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domingo, 19 de febrero de 2017

Lecturas y visionados de Febrero de 2017


LOS CÓMICS QUE HE LEÍDO

orange (Ichigo Takano)


Antes de escribir mis impresiones sobre este manga, he de decir que no suelo leer shôjo. No porque sea un género que no me gusta, ya que pienso que es un error decir "me gusta el manga" y luego cerrarse a ciertos géneros, sino porque a diferencia del shônen y del seinen muy pocos shôjo logran hacer que me interese por ellos. No fue el caso de orange, un shôjo cuya premisa argumental, la cual mezcla la típica historia de romance en el instituto con viajes en el tiempo, me llamó bastante la atención. Además, tampoco es un shôjo muy largo, sólo consta de cinco tomos, y eso es un plus a la hora de adentrarme en los terrenos de un género de manga con el que no estoy muy familiarizado todavía.

En general la lectura de orange me resultó amena. A lo largo de la historia me encontré varios tópicos por los que se caracteriza el shôjo manga, y cuando comencé a tener la sensación de que dichos tópicos se me estaban atragantando (ya dije unas líneas más arriba que aún no estoy muy familiarizado con este género) tan sólo me quedaba un tomo para finalizar la serie, por lo que su extensión de cinco tomos me pareció de lo más oportuna. orange termina donde debe terminar, su duración es la apropiada y la historia no se va por las ramas, y lo que más me gustó de esta serie, temática de viajes en el tiempo y realidades paralelas aparte, es cómo aborda un sentimiento bastante común en los seres humanos: el arrepentimiento. Y es que muchos de nosotros solemos pensar qué sería de nuestras vidas de haber actuado de forma diferente en el pasado. ¿Tendríamos una vida mejor, peor o simplemente diferente?

orange es una de esas obras que no me han encantado pero tampoco me han aburrido lo más mínimo. Me ha parecido un manga de lo más correcto y estoy seguro de que a los amantes del shôjo les encantará.

Green Blood (Masasumi Kakizaki)


Hay un dicho que dice que los mejores westerns son los que no se han hecho en América. Películas como El bueno, el feo y el malo (Il buono, il brutto, il cattivo) o cómics como Blueberry refuerzan esta afirmación, pero no es del todo cierta si uno tiene en cuenta películas como Sin perdón (Unforgiven), de Clint Eastwood, o Grupo salvaje (The Wild Bunch) de Sam Peckinpah, así como los grandes clásicos del western estadounidense, tanto en cómic como en cine, de los que bebían directamente los artistas europeos. He de confesar que cuando la editorial Milky Way anunció la licencia de Green Blood este manga no me llamó especialmente la atención. Recuerdo que le dije a un colega: "¿un japonés haciendo un western? ¡Es como si un americano hiciera un cómic de samuráis!" Pero si me paro a pensarlo, eso es una chorrada, puesto que Blueberry es un cómic francés y los spaguetti westerns son un subgénero cinematográfico de origen italiano, y el western no es que sea algo tan francés como el champán ni tan italiano como la pasta. Además, hay grandes cómics de samuráis hechos en territorio estadounidense, como Usagi Yojimbo, de Stan Sakai, o Ronin, de Frank Miller, entre otros. En definitiva, en lo que a géneros se refiere, la nacionalidad importa un bledo.

Después de esta introducción sobre la impresión inicial que tuve al enterarme de la existencia de Green Blood, he de decir que la obra me ha encantado. Green Blood está compuesta por cinco tomos, por lo que estamos ante una serie corta, aunque al terminar de leerla tuve la sensación de que había durado un poco más, ya que tardé en leer cada tomo más de lo que suelo tardar en leer un tomo manga. Y no porque hubiese mucho texto, como sucedía en Bakuman, sino por el dibujo. Es impresionante, con un nivel de detalle soberbio. Creo que, con permiso de Vagabond y Berserk, no he visto un manga con un dibujo tan sumamente detallado en mi vida. En manos de otro artista habría tardado mucho menos en leer este manga, pero es que el dibujo de Kakizaki es, repito, tan sumamente detallado que uno puede tirarse varios minutos observando simplemente las sombras de los ojos de un personaje o la textura del cañón de una pistola. Por muchos es sabido que el dibujo de Kakizaki es prácticamente perfecto. Los personajes tienen unos rasgos faciales típicos del dibujo japonés convencional en vez de unos rasgos realistas, pero esto es porque el autor quiere que sus personajes luzcan así. Como en otras obras de Kakizaki, los personajes están dibujados de tal modo que de un primer vistazo sabemos quién es bueno y quién no lo es.

En cuanto a la historia, al principio recuerda poderosamente a la película de Martin Scorsese Gangs of New York, ya que durante la primera mitad del manga esta está ambientada en el Nueva York de los años 60 del siglo XIX; pero luego, durante la segunda mitad, el dúo protagonista abandona esta gran ciudad para emprender una aventura hacia el oeste americano con el fin de consumar una venganza. Es a partir de aquí cuando Green Blood deja de ser una especie de versión manga de Gangs of New York para pasar a ser un western crepuscular con todas las de la ley. Al igual que en los westerns crepusculares, en Green Blood Kakizaki no se corta un pelo a la hora de mostrarnos con toda la crudeza del mundo cómo era la vida en los Estados Unidos del siglo XIX, tanto en la gran ciudad como en el campo, y así de paso echar tierra sobre grandes mentiras como la del sueño americano, Estados Unidos tierra de la libertad, etc.

Como decía al principio de esta reseña, tenía mis dudas sobre Green Blood porque era la primera vez que me topaba con un manga sobre el viejo oeste; pero Kakizaki demuestra sobradamente en esta obra ser un gran fanático del western, introduciendo en ella muchos de los tópicos del género, como el pistolero marcado por un oscuro pasado que busca venganza, el joven al que la vida le lleva a empuñar un revólver y resulta tener una habilidad insólita usándolo, los valientes guerreros indios que reclaman sus tierras, el tema de los negros y la esclavitud, etc. A pesar de todos estos tópicos inherentes al género, la obra no me resultó previsible como Bestiarius, otro título de Kakizaki con un dibujo soberbio pero que se me atragantó debido a su historia sumamente previsible.

Como decía, al terminar de leer Green Blood tuve la sensación de que había leído una serie de más de cinco tomos, y es una sensación bastante grata, ya que el manga me estaba encantando tanto que me dio lástima que durara tan poco. El final podríamos decir que es como Hokuto no Ken pero con pistolas. En el asistimos al enfrentamiento final entre el protagonista y el villano de quien se quiere vengar. He de decir que este villano me encantó; es como una mezcla entre Raoh de Hokuto no Ken y Barbanegra de One Piece, y al igual que este último personaje, también tiene su banda compuesta por auténticos indeseables, cada uno de ellos especializado en el uso de un arma determinada.

Green Blood es un manga notable, sobre todo a nivel visual. Os lo recomiendo independientemente de si sois o no sois fans de los westerns. Ya sólo por el dibujo es una obra de arte.

LAS PELÍCULAS QUE HE VISTO

Flores de equinoccio (Higanbana, Yasujiro Ozu, 1958)


Todas las películas de Yasujiro Ozu, director de insólita sensibilidad, son una maravilla. También me resulta difícil hablar de ellas de buenas a primeras, ya que son de esas películas que veo y me transmiten una serie de sensaciones positivas que me alegran el alma, pero me cuesta explicar con certera exactitud por qué me alegran tanto. Esa es la magia de Ozu. Además, a simple vista puede parecer que todas sus películas son muy parecidas y que apenas hay diferencias entre ellas, por lo que estas ganan notablemente a la hora de ser revisadas, ya que es en los revisionados cuando el espectador ve más allá de lo que Ozu muestra de forma sutil en pantalla, apreciando así con mayor claridad las diferencias entre las películas de su más que notable filmografía. Y es que Ozu era un director que, manteniéndose siempre fiel a su estilo único y particular, dominaba la sutileza como nadie.

Al igual que otras obras maestras de Ozu, Flores de equinoccio es costumbrismo japonés en estado puro. La familia y las relaciones entre padres e hijos también se dan cita en este film. El protagonista es un hombre de negocios, aparentemente progresista en sus ideales y muy bueno a la hora de dar consejos sobre el amor y la familia a los demás; sin embargo, esos consejos no se los aplica a sí mismo cuando ha de afrontar la decisión de su hija de casarse sin su consentimiento. Estamos, pues, ante una obra de Ozu en la que este director aborda el choque entre la generación de preguerra y la de posguerra, así como el modo en el que las nuevas ideas occidentales trataban de imponerse sobre las antiguas tradiciones en un país tan anclado en lo tradicional como Japón. Lo más destacable y curioso de esta película tan bonita es que el choque intergeneracional se produce sin ningún tipo de violencia verbal o física, sino de forma educada, y el progreso se implanta en Japón de la forma más pacífica y sutil posible, sin escándalos o revueltas de por medio.

Flores de equinoccio me alegró la tarde y su visionado se me hizo muy ameno a pesar de que no contara nada del otro mundo, y es que pocos maestros como Ozu podían hacer del día a día y de lo sencillo algo tan sumamente bello y agradable de ver.

Vengadores: La era de Ultrón (Avengers: Age of Ultron, Joss Whedon, 2015)


Los blockbusters actuales no son lo mío. La inmensa mayoría me comienzan a aburrir a partir de la primera media hora de película apróximadamente. Algunos antes, incluso. Me interesan otras propuestas cinematográficas. Entonces, si los blockbusters actuales no son lo mío, ¿qué es lo que me llevó a ver la segunda parte de los Vengadores? Dos motivos. En primer lugar, Los vengadores me gustó bastante y la vi unas tres o cuatro veces, así que, ya puestos, decidí darle una oportunidad a esta segunda entrega, a pesar de que mis expectativas no eran muy altas tras haber visto las anteriores películas de la fase dos de Marvel Studios. En segundo lugar, y este es el principal motivo, algún día tenía que terminar dicha fase dos, así que aprovechando que ya hacía tiempo que había desaparecido la incómoda presión que ejercía el hype que se creó en torno a esta película, decidí verla cómodamente, a mi aire, siendo consciente de que la veía porque me apetecía realmente y no por la presión del hype.

Comencé a ver Vengadores: La era de Ultrón simplemente para desconectar y relajarme ante la pantalla, tampoco le iba a pedir peras al olmo, y así fue durante la primera hora de película. A partir de ahí, cada minuto de película se me hacía más pesado, y durante la media hora final tuve que hacer varias pausas para poder terminarla. Creo que el principal fallo de esta segunda entrega es que va demasiado al grano. Los acontecimientos suceden tan rápido que al espectador no le da tiempo a digerirlos, y en más de un momento tuve la sensación de que se saltaban escenas relevantes dentro de la historia. La película intenta involucrar al espectador en la trama pero no lo consigue. Hay muchos momentos cómicos, románticos y dramáticos metidos con calzador prácticamente de forma aleatoria, y todo para agradar al mayor número de espectadores posible. Lo peor es que los chistes son simplones y las escenas dramáticas son muy tópicas y no conmueven en absoluto.

En cuanto a las escenas de acción, hay algunas que molan, como la de Hulk contra Iron Man en la armardura Hulkbuster, pero no hay contexto, por lo que uno no se siente involucrado cuando las está viendo. Otro problema de las escenas de acción es el típico de muchos blockbusters actuales: a uno le cuesta seguirlas. El montaje en este tipo de escenas es tan frenético, incoherente y, en definitiva, chapucero que es prácticamente imposible enterarse de lo que está sucediendo en pantalla. Al final, viendo Vengadores: La era de Ultrón me sentía como si estuviera viendo un trailer de más de dos horas. Durante la primera hora de película aguanté su visionado sin contratiempos. Como decía, comencé a verla para relajarme simplemente; pero a partir de la primera hora de metraje dicha sensación de estar viendo un trailer muy largo se me acabó haciendo cada vez más pesada y acabé saturado.

Vengadores: La era de Ultrón es un batiburrillo fílmico. Y de los grandes. Me gustaría ser más benevolente y decir que para relajarse frente a la pantalla sin más está bien, pero entonces estaría mintiendo, ya que sólo fue así durante la primera hora. Como suelo decir, vista la primera película de Los vengadores, vistas todas las de Marvel. Dudo muchísimo que vea la fase tres. Mi interéres es ya prácticamente nulo.

LAS SERIES QUE HE VISTO

Midnight Diner: Tokyo Stories (Shin'ya shokudou: Tokyo Stories, Joji Matsuoka, Nobuhiro Yamashita, 2016)


Una auténtica delicia de dorama japonés, y una de esas series que estaban en Netflix pero de las que no sabía absolutamente nada hasta que mi amiga Katrana Belmont me la recomendó a sabiendas de que me iba a gustar mucho, como finalmente sucedió (en el canal de YouTube de Katrana podéis ver su TOP de las mejores series de 2016, entre las que se encuentra este dorama. Podéis acceder  a dicho TOP pinchando aquí).

Midnight Diner: Tokyo Stories está formada por episodios autoconclusivos que tienen un nexo en común: un izakaya (típico bar japonés) regentado por un tipo con una extraña cicatriz en el ojo izquierdo. A este izakaya acude gente de lo más peculiar, y cada uno de los capítulos está protagonizado por distintos clientes de este establecimiento tan curioso. La estructura en todos los capítulos es prácticamente la misma: se presentan en dicho izakaya uno o varios clientes que tienen algún problema, a lo largo del capítulo lo van solucionando mientras el dueño del local se limita a observarlo todo como si fuera una especie de presencia divina, y al final se soluciona el problema, aunque a veces al dueño no le importa hacer de psicólogo y dar algún consejo. Como coletilla final, cada capítulo termina con los clientes que lo han protagonizado dando felizmente las buenas noches, no sin antes ofrecer trucos culinarios para mejorar el sabor del plato que han estado consumiendo a lo largo del episodio. Al contrario de lo que pueda parecer, en esta serie la comida no juega un papel esencial como sí sucede en otras obras, como por ejemplo en el manga Oishinbo à la Carte, donde la comida es el elemento central.

Midnight Diner: Tokyo Stories es una serie perfecta para ver después de cenar, antes de irse a la cama a dormir. Viéndola me sentía como si estuviera en el interior de ese izakaya, un izakaya pequeño pero con un ambiente tan sumamente acogedor que logra traspasar la pantalla y envolver con su calidez al espectador.

Rick and Morty - Temporada 2


Recuerdo que el primer capítulo de Rick and Morty me pareció horroroso. El segundo ya me pareció un poco mejor, y el tercero mejor que el segundo. Al final, me vi la primera temporada entera, y he de decir que pocas veces me alegro tanto de haber continuado viendo una serie a pesar de que sus primeros capítulos no me gustaran. Rick and Morty terminó convirtiéndose en una de las mejores series de dibujos para adultos que había visto, por lo que tenía muchas ganas de ver la siguiente temporada.

Como era de esperar, esta segunda temporada también me ha encantado y me ha hecho reír de lo lindo. De hecho, me ha gustado más que la primera, ya que en ella ningún capítulo me pareció flojo. En la segunda temporada de Rick and Morty también nos encontramos los chistes referenciales a producciones de ciencia ficción y terror por los que se caracterizó la temporada previa; chistes que sirven como punto de partida para abordar temas de diversa índole, como el existencialismo, las creencias religiosas, el modo en que los gobiernos reaccionan ante una amenaza desconocida, las relaciones amorosas, la moral... Rick and Morty triunfa de lo lindo mezclando humor inteligente con humor negro y escatológico, lo cual demuestra que en las manos apropiadas estos dos tipos de humor tan diferentes entre sí no se repelen. Rick and Morty es una auténtica maravilla. Con ganas de ver la tercera temporada, la cual, por lo visto, está a la vuelta de la esquina.

Kaiba (Masaaki Yuasa, 2008)



Kaiba es un anime que me habían descrito como una especie de mezcla entre Osamu Tezuka y droga pura, y como una de esas series que o las adoras, o las odias. Teniendo en cuenta que se trata de un anime a cargo de Masaaki Yuasa, director de auténticas rarezas dentro de la animación japonesa como Mindgame, Kemonozume, The Tatami Galaxy y Ping Pong, ya queda claro que estamos ante un anime atípico tanto a nivel visual como argumental.

La historia está ambientada en un futuro lejano, y, como futuro lejano que es, el contexto en el que se desarrolla la trama nos hace sentirnos tan desubicados como el protagonista, un joven que se encuentra en estado amnésico en medio de un mundo que no recuerda, ya que sus recuerdos le han sido sustraídos. Y es que en ese futuro los recuerdos pueden ser almacenados en chip y ser transferidos a otro cuerpo, pudiendo, además, eliminar los malos recuerdos durante el proceso. Aunque el futuro sea lejano, lo primero que reconocemos en este futuro es algo que nos hace ver al ser humano como una especie fallida, y ese algo es que la abismal diferencia de clases entre ricos y pobres sigue existiendo. Así es. Por muchos miles o millones de años que hayan pasado desde nuestra época, en el mundo de Kaiba las diferencias sociales siguen existiendo y los ricos son los únicos que tienen acceso a esta forma de transferir sus recuerdos a otro cuerpo y así disfrutar del privilegio de tener una vida inmortal. Las únicas pistas que tiene el protagonista de su pasado son una fotografía de una chica, un extraño tatuaje en su tripa y un agujero en la parte donde debería estar su corazón. Es así como comienza su fascinante viaje.

En Kaiba nos encontramos con una animación que roza lo experimental, de estilo vanguardista, cuyos diseños de personajes recuerdan poderosamente a los dibujos clásicos de Disney y, consecuentemente, a los personajes de las obras infantiles de Osamu Tezuka. Pero a diferencia de Disney u obras infantiles de Tezuka como Astroboy o Kimba, el león blanco, Kaiba no tiene nada de infantil. La serie nos invita a la reflexión, planteándonos preguntas como "¿puede seguir siendo una persona la misma a pesar de tener un cuerpo totalmente diferente al anterior? ¿Son los recuerdos lo que hacen a la persona? ¿A mayor progreso científico y tecnológico, mayor es la deshumanización?", etc. Después de no enterarme prácticamente de nada de lo que sucedía en el primer episodio, decidí dejarme llevar  por lo que veía en pantalla y sumergirme en ese viaje psicotrópico que es Kaiba, y lo cierto es que me ventilé los doce capítulos que componen la serie en un solo día.

Kaiba es uno de esos animes que uno ve y mientras tanto piensa "nunca había visto nada igual". Es esa sensación de extrañeza, enfatizada por el estilo alternativo del dibujo, lo que puede hacer que muchos espectadores se echen atrás a la hora de continuar viendo la serie más allá del primer episodio, pero en mi caso fue lo que hizo que la devorara en tan sólo un día. Puede parecer que Kaiba me maravilló, pero lo cierto es que así fue hasta cierto punto. Decía al principio de esta reseña que este es uno de esos animes que muchos consideran como una serie que o la amas, o la odias, aunque, al igual que me sucede con otras series que según muchos sólo se pueden amar u odiar, a mí me ha parecido una serie muy buena, que no me ha encantado exageradamente pero tampoco me ha resultado aborrecible ni mucho menos.

Como decía, reconozco que Kaiba es un anime que se sale de cualquier tipo de convencionalismo, no es en absoluto típico, y los siete primeros capítulos apróximadamente me parecieron dignísimos. El problema es que a partir de ahí Yuasa decide prescindir de los personajes secundarios que aparecían en cada capítulo y encamina la trama hacia un final épico que desentona con el espíritu inicial de la serie; final que deja al espectador con un regusto amargo.

Técnicamente Kaiba no me parece una serie redonda. Visualmente es única, eso no lo duda nadie, pero el trabajo de montaje entre los planos que la componen me chirrió muchísimo. A veces, incluso prestando suma atención a lo que veía en pantalla, me costaba horrores enterarme de qué estaba sucediendo. Comprendo que esta forma en que está editada la serie es intencionada. Yuasa pretende que el espectador sienta que está ante un futuro lejano en el que cree aceptar por momentos lo aleatorio y el aparente sinsentido de todo lo que ven sus ojos; pero, a fin de cuentas, la mente humana no acepta lo aleatorio durante mucho tiempo y tiende a refugiarse en lo seguro. Si Kaiba hubiera sido una película de poco más de dos horas de duración me habría gustado muchísimo más, sobre todo si hubiese prescindido de ese final épico con superamenaza de por medio; pero un viaje psicotrópico como este durante más de tres horas me pareció algo excesivo. Aunque, todo sea dicho, la curiosidad por saber adónde iba a parar este viaje fue lo que me hizo verla prácticamente de una sentada. Películas como 2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick, 1968), Mulholland Drive (David Lynch, 2001) o Enter the void (Gaspar Noé, 2009) también me sumergieron en un viaje onírico-psicotrópico, pero el trabajo de montaje es muy, muy superior al de Kaiba y no me sentí perdido, por lo que aunque no comprendiera de buenas a primeras lo que estaba sucediendo en pantalla disfruté enormemente de todas estas películas la primera vez que las vi. Además, pienso que son películas que no se exceden en su duración, por lo que me resultaron fáciles de digerir. Sin embargo, el montaje de Kaiba hizo que hacia el final de la serie, cuando llevaba superadas las tres horas de metraje total, el visionado de cada capítulo se me hiciese más pesado que el anterior, así que no puedo decir que Kaiba me ha parecido una serie maravillosa de principio a fin. Me ha parecido una serie maravillosa, sí; pero sólo hasta cierto punto. Aunque quizás la causa por la que cada capítulo de Kaiba me resultara más pesado que el anterior se deba al hecho de haberme visto la serie del tirón en lugar de hacerlo en pequeñas dosis. El caso es que cuando doy con un producto audiovisual tan sumamente atípico no puedo dejar de verlo hasta el final.

Kaiba no es un anime que recomendaría de buenas a primeras. De Yuasa prefiero otros de sus trabajos, como Kemonozume. Eso sí, al ser un anime único tanto argumentalmente como visualmente, no es un anime que se olvide fácilmente. ¿Lo volveré a ver en el futuro? Quién sabe. Es probable.

REVISIONADOS DE SERIES

Madoka Magica (Mahô Shôjo Madoka Magika, Akiyuki Shinbo, 2011)


La primera vez que vi Madoka Magica, hace pocos meses, resultó ser toda una sorpresa para mí. Visualmente me pareció una auténtica maravilla, y también me encantó la forma en que la historia comenzaba de forma típica, parecida a la de cualquier otra serie protagonizada por magical girls, para después, a los pocos capítulos, adquirir un tono más oscuro y comenzar a reinventar el subgénero de las magical girls mientras ahondaba en terrenos filosóficos. Al terminar el primer visionado, Madoka Magica se convirtió automáticamente en uno de los mejores animes que había visto en mucho tiempo, aunque lo que más me llamó la atención de aquel primer visionado fue su impecable apartado técnico.

Este último mes revisé Madoka Magica, y fue una experiencia de lo más grata. Revisar este anime ha sido una auténtica delicia. Volví a deleitarme con cada uno de sus fascinantes planos, y pude apreciar mejor el mensaje que transmite sobre las leyes de causa y efecto que rigen el universo, así como el modo en que trata conceptos como la felicidad, entre otras cosas. He disfrutado tantísimo de este segundo y último visionado de Madoka Magica que la serie ha pasado a ser uno de mis tres animes favoritos (si os preguntáis cuáles son los otros dos, estos son Paranoia Agent, de Satoshi Kon, y Monster, adaptación al anime del excelente manga de Naoki Urasawa).

Volveré a ver Madoka Magica, de eso no me quepa ninguna duda, y sé que la volveré a disfrutar como nunca como la obra maestra que es. Sin duda, una obra de arte de imprescindible visionado que ha de verse al menos una segunda vez para poder apreciarla en toda su magnitud. Magistral.

viernes, 8 de julio de 2011

Thor de Walter Simonson y Sal Buscema


Legendaria, épica, colosal... Cualquiera de estos adjetivos es válido para describir la legendaria etapa del colosal Thor guionizada por el épico Walter Simonson durante los años 80, etapa que a lo largo de los años se ha convertido en todo un referente en cuanto al dios del trueno, y en cuanto al cómic épico y de aventuras en general. Walter Simonson comenzó su andadura en The Mighty Thor #337, y de ahí continuó hasta el número 382 de The Mighty Thor (a excepción del número 356, que al igual que el número 370 contenía una historia irrelevante y fuera de lugar, que en absoluto influía en las historias que nos venía contando Simonson), permaneciendo así durante cuatro largos años en dicha serie, y ofreciendo unas historias que mes tras mes hacían que los lectores esperaran con ansias el número siguiente. Está claro que los años 80 fueron grandes no sólo en Marvel si no también para el comic book americano en general, y The Mighty Thor es uno de los máximos exponentes de por qué una editorial como Marvel Comics vivió una verdadera edad dorada en cuanto a calidad, por asi decirlo.
"Simonson sosteniendo un cartel que promocionaba la nueva etapa de la colección"



jueves, 30 de junio de 2011

Spider-man, de Stan Lee y Steve Ditko - Parte III


Tercera y última parte de una serie de artículos que tienen como objetivo hablar del porqué la etapa de Stan Lee y Steve Ditko al frente de la colección The Amazing Spider-man, sobre todo por el trabajo de este último, han hecho de esta etapa inicial la mejor de todas las que se han hecho del personaje; y del porqué algunos elementos introducidos en ella se han mantenido igual de frescos hasta nuestros días, asi como hablar también de curiosidades varias relacionadas con el origen del personaje y el final de la co-autoría de Lee con Ditko, siendo esto último el punto fuerte del presente artículo.


sábado, 25 de junio de 2011

Spider-man, de Stan Lee y Steve Ditko - Parte II


Esta es la segunda parte de tres artículos en torno al Spiderman de Stan Lee y Steve Ditko, una de las mejores etapas del personaje y, sobre todo, etapa definitoria del mismo. Si en la primera parte me centraba en los orígenes del personaje, en los problemas derivados en torno a su creación, etc... En esta segunda parte me centraré más en hablar del porqué del éxito de The Amazing Spider-man, única colección del arácnido por aquel entonces, del porqué algunos elementos tanto argumental como gráficamente introducidos en estas primeras historias han perdurado perfectamente hasta hoy en día, así como de los secundarios de la serie, tanto buenos como malos.


jueves, 23 de junio de 2011

Spider-man, de Stan Lee y Steve Ditko - Parte I


Icono popular, rostro conocido en todo el mundo y en el imaginario colectivo, personaje estrella de una editorial, superventas... Todo eso y más, es Spiderman (lo escribo sin el "-" como se escribe aquí en España), superhéroe co-creado por Stan Lee y Steve Ditko hace ya casi medio siglo, en el lejano 1962. Es curioso que un personaje con tanta fama y reconocimiento mundial como Spiderman tuviese una época inicial en la que el éxito masivo no le ahogaba; y en la que, al contrario que hoy en día, era un personaje tan misterioso como nuevo. Este es el primero de tres artículos en los que me dedicaré a hablar de esta obra maestra del cómic, obra maestra que no sólo influyó considerablemente en el medio y en la forma de humanizar a personajes dotados de habilidades especiales hasta el punto de que el lector más que admirarles se sintiese identificado con ellos, si no que se trata, junto a los 4 Fantásticos y otros comics de la década, de lo mejor que el mundo del cómic nos dejó de aquella. Ya habían llegado comics como el del superhéroe original a finales de los años 30 (Superman), y aún tendrían que venir otros superhéroes que llevarían al género un paso más allá en cuanto a realismo (en los años 70 gracias a obras como Green Lantern/Green Arrow, los X-men de Claremont y Byrne...), así como obras que encumbrarían al género como algo tan serio como adulto (ya en los 80 con ejemplos como el Watchmen de Alan Moore, el Daredevil y Batman de Miller, etc...), pero antes de todas estas obras, en una década más inocente de cara a la verdadera realidad, ya había nacido el amistoso vecino Spiderman.


lunes, 6 de junio de 2011

Estela Plateada de Stan Lee y John Buscema


A principios de los años 60 Stan Lee, acompañado de grandes artistas de la época como Jack Kirby y Steve Ditko, esculpió lo que poco después se conocería como el Universo Marvel. Sería a mediados de la misma década cuando Kirby creó a Silver Surfer (conocido con el, para muchos, peculiar nombre de Estela Plateada en España), y a finales de la misma cuando Lee, movido por la admiración que sentía ante tal personaje (de hecho lo consideraba su personaje favorito) y acompañado por el artista John Buscema, inició lo que fue la primera colección cuyo protagonismo recaía en la figura del surfista plateado de la editoral, colección que en palabras del propio Lee sería su obra más personal...


domingo, 22 de mayo de 2011

Thor de Roy Thomas


Si bien una de las mejores etapas de Thor fue la de Stan Lee y Jack Kirby en los 60, y la mejor sin discusión la de Walter Simonson durante los 80, hay una etapa más corta que las dos anteriores que nada tiene que envidiar de ellas a nivel tanto gráfico como argumental. Sin embargo, se podría decir que la etapa de Roy Thomas en la colección del dios del trueno de Marvel es la gran olvidada, al igual que muchas otras etapas de otros superhéroes de Marvel durante la década en que fue publicada, en los años 70. Tras la marcha de Jack Kirby primero y Stan Lee después, los nuevos guionistas de Thor que más tiempo estuvieron controlando el rumbo de dicho personaje fueron Gerry Conway y, tras éste, Len Wein. Ambos guionistas se dedicaban a ofrecernos historias que evocaban en cierta forma a las que ya nos ofreció el tándem formado por Lee y Kirby en los 60, aunque el nivel era algo inferior, sobre todo en la parte argumental, la artística era impecable ya que por suerte contaban con la ayuda de dibujantes como el gran John Buscema, que en la etapa de Wein fue sustituido por Walter Simonson, futuro mejor guionista (y dibujante) de Thor.


domingo, 24 de abril de 2011

Los X-men de Claremont, Cockrum y Byrne - Segunda Génesis


Los X-men de Chris Claremont son sin lugar a dudas todo un referente en cuanto a comics de superhéroes se refiere. Este guionista no sólo rescató a una colección destinada a caer en el olvido por parte de los lectores, si no que la relanzó hasta el punto de convertirla en pocos años en la colección superventas de Marvel por encima de otros superhéroes como Spiderman, Los Vengadores o los 4 Fantásticos, para acabar siendo la franquicia de Marvel con más series regulares y productos diversos que la del arácnido (aunque las distintas cabeceras de X-men, salvo en los 90 y momentos puntuales, tuviesen más independencia entre ellas, lo que hoy en dia sería denominado un spin-off...) Como suelo comparar, si en los años 60 los 4 Fantásticos de Lee y Kirby revolucionaron un género en decadencia como lo era el superheroico, y en los años 80 tuvieron un éxito e influencia similar de cara a comics posteriores obras como Watchmen, Daredevil o Batman: El Regreso del Caballero Oscuro entre otras, en los años 70 los que marcaron un punto y aparte fueron los X-men de Claremont, que acompañado por los dibujantes Dave Cockrum y el prodigioso John Byrne realizó uno de sus mejores, si no el mejor, trabajo de su carrera como guionista.


sábado, 23 de abril de 2011

Qué regalar en el día del libro

Diseño de (c) David Lafuente y Josep Busquet



"¿Qué regalo en el día del libro?" Es una pregunta que muchos se hacen a la hora de decidir regalarle un libro a un colega, a un familiar, a la novia, o al vecino, mismamente... Pues bien, en este blog no voy a recomendar libros, si no comics, que es lo que de verdad me encanta (los que me conocen sabrán que yo sólo leo libros de historia, de información sobre determinados temas, y poco más, con la única de intención de saber o, mejor dicho, informarme más sobre algo en especial). Bien, pues he aquí unos pocos cómics de no más de 50 € actualmente a la venta que a buen seguro no defraudarán a nadie.


miércoles, 16 de marzo de 2011

Los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby - Parte XV


Todas las cosas buenas tienen un final... Y la etapa de Stan Lee y Jack Kirby en los 4 Fantásticos no iba ser menos, alcanzando su final en el número 102 de la colección. En total 102 números más 6 anuales guionizados y dibujados por dos mismos autores es una cifra insólita, un número que, hasta no hace mucho, permanecía imbatible; y ojo, sólo una colección, Ultimate Spiderman, puede presumir de haber igualado el marcador. Pero a diferencia de Ultimate Spiderman, en los años 60 las condiciones eran bien distintas, pues el que Lee y Kirby llegaran tan lejos sin soltar las riendas de la colección no fue a base de cabezonería tras marcarse como objetivo principal llegar a tal cifra, no. Estos dos autores iniciaron su gran epopeya en 1961, en un momento en el que la editorial estaba a punto de desaparecer del panorama comiquero. ¿Quién le diría a este par de autores que no sólo crearían un éxito sin precedentes, si no también todo un referente del cómic? No sólo gracias a su impecable narrativa gráfica, si no también gracias a sus personajes tan creíbles como humanos, a sus guiones, sus argumentos, su ambientación... Resumiendo: todo. ¿Quién les diría en aquel pésimista pero poco después optimista comienzo de los años 60 que alcanzarían tal gloria tras haber estado juntos en tantos números de una misma colección? ¿Que habrían llegado tan lejos creando algo que a los pocos años sería conocido como Universo Marvel? ¿Que dicho éxito seguiría patente a lo largo de las décadas, generación tras generación, hasta el día de hoy? Además, esos cómics que hicieron nos dejaron tal recuerdo y tan grata experiencia que hacían que siguiesemos las aventuras del cuarteto o de otros superhéroes creados por el mismo tándem creativo con la esperanza de asistir a una nueva etapa tan gloriosa como la de Lee y Kirby, a pesar de que la serie sufriera sus altibajos, algunos más sangrantes que otros... Si bien es cierto que John Byrne lo logró en los años 80 con su excelente etapa, y Walter Simonson tampoco estuvo nada mal a finales de la misma década (gloriosos años 80 en Marvel...), lo que esta claro es que nunca ha habido ni habrá una etapa que supere a los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby. Aunque como decía el mismo Kirby en una entrevista, si que llegará. Porque, ¿quién le diría a este dibujante que se publicaría tan buena etapa en los años 60, cuando en la década anterior nadie daba un duro por un cómic de superhéroes? Y es que los 4 Fantásticos eran eso, superhéroes pero ante todo personas, tan humanos como quien leía sus aventuras...


sábado, 12 de marzo de 2011

Los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby - Parte XIV


El que dos personajes hubiesen llegado al altar en vez de estar sumidos en un eterno noviazgo era algo atípico en un cómic, así que el que años después la pareja protagonista de Reed y Sue tuviesen un hijo fue un nuevo avance marca de la Casa de las Ideas. Como curiosidad, el hijo de Reed y Sue recibiría su famoso nombre de Franklin Richards más adelante, y sería elegido por Stan Lee gracias al correo de los lectores incluido al final de cada número de la colección, en el que un tipo sugería este nombre que, casualmente, era el nombre del fallecido padre de Sue y Johnny. Ahora los 4 Fantásticos estaban más unidos como familia, además Reed y Sue eligieron, para su alegría, a Ben Grimm como padrino del recién nacido. Sin duda, este hecho demostraba que el tiempo real avanzaba a la par que el del Universo Marvel, sírvase de ejemplo el embarazo de Sue, cuyo desarrollo presenciamos entre dos anuales de la serie. Pero fue el nacimiento de Franklin lo que pareció hacer que el tiempo se comenzara a ralentizar lentamente... Poco a poco... Hasta llegar al punto de que ocurría y ocurre como en los Simpsons; esto es que no importan los años que pasen, ya que Franklin Richards parece incapaz de superar los siete u ocho años...


jueves, 10 de marzo de 2011

Los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby - Parte XIII


El Annual nº 5 de The Fantastic Four bien podría haber llevado bajo la cabecera de título la coletilla "y amigos", titulándose así "Los 4 Fantásticos y sus amigos". Aunque, aún de haber sido asi, alguien habría dicho lo de "¿4? ¡Si sólo entran en acción dos miembros del cuarteto!" Y asi era, porque este especial era todo un especial, mas centrado en las amistades que tanto habían ayudado a los 4 Fantásticos en alguna de sus misiones en el pasado que en el cuarteto en sí, pues teniamos en la historia principal a los Inhumanos y a Pantera Negra ayudándo a la Cosa y a la Antorcha Humana a vencer al villano que se nos presentaría en este anual. Este anual contendría, aparte de la historia principal, una historia de complemento protagonizada por Estela Plateada, aparte de incluir otros complementos como unas pocas páginas en las que los propios autores de Marvel se autoparodiaban y algún que otro pin-up. Como se suele decir... Ya no se hacen cosas asi.


miércoles, 9 de marzo de 2011

Los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby - Parte XII


Ya habían pasado seis años desde que Stan Lee y Jack Kirby crearon a la primera familia Marvel. Estamos en 1967, en la cumbre creativa de estos dos autores. Sin embargo, fue a finales de este año cuando surgió la primera gran discrepancia entre Lee y Kirby, primera de las cuales llevarían a Kirby a abandonar la editorial (que tanto le debe aún hoy en día) pocos años después. Pero primero prefiero hablar de la historia en cuestión, narrada en los números 66 y 67 de The Fantastic Four...


domingo, 6 de marzo de 2011

Los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby - Parte XI


Comenzaré esta undécima parte de los fantásticos 4 Fantásticos de Stan "el hombre" Lee y Jack "el rey" Kirby hablando sobre el cuarto anual de la serie. Como se dijo en anteriores artículos, los anuales de los 4 Fantásticos contenían historias de gran importancia y relevancia para los protagonistas o algún secundario, ofreciéndonos historias que muchos lectores demandaban en los correos de la colección (curiosos los correos de las distintas series de Marvel, Stan Lee decía que se leía todas las cartas...) De esta forma gracias a los anuales asistimos al reencuentro de Namor con su raza, al origen del Doctor Muerte y la presentación de Latveria, y en el tercero de los anuales a la boda de Reed y Sue, todo un evento. Todos estos anuales fueron publicados antes de la trilogía de Galactus. ¿Que por qué digo esto? Porque tras la trilogía de Galactus las cosas no volvieron a ser lo mismo para los anuales. Siguieron manteniendo su calidad, si, pero eran ensombrecidos por las historias que estaban sucediendo en la serie regular. Para muchos seguidores estos especiales incluidos en la continuidad de la serie suponían una minúscula interrupción (que no era mala pues seguían siendo anuales de gran importancia). Sin embargo, fue tras la trilogía de Galactus, a partir de 1966, que los anuales no solo de los 4 Fantásticos si no de toda la editorial comenzaron a perder progresivamente esa característica o "algo" que los hacía tan especiales hasta el punto de acabar siendo comics que en la mayoría de los casos incluirían únicamente reediciones de números anteriores de la serie regular. De todas formas, a los 4 Fantásticos aún les quedaban unos pocos anuales bajo la batuta de Lee y Kirby. ¡Y menudos anuales!


martes, 1 de marzo de 2011

Los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby - Parte X


Mucho hablar de los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby, y no he puesto ni una sola foto de estos dos autores... Bien, pues ya que estoy, ahi van las fotos de Stan "el hombre" Lee (además una foto de la época en la que se publicaron estos cómics, para que muchos sepan que Stan Lee no fue siempre un anciano de gafas ahumadas), y de Jack "el rey" Kirby, respectivamente.
The man...

 
And the king...


miércoles, 16 de febrero de 2011

Los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby - Parte IX


Comenzaré este artículo contando brevemente de qué hablaré: del mejor y más importante ejemplo creativo en la historia del cómic, he hablado. Estamos en 1966, año en el que la cultura popular (esto es cine, música, series, etc...) comenzaba a ganar cada vez mas fuerza, importancia y sobre todo seriedad en el género de la ciencia ficción. Aparte, el Universo Marvel ya se había asentado por completo, decidido a quedarse y a evolucionar ofreciendo historias cada vez mejores a sus seguidores. El dúo formado por Stan (el hombre) Lee y Jack (el rey) Kirby se lucían de lo lindo en unos pocos títulos, estos eran los 4 Fantásticos, Thor y si me apuran el Capitán América; ofreciendo en ellos historias que desde el momento de su publicación y año tras año se vuelven más míticas y son recordadas cada vez con mayor nostalgia... Vamos, que el tiempo las trata cada vez mejor.


martes, 15 de febrero de 2011

Los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby - Parte VIII


Este artículo de los 4 Fantásticos es un punto y aparte respecto a los anteriores. De hecho, hasta he pensado en reiniciar la numeración y en titular este y los siguientes como "Los 4 Fantásticos de Stan Lee, Jack Kirby y Joe Sinnot - Parte I"... Joe Sinnot llegó a los 4 Fantásticos en el nº 44 de The Fantastic Four. Desde ese momento, nada volvió a ser igual... Todo comenzó a mejorar progresivamente. Los números del 44 al 102 de los 4 Fantásticos, sobre todo los que van desde dicho número hasta el 67, son una obra maestra del cómic universal. Desde el nº 44 se empezaron a incorporar nuevas ideas, nuevas formas de contar las historias... The Fantastic Four experimentó una mejora cualitativa tan grande que en ocasiones daba la sensación de estar leyendo otro cómic, y es que ya lo venía vaticinando el título desde su cuarto número: the world´s greatest comic magazine! Los Inhumanos, Galactus, Estela Plateada, la Zona Negativa, Pantera Negra, Wakanda, Él... Son ejemplos de los ingredientes que mejorarían esta gran epopeya de ciencia ficción. Pero vayamos por partes...


lunes, 14 de febrero de 2011

Los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby - Parte VII


1965 fue un período de transición para los 4 Fantásticos, período del que ya comencé a hablar en el artículo anterior y del que seguiré hablando en este artículo, partiendo del momento en el que Stan Lee y Jack Kirby decidieron poner fin al noviazgo entre Reed Richards y Sue Storm de la mejor manera posible, y esta era la decisión final de Sue o, mejor dicho, confesión de sus sentimientos amororos hacia Reed. Pero no terminaron con la relación cortando los lazos amarosos que les unían, si no todo lo contrario, ya que como dijo Sue, ésta siempre había querido a Reed, a pesar de las continuas apariciones de Namor, el otro hombre por el que se debatía su corazón. Pero la boda no se celebró en el número siguiente ni mucho menos, un evento de tal magnitud e importancia tanto para los 4 Fantásticos como para el Universo Marvel debería celebrarse en un número especial en el que se tratasen eventos especiales, fuera de la serie regular. Antes, los 4 Fantásticos se enfrentarían a nuevas amenazas...


sábado, 12 de febrero de 2011

Los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby - Parte VI


Los números e historias comprendidos entre el nº 34 de The Fantastic Four y el nº 43 de la misma serie (todos publicados durante 1965) constituyen el preludio final de una era de creatividad que alcanzará su punto más algido a finales del mismo año con la primera aparición de los Inhumanos, y ya a comienzos del siguiente con la llegada de Estela Plateada y Galactus, el devorador de mundos. Pero no adelantemos acontecimientos... Durante esta primera etapa de los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby, etapa que abarca desde el nº 1 (Noviembre 1961) con su primera aparición y origen, hasta el nº 44 (Noviembre de 1965), momento en el que Joe Sinnot comienza a hacerse cargo de la honorífica labor de entintar los lápices de Jack Kirby, se habían sentado las bases de lo que serían los 4 Fantásticos y el Universo Marvel en general, introducido numerosos personajes; desde supervillanos como el Doctor Muerte hasta compañeros del cuarteto como la novia ciega de la Cosa, Alicia Masters, aderezándolos con nuevos conceptos y un magnífico desarrollo psicológico de los personajes junto a sus propios problemas, desde la inmadurez de Johnny, hasta la infidelidad de Sue. Infidelidad debido a la continua presencia (o ataques) de Namor, el hombre submarino.


viernes, 11 de febrero de 2011

Los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby - Parte V


El periodo comprendido desde Noviembre de 1961 hasta 1966 apróximadamente fue un periodo en el que la casa de las ideas se encontraba produciendo historias, personajes, e incluso lugares sumados a los ya existentes en la realidad como si de una máquina desbocada se tratase, cuyos engranajes o núcleo lo constituian el guionista Stan Lee, al cargo de los guiones de todas las series (salvo puntuales excepciones), acompañado de dibujantes como el gran Steve Ditko (creador gráfico de Spiderman y el Doctor Extraño), y el rey de los cómics, Jack Kirby. El éxito de Marvel era ya muy preocupante para las otras compañías de cómics (en especial para la "Distinguida Competencia", o sea, DC Comics). No solo creaban personajes pintorescos y carismáticos en lo superficial, si no que conseguían que el lector empatizara con ellos, ¡incluso con villanos como el Doctor Muerte! Que, a pesar de lo ególatra orgulloso y arrogante que fuese, no dejaba de ser un humano. Un genio científico con una inteligencia sin igual (aparte de la de Richards), pero humano al fin y al cabo. De hecho, si me paro a pensar, el Doctor Muerte ha sido derrotado por Los 4 Fantásticos multitud de veces (recordemos, son realistas pero tampoco es la vida real), y si errar es humano... En fin, antes de que continue divagando sobre la relación entre realidad y ficción, la victoria y la derrota, etc, etc. sin un rumbo fijo... Pasaré a hablar de elementos a destacar de esta primera etapa de los 4 Fantásticos (que ojo, me dejo muchos aún teniendo en cuenta la extensión de mis artículos...)