólo fue una forma o encarnación humana en la que Odín encerró al espíritu de Thor para que aprendiese a través de esa figura mortal lo que era la humildad, y para que así consiguiese ser un dios menos arrogante. Pero eso no fue lo peor de todo, pues ya a esas alturas todo el mundo sabía de sobra que las mejores historias de Thor eran aquellas en las que el contexto de la historia era o en el espacio o en tierras asgardianas, así que el hacer historias ambientadas en la Tierra, en las que Thor se enfrentaba a villanos mortales a cada cuál o más estúpido que el anterior o que tenía poco que ver con él mismo, eran poco más que aberrantes. Y aunque algunas historias estaban bastante bien, adolecían de un dibujo en absoluto sorprendente e impactante, y eso en The Mighty Thor, una colección que desde que Jack Kirby decidió ponerse en serio con ella había contado con un elenco de artistas prácticamente sublime, era algo malo, muy malo...
"Volver a darle tanto protagonismo al doctor Donald Blake cuando ya había cumplido su cometido por el que fue creado por Odín tampoco fue una buena idea..."

Los lectores dejaron de lado la colección de Thor en pos de otras más interesantes por entonces, como The Uncanny X-men, Daredevil o los 4 Fantásticos, todas ellas colecciones que pasaron de tener un índice de ventas que las posicionaba al borde de la cancelación (Uncanny X-men fue cancelada a finales de los 60, y a Daredevil casi le pasa lo mismo a finales de la década siguiente), a un éxito arrollador convirtiéndolas en todo unos referentes del género, gracias a guionistas revolucionarios para la época como Claremont, Cockrum y Byrne en X-men, Frank Miller en Daredevil, o John Byrne como autor completo en los 4 Fantásticos. The Mighty Thor, al igual que estas colecciones en su día, era una colección que debido a sus bajas ventas estaba al borde de una cancelación inminente, más teniendo en cuenta que los últimos tres años había contado con unas ventas insípidas...
"Bocetos realizados por Simonson de Thor y Karnilla"

En el caso de Daredevil a finales de los 70, esta iba a ser cancelada, pero llegó casi de casualidad Frank Miller y revolucionó al personaje hasta el punto de que dicha etapa se convirtió a partir de entonces en todo un referente no sólo en torno a Daredevil si no también en el mundo del cómic. Lo mismo se podría decir con los X-men, unos superhéroes que a principios de los 70 nadie daba un duro por ellos, y que tras sufrir una cancelación fueron reflotados gracias a Len Wein primero, y sobre todo gracias a Claremont y Byrne después, hasta el punto de convertirlos en una franquicia que en cuanto a ventas llegó a superar incluso a Spiderman. Lo mismo se podría decir de los 4 Fantásticos, puesto que Jim Shooter, editor en jefe de la editorial por aquella época, decidió poner al cargo de la colección en 1982 a John Byrne, haciendo que la colección del cuarteto recuperara la gloria que había ido perdiendo poco a poco desde la marcha de Jack Kirby a principios de los 70. Asi que Shooter, sin saber muy bien que hacer con The Mighty Thor, decidió poner al cargo no sólo de los dibujos si no también del guión a Walt Simonson, quien ya se había ocupado tiempo atrás de dibujar una decena de números para dicha colección...
"Boceto realizado por Simonson de Loki, hermanastro y archienemigo de Thor"

El plan inicial era que mientras Simonson se ocupaba de mantener a flote la colección durante unos pocos números, Shooter buscaría a otro guionista y dibujante para la colección, a ver si así las ventas aumentaban aunque fuera un poco. Sobra decir que esto último no hizo falta, puesto que tras los cuatro primeros números a cargo de Simonson como autor completo, la colección recuperó toda la gloria perdida y mucho más, y al igual que le sucedió a Daredevil pocos años atrás, pasó de ser una colección con pocas ventas y al borde de la cancelación, a ser todo un gran éxito; todo gracias a un autor que de la misma forma que Miller en Daredevil, hasta ese momento, salvo dibujar unos pocos números en la colección que le encumbraría, no es que hubiese hecho mucho ruido en el mundillo del cómic. Pero ese ruido empezaba, y todo con un onomatopéyico "DOOM" que resonaba más allá del tiempo y del espacio...
"DOOM!"

Forjando un mito, el trabajo de Walt Simonson en The Mighty Thor

Sin duda, Simonson llegó en el momento apropiado. Nada más aterrizar en la colección, se le dió total libertad creativa, puesto que la cosa era bien simple: si sus guiones y dibujos triunfaban, pues genial; si no, la colección se acabaría cancelando como se tenía previsto. Por suerte, se cumplió lo primero. Simonson no cabía en sí mismo de la felicidad, más que nada porque estaba ocupándose de The Mighty Thor como autor completo, de su personaje favorito; y no sólo eso, si no que también le daban desde arriba total libertad a la hora de realizar sus historias, pudiendo hacer lo que quisiera con ellas. Asi, ya en el The Mighty Thor #337, primer número de su etapa y con fecha de portada de Noviembre de 1983, presenciamos en su cubierta a un extraño ser con un rostro semejante al de un caballo vistiendo unas ropas como las de Thor, y empuñando el martillo mágico del Dios del Trueno, Mjolnir, con el que destrozaba la cabecera clásica que daba nombre al cómic. Estaba claro que algo raro estaba pasando, algo nuevo y completamente diferente se avecinaba... Y esto era un cambio basado en destruir lo desgastado para inmediatamente después aportar nuevos elementos.

El nombre del extraño ser era Bill Rayos Beta (Beta Ray Bill en el original), primera creación original de Simonson en la colección, un extraterrestre que sorprendía a los lectores siendo capaz no sólo de derrotar a Thor en combate, si no también al demostrar ser apto de empuñar a Mjolnir (hasta entonces tan sólo Thor, Odín o poderosos robots como el Destructor habían podido alzarlo). Simonson tenía muy claro de que pie cojeaba la colección (nunca mejor dicho), asi que demostrando una gran valentía a la hora de realizar los guiones, decidió eliminar aquellos obstáculos que hacían que la colección no avanzara, siendo el primero de todos ellos la encarnación mortal del doctor Donald Blake. Asi, al final de dicho número, podemos contemplar en una impresionante splash-page lo que vendría a ser el final de Donald Blake como encarnación mortal de Thor, encarnación de la que Simonson opinaba que era como un ancla en las aventuras de Thor, habiéndose descuidado a dicho personaje por su irrelevancia durante los años 70 durante largos períodos de tiempo. Y es que una cosa estaba clara, Thor era Thor, y Blake era Blake, aunque intercambiaran espacio vital en Midgard de vez en cuando, no estábamos ante un alter ego como el de otros superhéroes, si no ante una encarnación mortal de un dios con una personalidad distinta a la de Thor, aunque básicamente fuese el mismo personaje (¿suena complicado, no? Si algún día hablo del Thor de Lee y Kirby incidiré más en el porqué de todo este asunto).

De esta forma, en estas primeras historias ya vemos las bases de lo que Simonson iría desarrollando a lo largo de su estancia, y estas eran el derrumbamiento de tópicos en torno a Thor. Sólo había que ver los cuatro primeros números, los cuales componen el primer arco argumental de esta etapa titulado La Balada de Bill Rayos Beta (por el gran co-protagonismo que adopta este nuevo personaje tan importante en el devenir del Universo Marvel en su vertiente más cósmica). En estos cuatro números, aparte de asistir al final de la última encarnación mortal de Thor hasta el momento, vemos como el príncipe de Asgard es derrotado por un alienígena no una, si no dos veces, y aunque la primera vez fue el típico combate entre dos personajes nobles que se enfrentaban por algún malentendido, el segundo enfrentamiento estaba orquestado por el mismísimo Odín, puesto que tras haber contemplado como Bill es merecedor de empuñar el Mjolnir, es el monarca de Asgard quien decreta que a través de un combate sin armas entre su vástago Thor y el alienígena Bill Rayos Beta, se decida quién está más capacitado de alzar el martillo.

Thor pierde el combate, y tras ser derrotado, no vemos a un Thor enfurecido, o entristecido... Vemos a un Thor que acepta su derrota por un guerrero tan poderoso y noble como él, por un guerrero que le salvó la vida en vez de matarle cuando el enfrentamiento entre ambos era a muerte. Sin duda, la bondad y el poder de Bill Rayos Beta sorprendieron a Odín hasta tal punto de que, viendo que Bill era capaz de empuñar a Mjolnir, decide regalarle un martillo mágico llamado Destructor de Tormentas, con poderes similares a los de Mjolnir. Es importante reseñar la reacción de Thor tras el combate, pues con este hecho Simonson nos deja claro que Thor es ya completamente un dios que no necesita de ninguna encarnación humana para aprender humildad puesto que ya la tiene, ya que el simple hecho de aceptar dicha derrota es un gran ejemplo de la humildad que ha ido ganando en todos los años anteriores, compartiendo espacio vital con el mortal Donald Blake...
"Boceto de Bill Rayos Beta blandiendo en círculos a Destructor de Tormentas"

Simonson siempre tuvo claro, al igual que muchos lectores, que las historias espaciales y en mundos fantásticos de Thor eran las mejores, en las que Thor se movía como pez en el agua. Pero claro, también se trataba de un superhéroe que pertenecía al Universo Marvel tradicional, y eso era algo que no se podía obviar de ningún modo. De hecho, era uno de los tres pilares básicos de los Vengadores (junto con el Capitán América e Iron Man). Por ende, las historias de Simonson se convierten en una frenética epopeya que tiene su punto de partida en la Tierra, y que se desarrollan en magnífico in crescendo alternando las historias tanto en el lejano espacio exterior, como en la propia Asgard, asi como en las cotidianas calles de Nueva York o de cualquier otro punto de la Tierra... De esta forma, Simonson domina a Thor en un contexto que le permite que sus aventuras nunca caigan en lo repetitivo ni en tópicos o planteamientos más que manidos, teniendo ante sí una disponibilidad de escenarios tan distintos entre sí como los personajes de los que se ocupa, sean estos dioses inmortales, alienígenas o simples humanos mortales, a los que a todos da un trato tan distinto como brillante, contando cada uno de ellos con una personalidad tan clara como definida.

Y es que en el Thor de Simonson todo lo que ocurre no ocurre porque sí, todo tiene un motivo, aunque en un principio pensemos que una escena pueda resultar irrelevante o fuera de lugar, puede acabar siendo el gérmen de lo que será la mayor aventura de Thor, como bien demuestra Simonson en su segundo arco argumental de 13 números USA, titulado la Saga de Surtur. Esta saga contaba con una extensión algo sorprendente aún incluso en aquella época, puesto que si hoy en día lo más normal es toparnos con arcos argumentales de dicha extensión (ya que los comics actuales se hacen con la intención de ser recopilados posteriormente en tomos), por entonces estos arcos argumentales, o sagas como diría Simonson, estaban formados por comics que tenían una duración de lectura a un ritmo normal de unos 15 minutos mínimo, en los que no pasaban pocas cosas precisamente. Hoy en día, para hacer la Saga de Surtur se necesitarían años y años... Y estoy seguro de que ni aún así se lograría alcanzar ni de lejos las cotas de calidad que Simonson alcanzó a través de tan sólo 13 números.

Si uno piensa que tras los 4 números que dura la Balada de Bill Rayos Beta la colección no puede ir a más aunque ya se hallan puesto en marcha algunas de las subtramas (sean las que tengan relación con Loki, Balder, o con sombras tenebrosas que hacen "DOOM"), se equivoca completamente, pues es en la Saga de Surtur donde Simonson consigue que la colección alcance unas cotas de intensidad narrativa nunca vistas hasta el momento, superando incluso (y por poco) a la no menos grandiosa etapa de Jack Kirby. Simonson crea una historia río que tuvo su principio en cuanto aterrizó en la colección, y que tendrá (y tuvo) su final cuando él haya contado todo lo que tenga que contar de Thor, y es en la Saga de Surtur donde verdaderamente se desata en su labor de autor completo, narrando multitud de acciones paralelas a cada cual tan interesante e intrigante como la anterior, que finalmente acaban confluyendo en un punto que sólo se puede describir con una sola palabra: épico. O puntos, mejor dicho, ya que Simonson, adelantándose a su época, nos ofrece varios arcos argumentales, siendo considerada la Balada de Bill Rayos Beta como una especie de prólogo de su etapa en la que se eliminan impedimentos que hacían que Thor como personaje no evolucionara, y la Saga de Surtur el desencadenante de todo lo que vendría después, ya que si la Saga de Surtur era algo así como epicidad en estado puro, las siguientes sagas (que tambien eran épicas y algunas tenían momentos incluso más memorables), se ocupaban de relatarnos las consecuencias, que bien duras que fueron, tanto para Thor como para todo Asgard en general...
"Odín, Thor y Loki luchando por lo que más aprecia cada uno de ellos"

Por supuesto es necesario decir que dicha intensidad narrativa no hubiera sido tan impresionante si no fuese por los impactantes dibujos, porque si una cosa tenían los dibujos de Simonson, era la capacidad de impactar al lector, de sorprenderle y de dejarle boquiabierto... Así contemplábamos escenas como las primeras páginas del The Mighty Thor #337, en las que vemos como un omnipotente ser envuelto entre las sombras comienza a forjar un arma a la par que comenzamos a ver las grandiosas (y nunca mejor dicho) onomatopeyas que harán acto de presencia a lo largo de su estancia como guionista en la serie.

El estilo de dibujo de Simonson es en esta ocasión, aparte de lo que he dicho unas pocas líneas atrás y a diferencia de las anteriores muestras de su arte en los años 70, exagerado. Con su dibujo, más que sorprender con figuras físicamente perfectas, decide exagerarlas más allá de la realidad por medio de trazos bruscos y unas líneas cinéticas bien enlazadas entre sí, sin dejar de hacer creíbles a los personajes y los escenarios que dibuja por muy extraños que estos sean, obteniendo un efecto de narración gráfica terriblemente eficaz, en el que innova con el peculiar y, sobre todo, oportuno uso que se hace de las onomatopeyas. Asi, mientras asistimos a las escenas de acción es como si pudiésemos sentir toda la épica del momento, de la misma forma que sentimos toda la tranquilidad que embarga las escenas cotidianas, perfectamente colocadas creando un ritmo totalmente ameno. Sin duda, lo de que Simonson es un mal dibujante es algo ampliamente discutible, pero de lo que no hay duda es que se trata de un narrador gráfico que es, cuanto menos, buenísimo.

Un poco más allá de la mitad de la etapa, Simonson abandona los lápices para aportarlos en la nueva colección mutante de Marvel, X-Factor. El motivo era bien claro, y es que su esposa era la guionista de dicha serie, asi que no le vendría para nada mal la ayuda de su marido en el dibujo. Por lo tanto, en el The Mighty Thor #368 asistimos definitivamente a un cambio en la parte gráfica, momento en el que Simonson pasa a ocuparse únicamente de los guiones para cederle la labor de dibujante a Sal Buscema, prolífico dibujante de Marvel que se ocupó de dibujar el The Mighty Thor #355 y la serie limitada de cuatro números Balder The Brave (con guiones también de Simonson, e intrínsecamente relacionada a la colección de la que procede dicho personaje), para luego ocuparse los números comprendidos entre el The Mighty Thor #368-369, 371-379, 381 y 382, como ya he dicho todos ellos guionizados también por Walter Simonson, y esto último es algo que se nota, mucho. El salto de dibujante de Simonson a Buscema se aprecia en un estilo de dibujo más estilizado, claro y detallado por así decirlo, y en mi opinión (e incido en lo de "en mi opinión") superior al de Simonson. Se nota que el menor de los Buscema es un dibujante de la antigua escuela, y esto queda demostrado en su labor continuista, ya que sin perder su característico estilo a la hora de dibujar, añade a su dibujo elementos más propios del anterior dibujante que se ocupaba de la serie (en este caso Walter Simonson).

Y si hay un número en el que la labor gráfica sea impecable, el mejor número dibujado en toda esta etapa, ese es sin duda alguna el The Mighty Thor #380, en el que Simonson vuelve a ocuparse de los lápices y estos son entintados por Sal Buscema, ofreciendonos a través de ellos un colosal y épico capítulo más, que cuenta con la peculiaridad de mostrarnos un enfrentamiento entre Thor y su enemigo definitivo, el que en teoría le matará el temido e inevitable día del Ragnarok, la serpiente de Midgard, llamada Jormungand.

Y si este enfrentamiento fue definitivo para el Dios del Trueno, lo fue para Simonson a los lápices, ya que el tándem gráfico formado por Simonson y Buscema nos narra con todo el potencial gráfico posible y esforzándose todo lo que pueden en ello un colosal enfrentamiento entre dios y serpiente a base de viñetas que ocupan una página entera (a base de splash pages, vamos). Este número fue, sin duda, algo revolucionario para la época, y desgraciadamente en la década siguiente, en los 90, multitud de artistas (bastante mediocres) intentaron emular la labor gráfica y la calidad que proporcionaron Simonson y Buscema en toda esta etapa y en especial en este número, pero dichos artistas no contaban con algo primorial en Simonson, y esto era, como ya he dicho unos párrafos más atrás, su más que notable capacidad narrativa a la hora de dibujar (además de estar bajo los guiones de guionistas muy mediocres, pero eso es otra historia...) Y no sólo eso, la batalla entre Thor y Jormungand contaba con unos diálogos que estan entre los mejores de esta etapa...

Tras hablar de la parte narrativa y gráfica, ambas relacionadas de forma intrínseca, esta etapa no hubiese llegado tan lejos de no ser por los personajes en torno a Thor. Tras presentarnos a Bill Rayos Beta, un carismático y original personaje de naturaleza cósmica, Simonson comenzó a incidir en la personalidad de nuevos y viejos personajes relacionados con la mitología nórdica; personajes nuevos fruto de su mente como el rey de los elfos oscuros, Malekith, o Lorelei, hermana de Amora la Encantadora, una antigua enemiga de Thor y de los Vengadores; o personajes que llevaban perfectamente más de 200 números sin aparecer en la colección...

Asi mismo, el trato que le dio a los personajes mitológicos de la serie está al nivel de su labor a los guiones y a los dibujos, o sea, a un nivel más que notable, por no decir sobresaliente, ya que personajes como Jormungand, la Diosa de la Muerte Hela, y sobre todo el archienemigo de Thor, Loki, adquieren gracias a los guiones de Simonson el mejor trato que cualquier guionista (con permiso de Lee y Kirby, sus creadores) les halla podido dar. Y resalto a Loki porque es en esta etapa donde vemos a un Loki que vistiendo en todo momento aquel clásico traje largo tiempo olvidado que Kirby diseñó en un intento de rediseñar el vestuario del personaje, se comporta más como un auténtico Dios de las Mentiras que en un Dios del Mal, ya que el mal es representado ni más ni menos que por los gigantes del hielo o por el demonio de fuego Surtur y sus legiones, de una naturaleza igual de demoniaca que su líder...

Aunque personajes como Surtur, Jormungand y Hela ya habían aparecido con anterioridad, algunos más veces que otros, gracias al protagonismo que les otorga Simonson llegan incluso a cobrar más importancia que el propio Thor en algunos momentos. Hasta ese momento no habíamos visto a un Surtur tan poderoso, implacable e impresionante; no habíamos visto a una Hela tan letal que, aunque siempre había sido la Diosa de la Muerte, en el fondo era lo mismo que Thor y otros personajes, una diosa de la mitología nórdica más. Hela cobra un papel importante en el segundo arco argumental de la etapa, titulado La Lucha por Asgard, magnífica sucesión de historias dibujadas aún por Simonson en las que Loki, aprovechando que Thor se adentra en Hel para rescatar unas almas mortales seguido de una gran tropa de leales asgardianos, trama una vez más uno de sus más antiguos objetivos, el de hacerse con el trono de Asgard; pero esta vez recurriendo más que nada a sus dotes para mentir, además de usar a otros personajes como marionetas a su servicio sin que estos sean totalmente conscientes de la manipulación que están sufriendo... y si por el camino puede realizar su otro gran objetivo, el de humillar y ya de paso destruir a su odiado hermanastro, mejor.
"Hela, la Diosa de la Muerte"

Es hacia el final de este arco argumental cuando asistimos a uno de los mejores momentos de esta etapa (que como os habréis dado cuenta no son pocos), momento protagonizado por un antiguo enemigo de Thor bastante dejado de lado a lo largo de los años: Skurge, más conocido como el Ejecutor, el brutal compañero de la Encantadora, enamorado de ella a pesar de que ésta le trate de forma deshonrosa. Y si, hay muchos buenos momentos, memorables todos ellos... Pero personalmente, y sin ninguna duda, yo me quedo con esas viñetas en las que Skurge, armado con armas mortales (un par de ametralladoras ni más ni menos), afronta a toda una horda de muertos procedentes de Hel, el reino de Hela...
"Y luego me preguntan que por qué el cómic me parece arte"

Sin duda Simonson realizó un proyecto de renovación en la colección sobresaliente, renovación que ya en La Lucha por Asgard estaba completada, y en la que personajes que hasta entonces no existían o si existían habían ido perdiendo progresivamente su potencial (si es que alguna vez se había desarrollado como era debido, como en el caso de Skurge), ahora adquirían especial relevancia. Así como los mencionados Malekith o Lorelei, Simonson también creó a otros personajes, como al último vestigio de los vikingos en la Tierra o al elfo oscuro al servicio de Malekith llamado Algrim, que posteriormente adoptaría la identidad de Kurse en el tie-in relacionado con las Secret Wars II...
"Kurse, un personaje fruto de las Secret Wars II"

Y es que recordemos que el Thor de Walter Simonson es de los años 80 y por entonces el enigmático Todopoderoso, ser merecedor de su nombre, se paseaba por el Universo Marvel de colección en colección en los distintos tie-in del crossover que servía de secuela a las primeras Secret Wars. Sin embargo, Simonson se aprovechó del crossover, y no fue ningún impedimento para él, prueba de ello y sin ir más lejos es la creación (o mejor dicho, recreación) de Kurse.
"Asgardianos armados con ametralladoras, un preludio de los 90..."

Parecía que Simonson pasaba de los clásicos enemigos mortales de Thor, pero incluso a estos les dio un breve protagonismo enfrentándoles al Dios del Trueno en el último arco argumental de la etapa (ya dibujado por Buscema), titulado La Maldición de Hela. De hecho, Thor se enfrentaba a los villanos mortales más representativos de la etapa de Jack Kirby en estado de gracia, que eran el poderoso Hombre Absorbente (el enemigo mortal más poderoso de Thor), el lupino y evolucionado Hombre Bestia, y el Destructor, el que usaba una palanca como arma, no el robot creado por Odín, aunque este último también se daría un paseo por esta saga a pesar de haber sido destruido casi unos 80 números atrás, en una nueva aparición que le brindaba la posibilidad de adoptar un papel bajo la batuta de Simonson que le llevaría a aportar a la historia algo más allá de los golpes que se intercambiaba con Thor siempre que se encontraban, un papel más acorde con la función por la que Odín, en su infinita sabiduría, le creó.

Y si hay un personaje al que Simonson otorgue un protagonismo parejo al de Thor, más por encima que el que le otorga a Bill Rayos Beta, a Loki o a la omnipresente figura de Odín, ese es Balder el Bravo, dios de la luz y quizás un personaje incluso más noble que el mismísimo Thor. Al comienzo de esta etapa observamos a un Balder física y mentalmente acabado tras haber vuelto de Hel, consecuencia directa de la saga del falso Ragnarok orquestado por Odín en la etapa de Roy Thomas unos cuantos años atrás, y que aunque dicha saga fue finalizada por el propio Thomas, no fue así el destino de Balder, el cual quedó traumado hasta tal punto que su pelo se volvió blanco.

Como decía, Simonson le otorga un protagonismo especial a Balder, un trato en el que se puede contemplar el cariño que siente el autor por el personaje, el cual, tras haber contemplado en Hel a todos los guerreros que el mismo había matado en vida, se siente incapaz de matar o de luchar como un guerrero aunque sea por su señor Odín, asi que tan sólo se dedica a vivir apáticamente el día a día, sin ninguna motivación en especial. Sin embargo un dios es un dios, y su posición como Dios de la Luz le llevará a no desobedecer bajo ningún concepto a Odín, involucrándose en aventuras en las que presenciaremos la caída y auge de Balder. Cabe destacar que Simonson guionizó la serie limitada de Balder el Bravo, contando con los lápices de Sal Buscema. En ella, se incidía en la personalidad de Balder, sus motivaciones, su desarrollo como personaje, así como el porqué de su relación con la Reina de los Norns, Karnilla; además de mostrarnos lo que sería el inicio de un nuevo golpe de los gigantes del hielo de Jotunheim contra Asgard. Sin duda, una aventura que llevaría a Balder a ocupar un puesto al que estaba claramente destinado, más incluso que Thor.
"Ilustración de Balder, Karnilla, y otros personajes de la serie limitada Balder el Bravo, dibujados por Sal Buscema y entintados por Simonson (click en la imagen para agrandar)"

En fin, el caso es que no hay duda que esta etapa de Thor, con permiso de la de Lee y Kirby, es la mejor etapa que se ha hecho del personaje. Simonson mezclaba y remezclaba las tramas creando historias que contenían a partes iguales un argumento interesante e intrigante, épica y aventura, e incluso dosis de humor en su justa medida, y es que en cuanto a esto último, Simonson siempre tuvo en mente que la colección The Mighty Thor había contado siempre con un tono muy serio, tan serio que los personajes demostraban ser, en ocasiones, excesivamente serios... Momentos de humor no es que abunden más que los momentos de épica, pero haberlos los hay, un ejemplo de ello es la nueva identidad secreta de Thor, Sigurd Jarlson, proporcionada por Nick Furia, que consiste tan sólo en vestir ropa normal y corriente y llevar puestas unas gafas, como Superman. De hecho, nada más salir de la sala en donde Furia le da las gafas, se choca con un periodista de nombre Clark bastante similar al Hombre de Acero de la Distinguida Competencia (DC, para los que no lo pillen).
"Thor oculta su identidad secreta a través de unas lentes y conoce a Superman, o eso parece"

Y que decir de esas historias en donde Thor es humillado por Loki, quien se sirve de Lorelei para que su odiado hermanastro caiga presa de los efectos de un amor extremo hacia la hermana de la Encantadora, un amor que llega a límites absurdos. Y si hay un capítulo absurdo y a la par épico, es aquel en el que Thor es convertido en rana. Si, tal cual, en una rana saltarina... A lo largo de 3 números, asistimos a lo que, como reza en portada, podría ser considerada la historia más extraña de Thor. Lo curioso es que la historia funciona, demostrando Simonson que en todo momento no descuida los guiones por absurdos que estos se tornen. Todo un genio, el señor Simonson...

El The Mighty Thor #382 equivalía al número 300 de Thor, ya que las andaduras del dios del trueno comenzaron en el #83 de la cabecera Journey Into Mystery (posteriormente renombrada como The Mighty Thor), y en dicho especial asistimos al final del arco argumental de La Maldición de Hela y al final de la etapa. Al contrario que muchos artistas, Simonson no abandonó la colección por problemas derivados de la relación con su superior, el polémico Jim Shooter, si no porque según el propio Simonson, ya había contado todo lo que tenía que contar sobre Thor. Sin duda, un gran guionista que sabía retirarse a tiempo, que había dado todo lo que podía dar a un personaje tan preciado para él como Thor, enriqueciendo al personaje y a todo su entorno. Posteriormente, Simonson continuó ayudando en el dibujo de X-Factor, y guionizó y dibujó una corta etapa en los 4 Fantásticos, etapa que según me dicen es de las mejores del cuarteto y que desgraciadamente aún no he tenido el gusto de leer.

En conclusión, la etapa de Walter Simonson en Thor es la mejor etapa que se ha hecho jamás del Dios del Trueno. Así de simple, así de claro. Y es que en casos como el de Simonson, cuando uno sabe de comics, quiere a los personajes que guioniza, y en general no sólo hace su trabajo por el dinero, pues pueden salir obras como ésta, todo un cómic de autor, una historia río con un principio y un final, que enlaza con hechos del pasado y que tiene en cuenta que la historia continuará indefinidamente tras su marcha, a pesar de cerrar toda trama posible y algunas dejarlas abiertas para incertidumbre del lector, para que éste le saque su propio significado al porqué quedan abiertas. Thor continuó su andadura tras la marcha de Simonson, de hecho hoy en día sigue publicándose su colección, pero una cosa está clara, y es que desde la etapa de Simonson, todos los guionistas que llegan recaen en el mismo tópico, consistente en emular a este autor. Y es que de la misma forma que Miller dejó marca en Daredevil, Simonson lo hizo con Thor, haciendo que todos los encargados posteriores tomaran como referencia su etapa por encima incluso que la de Lee y Kirby; y eso señores, es mucho. Como bien dicen algunos, las aventuras de Thor bien podrían haber finalizado en el The Mighty Thor #382, con el peculiar último enfrentamiento en tan sólo 5 páginas entre Thor y Loki, en el que no intercambian ni un sólo golpe.

Para terminar, decir que actualmente la etapa de Walt Simonson en Thor se halla disponible en 8 tomos en tapa dura publicados por Panini hace unos años, tomos bastante caros por separado, no en packs de 3 unidades que está sacando ahora (a fecha de Julio de 2011) la distribuidora (packs que incluyen los tres primeros números y los 3 siguentes, dejando el 7 y el 8 sin haberse lanzado de esta forma, de momento). Mi consejo es comprar los dos primeros packs, e inmediatamente después los dos últimos tomos.
"Portada de uno de los 8 tomos de la edición española"

Otra forma de leer esta imprescindible etapa es por medio del Omnibus que ha publicado recientemente la propia Marvel, un tomo de más de 1000 páginas (tal cual), que cuenta con un recoloreado digital más acorde a los tiempos que corren, coloreado que lejos de caer en lo chocante, le sienta de maravilla a los lápices de Simonson. Sea como sea, una cosa esta clara, y es que si a uno le gusta la épica, la fantasía y las aventuras, así como libros o películas tipo El Señor de los Anillos, le encantará el Thor de Simonson. Y si además le gustan los superhéroes o simplemente leer comics, también. Y para terminar, sólo decir una última cosa más: ¡¡¡POR ASGARD!!!

5 comentarios:

El Tipo de la Brocha dijo...

Otro gran análisis. Ya me compré el volumen de Estela Plateada y ahora me parece que atacaré este Thor de Simonson.

Si sigo leyéndote, tendré que buscarme una estantería nueva.

Roy D. Mustang dijo...

Jeje, una buena adquisición que has hecho... En cuanto a adquirir el Thor de Simonson sólo decirte que... ¡corre! Pues las ofertas no duran siempre, las estanterias si jeje. De todas formas, es la mejor etapa de Thor (como bien he dejado claro en el artículo), y teniendo en cuenta las cosas que te gustan te molará si o si :P .

Yota dijo...

Tnego que ponerme con esta serie, mis amigos me regalaron los ocho tomos este año por mis 30 tacos y ni los he tocao, pa matarme...

Roy D. Mustang dijo...

Yota, seguramente ya te lo han dicho, pero te lo diré de todas formas: ¡ya tardas! XD

Anónimo dijo...

Me encantó esa etapa, en especial la parte de la maldición de Hela cuando la diosa hace que los huesos de Thor sean extremadamente frágiles y le niega el alivio de la muerte para librarse del sufrimiento pero lejos de lamentarse Thor se crea una armadura y sigue combatiendo a los villanos.